La exposición «Punto y seguimos» recala en Aranda de Duero

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El próximo sábado 9 de enero será inaugurada en Aranda la exposición fotográfica «Punto y seguimos. La vida puede más». El acto tendrá lugar en la parroquia de San José (c/ Pisuerga 6) a las 18:00 horas, con la presencia de Consuelo Rojo Fernández, directora del secretariado diocesano de Trata. Además de San José, la exposición contará con otras dos sedes, en las iglesias de Santa Catalina y Santa María.

 

Se trata de una exposición itinerante promovida por la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española. Esta exposición estuvo ya presente en Burgos hace un año. La idea de esta muestra comenzó con un acercamiento a personas e instituciones involucradas en acciones contra la trata en proyectos de atención social y pastoral; este acercamiento permitió construir un relato en imágenes, haciéndoles partícipes y protagonistas a las propias víctimas a través de las imágenes y de sus propias palabras, plasmadas en las frases que acompañan las fotografías.

 

La exposición sigue un hilo argumental en tres capítulos: El drama de las víctimas (en la parroquia de San José), la indiferencia (en la parroquia de Santa Catalina) y la esperanza (en la parroquia de Santa María). Podrá visitarse hasta el miércoles 27 de enero, en los horarios de apertura de cada parroquia. Para visitas en grupo en otras horas, puede concertarse a través de teléfono.

 

También cada una de las tres iglesias acogerá una actividad complementaria a la exposición: la parroquia de San José la inauguración este sábado 9 de enero a las 18:00 horas, la parroquia de Santa Catalina un recital de canciones y reflexiones sobre la trata el viernes 15 a las 19:30, y la parroquia de Santa María una vigilia de oración contra la trata el viernes 22 a partir de las 19:00 horas. El montaje y coordinación de esta exposición corre a cargo de la Comisión de Pastoral de Migraciones del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán.

«Que los que vengan como turistas alcancen un espíritu de peregrinos»

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Más de un centenar de voluntarios permanecen a la espera de que la situación sanitaria mejore para que los peregrinos puedan acercarse por fin a la Catedral y ofrecerles una acogida lo más eclesial y evangélica posible durante el Año Jubilar. Con este fin, todos ellos recibieron un curso de formación en diversos aspectos teológicos, culturales, organizativos, pedagógicos. El equipo se ha repartido en cuatro tareas y funciones específicas: informar y acoger en el punto de información habilitado para ello; acompañar durante el Itinerario Jubilar diseñado para peregrinos individuales y en grupo; organizar las tareas administrativas en el día a día y organizar los eventos extraordinarios que se vayan realizando con motivo del Año Santo.

 

Uno de estos voluntarios es Francisco Martínez Ruana, un profesor jubilado de 68 años. Después de sus comienzos en la profesión en el Seminario Menor de San José y en los Centros Escolares «Juan Yagüe», pasó por los institutos, entonces de Bachillerato y actualmente de Educación Secundaria, Diego Porcelos, Valmaseda (Vizcaya), Cardenal López de Mendoza y Fray Pedro de Urbina en Miranda de Ebro. Su carrera docente de 37 años concluyó en el I.E.S. Comuneros de Castilla de la capital, como profesor de Biología y Geología, tras 28 cursos en este último centro educativo.

 

Al ser socio colaborador de la Catedral de Burgos, un día recibíó un correo en el que se le animaba a participar en este voluntariado. «Un encuentro con el canónigo Félix Castro, con quien mantengo una grata amistad, me motivó aún más para incorporarme a este proyecto», explica. Esta es su primera experiencia de voluntariado, aunque anteriormente dejó sus datos en Cáritas en el primer año de su jubilación por si podía ser útil en impartir alguna clase a algún grupo de migrantes que acudieran solicitándolo, «pero fundamentalmente necesitaban especialistas en Lengua Española o Matemáticas y no me llamaron entonces para esa labor», recuerda.

