La Iglesia, ante el reto de la «familia líquida»

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«Ayudar a la familia y dar respuesta a los diversos problemas que surgen en la vida familiar». Ese era el reto que se marcaba la Iglesia burgalesa hace ahora 20 años como fruto directo del Sínodo Diocesano: revitalizar y dar a conocer el Centro de Orientación Familiar. Nacía así el COF tal como hoy lo conocemos, un servicio que la diócesis ofrece de manera gratuita a todas las familias, creyentes o no creyentes, para superar situaciones de crisis familiar, ya sea de pareja, de relación entre padres e hijos o con la familia extensa.

 

Hoy, en 2019, «las necesidades siguen siendo las mismas, las familias siguen experimentando sus crisis, pero lo que sí ha cambiado», asegura Francisco Javier Arribas, coordinador del COF y terapeuta familiar, «es la forma de afrontarlas y, sobre todo, el planteamiento de familia». Y es que, según el psicólogo, si hoy vivimos en una sociedad líquida, «también puede hablarse de una familia líquida, que se hace, se deshace, se rehace, se vuelve a deshacer… Al principio, la inmensa mayoría de las personas que recurrían a nosotros eran matrimonios. Hoy trabajamos más con novios indefinidos, que ahora se llaman parejas, a veces ni siquiera son parejas de hecho. Y nos encontramos también con un porcentaje alto de hijos de padres separados, muchos de ellos apenas al año de nacer, bastantes que no recuerdan la vida de sus padres juntos, y eso es una complicación añadida, porque todo niño tiene el deseo profundo de tener un padre y una madre juntos».

 

El deseo de la estabilidad

 

Con tantas parejas como se rompen, en las generaciones actuales hay más escepticismo, argumenta Francisco Javier. «En el fondo, aunque les cuesta creer que un amor puede ser para siempre, en el corazón del ser humano está grabado encontrar a alguien que te quiera como eres para siempre. A pesar de que todo, empezando por los anuncios, las películas, las canciones, vaya en dirección contraria. Y esa lucha está ahí: “no lo creo pero en el fondo lo deseo”. Claro, que no siempre puede ser así. Yo suelo poner un ejemplo: que se puede ser feliz sin piernas, en una silla de ruedas, pero todo el mundo tenemos el deseo en nuestro corazón de tener piernas y poder andar. ¿Que no se puede? Se puede ser perfectamente feliz teniendo una discapacidad. Pero el ser humano está hecho para la salud, para vivir completo».

 

De ahí que muchas parejas, aunque no estén próximas a la Iglesia, pidan ayuda al COF. «Muchas veces recurren a la Iglesia porque saben que la Iglesia apuesta por la estabilidad, por la familia, por el matrimonio, por la pareja, y como decía, en el fondo ese es su deseo. Porque aunque no sean matrimonio, se sienten matrimonio».

 

«En el fondo, aunque les cuesta creer que un amor puede ser para siempre, en el corazón del ser humano está grabado encontrar a alguien que te quiera como eres para siempre».

 

Por otro lado, se constata una realidad en los cursillos prematrimoniales: cada vez son más los novios que llegan con hijos. «Bien sea por su proceso evolutivo o de maduración, o su camino en la vida, pues ven esa necesidad, ese deseo no solo de afianzar esa familia, esa relación, sino de hacerlo ante Dios, con mayor o menor fe, pero ahí están. Entiendo que no pretenden hacer una parafernalia, no hay necesidad de hacerla por la familia o por otras cosas, es porque hay un atisbo de fe o una fe que va creciendo y llega un momento en que quieren comprometerse ante Dios».

 

Adaptarse a las necesidades

 

A medida que el COF se ha ido consolidando se han ido poniendo en marcha nuevos servicios para responder a problemáticas concretas: los más recientes, el Proyecto Raquel, un camino de sanación y reconciliación que ofrece la Iglesia a personas que sufren después de un aborto provocado, y Proyecto Ángel, un nuevo programa destinado a ayudar a las mujeres con un embarazo imprevisto o en dificultad por diagnóstico de anomalía fetal, enfermedad de la madre o presión social, familiar o laboral.

 

Pero una de las labores más apasionantes que se llevan a cabo desde el Centro, en opinión del terapeuta, es la preventiva, que se realiza con niños y adolescentes, gracias a la colaboración con la Fundación Esperanza y Vida, de cuyo Patronato forma parte el Azobispado. Simón Portillo, el primer director del COF, fue uno de los primeros que hicieron este planteamiento: no limitarse a que las necesidades llegasen, sino prevenir. «Hasta el año 2009 en que surgió la Fundación, no se pudo desarrollar esta tarea de forma mayoritaria, se estaba yendo a tres, cuatro colegios de aquí, de la ciudad. Hoy estamos yendo a 15 centros. Estamos hablando de varios miles de chavales que han recibido esta formación sencilla pero importante, porque va a la raíz del corazón del ser humano: todos os dan muchos mensajes, pero entrad en vuestro corazón, y en todo ser humano (les retamos a cada uno), si no está demasiado ideologizado, está la necesidad de amar y ser amado de forma incondicional. Y de manera incondicional significa para siempre».

