Tras el paréntesis en su visita pastoral durante los meses de verano, el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, ha reanudado recientemente esta práctica que marca para todos los obispos el Código de Derecho Canónico.
En la jornada de ayer se desplazó hasta las parroquias de Villatoro, Melgosa de Burgos, Tobes y Rahedo y Rioseras. Allí, acompañado de su párroco, Juan José Ruiz, ha podido conocer de primera mano tanto las tareas pastorales que se llevan a cabo en estos enclaves como a los propios feligreses, que han podido tener un trato cercano con el pastor de la diócesis. También ha tenido tiempo para visitar enfermos y ancianos en distinta residencias.
Religiosos
Además, don Fidel también ha recomenzado con su visita pastoral a los religiosos de vida activa de la diócesis y desea volver a encontrarse con los de vida contemplativa, el motor orante de la diócesis, a quienes ya visitó al comienzo de su servicio pastoral en la Iglesia burgalesa.
Esta misma mañana presidía una solemne eucaristía en la que sor Ana María Vázquez ha realizado su profesión solemne en la congregación de las Siervas de Jesús. Lo ha hecho acompañado de varios sacerdotes, fieles, y la propia comunidad de religiosas, con su superiora al frente.
Hasta 1873, la de la Exaltación de la Santa Cruz era la fiesta más grande de la ciudad, con festejos taurinos y numerosos actos populares y fuegos de artificio. Hace 145 años, el ayuntamiento de la capital decidió trasladar sus fiestas mayores en torno a la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo a comienzos de verano en un intento por lograr que el tiempo –en teoría– acompañara las celebraciones. A pesar de no ser ya fiesta civil ni contar con un programa oficial de fiestas, numerosos fieles siguen manteniendo viva la tradición y se han acercado esta tarde hasta la Catedral para rendir homenaje a su Santo Cristo. Una celebración que gana adeptos año tras año, sobre todo desde que se volviera a sacar la imagen a la calle gracias a una réplica de la talla original. Y es que es tan nuestro, que hasta Burgos se ha convertido en una suerte de apellido de esta imagen, venerada en todo el mundo por influjo de los misioneros agustinos. Y los burgaleses lo han querido demostrar.
El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado de presidir una solemne celebración eucarística a la que ha acudido la concejala Carolina Blasco en representación del Ayuntamiento en recuerdo del tradicional voto de la ciudad, así como representaciones de las Hermandades del Santísimo Cristo de Burgos de Cabra (Jaén), Sevilla, Granada, Barcelona, Murcia, Jimena (Jaén), Chucena (Huelva) y Alfarnatejo (Málaga), entre otras. Junto al pastor de la diócesis han concelebrado en la misa los obispos burgaleses Ángel Garachana, obispo en la diócesis hondureña de San Pedro Sula, y Ramón del Hoyo, obispo emérito de Jaén.
En su homilía, don Fidel ha subrayado que el de hoy no era «solamente un acto piadoso» o un recuerdo más de la Semana Santa, sino la oportunidad «de acoger, de actualizar en nuestra vida el amor salvador de Dios». En este sentido, ha recordado que «en cualquier momento podemos abrirnos a Dios» y «ayudar a que otros lo acojan». Solo de esta manera, ha dicho, podremos avanzar en «una conversión continua» que evite «conformarnos con ser buenos» para procurar «ser cada día mejores».
Procesión
Al término de la eucaristía, el arzobispo ha impartido la bendición a los presentes con la reliquia del Lignum Crucis que se conserva en la Catedral. Acabada la celebración las calles del centro de la ciudad han servido de escenario para una procesión con la talla del Cristo, portada a hombros miembros de la cofradía de las Siete Palabras y del Santo Cristo de Burgos, escoltados, un año más, por miembros agentes de la Guardia Civil. Durante el recorrido, numerosos burgaleses han exclamado vivas y lanzado aplausos a la venerada talla.
La sede del patronato «Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021» ha acogido hoy una nueva reunión de los miembros que conforman este organismo, que se encarga de preparar las celebraciones del 800 aniversario de la colocación de la primera piedra del templo gótico. El arzobispo y presidente de la Fundación, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido la reunión, a la que han acudido sus patronos fundadores.
