Misión, espiritualidad, formación y organización: los cuatro pilares de Acción Católica para este curso

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La Acción Católica General de Burgos ha celebrado el pasado sábado su asamblea anual en los locales de la parroquia de Santa María la Real y Antigua. Una reunión en la que han participado también varias personas que están empezando a participar en grupos de vida en sus respectivas parroquias.

 

En la reunión se han programado los objetivos y los medios para servir mejor a la evangelización en la diócesis. Una tarea desarrollada sobre cuatro pilares: la misión, la espiritualidad, la formación y la organización para poder dar a conocer a Jesucristo a través de la Iglesia diocesana y de la presencia de los laicos en diferentes ambientes y compromisos.

 

Este año, además, seguirán dando prioridad a la puesta en marcha de nuevos grupos parroquiales de niños, jóvenes y adultos. Para ello, volverán a poner en práctica el taller de acompañantes, promoverán una coordinación entre los diferentes grupos y acompañarán a las parroquias que están realizando este cambio hacia una catequesis y grupos parroquiales con una formación más vivencial, con el objetivo de promover procesos continuados de vida cristiana.

 

Además, los miembros de Acción Católica General desean seguir cuidando su vida de fe desde la oración y la formación cristiana a través de la creación de espacios de silencio.

 

La Iglesia española, en 2019, abrirá una reflexión sobre presencia pública de los cristianos, que preparará para la celebración de un Congreso de Laicos en Madrid en el año 2020. Desde Acción Católica desean estar atentos a esta reflexión y participar de ella. Un momento especial será el que vivan el próximo verano, cuando tendrá lugar un encuentro nacional sobre este tema, abierto a todos los laicos de parroquias que deseen participar.

 

Además de la programación, la reunión contó también con una comida de hermandad que dio paso a una tarde más distendida y abierta a otros laicos de parroquia que no forman parte de la asociación. En ella se dio a conocer la dinámica de los grupos y cómo son las reuniones.

«Disponibilidad para la acción, humildad para el servicio y perseverancia en la oración»

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El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido esta mañana la ordenación como diácono de Pablo Andrés Rodríguez Sancho, en una abarrotada parroquia de La Anunciación en la que le han acompañado, además de familiares, numerosos sacerdotes, diáconos, formadores de los Seminarios de San José y Redemptoris Mater, compañeros seminaristas y una gran representación de comunidades del Camino Neocatecumental, al que pertenece.

 

Durante su homilía, el arzobispo ha pedido a Dios para el nuevo diácono «disponibilidad para la acción, humildad para el servicio y perseverancia en la oración» y le ha recordado que su ministerio, como el del presbiterado y el mismo episcopado, no son para uno mismo sino para el servicio a los demás. «Tú sabes que te abres al Señor no para ganar ningún tipo de prestigio humano, sino para entregar tu vida, solo así será coherente tu diaconado. Nunca puede buscarse un estatus social, nuestro ministerio solo tiene sentido para estar abiertos a Dios y para servir a la Iglesia».

 

En referencia a los tres compromisos que hoy ha adquirido Pablo al recibir el primer grado del sacramento del orden sacerdotal (celibato, rezo de la Liturgia de las Horas y obediencia al obispo), don Fidel ha subrayado, en primer lugar, que el celibato es símbolo de su entrega al amor a Dios: «no renuncias al amor humano, te abres al amor más grande», y seguidamente le ha pedido que «no deje pasar un solo día sin estar disponible para la oración, oración de alabanza, oración de súplica, por la Iglesia y por la sociedad». En cuanto la promesa de obediencia, el pastor ha incidido en que consiste «en ser fiel no al obispo, sino a la Iglesia a través del obispo» y, dada la vinculación de Pablo al Camino Neocatecumental, le ha llamado a «unir equilibradamente ambas realidades, no orillar ninguna de ellas, sino unirlas, porque ambas forman parte de tu ser eclesial».

 

Más: galería fotográfica de la jornada

«Los equipos de pastoral de liturgia han de estar al servicio de la comunidad»

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El pasado miércoles, y ante una treintena de agentes de liturgia, el delegado diocesano de liturgia, Agustín Burgos, se desplazó hasta su Miranda de Ebro natal para dirigir un encuentro de formación. El tema giraba en torno a la importancia de la liturgia y de sus equipos parroquiales y se desarrolló en los salones de la parroquia del Espíritu Santo.

 

En su opinión, el equipo de liturgia debe estar formado por personas que quieran vivir la fe auténticamente. Deben ser colaboradores parroquiales con el deseo de servir, de ayudar a la comunidad. El objetivo principal de este equipo es el servicio a la comunidad. Por lo tanto, debe observar, estudiar, reflexionar, organizar y evaluar para que la comunidad pueda vivir mejor la eucaristía y demás celebraciones litúrgicas alcanzando el fin de las mismas: la glorificación de Dios y la santificación de los hombres.

