La Borriquilla vuelve a recorrer Burgos en el Domingo de Ramos

por Natxo de Gamón,

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La mañana del Domingo de Ramos ha comenzado en Burgos con un tiempo cambiante que no hacía presagiar una jornada estable. A primera hora, el sol se ha alternado con fuertes rachas de viento y algunas nubes que incluso han dejado caer algunos copos de nieve, aunque con el paso de las horas el sol ha terminado abriéndose paso.

 

Desde la parroquia de San Lorenzo el Real partía la tradicional procesión con el paso de Jesús en la Borriquilla, acompañado por los cofrades de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey. Tras la bendición de los ramos y la proclamación del Evangelio según san Mateo, en la que se conmemora la entrada del Señor en Jerusalén, los anderos han portado el paso por las calles de la ciudad en un recorrido seguido por numerosos fieles, muchos de ellos portando palmas y ramos, en una escena que combina el carácter festivo de este día con el recogimiento propio del inicio de la Semana Santa.

 

Hacia la mitad de la calle de la Virgen de la Paloma, unos finos copos de nieve han presagiado una situación similar a la que ocurrió el pasado año. Los anderos han apretado el paso con el objetivo de alcanzar la Catedral lo antes posible, aunque cuando el trono iba ya por la calle de Cadena y Eleta, el sol volvía a brillar en el firmamento burgalés.

 

El acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago y la presencia de miembros del resto de las cofradías han contribuido a crear el ambiente característico de esta jornada, en la que los más pequeños cobran también un especial protagonismo. A pesar del viento, el cortejo ha podido avanzar con normalidad hasta la Catedral.

 

Ya en el templo, ha tenido lugar la celebración eucarística, en la que se ha proclamado la Pasión del Señor, uno de los momentos centrales del Domingo de Ramos. La liturgia introduce así a los fieles en los misterios que se conmemorarán a lo largo de la Semana Santa.

 

A diferencia de lo ocurrido el pasado año, cuando la lluvia impidió el normal desarrollo de la procesión e incluso obligó a suspender su salida desde la Catedral, en esta ocasión el paso ha podido completar su recorrido de regreso hasta la parroquia de San Lorenzo sin incidencias, permitiendo vivir con mayor normalidad este inicio de la Semana Santa.

 

Parroquias y templos de toda la archidiócesis han acogido también celebraciones similares, reflejando la participación de la comunidad cristiana en este día tan significativo. Con el Domingo de Ramos comienza así un camino espiritual que llevará a los fieles a acompañar a Cristo en su pasión, muerte y resurrección, hasta culminar en la celebración de la Pascua.

La Virgen de las Angustias desafía al frío el Sábado de Pasión

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La imagen de Nuestra Señora de las Angustias ha vuelto a recorrer la noche del Sábado de Dolores las calles del centro de Burgos en una de las primeras grandes citas de la Semana Santa en la ciudad. La procesión ha partido puntual –a las 21:00 horas– desde la parroquia de San Cosme y San Damián para seguir su itinerario habitual por la plaza Vega, el puente de Santa María, el paseo del Espolón y la plaza del Rey San Fernando, antes de regresar de nuevo al templo de salida. Este año, sin embargo, en el tramo de Vega, la procesión ha tenido que compartir calzada con los vehículos, una estampa poco habitual que ha causado sorpresa entre los asistentes al cortejo y los mismos cofrades.

 

Además, como novedad, la Virgen ha estrenado túnica, fruto de la recuperación de un bordado antiguo que ha sido incorporado a un nuevo soporte de terciopelo rojo, realzando así el patrimonio textil de la imagen, obra del escultor  sevillano Juan Manuel Montaño. Portada a hombros por 26 mujeres cofrades de distintas hermandades de la ciudad, el acto ha vuelto a mostrar el carácter participativo de esta procesión, que coordina la ilustre archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, cuya banda ha acompañado el desfile.

