Colegios diocesanos: un músculo educativo que forma a casi 5.000 alumnos

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Un total de 4.943 alumnos se formaron el curso pasado en las aulas de los colegios diocesanos y el colegio Círculo Católico en sus distintas modalidades, desde jardín de infancia a formación profesional, pasando por educación primaria, secundaria y bachillerato. Los colegios que en última instancia dependen del pastor de la diócesis suponen un importante músculo educativo en la provincia, sumando un total de 348 profesores a los que habría que añadir el personal administrativo y no docente. Algo que ha quedado de manifiesto esta mañana en un acto conjunto que han organizado estos centros de enseñanza en la catedral por segundo año consecutivo y con el que han querido inaugurar de forma «oficiosa» el nuevo curso académico.

 

Alumnos y profesores de los colegios Nuestra Señora de la Visitación–Saldaña, Santa María la Nueva y San José Artesano, María Madre-Politecnos, San Pablo Apóstol, San Pedro y San Felices y el Círculo Católico han realizado una gran foto de familia en la plaza de Santa María y participado en una breve liturgia de la palabra en el interior de la catedral, donde se ha leído un manifiesto señalando las bondades de estudiar en estos centros educativos de perfil diocesano. Además, han pedido a Dios «un corazón nuevo», tal como reza su lema conjunto para el nuevo curso, con el objetivo de crear una escuela y sociedad mejores. Por su parte, el pastor de la Iglesia burgalesa, don Fidel Herráez Vegas, ha alentado a alumnos y profesores en el comienzo del nuevo curso escolar.

 

Trabajo conjunto

 

Los centros de titularidad diocesana prosiguen así el trabajo conjunto emprendido desde hace años de modo más orgánico. Además de las sinergias compartidas en el plano pastoral y formación del profesorado, desde hace tiempo comparten un proyecto común y pionero en España destinado a aplicar los resultados de la investigación neuronal al campo educativo.

 

Más: galería fotográfica del acto

Antiguos capellanes de migrantes españoles en Alemania visitan la diócesis

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El arzobispo emérito de Sigüenza Guadalajara, don José Sánchez González, recorre estos días la diócesis de Burgos. Lo hace acompañado de un grupo de excapellanes que, en su día, atendieron juntamente con él a los migrantes españoles que acudían a trabajar a Alemania en las décadas 60, 70 y 80 del siglo pasado. Una labor de atención pastoral que convirtió a don José Sánchez en delegado para los capellanes españoles con residencia en Bonn y que hizo que, ya siendo obispo de Sigüenza Guadalajara, el papa san Juan Pablo II lo nombrara miembro del Pontificio Consejo para las Migraciones.

 

Quien fuera también secretario general de la Conferencia Episcopal Española de 1993 a 1998 y presidente de la comisión «Pastoral de las Migraciones» del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa ha acompañado por tierras burgalesas a estos doce sacerdotes en el que suele ser su encuentro de convivencia y descanso anual. A lo largo de estos días se han encontrado con el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, y visitado algunos de los lugares más emblemáticos de la provincia, como la catedral, la cartuja de Miraflores, Santo Domingo de Silos y Covarrubias. Además, han conocido la realidad migratoria de la diócesis junto a la delegación de Pastoral de Migraciones, así como la sede de Cáritas diocesana y la Casa de Acogida San Vicente de Paúl.

El Centro Internacional de la Vidriera, un proyecto científicamente viable en busca de financiación

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La creación de un Centro Internacional de la Vidriera en Burgos, pionero en España, está ya más cerca de hacerse realidad en el marco de las actuaciones relacionadas con la celebración del VIII Centenario de la Catedral. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través de tres institutos, el de Historia, el de Cerámica y Vidrio y el de Ciencias de Materiales de Aragón, avalan este proyecto, que cuenta también con el respaldo de la la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, la Sociedad Europea de Cerámica, un laboratorio de la Universidad de Évora y la UBU, en la que trabaja la impulsora de esta iniciativa, la profesora Pilar Alonso Abad.

 

El proyecto, que se ha presentado esta mañana en la Cámara de Comercio de Burgos, ha sido calificado por la representante del CSIC, María Ángeles Villegas, como «perfectamente viable desde el punto de vista científico», y ha destacado el hecho de que más allá de la labor de investigación, está previsto que desempeñe un papel fundamental a nivel cultural, social y turístico a través de diferentes actividades de difusión y divulgación del arte de las vidrieras. Villegas ha incidido en el carácter permanente de esta iniciativa, dentro de las múltiples que han surgido en torno a la celebración del VIII Centenario de la Catedral, pero de carácter efímero. El centro, ha asegurado, sería el único en España y equiparable a los de algunas ciudades europeas.

