Recibir el Espíritu Santo y «caminar por el sendero de la vida»

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Fotos: Elisa Rodríguez

 

Hasta hace algún tiempo, «la religión y todos estos temas» eran algo «rutinario» para Camilo Barrios. Sin embargo, en los últimos años ha sentido un «redescubrimiento de Dios». El ejemplo de su mujer, el interés que le ha suscitado la historia de las religiones y el deseo de conocer y profundizar en cuestiones de fe le han hecho –insiste– «redescubrir a Dios». «Primero es curiosidad, pero después lo vas conociendo más y sientes que te falta», explica. Y, en ese proceso, ha descubierto que «Dios es una ayuda».

 

Él es una de las 52 personas que esta tarde han recibido en la catedral el sacramento de la confirmación. En su adolescencia y juventud no vieron la necesidad de acceder al sacramento y, ahora, el deseo de contraer matrimonio o ser padrinos de bautismo les han empujado –entre otros motivos– a culminar su iniciación cristiana (una de ellas, incluso, ha celebrado también su primera comunión). En el caso de Camilo, «no es tanto una confirmación, sino un redescubrimiento de Dios» y el deseo de que el Espíritu Santo –al que dice encomendarse mucho últimamente– le dé «fuerzas para conseguir» sus propósitos, que pasan por «ser un faro para su familia» y superar «la lucha de la rutina» diaria.

 

Para todos estos mayores de edad, la vicaría de pastoral ha coordinado distintas catequesis de formación y preparación que hoy han culminado con la recepción del sacramento de manos del arzobispo, como también ha ocurrido días atrás en Aranda y Miranda. Muchos de ellos, además, eran miembros del ejército y han recibido acompañamiento y formación de la mano del capellán castrense.

 

En su homilía, don Mario Iceta ha dicho a los confirmados que el Espíritu Santo les ayudará a «caminar por el sendero de la vida» y a «vivir en plenitud» y no simplemente a «sobrevivir con el agua al cuello». «El Señor da sentido a nuestra vida, ilumina nuestra existencia y nos da elementos para poder caminar». «El Señor nos da luz para resolver nuestros problemas familiares, en el trabajo, ante los que nos hacen daño, ante un fin de mes al que no sé cómo llegar, ante una enfermedad que me han diagnosticado, ante el fallecimiento de mis padres… El Señor pone luz, nos indica por dónde caminar». Y además, el Espíritu Santo «nos da una capacidad nueva para amar, y amar con el corazón grande».

 

Los recién confirmados han mantenido un encuentro con el pastor del archidiócesis antes de la ceremonia litúrgica. En la colecta de la misa, han realizado un donativo que irá destinado a la Casa de Acogida San Vicente de Paúl y al proyecto de madres solteras «Raquel», de la parroquia de San Cosme y San Damián.

El sobrino del Papa y la corresponsal del COPE en el Vaticano retoman los diálogos en la catedral

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sobrino del papa eva fernandez

 

La catedral de Burgos se convierte, para la fundación Caja de Burgos, en escenario cultural. Tras la celebración del VIII Centenario, esta entidad y el cabildo han suscrito un convenio de colaboración para desarrollar durante este año 2023 encuentros, diálogos y otros actos culturales abiertos a toda la población con un presupuesto de 20.000 euros.

 

Entre las actividades programadas figura la continuación de ‘Diálogos en la Catedral’, uno de los eventos que más público ha arrastrado durante el Centenario de la Catedral. Promovido por la Fundación VIII Centenario y la Facultad de Teología, estos encuentros ponen en diálogo a distintas personalidades del mundo de la cultura, el deporte y el espectáculo, y por el que han desfilado Vicente del Bosque, Peridis, Juan José Omella, Luis Argüello y Tamara Falcó, entre otros muchos.

 

La pandemia obligó a suspender en marzo de 2020 el primero de estos encuentros, protagonizado por el sobrino del papa Francisco, el jesuita argentino José Luis Narvaja Bergoglio, y la periodista Eva Fernández, corresponsal de COPE en el Vaticano e Italia. Ahora, la fundación Caja de Burgos retoma este encuentro, que tendrá lugar el próximo lunes 5 de junio a las 20:00 horas en un acto abierto al público (entradas disponibles en Cultural Cordón) y que podrá seguirse en directo a través de la web de Cope Burgos.

 

El moderador del diálogo será el canónico y teólogo José Luis Cabria. Según explica, el evento servirá para conocer la faceta más cercana del Papa. «Su sobrino tiene una relación muy personal con su tío y Eva Fernández ha seguido a Francisco desde muy cerca». Por ello, espera que ambos cuenten no la teología del Papa, sino «su parte más humana y más desconocida».