Bautizados y enviados: El Domund nos recuerda que todos somos misioneros

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Jorge y Luis Carlos son dos sacerdotes misioneros burgaleses.

Jorge y Luis Carlos son dos sacerdotes misioneros burgaleses.

 

El mes de octubre tiene siempre en la Iglesia una impronta misionera con la celebración de la Jornada anual del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Pero esa impronta es especial este año al ser el mes de octubre un «Mes Extraordinario Misionero» convocado por el Papa Francisco.

 

La ocasión de esta convocatoria ha sido la celebración del centenario de la Carta Apostólica Maximum Illud de Benedicto XV, «sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero». Y la motivación profunda es invitar a toda la Iglesia, como hizo el Papa Benedicto XV hace cien años, a una purificación evangélica que nos permita como Iglesia afrontar las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Francisco quiere en este momento despertar la conciencia de que esa evangelización del mundo es un deber permanente de la Iglesia, y retomar con nuevo impulso la responsabilidad que tenemos todos los bautizados de proclamar el Evangelio.

 

Por eso se invitó a todas las diócesis del mundo a realizar la apertura del Mes Extraordinario de un modo sencillo pero hondamente significativo: en un monasterio de clausura; en nuestra diócesis, como sabéis, nos unimos a ese propósito de toda la Iglesia desde el monasterio de la Visitación de las Madres Salesas. Con ello se quiere expresar que oración y misión van estrechamente unidas, porque el aliento y el fervor misionero brotan de una auténtica experiencia de Dios, que derrama su Espíritu sobre quienes están dispuestos a anunciarlo y abiertos a acogerlo. El comienzo del Mes Misionero, como tal, fue precisamente en la fiesta de santa Teresa del Niño Jesús, la joven carmelita que, desde su experiencia contemplativa y mística, llegó a ser proclamada patrona de las misiones, juntamente con san Francisco Javier.

 

Dentro de este Mes Extraordinario celebramos hoy el día del DOMUND, con el lema Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. El lema nos recuerda que el envío a la misión es una llamada inherente al bautismo y es para todos los bautizados; que todos los cristianos, por ser bautizados, somos enviados; que en medio de nuestras ocupaciones y relaciones, somos testigos y anunciadores de Jesucristo. Por eso la Iglesia de Cristo, de la que nosotros somos miembros y piedras vivas, ha de estar en misión en el mundo.

 

En el Mensaje del DOMUND de este año insiste el Papa en que hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo muerto y resucitado. Quien de verdad vive la experiencia de Dios desea abrirse a las necesidades de los otros, salir a su encuentro para «que a nadie le falte el anuncio de su vocación a hijo adoptivo, la certeza de su dignidad personal y del valor intrínseco de toda vida humana». Los misioneros realizan con su vida esta «apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto lógico del sacrificio y de la gratuidad».

 

Su testimonio y su estímulo son ocasión para que nosotros reafirmemos y reavivemos nuestro propio compromiso misionero. Lo haremos con gestos concretos y solidarios, como el del VIII Centenario de la Catedral, que tiene presente de modo expreso la ayuda a los misioneros burgaleses. Y asimismo con la Asamblea Diocesana, que tiene como objetivo profundizar nuestra experiencia cristiana para hacer más misioneras nuestras comunidades eclesiales. La misión en nuestro entorno debe ir unida a la misión de la Iglesia en su «salida geográfica y cultural… hasta los últimos confines de la tierra».

 

En la apertura de este Mes Extraordinario Misionero desde Roma nos dirigía el Papa, entre otras, estas palabras: «Una Iglesia en salida misionera es una Iglesia que no pierde el tiempo en llorar por las cosas que no funcionan, por los fieles que ya no tiene, por los valores de antaño que ya no están». La Iglesia, continúa, existe para ponerse en camino, para encontrar a la gente en la calle, porque «si no está en salida no es Iglesia».

 

Os animo a vivir con esta actitud el día del DOMUND, unidos a los misioneros, que sin duda se encuentran entre los mejores hijos de la Iglesia. Recemos por ellos y seamos generosos para contribuir a sus muchas necesidades en los lugares de misión. Y pensando en nuestros misioneros, deseo expresarles con todo afecto mi agradecimiento personal y el de todos vosotros, así como enviarles mi más entrañable y sincera bendición.

