En mangas de camisa y con gorro de lana. Si no fuera porque suele ser su vestimenta habitual, cualquiera diría que a Macaco (1972) le ha pillado de imprevisto el frío de Burgos. Junto al fresco de la noche, el cantante barcelonés contaba con otros fuertes competidores, como el fútbol o el baloncesto. Pero, con todo, su público no le ha fallado. Daniel Carbonell ha sido el plato fuerte de la primera edición del San Martín Fest. Junto a él, el cartel de este singular evento ha contado también con la presencia de otros artistas burgaleses, como Daniel Guantes, Claudia Halley y Mario Andreu, o el grupo madrileño ‘La Última Copa’. Además, no han faltado los puestos de venta de merchandasing, las food truck con bebidas y perritos calientes y un control exhaustivo de entradas, vigilancia y seguridad. Lo normal en este tipo de saraos. Lo atípico es que detrás de toda la organización figuraba una parroquia.
En el marco de su cincuenta aniversario, San Martín de Porres ha tirado la casa por la ventana y ha organizado un festival que ha congregado en el patio del colegio de las Madres Concepcionistas a parroquianos, ateos y agnósticos en torno a la música. «Hemos querido poner en marcha actividades significativas que lleguen a la sociedad y que pudieran cuestionar lo que estamos haciendo», explica Diego Mingo, vicario parroquial y uno de los promotores del acto. De hecho, el San Martín Fest ha sido solo uno de tantos eventos organizados en el último año, en los que no han faltado exposiciones, eventos deportivos y actividades de carácter evangelizador.
«Esta celebración nos ayuda a darnos cuenta de lo que somos y lo que podemos ser, una comunidad que anuncie la Buena Noticia en cualquier momento y circunstancia», detalla Mingo, para quien el factor social ha sido clave a la hora de organizar los eventos. De hecho, el festival ha contado con un espacio reservado a personas con movilidad reducida y algunos de los artistas del cartel participan estos días en encuentros con colectivos vulnerables.
A la espera de que concluya el curso, San Martín de Porres reserva en la recámara otras actividades para celebrar su medio siglo de vida. Mañana, sin ir más lejos, TVE retransmitirá para toda España desde la parroquia la misa que presidirá el arzobispo, don Mario Iceta.
Hace 10 años, Cáritas Burgos puso en marcha un proyecto de recuperación de ropa. En la última década se ha creado una empresa de inserción, se han abierto varias tiendas y se han instalado decenas de contenedores de recogida de ropa en la capital y la provincia. En 2022, reunieron 798.469 kilos de ropa usada en 89 puntos de recogida, un ligero descenso con respecto a años anteriores y que se debe, en parte, a la proliferación de aplicación digitales para la venta de ropa de segunda mano o la instalación de contenedores alternativos. «No nos preocupa demasiado la disminución», asegura Raquel Saiz, responsable de este proyecto de Cáritas en Burgos. «Apostamos por un consumo responsable y estas cifras son un reflejo de un cambio de tendencia» hacia una moda sostenible, donde también cada vez más jóvenes acuden a los comercios de Cáritas en busca de ropa de segunda mano.
Ahora, la empresa de recogida y reciclaje de ropa de Cáritas Burgos cambiará de nombre e imagen para unirse al proyecto textil de Cáritas Española, ‘Moda re-‘. De esta manera, las cuatro tiendas de ropa (dos en la capital y otras dos en Aranda de Duero y Miranda de Ebro) y los 85 contenedores con que cuenta la entidad está adecuando su imagen a la nueva marca en colaboración con la Escuela Superior de Arte y Diseño de Burgos.
El año pasado, la empresa de inserción logró mantener 27 puestos de trabajo, por los que pasaron 42 personas. Constatan que cada vez las prendas que reciben son de peor calidad, haciendo que solo se pueda recuperar un 7% de la ropa recibida. De ahí que su previsión sea recuperar tejidos para crear nuevas fibras, trasladar a otros centros de reciclaje parte de las prendas entregadas, aumentar su número de contenedores o cambiar de ubicación algunas de sus tiendas.
En 2022, 1.206 personas sin recursos adquirieron en las tiendas de ‘Moda re-‘ más de 7.780 prendas (un aumento del 67,59% más que el año precedente, debido en parte a las ayudas a refugiados ucranianos). Además, se entregaron 2.793 kilos de ropa al programa de Personas Sin Hogar y se han incrementado las solicitudes de ayudas especiales de otros programas de Cáritas y otras entidades, como el centro penitenciario, el Hospital Universitario y residencias de personas mayores.
Si ha sido protagonista durante toda la Semana Santa, hoy no podía ser menos. La catedral ha vuelto a ser testigo de la última de las procesiones celebradas en la ciudad. Tras la solemne misa estacional presidida por el arzobispo, la imagen de Cristo Resucitado –que había sido portada desde su parroquia de la Sagrada Familia– ha atravesado por primera vez el dintel de la Puerta de Santa María para encontrarse con su madre, la Virgen de la Alegría, vestida no ya de luto, como anoche, sino con un manto blanco. Los repiques de campanas, el sonido de las dulzainas y los bailes tradicionales han aportado la nota de color a una calurosa mañana de Pascua que ha puesto el broche final a la primera Semana Santa sin restricciones sanitarias.