 

Su función, dentro del equipo de trabajo en el que está incluido, Administración, consistirá en intentar con sus compañeros organizar correctamente el día a día del Jubileo, atendiendo las peticiones de visita de los diferentes grupos que puedan solicitarlo y coordinando a los voluntarios que cada día tengan que desempeñar la acogida y el Itinerario Jubilar. En su camino hasta este inicio del Año Jubilar es inevitable aludir a la sombra del coronavirus: «Es indudable que esta pandemia ha influido muy negativamente en el desarrollo del Año Jubilar. Se dejaron de hacer las reuniones de los lunes en las que la información didáctica que se nos daba era de gran utilidad, con lo que se perdió el ritmo que llevábamos y, por qué no decirlo, también un poco la ilusión, al menos en mi caso. Las maravillosas charlas –al menos a mí me lo han parecido–, de los ponentes me han hecho conocer mucho mejor los aspectos artísticos y religiosos de nuestra Catedral, así como el significado y dimensiones de un Jubileo».

 

Esperanza en medio de las adversidades

 

La situación, no obstante, no le amilana. «Actualmente ya incorporado al grupo de Administración, intentaré volver con renovados ánimos, aunque siempre con la prudencia y respeto que esta anómala situación aconseja, pues por mi edad, entro ya en un grupo de riesgo», confiesa. La expectativas depositadas en la celebración de este Jubileo también quedan en el aire ante las circunstancias actuales. «Al igual que hemos visto desde marzo cómo esta pandemia ha afectado a la normalidad que teníamos, está claro que este periodo jubilar se verá afectado en mayor o menor grado, según evolucione la situación.

 

Seguramente el gran número de grupos que esperábamos que acudiera a nuestra ciudad con esta celebración se vea reducido por la incertidumbre existente. De cualquier forma, habrá que confiar en que en la segunda mitad del Año Jubilar, a partir de mayo o junio, la situación pueda cambiar y el desánimo que ahora existe en la población desaparezca y volvamos a la normalidad, no la nueva, sino de la que gozábamos anteriormente». A pesar de las adversidades, Francisco mantiene la esperanza en los frutos que pueda dejar este acontecimiento extraordinario: «Las aportaciones que este Año Jubilar den a la Iglesia de Burgos y a nuestra ciudad creo que pueden ser muy variadas y de gran importancia muchas de ellas. Pienso que tal vez podría conseguirse que muchos de los que vengan solo como turistas se conviertan y alcancen un espíritu de peregrinos al contemplar esta maravillosa Catedral en la que se sientan acogidos, y casi sin querer, motivados para realizar ese itinerario jubilar tan bien pensado. Conocerán, además del valor artístico de nuestra Seo, algún pasaje de la historia de nuestra diócesis y sería maravilloso también que se sintieran parte de esta Iglesia que los acoge».

Fallece el sacerdote Agustín Heras Alarcia

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Agustín, junto a don Fidel Herráez, en la visita pastoral a Sasamón, en diciembre de 2018.

Agustín, junto a don Fidel Herráez, en una visita pastoral realizada en diciembre de 2018.

 

Esta mañana ha fallecido, a los 76 años de edad, el sacerdote burgalés Agustín Heras Alarcia. Nacido en la localidad de Santa Cruz de Valle Urbión el día el 25 de septiembre de 1944, fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1970. Ha ejercido el ministerio presbiteral como vicario parroquial de Santa María de Aranda y párroco de Redecilla del Camino, Gumiel de Izán y Sasamón (y servicios). En la actualidad era capellán adjunto de los Tanatorios de la ciudad.

 

El arzobispo, don Mario Iceta, y todo el presbiterio comparten los con sus hermanos y sobrinos el dolor de su muerte y dan gracias a Dios por su ministerio sacerdotal entregado y fecundo, mientras confían a Agustín a la misericordia de Dios Padre.

 

Las honras fúnebres por su eterno descanso tendrán lugar mañana miércoles 6 de enero, fiesta de la Epifanía del Señor, a las 13:15 horas, en la capilla de la funeraria de San José, efectuándose acto seguido la conducción del finado hasta el cementerio de Santa Cruz del Valle Urbión, su pueblo natal.

 

Agustín, guiado por la luz de la estrella de Belén, en la presencia del recién Nacido proclama: «He visto su estrella y vengo a adorarte y quiero decirte gracias, Señor. Gracias por todo lo que me diste, por todo lo que fue posible y por todo lo que no. Gracias por los que llegaron a mi vida y gracias también por los que se fueron. Gracias por estar siempre a mi lado y por tu eterno amor. Gracias, Señor».

 

Descanse en paz.