 

Uno de los momentos más emotivos se ha vivido en la plaza del Rey San Fernando. A los pies de la catedral, en la escalera del Sarmental, mujeres del grupo Tierras del Cid, ataviadas con trajes regionales han obsequiado a la Virgen con una danza con velas ante los sones de la banda. Un gesto cargado de simbolismo que ha puesto la guinda a una procesión marcada por el recogimiento, la resistencia al intenso frío –los termómetros marcaban apenas tres grados, con una sensación térmica de menos seis– y la devoción de quienes acompañaron las Angustias de María en la Semana Santa burgalesa.

Tamborcitos, flautas y bailes: los niños, protagonistas de la Semana Santa

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Nació en 2018 «para ser la primera y única procesión infantil de Burgos» y este año ha quedado consolidada como tal al hacer estación de penitencia en la catedral. Edu Sáez, coordinador de la propuesta junto a su hermano Jorge, recuerda que la intención también fue que los niños protagonizaran su propio cortejo ya que, hasta la fecha, sólo participaban en las procesiones de adultos. «Queríamos dar un protagonismo especial solo a los niños en Semana Santa» –recuerdan–, ya que, aunque los menores participan en otras procesiones, «aparecen juntos adultos y pequeños, y queríamos una de solo niños».

 

Con el paso de los años, el balance es «más que positivo». «Cada vez hay más afluencia», destacan los organizadores, que inciden, además, en el carácter cada vez más diocesano del evento. Cuentan con la participación de niños de todas las cofradías, además de grupos de danzas, la Schola Cantorum y la banda de tamborcitos de San Gil. De hecho, subrayan que es una iniciativa que sobrepasa los límites de esta parroquia, la organizadora, al concitar a varias entidades. Este año, además, se han incluido como portadores de la Virgen del Socorro niños de otras cofradías con su propio hábito «para que haya más colorido y para que se vea que es una procesión de toda la diócesis». Los niños, por su parte, viven la experiencia con entusiasmo: «Ilusionadísimos, les encanta. Al final, lo que les gusta es ser protagonistas, ellos solos, de una procesión».

 

Pedir socorro a la Virgen

 

Dieciocho niños han portado a hombros la imagen de la Virgen del Socorro, una talla del siglo XVI. Ha salido desde la iglesia de San Gil y, tras atravesar el arco de San Gil y del Pilar, ha enfilado las calles Nuño Rasura y La Paloma hasta llegar a la catedral. Tras acceder al interior y hacer allí estación, ha regresado a su punto de salida. Antes del desfile, el párroco de San Gil ha preguntado a los niños por qué habrían de pedir «socorro» a María y les ha animado a salir a la calle para cambiar el humo del odio y las guerras por el del aroma del incienso y la paz.

 

Como reconocen los hermanos Sáez, organizar un evento de estas características tiene sus propios retos. «No es fácil», reconocen entre risas, señalando que «lo más difícil es que los niños presten atención más de treinta segundos seguidos». Aun así, aseguran que cuando lo logran «sale todo de maravilla». La implicación crece también entre quienes ya han pasado por ella: antiguos costaleros participan ahora en la organización, manteniendo vivo el espíritu de una iniciativa que, más allá de lo anecdótico, se ha convertido en una puerta de entrada a la vivencia de la Semana Santa para las nuevas generaciones.

Diez años de Pasión y Silencio

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La ciudad de Burgos ha vivido en la noche de este Viernes de Dolores uno de los actos más sobrios y sobrecogedores de la antesala de la Semana Santa con la celebración de la procesión del Silencio. La cita, organizada por la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y de Jesús con la Cruz a Cuestas, ha comenzado con una liturgia penitencial en la parroquia de San Cosme y San Damián, donde los cofrades han tenido la oportunidad de acercarse al sacramento de la reconciliación antes de realizar el tradicional y solemne juramento de silencio.