 

Un espacio de dos mil metros cuadrados

A falta de fuentes de financiación por el momento, el emplazamiento que hoy se ha propuesto para ubicar el centro es el bulevar, concretamente el edificio de ladrillo existente junto a la antigua estación, que pertenece al Consorcio del Desvío del Ferrocarril. El proyecto que ha presentado el arquitecto Ignacio Camarero, tendría dos plantas de 1.000 metros cuadros cada una. La superior albergaría una sala de de exposición permanente con vidrieras originales, en una zona que ejercería de cámara negra pero con posibilidad de contemplarlas con luz natural y artificial, además de una sala polivalente para exposiciones temporales, congresos y otras actividades. En la planta inferior se ubicarían los talleres, una biblioteca especializada, espacios de divulgación y almacenes. El coste total del proyecto ronda los seis millones de euros, tres de la adquisición del inmueble y otros tres destinados a construcción y equipamiento.

 

Tanto el vicepresidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral, Antonio Miguel Méndez Pozo, que ha insistido en que «este es un tren que no podemos perder», como la investigadora Pilar Alonso y la representante del CSIC, han reclamado la colaboración de instituciones públicas y privadas para que esta iniciativa llegue a buen puerto y sitúe a Burgos en el lugar que merece en esta rama artística. Y es que a pesar del gran patrimonio que atesoran nuestra ciudad y provincia, hasta hace diez años, en que esta profesora burgalesa inició sus trabajos de investigación con un equipo multidisciplinar, los conjuntos, talleres, autores vidrieros y las diversas intervenciones a lo largo del tiempo, eran grandes desconocidos. Hoy, gracias a su contribución a través de numerosas publicaciones, congresos y reuniones científicas, la importancia de Burgos en este arte goza de un reconocimiento internacional.

 

Devolver a la Catedral su luz original

Uno de los sueños de la promotora de este centro casi único, sería devolver a la Catedral la luz que tuvo originalmente y que se truncó con la voladura del Castillo por los franceses. La seo burgalesa conserva fragmentos en «cajones de vidriero» que ahora podrían catalogarse, recuperarse y servir como modelos para crear nuevas vidrieras. La profesora Alonso confía en que pueda devolverse a la nave central de la Catedral su luz original para celebrar sus 800 años de existencia.

 

Para ello ha mostrado la total disponibilidad del Cabildo su deán, Pablo González, quien ha manifestado que el Centro Internacional de la Vidriera va a ser beneficioso para toda la sociedad, pero especialmente para la Catedral.

El arzobispo visita la parroquia de Castrillo de la Vega

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Prosiguiendo su visita pastoral a la diócesis tras el descanso estival, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado fin de semana a Castrillo de la Vega para conocer su parroquia. Acompañado por el párroco, Eduardo Dorado, el pastor de la Iglesia burgalesa mantuvo un encuentro con la comunidad y celebró con ellos la eucaristía. Ha podido conocer de primera mano tanto las tareas pastorales que se llevan a cabo en el lugar como a los propios feligreses, que han podido tener un trato cercano con el pastor de la diócesis, al que no han dudado en trasladar sus preguntas y peticiones.

 

Asimismo, y en Aranda de Duero, también realizó al visita pastoral a las Hijas de la Caridad que dirigen el colegio de la Vera Cruz, las Dominicas de la Enseñanza y las Hermanas de los Ancianos Desamparados.

María, «mediadora de la merced de Dios con nosotros»

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En 1218, la Virgen María se apareció a san Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a los cristianos que eran hechos prisioneros por los sarracenos y enviados a prisiones lejanas por el hecho de ser seguidores de Cristo. Apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por san Raimundo de Peñafort, Nolasco fundó la orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes, conocidos popularmente como los «Merecedarios». Visitar y acompañar a los presos fue siempre su carisma y hoy siguen acompañando a muchas personas que están privadas de libertad en numerosas cárceles y prisiones de todo el mundo y de los que la Virgen de la Merced se ha convertido en patrona, abogada y protectora.

 

De ahí que el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, haya querido sumarse hoy a la celebración que instituciones penitenciarias de Burgos ha llevado a cabo tanto en la capilla de la prisión, junto a numerosos residentes de la misma, como en la catedral, en un acto más institucional con representantes de instituciones penitenciarias, Policía Nacional, Guardia Civil y voluntarios de la pastoral penitenciaria de la diócesis, acompañados por los capellanes de la prisión burgalesa, Fermín González y Jesús María Álvarez, y José Baldomero Fernández de Pinedo, anterior capellán de la prisión.

 

«María es la mediadora de la merced de Dios con nosotros», ha señalado en su homilía. Para el pastor de la diócesis, María «nos regaló la merced de Dios» a lo largo de toda su vida, desde el momento de la encarnación a Pentecostés, pasando por «el cuidado amoroso de Jesucristo» durante su infancia y vida pública o la invitación a «hacer lo que Jesús nos dice» en las bodas de Caná.

 

«Jesús ha tenido la merced de darnos lo único que tenía, que era su Madre. Y lo ha hecho para que nos ayude a caminar siendo la mediadora de su merced con nosotros». De ahí que, para don Fidel, sea necesario evitar la «facilona disculpa» de «no saber lo que tenemos que hacer» pues, «lo coherente –ha dicho– es que acojamos esa merced de Dios e intentemos nosotros ser buenos hijos de Dios y ayudarnos a ser buenos hermanos entre nosotros».