La Virgen del Amor Hermoso se vuelve a ganar el cariño de los fieles

por redaccion,

<
>
Más: galería fotográfica completa

 

Tras el resurgimiento del año pasado, la Virgen del Amor Hermoso vuelve una vez más a las calles de Burgos desde la iglesia de San Lorenzo el Real. Casi cincuenta mujeres se han encargado de llevar el paso a hombros durante todo el itinerario con gran valentía y fortaleza siguiendo las instrucciones de su capataza, quien les indicaba en todo momento los movimientos que tenían que realizar. Además, el arte de la Banda de cornetas y tambores de la «Coronación de Espinas y Cristo Rey y Nuestra Señora del Amor Hermoso» ha realzado la emoción que las imágenes transmitían.

 

A la hora de sacar los pasos de la parroquia, los costaleros del Misterio de la Coronación de Espinas tuvieron que ponerse de rodillas o incluso tumbarse para que pudiesen salir, y estando ya fuera pudo salir la Virgen. Estaba mostrando su manto negro en señal de luto, y fue aplaudida y fotografiada por muchas de las personas que allí se encontraban, recibiendo todo el cariño de los fieles que tanto afecto y devoción le tienen. Tras la ovación inicial las imágenes continuaron su camino sin ningún altercado, recibiendo las miradas de centenas de asistentes que había en las calles.

 

Esta procesión ha sido la segunda que ha acogido el Miércoles Santo, siendo la primera un Vía Crucis Penitencial junto a la imagen de Jesús Crucificado que ha recorrido las calles San Lesmes, Vitoria, Santander y San Juan, terminando su itinerario de vuelta en la Plaza de San Juan. Asimismo, por la mañana tuvo lugar la solemne misa crismal en la catedral presidida por el arzobispo don Mario Iceta.

El arzobispo alienta a los sacerdotes en la Misa Crismal a «ser pastores al estilo de Cristo»

por redaccion,

<
>

 

Esta mañana, el arzobispo don Mario Iceta Gavicagogeascoa ha presidido la solemne Misa Crismal en la Catedral. Una cita importante para los sacerdotes de la archidiócesis en la que han renovado las promesas de entrega a Dios, a la Iglesia y a sus hermanos que realizaron el día de su ordenación. Además, en esta celebración se han bendecido los óleos que se utilizarán a lo largo del año en los sacramentos del bautismo y la unción de enfermos, y se ha consagrado el Santo Crisma con el que se ungirá a los nuevos bautizados, confirmados presbíteros y obispos y también será empleado para la consagración de basílicas e iglesias.

 

En su homilía, don Mario ha querido este año reflexionar en torno a las tres dimensiones que conforman esta celebración: el sentido de la Misa Crismal, el de la bendición de los óleos y la renovación de las promesas sacerdotales. «Celebrar la Misa Crismal es celebrar a Cristo», ha comenzado diciendo el pastor de la Iglesia burgalesa. «El gran don de la Pascua es el del Espíritu Santo, que hoy se nos adelanta, porque consagramos los óleos con los que nos ungimos». Ha recordado a los sacerdotes allí presentes que son «un medio para que el pueblo de Dios sea ungido y participe de la consagración de Cristo».

 

En cuanto a la bendición de los óleos, el arzobispo ha recordado que «la misión viene ya desde el bautismo», sacramento con el que los cristianos son enviados como discípulos misioneros, al igual que el Señor fue «ungido y enviado». «La vida cristiana es una carrera», y también «un gran combate interior», ha reflexionado, por ello es importante cómo «se sitúa nuestro corazón ante las circunstancias de cada hora de nuestra vida», preguntando si verdaderamente «lo hacemos como ungidos del Señor».

 

En la renovación de las promesas sacerdotales, ha pedido a los presentes que «nos ayudemos los unos a los otros». Es importante reconocer que todos «necesitamos ser ayudados» y que nadie es «un superhombre». Haciendo hincapié en la dimensión sinodal que está marcando el ritmo de la archidiócesis, ha recordado que Dios «pone en nuestro camino a nuestros hermanos para que, mutuamente, nos ayudemos», y ha invitado a hacerlo con «gestos concretos». También ha alentado a los sacerdotes a renovar sus promesas con «gracia y paz». «El Espíritu Santo es óleo de alegría y de gozo interior». Don Mario ha pedido a sus hermanos que comprendan sus «debilidades y limitaciones». y después de pedir «profunda y sinceramente perdón» ha resaltado que trata de «servir lo mejor que puedo más allá de estas limitaciones». Ha concluido pidiendo que los sacerdotes sean pastores «al estilo de Cristo» y que siempre se «mantengan unidos y esperanzados, sirviéndonos y ayudándonos los unos a los otros».

 

Las Siete Palabras de Cristo rompen el silencio de la noche burgalesa

por redaccion,

<
>
Más: galería fotográfica completa

 

Recogidas por los cuatro evangelistas, han sido motivo de devoción en todo el mundo, sobre todo cuando su meditación se convirtió en habitual en la Semana Santa bien entrado el siglo XVI. Las siete sentencias que pronunció Jesús durante su agonía en la cruz han vuelto a resonar hoy en las calles de Burgos, rompiendo el silencio que imperaba en la noche de este Martes Santo. Grabadas en 1902 por la Casa Quintana en siete faroles de cristal con forma de cruz, las Siete Palabras no solo han desfilado por la ciudad, sino que han sido también causa de reflexión a lo largo de otras tantas paradas durante una procesión que cada año gana adeptos.