 

José Luis Narvaja es profesor de Teología Patrística en la Universidad Católica de Córdoba (Argentina) y en el Pontificio Istituto Biblico (Roma). Además de dedicarse a la enseñanza, destina parte de su tiempo a la investigación y a la redacción de artículos y libros en el campo de la teología antigua y medieval. Eva Fernández, por su parte, es autora del libro ‘El Papa de la ternura’, en el que cuenta algunos de los momentos que más le han impactado mientras seguía al Santo Padre. Tiene una amplia trayectoria profesional tanto en el periodismo escrito como en radio. Durante las dos décadas que lleva vinculada a la emisora, ha desempeñado labores de producción y redacción tanto en los servicios informativos como en los programas ‘Herrera en COPE’, ‘La Linterna’, ‘La Tarde’, ‘Fin de semana’ y ‘La Linterna de la Iglesia’.

Vivir como un monje para discernir la vocación

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Foto: Abadía de Silos.

 

Vivir como un monje durante una semana entera. Es la propuesta que lanzan desde la abadía benedictina de Santo Domingo de Silos a hombres de entre 18 y 45 años que se estén planteando su vocación monástica. Unos días de retiro en un ambiente de oración, donde los participantes se integran en el ritmo de la comunidad, participando de la oración litúrgica, el trabajo manual y el recreo. Contarán con acompañamiento espiritual y momentos de encuentro y diálogo con los demás monjes a través de conferencias donde se profundizará en el conocimiento de la liturgia, la lectio divina y otros aspectos propios de la vida monástica. «La finalidad última es orientar y ayudar a aquellos que se sienten llamados a una vida de seguimiento radical del Señor», trasladan desde la abadía.

 

La iniciativa, que se impulsó por primera vez en 2017, se llevará a cabo en esta ocasión del 14 al 21 de julio. Los participantes en la presente edición deberán cumplir el horario de la comunidad monástica y participarán en sus actividades, introduciéndose de esta manera en el «ora et labora» benedictino. Vivirán «como un monje más» y, a través de varias conferencias, conocerán algunos aspectos de la vocación monástica: oración litúrgica y canto gregoriano, el silencio, la vida fraterna o la regla de san Benito. Además, cumplirán con el horario de la comunidad, que comienza a las 6 de la mañana con el rezo de las Vigilias y concluye a las 22:15, tras el rezo de Completas [ver programa completo].

 

Desde que se pusiera en marcha esta iniciativa, cada verano –a excepción del tiempo de pandemia– han sido varias las personas que han recalado en el monasterio. La demanda es alta y, por eso, quienes deseen participar en esta propuesta deberán trasladar a los organizadores los motivos que les llevan a participar en esta «experiencia monástica». Las inscripciones para la edición de este año deberán cumplimentarse antes del 1 de julio a través de un formulario online. También pueden hacerse a través del correo electrónico info@sermonje.eu.

Pedro de la Virgen del Carmen: nuevo burgalés camino a los altares

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Foto: Vatican News.

Foto: Vatican News.

 

El pasado sábado, el papa Francisco reconocía las «virtudes heroicas» del sacerdote burgalés Pedro de la Virgen del Carmen. Así se lo comunicó al prefecto del dicasterio para la Causa de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro. El Santo Padre también reconocía las virtudes heroicas de otros ocho siervos de Dios, así como el martirio de Giuseppe Beotti, un sacerdote italiano.

 

Nacido en Pampliega el 14 de abril de 1913, a causa del trabajo como ferroviario de su padre, pronto tuvo que trasladarse con toda la familia a Tolosa. Allí, Pedro Díez Gil –como se llamaba antes de ser religioso– conoció la orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, conocidos popularmente como «Escolapios» o «Calasancios», en honor de su fundador. Tras pasar nuevamente por Venta de Baños (Palencia) a causa de problemas de salud de su padre, ingresó en la orden en Zaragoza en 1926.

 

Realizó sus votos temporales en 1929 y fue trasladado a Irache (Navarra) y Albelda de Iregua (La Rioja), donde realizó sus votos solemnes. El 25 de marzo de 1937 recibió la ordenación sacerdotal. Durante la Guerra Civil, fue enviado al frente como capellán militar, donde comenzó a sufrir una úlcera de estómago que lo acompañó durante toda la vida.

 

Al finalizar la guerra fue enviado al colegio de los Escolapios a Zaragoza, donde permaneció toda la vida desarrollando una intensa actividad escolar, visitando enfermos y ejerciendo como confesor. En los años 80 su salud empeoró y acabó muriendo en Zaragoza el 14 de diciembre de 1983, rodeado del afecto de sus hermanos de comunidad y numerosos zaragozanos, a los que acompañó durante sus años de ministerio.