Imagen del mes de enero: tondo mariano de Diego de Siloé

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Esta obra realizada en alabastro, en la que aún se aprecian restos de su policromía original, de especial calidad y refinamiento, pertenece al tesoro de la Capilla del Condestable. Se halla en un excelente estado de conservación y cautiva al espectador por la delicadeza de sus rasgos y su expresivo lirismo amoroso entre la Madre y el Hijo.

 

Está enmarcada en una caja de madera de nogal en cuyo reverso aparece la siguiente inscripción: «Esta imagen dio a esta su capilla el Illmo S Do Pero Fernandez de Velasco cuarto Codestable de Castilla de los de su linage Duque de Frías Code de Aro». En el inventario del año 1542 se describe como «una imagen de Nuestra Señora con su Niño, de alabastro». Con posterioridad se añadió: «Dióla el Ilmo. Sr. D. Pedro Fernández de Velasco, nieto de los Fundadores». Idéntica referencia se hace en el inventario de 1548.

 

Sin embargo, una descripción más precisa aparece en los inventarios de 1585: en el de febrero se alude a «una imagen de bulto de marfil, rica con una peana de bronce dorada. En su caja dentro de una caja de nogal». En el de marzo del mismo año se afirma: «Una imagen de bulto de Nuestra Señora con el Niño en los brazos, de marfil con una rica peana de bronce dorada en su caja de nogal», y añade: «digo alabastro o mármol». A partir de 1636, en todos los inventarios se especifica: «…con pie triangulado de bronce dorado con las Armas de sus Excelencias.».

 

La iconografía de este modelo de Virgen con el Niño en bajorrelieve, representando tres partes del cuerpo es de origen florentino. Las cabezas de los querubines y los vestidos ceñidos con cinturones o sujetos con broches guardan un cierto paralelismo con la escultura italiana del Renacimiento, con la diferencia de que los relieves españoles están realizados siempre en alabastro en lugar del mármol que usan los italianos y son siempre de forma oval. La influencia flamenca de estos relieves españoles la podemos hallar en el gesto del Niño, acariciando la barbilla de su Madre, actitud que se repite en casi todas estas obras. Se conoce un amplio grupo de relieves de similares características iconográficas y cronológicas distribuidos por colecciones y museos de Europa y América que se denominan de la «Escuela de Burgos», cuya autoria o dependencia de Diego de Siloé no ofrece dudas. El autor, a su regreso de Italia en 1519, introduce los temas maternales en sus primeras obras burgalesas. En la Catedral de Burgos realiza el relieve de La Caridad en el sepulcro del obispo Luis de Acuña y en el claustro el medallón central del monumento funerario del canónigo Diego de Santander.

 

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HOAC vuelve a manifestarse contra la siniestralidad laboral

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Concentración contra la siniestralidad laboral.

 

Una vez más, y al hilo de su campaña «Trabajo digno para una sociedad decente», la Hermandad Obrera de Acción Católica sale a la calle para recordar a los últimos trabajadores fallecidos en accidente laboral y solicitar de todas las administraciones la erradicación de la siniestralidad laboral. En la concentración, que tendrá lugar a las 20:30 horas de hoy frente al Teatro Principal, se tendrá un recuerdo especial por D.F.R., transportista de 48 años, vecino de Cantabria, y fallecido el 3 de diciembre al sufrir un accidente con el camión que conducía en la A-1, así como de Félix Pinedo, de 61 años, médico del centro de salud de Comuneros y fallecido el 15 de diciembre víctima de la covid-19.

 

Desde HOAC señalan que la falta de control en las medidas de seguridad, la escasa formación, el empleo precario, la subcontratación o la economía sumergida son algunas de las causas de los accidentes laborales, acentuados últimamente con la actual crisis económica y sanitaria. «No es mala suerte, es inevitable», aseguran desde la organización. «El trabajo debe ser un lugar donde, además de ganarnos un sueldo para vivir, podamos desarrollar nuestras capacidades y ponerlas al servicio del bien común, no un sitio donde enfermar o incluso morir», denuncian.

 

Por ello, con la concentración de esta tarde reclamarán mejores condiciones laborales y mayor seguridad en los trabajos, una  Implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley, mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial y que ningún trabajador se resigne ante la siniestralidad laboral.