 

Además de los faroles, los cofrades de las Siete Palabras han portado a hombros la réplica del Santísimo Cristo de Burgos, una venerada imagen articulada que se custodia en la Catedral, donde esta hermandad tiene su sede y desde donde ha partido la procesión. Con una parada en la iglesia de Santa Águeda ante la Virgen de la Soledad –donde ambas cofradías han intercambiado un ramo de flores– el itinerario ha seguido después por la calle Barrantes, Eduardo Martínez del Campo, paseo de la Audiencia y las plazas del Rey San Fernando y Santa María, para concluir el itinerario en el punto de partida.

 

El Santo Cristo de Burgos es una venerada imagen en todo el mundo, cuya devoción se extendió de la mano de la orden agustiniana. La leyenda cuenta que llegó a España en un barco arrastrado por una tempestad y fue traído hasta la ciudad. Ante él han rezado la reina Isabel de Castilla, santa Teresa de Jesús y numerosos burgaleses a lo largo de los siglos, sobre todo en tiempos de pandemias y calamidades.

 

Se trata de una talla articulada de origen flamenco y de autor desconocido al que se le dotó de pelo y uñas naturales y cuyo cuerpo se recubrió con piel de becerro para dar más realce a las representaciones catequéticas que con él se realizaban en la Baja Edad Media. De hecho el acto del Desenclavo se reproduce en la mañana del Viernes Santo.

 

La de las Siete Palabras ha sido la segunda procesión celebrada hoy en la ciudad, después del Rosario Penitencial Obrero que ha recorrido por la tarde las calles del barrio de Vega. Los cofrades de la Santa Columna han portado a hombros, por primera vez, la imagen de Jesús atado a la columna.

El Viacrucis viviente de Villalbilla de Burgos celebra su 50º aniversario

por redaccion,

<
>

El próximo 7 de abril, fiesta del Viernes Santo, la localidad burgalesa de Villalbilla celebrará una vez más su icónico Viacrucis viviente. Esta representación de la pasión y muerte de Jesucristo se lleva realizando desde el año 1973, cumpliendo esta Semana Santa 50 años de historia.

 

El pasado 2 de abril se inauguró tras la parroquia del pueblo un monumento conmemorativo de este evento por seguir realizándose después de tantos años, y quienes se encargaron de descubrirlo fueron los actores que se han metido en el papel de Cristo durante las anteriores ediciones. Además, también se realizó una pequeña procesión con la cruz que se usa durante la representación y que lleva Jesucristo de camino al calvario. Por último se leyó una carta enviada desde la Santa Sede para felicitar y conmemorar estos 50 años.

 

Este evento tiene lugar gracias al trabajo de todos los colaboradores que participan, ya sea en labores de organización, actuación, seguridad, etc., poniendo todos una parte de sí mismos para que este viacrucis pueda salir adelante.

El Via Crucis del Castillo se rejuvenece

por redaccion,

<
>
Más: galería fotográfica completa

 

El tradicional Via Crucis que cada Lunes Santo se realiza por las laderas del castillo este año ha tenido unos claros protagonistas: los jóvenes. La Junta de la Semana Santa pidió a la coordinadora diocesana de juventud que se encargara de preparar este acto de piedad. «El objetivo es compartir y llevar la cruz de los jóvenes como preparación para las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ)», señala Óscar Moriana, delegado diocesano de esta área pastoral.

 

Además de jóvenes de los diferentes grupos y parroquias de la archidiócesis, en este Via Crucis han participado también miembros de la parroquia de San Josemaría Escrivá. Unos y otros, además de declamar las estaciones que ya se leyeron en el Coliseo junto al papa Francisco en el Viernes Santo de 2018, han portado desde la iglesia de San Esteban hasta el mirador del Castillo una rústica cruz de madera con sudario y varias antorchas. Las manos de los jóvenes, sin embargo, han sido las encargadas de elevar la réplica de la cruz de la JMJ que san Juan Pablo II les regaló y cuya réplica alberga en Burgos la parroquia del mismo nombre. En los textos de las estaciones, escritos por quince jóvenes bajo la coordinación del profesor Andrea Monda, ellos mismos son testigos de la Pasión de Cristo. En las 14 meditaciones los autores dejan emerger sus interrogantes sobre el mundo en el que viven.

 

Paula Mena es una de las jóvenes que ha participado en este Via Crucis. Recuerda que cuando les propusieron organizar y participar este acto «gustó mucho la idea» y no dudaron en secundarla. Para ella, que las jóvenes generaciones sean protagonistas de una procesión «es algo novedoso» y sacar a la calle la réplica de la cruz de los jóvenes es «algo muy bonito».

 

Paula, acostumbrada a vivir la Semana Santa de forma especial como cofrade de la Santa Columna del Círculo Católico, está muy contenta de poder «salir con los jóvenes con los que trabajas durante todo el curso». Este año es la primera vez que se organiza y es toda una prueba para «quién sabe si en próximos años se puede repetir», concluye.