Vuelve la Operación Bocata

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operación bocata

 

Después de la alternativa ‘online’ de 2021, la Operación Bocata de Manos Unidas volverá a celebrarse este año de forma presencial. Como indican desde la ONG católica, se trata de «algo más que comer un bocadillo en un ambiente festivo», sino más bien «un gesto de solidaridad» con el que compartir con los amigos o con los compañeros de clase un sandwich y un botellín de agua, aportando un donativo orientativo de 3 euros y, eso sí, «cumpliendo todas las medidas sanitarias vigentes», señalan.

 

La mayor parte de los bocadillos se distribuyen desde la sede de Manos Unidas a los centros participantes de Infantil, Secundaria, Formación Profesional y Bachillerato de Burgos capital y provincia. El alumnado de unos 50 centros educativos se reunirá en las instalaciones de cada centro el viernes 1 de abril para comer su sandwich solidario al amparo de la “Operación Bocata”. En la última edición presencial en 2020 –celebrada antes del estallido de la pandemia– rondaron los 13.000 participantes. Con esta iniciativa, Manos Unidas apoyará un proyecto de Educación Secundaria en Togo.

 

El acto más institucional, con la asistencia e intervención de autoridades y de los miembros de la comunidad educativa de Salesianos Padre Aramburu, va a tener lugar el viernes 1 de abril a las 12:00 horas en las instalaciones de dicho centro educativo, en la calle Quintanar de la Sierra de la capital.

Ignacio Ruiz: «La Asamblea ya está dando sus frutos en el propio desarrollo del proceso»

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Ignacio Ruiz

 

Ignacio Ruiz Gutiérrez nació en Burgos en 1972. Cursó estudios de Ingeniería de Obras Públicas y Prevención de Riesgos Laborales. Durante un corto espacio de tiempo trabajó en Cataluña y País Vasco.  Actualmente vive en Burgos, casado y con dos hijos. Pertenece a la parroquia de San Pablo, donde lleva 15 años como catequista y desde el 2 de julio de 2021 ejerce como secretario general de Cáritas en Burgos. También es miembro de la comisión teológico-pastoral de la Asamblea Diocesana y además pertenece al consejo de presidencia de la misma.

 

Ignacio cree que lo más importante de la Asamblea es que se trata de una experiencia vital y de Iglesia, tanto personal como comunitaria. «En definitiva, es una experiencia de comunión, de caminar juntos, de ponerse en camino y de encontrarse con otros. Y también una experiencia de oración, de diálogo, de escucha y especialmente de discernimiento». Otro aspecto muy importante, en su opinión, es que supone ponerse en manos del Espíritu, de «reconocer que por nosotros mismos posiblemente no acertemos con las decisiones que hay que tomar o los cambios que debieran de producirse».

 

El secretario general de Cáritas, que también participó en el Sínodo diocesano celebrado hace 25 años, reconoce que las cosas han cambiado mucho en este tiempo: «entonces no teníamos móviles, pagábamos en pesetas y no en euros, no existían las redes sociales, y estamos ahora ante una sociedad más envejecida, con la despoblación como gran problema que ya entonces comenzábamos a atisbar. Además, tenemos una sociedad muy secularizada, más indiferente con Dios». «Otro aspecto –apunta– es la desigualdad, que se ha incrementado en este tiempo, y la rapidez con la que se producen los cambios ahora y que generan miedos e incertidumbre. Han cambiado mucho las cosas en 25 años», añade.

 

El objetivo de la Asamblea, en su opinión, es «que todos los bautizados de la diócesis podamos ponernos a la escucha del Espíritu, nos juntemos para discernir, escucharnos y pensar cómo podemos transformar o revitalizar nuestra Iglesia. En definitiva, qué respuesta debemos llevar a la sociedad en la que vivimos. Por lo tanto, es un proceso de encuentro, de oración, de escucha que se va a materializar ahora en la fase final que acabamos de comenzar».

 

En cuanto a los temas que se están abordando, Ignacio apunta como más importantes «la renovación de lo que es el encuentro con Dios, cómo entendemos el tema de la oración, escuchar la Palabra, la Eucaristía y la importancia que tiene el primer anuncio», así como la necesidad de los procesos de formación «para que todos tengamos la posibilidad de razonar nuestra fe».

 

«Otros temas serán el intentar caminar hacia una presencia femenina más incisiva en la Iglesia, la necesidad de reestructurar tanto el ámbito rural como urbano y también las delegaciones y servicios pastorales. Además, hablaremos de los adolescentes, de la juventud, de la creación de una pastoral específica, y todo lo relacionado con la familia, la cultura, la universidad, sin olvidarnos del trabajo, la economía, el mundo de la salud, y no nos olvidaremos tampoco de los medios de comunicación y la manera de hacer llegar la realidad de la Iglesia a la sociedad».

 

¿Y en qué se va a plasmar todo ello? «Saldrá un documento con una serie de puntos que tendrá que aprobar el arzobispo. Pero sí quiero destacar que la Asamblea ya tiene unos frutos: el proceso en sí, ponerse en camino, discernir, escuchar y decidir entre todos. Esto es de por sí un fruto importante junto con el documento final que salga con recomendaciones, propuestas y prioridades e incluso indicaciones para poner en marcha iniciativas o nuevas estructuras. La Asamblea debe suponer una revitalización de nuestra Iglesia, su transformación, y de ello se derivará un impulso general para todas las personas que forman parte de la diócesis».

San Pedro y San Felices, premio Escuelas Católicas Castilla y León

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Escuelas Católicas Castilla y León entregará el próximo 30 de marzo en Valladolid los premios con los que reconoce la labor educativa, pedagógica o de respaldo a los derechos de niños y jóvenes de distintos organismos de la Región. Así, el colegio diocesano San Pedro y San Felices será distinguido en su 50 aniversario por «mantener su identidad de cole de barrio y evolucionar hacia una educación actual y cercana a la sociedad, con un equipo de gran profesionalidad, capaz de encontrar respuestas educativas y de una evolución constante».