Para don Mario Iceta, la resurrección de Cristo «rompe los límites de la muerte». «Buscamos la inmortalidad, invertimos recursos para alargar la vida y, sin embargo, queremos aprovechar el instante presente» en lo que, a su parecer, es una «gran contradicción». Pero «Jesús ha roto los límites de la muerte, más allá de la medicina y, donde el cuerpo no puede más, Jesús viene para llevarnos con él», ha dicho en su homilía.
Ante una abarrotada catedral, el pastor de la archidiócesis ha asegurado que Cristo resucitado también «rompe con los límites del desamor». Con su muerte, «Jesús rasgó el velo del templo y en su corazón abierto entran todos, sin que nadie quede excluido de su amor». De esta manera, «el Señor nos enseña a amar a los enemigos con su gracia».
Por último, ha indicado que la resurrección de Jesús también rompe «con los límites para construir la paz». «El ser humano no puede lograrla porque la paz requiere justicia y caridad y sólo Jesús regala la paz de modo pleno», acabando con «movimientos migratorios sangrantes» o los «focos de injusticia y venganza» en los que se mueven los humanos.
Tras la solemne misa estacional, el arzobispo ha impartido a los presentes la bendición papal con indulgencia plenaria y, ya en la plaza del Rey San Fernando –donde ha proseguido la procesión del Anuncio Pascual–, la ha hecho extensiva a toda la ciudad. Don Mario Iceta ha tenido un recuerdo especial a los enfermos de los hospitales, a las familias que no llegan a fin de mes y a todos los que sufren cualquier tipo de dificultad, así como a todas las personas implicadas en el desarrollo de la Semana Santa.
La Catedral completamente a oscuras, únicamente iluminada por la llama del fuego a bendecir. Así ha comenzado la Solemne Vigilia Pascual presidida por el arzobispo don Mario IcetaGavicagogeascoa. Tras la bendición de fuego y encender el cirio pascual, todos las personas que se han dado cita en la nave central de la Catedral han ido encendiendo sus velas. Poco a poco la luz iba iluminando el templo en esta noche en vela en honor del Señor.
Después de las primeras lecturas, recorriendo la historia de la Salvación a través del Antiguo Testamento, con el himno del Gloria, se terminaba de iluminar la Catedral por completo y las campanas replicaron para anunciar que Cristo ha resucitado y que vive entre nosotros. Después de las lecturas del Nuevo testamento, precedidas del aleluya, canto omitido durante la cuaresma, ha llegado el momento de la homilía del arzobispo.
En su mensaje para «la noche más importante de todo el año litúrgico», ha querido recordar a los presentes que la historia de la salvación de Cristo es el comienzo de «la historia de tu salvación». Además, Dios nos ha dado «una vocación», que para descubrirla hay que hacerse la pregunta que dice el papa Francisco: «¿Para quién soy?». «Eres para Dios, para entregarte a los demás«, ha insistido don Mario en su mensaje. «Cuando uno no responde a esta pregunta no encuentra su lugar en el mundo».
La Noche Santa ha continuado con la bendición del agua con la que los asistentes han sido rociados tras renovar las promesas del bautismo. El arzobispo también ha recordado en su homilía el momento clave de la vida de los cristianos: el bautismo. Un momento en el que «fuimos iluminados por el Señor para que desapareciera la oscuridad de nuestra vida para siempre».
Para finalizar se ha retomado el rito de la eucaristía, momento en el que el resucitado se toma como alimento y fuerza para llevar una vida nueva y ser sus testigos en medio del mundo. El pastor de la Iglesia de Burgos ha pedido para todos: «Ojalá esta Noche Santa ilumine nuestras vidas, y esta luz que nunca se apaga que es Cristo, sea siempre quien nos guie y nos llene de esperanza».
Como cada año, el Sábado Santo es el día en el que La Soledad recorre las calles de Burgos, saliendo desde la iglesia de Santa Águeda, haciendo una parada en el Convento de las Madres Salesas para recibir el cántico «Stabat Mater» y continuando hacia el Arco de Santa María.
En este último lugar tradicionalmente se realizaba el indulto a un preso, sin embargo el ministerio ha vuelto a denegar la petición solicitada por la cofradía, por lo que por séptimo año consecutivo no tendrá lugar el perdón para el reo. Esta costumbre fue creada en Burgos en 1447 por Juan II de Castilla, padre de Isabel I la Católica, y lo denominó «El perdón del Viernes Santo de la Cruz»
A pesar de este contratiempo los asistentes han podido contemplar una vez más a su señora. La actual talla, creada por Ildefonso Serra, data de principios del siglo XX y salió en procesión por la ciudad por primera vez en 1905. Esta imagen muestra a María desconsolada, con la mirada perdida en el cielo y lágrimas por el rostro mientras sostiene la corona de espinas de su hijo entre sus manos. Además, durante la procesión los cofrades no solo han portado dicha corona, sino que también los clavos que mantenían a Cristo en la cruz.
Esta procesión ha sido la segunda que ha acogido el Sábado Santo, siendo la primera un Rosario Penitencial junto a la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza que ha recorrido las calles Nuestra Señora de Fátima, Santa Bárbara y Severo Ochoa, entre otras, terminando su itinerario de vuelta en la parroquia.