 

De su vida, la Santa Sede destaca su «profunda unión con el Señor, contemplado y celebrado en la eucaristía y al servicio de las personas que le fueron confiadas». Fue un devoto de la Virgen María y un «auténtico testimonio del evangelio». Se convirtió en una «guía segura para sus alumnos, acompañándolos en su maduración humana y cristiana». Su itinerario de santidad se caracterizó por cumplir los consejos evangélicos, añadiendo el específico de enseñanza, característico de los Escolapios.

 

La declaración de «venerable» supone el primer paso en el camino a la santidad. Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado, se precisa un segundo milagro.

Alpha, la propuesta que revitaliza las parroquias

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La parroquia de San Cosme y San Damián fue de las primeras de la archidiócesis en poner en marcha «Alpha», una iniciativa de primer anuncio nacida en los años 90 en ambiente protestante pero que pronto supieron aprovechar y adaptar los católicos de todo el mundo. Teniendo como contexto el desarrollo de una cena donde se cuidan la acogida y los detalles, Alpha consiste en una serie de sesiones que exploran lo fundamental de la fe cristiana para dar respuesta a las grandes preguntas de la vida. Suele durar once semanas (diez sesiones semanales más un fin de semana). Cada sesión explora una pregunta diferente acerca de la fe mediante una charla que está diseñada para provocar un debate que se hace en grupos pequeños. Gracias al clima de confianza generado, los participantes van descubriendo poco a poco la belleza de la fe gracias al trabajo de laicos que animan y preparan las sesiones (los sacerdotes no aparecen salvo al final del proceso). 

 

Así le ocurrió a Felipe Ávila. Hasta hace unos años era «un cristiano del montón», pero en 2018 le llamaron la atención los carteles que inundaban las paredes y tablones de anuncios de su parroquia: «¿Qué hago con mi vida? ¿En quién confío?». Aquellas preguntas le hicieron pensar y, aunque sin saber dónde se metía y «con un poco de desconfianza», se animó a participar en las cenas Alpha de la parroquia. Participar en aquella experiencia, en esas comidas «buenas y muy bien preparadas», le cambió. «Me sirvió para vivir la vida cristiana de verdad, a valorar más la eucaristía, a centrar mi vida en Jesús y el evangelio». 

 

Alpha ayudó a Felipe a redescubrir su fe y reengancharse a la vida de la comunidad. De hecho, los que participaron en aquellas cenas continúan todavía hoy reuniéndose cada miércoles para mantener viva la llama, colaborar en las sucesivas ediciones de Alpha que se desarrollan en la parroquia y profundizar en su formación: «Si queremos evangelizar en el día a día necesitamos formación porque en el ambiente actual es difícil hablar de Cristo».

 

Con el paso de los años, Alpha se ha convertido en una herramienta para revitalizar las parroquias y proponer el primer anuncio a novios que se han alejado de la fe y en el que han participado en todo el mundo más de un millón de parejas. «Alpha Novios» se ha puesto en marcha con buen resultado en San Pedro y San Felices y San Juan Pablo II como una propuesta de acompañamiento a jóvenes parejas que desean casarse. «Se parte de un vídeo, y a partir de ahí, se comparte, principalmente entre la pareja», explica Luis García, del «equipo misión» de San Juan Pablo II. «Es un momento de escucha y sin juzgar. Es una charla amable, en la que se comienza con un aperitivo de bienvenida, las parejas se sientan en una mesa juntos y se crea un ambiente agradable que propicie el compartir». Las parejas que preparan su matrimonio siguiendo esta metodología «cuentan que no se esperaban que fuese así. Esperaban llegar y que les soltasen el rollo, no ser actores y poder compartir», revela Luis.

 

Para Mónica, una de las responsables de Alpha en San Juan Pablo II, esta propuesta está ayudando a formar una comunidad misionera. «No somos una iglesia cerrada, ni pasiva ni quieta. Hay que moverse, actualizarse, plantear nuevas iniciativas y que el boca a boca haga que el mensaje llegue cada vez a más gente». Ella se enganchó a la comunidad invitada por su párroco, Julián Palencia, mientras su hija Mencía acudía a catequesis de primera comunión. Poco a poco se fue integrando en el equipo de acompañamiento a novios. «Somos un instrumento del Señor para proyectar y evangelizar», explica. Según cuenta, Alpha «ha roto con las expectativas de lo que muchas parejas pensaban de la Iglesia. Tenemos que cambiar el chip», propone ilusionada.