 

El ponente hizo hincapié en el hecho de que debe ser un equipo capaz de sentir, pensar y actuar. Su labor se inserta en una pastoral de conjunto: pastoral profética – pastoral litúrgica – pastoral social, son dimensiones de la misma y única dimensión de la caridad, que nace de Dios, especialmente de la eucaristía, dando así vida a la Iglesia y al mundo.

 

Respecto a las cualidades que deben tener los miembros del equipo de liturgia, Agustín Burgos destacó el espíritu del servicio, el espíritu de comunión y de fe, conocer la comunidad cristiana, y el deseo de querer mejorar las celebraciones.

Constituido el nuevo Consejo Pastoral del Arciprestazgo de Vega

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El pasado miércoles quedó constituido el nuevo Consejo Pastoral del Arciprestazgo de Vega, integrado por 31 miembros, respondiendo a la reciente renovación de los Estatutos del Consejo, donde cada una de las 7 parroquias está representada por dos laicos y un sacerdote. Aparte de las parroquias, son tres los religiosos que participan: el P. Ángel Corcero, superior de los Salesianos del P. Aramburu, la Hna. María Rosa Martín, de la comunidad del Niño Jesús Pobre, y Mª Carmen Urbano, de las Franciscanas Misioneras. En el Consejo también están representados Cáritas, Jóvenes, Familia y Catequesis.

 

En la sesión de constitución, en la que se designó nuevo secretario a Martín Gutiérrez Ortega y se eligieron también los miembros del Consejo Permanente, se aprobó el borrador de la programación, donde destaca el impulso a la pastoral familiar con dos cursos prematrimoniales y los de ITV Familiar. Igualmente, la pastoral juvenil ocupará un espacio importante.

 

Los próximos eventos arciprestales serán la jornada de formación de catequistas, sobre la oración de los niños en la catequesis, que se celebrará en los salones de la parroquia de San Julián el 30 de noviembre, y el ya tradicional festival de villancicos, que tendrá lugar el 20 de diciembre en la parroquia de San Cosme y San Damián.

«La desigualdad de origen marca y condiciona nuestro desarrollo vital»

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En una conferencia dictada ayer en el salón de actos de la Fundación Cajacírculo ante medio centenar de asistentes, el responsable de estudios de Cáritas y de la Fundación Foessa, vinculada a esta entidad, Raúl Flores, señaló cuáles son los condicionantes de partida que dificultan la integración social y laboral de los menores nacidos en entornos de exclusión. «Desde la experiencia de nuestra acción cotidiana de Cáritas, pero también desde la investigación de la movilidad social, observamos la gran dificultad que tienen las personas que se han criado en un hogar en situación de pobreza para superar esa situación cuando son adultos. A estas dificultades a las que se enfrentan las personas que vivieron su infancia y adolescencia en un hogar en pobreza, para prosperar económica y socialmente, es a lo que llamamos transmisión intergeneracional de la pobreza».

 

Este concepto, que se utiliza habitualmente en la investigación sociológica para aludir a «las distintas posiciones de salida en la carrera de la vida», en palabras de Flores, es el que explica por qué muchas de las medidas que deberían paliar las desigualdades no funcionan. «El ascensor de la movilidad social ya no tiene parada en las plantas sociales más bajas y por tanto no da la oportunidad de recoger y mover a aquellas personas que habitan en las situaciones de pobreza».

 

En concreto, «en nuestra sociedad, las familias con hijos menores son el tipo de familia con mayores dificultades económicas, y por tanto donde más se sufren las situaciones de pobreza. Estas familias en etapa de crianza y estos niños son el grupo social más débil e insuficientemente protegido. La pobreza es mucho mayor entre los hogares con menores y especialmente en las familias numerosas». Esta misma situación es la que se ha querido denunciar desde el programa de Infancia y Adolescencia de Cáritas Diocesana de Burgos, que atendió en 2017 en nuestra provincia a 1.148 personas. En sus cinco centros, situados en la capital y en Aranda, Miranda, Lerma y Villarcayo, y en diversas parroquias, la entidad de la Iglesia presta apoyo escolar a los menores y jóvenes de entre 6 y 21 años, con los que también realiza actividades de tiempo libre, a través de las cuales se educa en valores y se pretende romper esa transmisión intergeneracional de la pobreza.

 

Entre las medidas propuestas tanto por Cáritas en Burgos como por esta institución a nivel nacional, se incluye la acción de los poderes públicos, pero también, como concluyó Flores, «una intervención social que debe abordar las situaciones familiares en su globalidad y de manera integral, poniendo el foco en la familia y no solo en los menores».

 

Además de la conferencia, la jornada incluyó una sesión de trabajo, por la tarde, con cerca de 40 técnicos y voluntarios del programa de Infancia de Cáritas, en la que se abordaron distintas perspectivas para atajar esta situación.