 

Tras la promesa, el silencio (y el frío) ha reinado en la calle y el cortejo, presidido por la imagen del Cristo de la Salud, ha recorrido algunas de las principales vías del centro histórico, pasando por enclaves como la plaza Vega, el arco de Santa María y la plaza del Rey San Fernando, a los pies de la catedral. Uno de los momentos más solemnes de la noche ha tenido lugar en la plaza de Santa María, donde se ha recordado a los difuntos en un breve acto cargado de significado. Durante el itinerario, el silencio absoluto de los cofrades y asistentes, apenas interrumpido por los golpes del bombo, ha vuelto a convertirse en la seña de identidad de una procesión que invita al recogimiento y la oración en los días previos a la Pasión. Este año, además, se cumplía el 10 aniversario desde que en 2016 se recuperara esta procesión, una de las más antiguas y sobrias de la ciudad.

 

La procesión del Silencio hunde sus raíces en antiguas prácticas penitenciales vinculadas a la espiritualidad castellana, en las que el silencio y la austeridad eran expresión de fe y penitencia pública. Aunque desaparecida durante décadas, fue recuperada hace una década con el objetivo de rescatar ese carácter sobrio y meditativo dentro de la Semana Santa burgalesa. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los actos más singulares de estas fechas con un marcado acento en la reconciliación, la memoria y oración por los difuntos y la devoción compartida.

De una fe superficial a un «noviazgo a tres»: la historia viral de unos jóvenes que ponen a Dios en el centro

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Quique Mira y María Lorenzo son un matrimonio joven conocido en redes sociales por compartir su testimonio de fe y ser fundadores del proyecto Aute. Casados en verano de 2025 y a la espera de su primer hijo, ambos cuentan que, antes de tomarse en serio su vida cristiana, vivían una fe más superficial o poco comprometida, como muchos otros jóvenes, sin que influyera profundamente en sus decisiones afectivas o personales. 

 

Como ellos mismos explican, con el tiempo, y a través de procesos de conversión y encuentros personales con Jesucristo, comenzaron a replantearse su estilo de vida, hasta que las redes sociales les pusieron en el mismo camino, emprendiendo una relación. Decidieron vivir su noviazgo de forma coherente con su fe, apostando por la castidad, la oración conjunta y el discernimiento, poniendo a Dios en el centro de la relación, conscientes de que lo suyo era un «noviazgo a tres». El camino no ha estado libre de dificultades, aunque lo entienden como un proceso de crecimiento que ha fortalecido tanto su relación como su vida espiritual, preparándolos para su vocación matrimonial, de la que no dudan en dar testimonio.

 

«No queremos dar teoría, no somos teólogos, sólo queremos contar nuestra experiencia, cómo nuestro encuentro con Cristo ha cambiado dos vidas que estaban alejadas del amor», han trasladado en su intervención. «Hay un deseo de acoger y vivir en plenitud. Nosotros hemos sentido un punto de insatisfacción que nos ha llevado a descubrir que hemos sido creados por Dios para una vida plena y el noviazgo está encarado, mirando al Señor como referente, a llegar a esta plenitud de amor».

 

Su testimonio ha servido de broche de oro al encuentro diocesano de jóvenes, que ha tenido como trasfondo el proyecto de educación afectivo sexual que impulsa la archidiócesis de Burgos. A lo largo de la jornada, talleres y distintas experiencias han servido para que los jóvenes aprendan a escuchar sus emociones, conocer su identidad corporal, saber discernir la bondad de una relación y afrontar los riesgos de una sexualidad mal entendida, como la que difunde la pornografía.

 

También ha habido tiempo para la convivencia a través de un festival de música, con actuaciones de DJ Gonza, el grupo SUM o los actores del grupo juvenil de la parroquia de la Sagrada Familia. Los jóvenes han podido conocer, además, algunos recursos diocesanos que les pueden orientar a la hora de enfrentar relaciones sanas, como el Centro de Escucha o el Centro de Orientación Familiar. El encuentro, celebrado en el Seminario de San José y organizado por la delegación diocesana de Infancia, Adolescencia y Juventud, en colaboración con la de Familia y Vida, ha concluido con un encuentro de oración.