 

Además, también premian al profesor Nacho Díez Iglesia, docente en el colegio Niño Jesús de Burgos, a quien se reconoce «su trabajo de coordinación y su proyecto musical que se desarrolla de forma continuada cada curso escolar». «Por su esfuerzo, dedicación y empeño que hacen que su tarea educativa sea un ejemplo para sus compañeros; por su pasión contagiosa por la música y por su brillante trabajo educativo, referente para todos», destaca el fallo del jurado.

 

Junto a estos premios relacionados con Burgos, Escuelas Católicas Castilla y León también ha reconocido a la fundación ANAR por su labor en la defensa de los derechos de los niños en situación de riesgo. También se premia a los colegios Sagrado Corazón Jesuitinas (Salamanca) y San Vicente de Paúl (Benavente), así como a los docentes Alfonso Rodríguez Pelayo (Centro FP Juan XXIII, Ávila) y Asunción Rodríguez Sanz (Colegio Amor de Dios, Toro, Zamora).

 

Los premios Escuelas Católicas Castilla y León tienen el objetivo de reconocer la labor de profesores, centros, instituciones o personas en la promoción de la educación y de los valores que representan a Escuelas Católicas. Este galardón recompensa los esfuerzos excepcionales desplegados en favor de una educación de calidad para todos, en la que los valores de Escuelas Católicas se vean reflejados.

 

Medjugorje, próximo destino del centro diocesano de Peregrinaciones

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Medjugorje

 

El centro diocesano de Peregrinaciones planifica un viaje a Medjugorje, Croacia, Montenegro y Bosnia Herzegovina para los días 23 a 30 de abril. La peregrinación tiene un coste de 1.650 euros (más un suplemento de 250 euros en caso de necesitar habitación individual), que incluye seguro de viaje, alojamientos, comidas y visitas guiadas. Además, Presstour, la agencia organizadora del viaje, destinará un 0,7% del presupuesto a Cáritas en Ucrania. [Descargar aquí el programa completo].

 

La expedición planifica visitas a Dubrovnik, Šibenik, el Parque Nacional de los Lagos de Plitvicevisita, las ciudades de Zadar y Split y la isla de Trogir, todo ello en Croacia.

 

El núcleo central del viaje será la peregrinación a Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, con visitas al santuario mariano, y otros lugares del entorno, como Mosta, el monasterio de Blagaj y las cataratas de Kravice.

 

Tras pasar de nuevo un día visitando Dubrovnk, el viaje proseguirá en Montenegro, conociendo el fiordo más sureño del mundo, su famosa isla construida por los navegantes en la Edad media, y los pueblos venecianos de Perast y Kotor donde destaca el casco antiguo y las murallas medievales, así como la ciudad medieval de Budva.

 

Para poder participar en la expedición o solicitar más información, existe el teléfono de contacto 689 977 094.

Teresa de Jesús: «En la Asamblea nos sentimos pueblo, más allá de nuestras diferencias»

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Teresa de Jesús Plaza no necesita demasiadas explicaciones sobre la historia reciente de la archidiócesis de Burgos. Ella es testimonio vivo de sus últimos 80 años. Nacida en Burgos en 1939, esta religiosa de la congregación Jesús-María, en cuyo colegio se educó y al que estuvo destinada unos años en la década de los 90, es la participante más veterana de la fase final de la Asamblea Diocesana. A lo largo de los últimos siete años ha formado parte del consejo pastoral del arciprestazgo de Vega y del Consejo Pastoral Diocesano.

 

Con esta disponibilidad participa en la fase final de la Asamblea como miembro del Consejo de Presidencia. Desde esa perspectiva privilegiada Plaza percibe «una Iglesia abierta, que busca con autenticidad y verdadero deseo de acertar con lo que Dios apunta como futuro. Tengo el sentimiento de una Iglesia preocupada con lo social, por los jóvenes, por la mujer, por la presencia en los distintos ámbitos sociales y culturales. Pero por encima de todo, y lo subrayo fuertemente, percibo que el punto central es la evangelización. Ahí van dirigidos los mejores esfuerzos».

 

De lo vivido hasta ahora valora especialmente «nuestro espíritu de abrir caminos nuevos, de caminar juntos, de buscar y decidir con hondura, responsabilidad, lucidez y valentía». Y en otro plano, el trabajo quienes coordinan y preparan la Asamblea «están siendo testimonio de entrega y servicio evangélicos. Y siempre con alegría y buen talante. También valoro mucho la animación espiritual de don Mario Iceta. Orienta la Asamblea hacia lo esencial: el querer de Dios, la apertura al Espíritu Santo, la comunión entre todos».

 

La experiencia práctica de sinodalidad es lo que más está llamando la atención a Teresa: «Me va sorprendiendo cómo nos vamos sintiendo ‘pueblo’ más allá de nuestra diversidad y de nuestras diferencias». Y su deseo es «que este espíritu de la Asamblea se mantenga vivo, contagie, crezca, dé fruto, como algo que es regalo y don del Espíritu». Para llevarlo a la práctica, con la sabiduría que dan los años, lanza una pregunta y una certeza: «¿Cómo provocar ese deseo de ser cristianos no de nombre sino de corazón? Es urgente esa identidad cristiana en todo. Nosotros podemos hacer algo, pedir, trabajar por ello… pero no puedo olvidarme de que nuestra esperanza está anclada en Dios. Un compromiso de los participantes podía ser orar pidiendo por el fruto de la misma Asamblea».