En el orden del día, figuraban la revisión de las actuaciones llevadas a cabo el último mes de julio, así como el estudio y aprobación de los actos a realizar de aquí a final de año. Entre ellos, tal como se adelantó hace dos meses, la puesta en marcha de varios conciertos, exposiciones o una «noche de las velas». El programa oficial se hará público en las próximas semanas.
Solo el año pasado, más de 200.000 personas peregrinaron por la senda francesa del Camino de Santiago. Y es que la ruta jacobea suma nuevos peregrinos cada temporada por distintos motivos, bien sea por disfrutar de la naturaleza, por la experiencia de encontrarse con gentes de otros países y culturas o por una razón más profunda, espiritual, motivadora original del itinerario, con la que mucha gente desea hacer un acto de fe, peregrinando hasta la tumba del apóstol Santiago.
Esa ha sido la razón secundada por la delegación de Infancia y Juventud, que ha reunido durante esta semana a adolescentes de la diócesis para vivir algunas etapas del Camino a su paso por la provincia. Lo ha hecho a comienzos del nuevo curso pastoral prosiguiendo el itinerario emprendido el año pasado, que arrancó en Santo Domingo de la Calzada y llevó a un grupo de chavales hasta San Juan de Ortega. Este año, sesenta jóvenes y adolescentes de las parroquias de San Cosme y San Damián, San Martín de Porres, San Pedro y San Felices y el Hermano San Rafael han peregrinado desde el pasado martes desde Burgos capital hasta Itero del Castillo, con vistas a proseguir el itinerario jacobeo en años sucesivos. Además de caminar, han tenido tiempo para reflexionar, divertirse con juegos y convivencia y aprender experiencias en torno a esta vía de espiritualidad con los testimonios de otros peregrinos, hospitaleros y las monjas Clarisas de Castrojeriz.
La peregrinación, además, ha servido para que los adolescentes –de entre 12 y 17 años– hayan descubierto su propio mundo interior. A través de dinámicas, momentos para la reflexión y la oración compartida han descubierto la importancia de crecer en interioridad, valorar y reconocer los sentimientos que anidan en su corazón –tan mutables durante sus años de pubertad– y la presencia de Dios en sus vidas. Sin duda, una buena forma para concluir el verano y comenzar con energías renovadas el nuevo curso pastoral.
Miranda de Ebro vivió en la jornada de ayer, miércoles, su fiesta patronal. La parroquia de Santa María acogió la celebración de la misa en honor de Nuestra Señora de Altamira. Numerosos fieles y devotos de la Virgen se dieron cita en un abarrotado templo, para honrar a su patrona.
Hasta allí se desplazó el arzobispo, don Fidel Herráez, que presidió la Eucaristía, concelebrada por casi una veintena de sacerdotes. También fue numerosa la presencia de autoridades civiles, entre las que destacaban la primera edil de la ciudad del Ebro, Aitana Hernando, junto con el resto de la corporación municipal, la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones y el delegado de la Junta de Castilla y León, Baudilio Fernández-Mardomingo. Tampoco quisieron perderse la fiesta las cofradías de Miranda de Ebro (Nuestra Señora de Altamira, San Juan del Monte, San Antón…), Haro (Nuestra Señora de la Vega y San Felices de Bilibio) y Vitoria (la Virgen Blanca). La parte musical corrió a cargo, como es habitual, del Orfeón Mirandés.
En su homilía, el arzobispo invitó a los presentes a pedir al Señor, por intercesión de la Virgen de Altamira, la verdadera sabiduría, que nos lleve a sopesar adecuadamente las cosas de la tierra. Al mismo tiempo, reflexionó sobre la realidad que supone que nuestro Dios se haya encarnado en el seno de una virgen para hacerse uno de nosotros.
Y el mismo espíritu de fervor popular pudo sentirse en el día previo, durante la ya tradicional ofrenda a la Virgen y la posterior procesión de los faroles. Más de ochenta asociaciones, y muchos otros individuales, hicieron su ofrenda floral e incluso artística: hubo bailes, cantos y poemas para nuestra madre de Altamira. Los faroles, con los misterios del santo rosario, acompañaron a María en su recorrido por las calles de Miranda. Como broche de oro, hubo unos fuegos artificiales que hicieron las delicias de los mirandeses.