Cáritas Diocesana inicia el curso con un encuentro de voluntarios

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Con el inicio del nuevo curso, los voluntarios de Cáritas Diocesana de Burgos han sido convocados a participar en el Encuentro que se celebrará en el Seminario de San José, y que está también abierto a las personas a las que atiende la entidad. La jornada comenzará a las 10 de la mañana con una breve presentación de Fernando García Cadiñanos, delegado de la institución eclesial. A continuación se han organizado diversos talleres, en los que se abordarán temas como el problema de la vivienda, la realidad de los inmigrantes latinoamericanos en Burgos o las nuevas adicciones. Además, también se ofrecerá formación relacionada con la espiritualidad propia de Cáritas, y con los cuidados emocionales y psicológicos de los voluntarios. La jornada finalizará con una comida y una actuación musical.

 

Cáritas cuenta con casi 800 voluntarios en toda la provincia, que desarrollan su labor en áreas tan diversas como la intervención básica, la empleabilidad, la atención a la infancia o el acompañamiento a las personas sin hogar.

La comunidad peruana celebra la fiesta del Señor de los Milagros

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La asociación peruana Hijos del Sol en Burgos ha organizado para el próximo sábado 19 de octubre a las 12 de mediodía en la parroquia de la Anunciación de Burgos la celebración de la fiesta del Señor de los Milagros, que en Perú se festeja a lo largo del mes de octubre (llamado el «mes morado») con diversas procesiones y actos religiosos.

 

También los peruanos que viven en distintos lugares del mundo mantienen la tradición y celebran esta fiesta tan señalada allí donde están. En las estadísticas de la provincia de Burgos a comienzos de este año aparecen registradas 241 personas con nacionalidad peruana, cifra a la que habría que añadir otras que tienen doble nacionalidad peruana y española, puesto que el total de los nacidos en Perú ascendía en esa fecha a 749.

 

La eucaristía será presidida por Félix Castro, sacerdote burgalés que trabajó pastoralmente durante unos años en Lima. Al concluir la misa, en torno a la 1 de mediodía, se hará una procesión por las calles alrededor de la iglesia con el cuadro del Señor de los Milagros, que permanece durante todo el año en el claustro de la parroquia de La Anunciación. Tras la procesión habrá un aperitivo en el claustro de la iglesia.

 

Además de la presencia de peruanos de Burgos, de Salas de los Infantes, de Palencia, de Valladolid y de otros lugares de la geografía burgalesa y española, en esta ocasión se contará con la participación de dos grupos de danza, uno de la Asociación Peruana Cultural Vallisoletana y otro de la Fraternidad Folklórica Cultural Tinkus Carcaje de Bolivia, así como con el acompañamiento de la banda del Círculo Musical de Burgos.

El arzobispo, a los sacerdotes: «Sin la oración seremos como un azucarillo que se disuelve en el agua»

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El retiro tuvo lugar en el Seminario de San José.

El retiro tuvo lugar en el Seminario de San José.

 

«Sin la oración seremos como un azucarillo que se disuelve rápidamente en el agua. Necesitamos una fuerte vida de oración interior, animar todo lo que hacemos desde la profundidad». Fue la exhortación que el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, dirigió ayer a los sacerdotes de la zona centro de la provincia en el tradicional retiro espiritual de comienzo de curso. Tras haber hecho lo propio días atrás con los pastores del norte en el monasterio de Bujedo y con los del sur en Caleruega, el arzobispo quiso hacer una llamada a los sacerdotes a revisar su vida interior para «vivir nuestro quehacer diario con intensidad, poniendo alma a todo lo que somos y hacemos».

 

El prelado admitió estar «convencido» de que la oración es algo «esencial» en la vida de los sacerdotes. Sin embargo, quiso hacer un llamamiento para que no descuiden esta dimensión «fundamental de su vida» y revisar si algunos de ellos «no están cumpliendo con lo prometido» el día de su ordenación sacerdotal referente al rezo diario de la Liturgia de las Horas.

 

Para don Fidel Herráez, si los sacerdotes no viven «desde la profundidad», su tarea pastoral se reducirá a mero activismo «vacío y superficial», abocándolos a «criticar» las tareas primordiales que la diócesis tiene puestas en marcha. De ahí que el prelado invitara a los curas a «vivir con hondura e interioridad, coherentemente», el Jubileo, la Asamblea Diocesana y el VIII Centenario de la Catedral.

 

En marcha

 

En efecto, el retiro espiritual marca, en cierta medida, el comienzo de curso en la vida pastoral de la diócesis. De ahí que don Fidel animara a vivir estas tres realidades «desde dentro», evitando «que nos instalemos», «pensemos que solitos tenemos la razón» o «rechacemos la propuesta mientras otros hermanos sí ven en estas cosas una gran oportunidad».