Vadocondes pone en marcha un proyecto de micromecenazgo para restaurar su retablo

por redaccion,

Foto: Ayuntamiento de Vadocondes.

Foto: Ayuntamiento de Vadocondes.

 

Vadocondes es uno de esos pueblos de la España vaciada. Ubicado a pocos kilómetros de Aranda de Duero, sus 369 vecinos no se han querido resignar a ver cómo su patrimonio se deteriora y, ante los escasos recursos económicos que dispone la parroquia, han puesto en marcha un proyecto de micromecenazgo que les permita reunir los 30.000 euros necesarios para restaurar el retablo barroco de su iglesia, así como algunas pinturas murales.

 

A través de la página web hispanianostra, pretenden que cada vez sean más los vecinos y amigos que se sumen al proyecto haciendo pequeñas donaciones que culminen en la restauración del retablo, del siglo XVIII y cuyas principales tallas pertenecen al maestro escultor Manuel Romero Puelles Elcarreta. La idea, respaldada por el propio párroco y el consejo pastoral de la parroquia de La Asunción, contempla también la restauración de varias pinturas murales que rematan la estructura de madera, construida en 1757 y que presenta varias patologías, sobre todo pérdida de policromías, oxidación de materiales metálicos y presencia de xilófagos, sin olvidar la gran cantidad de polvo acumulado con el paso de los años. En cuanto a las pinturas murales, estas presentan humedades, acumulación de moho y hongos y suciedad procedente del polvo y del humo de las velas.

 

La campaña de micromecenazgo se puso en marcha hace unos días. Ahora que el pueblo multiplica sus habitantes con la llegada de numerosos veraneantes, la parroquia destinará de forma íntegra la colecta de la eucaristía del próximo 15 de agosto, solemnidad de la Asunción y fiesta titular del templo. La generosidad de vecinos y parroquianos ha hecho posible que, en los últimos años, se hayan podido restaurar las tallas dedicadas a San Antonio, San José y Nuestra Señora de la Asunción.

 

Para incentivar las donaciones, desde la propia web hispanianostra y la parroquia de Vadocondes recuerdan a los posibles donantes las desgravaciones fiscales a las que se pueden acoger a la hora de hacer sus aportaciones.

Iglesia de San Miguel en Villovela

por redaccion,

villovela_2

 

Un combinado digno de admiración. Esta iglesia de Villovela conserva casi en su integridad el viejo edificio románico y la nueva fábrica, tardogótica mirando al sur. Asombran en esta última nave tanto la aparatosa cabecera poligonal, plementería arriñonada y sólidas pechinas angulares, como las sucesivas alturas dando majestuosidad al templo.

 

De indudable interés es todo el resto románico que atesora esta iglesia de san Miguel, desde el ábside semicircular perforado con tres ventanas rasgadas de medio punto y en su interior cubierto con bóveda de horno y extradosado. El tramo presbiteral presenta bóveda de cañón, enlazando con el arco triunfal de medio punto. Tanto la arquería ciega como el conjunto de capiteles del interior coinciden con el grupo románico de otros grandes templos del Esgueva.

 

Particular mención merece también la pila bautismal, de forma semiesférica, que se halla en la vieja cabecera románica. Sorprende el perfecto estado de conservación de la misma. Se diría que son dos los puntos cardinales que dan explicación a esta maravilla arquitectónica en Villovela: el románico en la fachada norte y la iglesia tardogótica en su latitud meridional.

«Protemplos»: Una ayuda para sostener el patrimonio diocesano

por redaccion,

<
>

 

Con el lema «Sosteniendo una buena causa. ¿Nos ayudas?», la Iglesia en Burgos celebra el próximo domingo 11 de agosto la decimotercera edición de su campaña «Protemplos», una jornada de sensibilización sobre el patrimonio diocesano que busca recaudar fondos que permitan intervenir en los inmuebles que necesitan ayuda urgente y que no pueden acogerse a otro tipo de ayudas o subvenciones. De hecho, según señala el arquitecto técnico del Arzobispado, Miguel Ángel Ortega, cerca de 80 inmuebles corren riesgo de ruina inminente. De ahí que la diócesis haga de nuevo un llamamiento a la solidaridad para impedir que esos edificios se vengan abajo o que los pequeños desperfectos de otros provoquen a medio o largo plazo un problema mayor.

 

«Conservar el patrimonio diocesano supone un enorme esfuerzo económico», ha señalado Vicente Rebollo, vicario para los asuntos económicos. «Una gran partida del presupuesto diocesano –10.915.475 euros, el 30,63% del total– se destinó el último año a la conservación de edificios y a gastos de mantenimiento». Pese al esfuerzo económico, aún son numerosos los templos que necesitan ser intervenidos y la campaña del próximo domingo puede colaborar para destinar más fondos a salvar el vasto patrimonio de la diócesis, la segunda del país en número de parroquias, con 1.003. El año pasado, con esta colecta especial, que se lleva a cabo en todas las eucaristías de la diócesis, se recaudó un total de 44.657,12 euros, un 26,78% más que el año precedente. Desde que se pusiera en marcha esta colecta hace ahora 13 años, se ha recaudado un total de 662.847,05 euros. «Es una labor de justicia para con todos aquellos que nos legaron este ingente patrimonio», ha subrayado Rebollo.

 

Según los datos presentados por Vicente Ruiz de Mencía, miembro del consejo de asuntos económicos de la diócesis, en 2018, se pudo intervenir en un total de 75 inmuebles de la provincia. De ellos, una docena se beneficiaron de lo recibido en la colecta «Protemplos»  (Hornilla Latorre, Pajares de Tobalina, Cebolleros, Vallejo de Sotoscueva, Aylanes, Jaramillo de la Fuente, Arenillas de Riopisuerga, Villamiel de Muñó, Aguilar de Bureba, San Medel, Ura y Villafuerte) y otros 35 lo hicieron gracias al conocido como «Convenio de las goteras». El resto de intervenciones se refieren a las realizadas por la Junta de Castilla y León en los edificios BIC (monasterio de Rioseco, iglesia de Lodoso y San Esteban de Burgos) y las aportaciones directas realizadas por distintas parroquias, que han podido sufragar directamente sus obras en 25 iglesias. Una inversión económica total que suma 1.002.876,92 euros a los que habría que sumar algo más de 400.000 euros de fondos aportados por distintos ayuntamientos. Durante este año 2019, son varios los templos que ya se han restaurado gracias a los beneficios de la colecta «Protemplos» del último año, como la iglesia de El Salvador de Villatoro, donde esta mañana ha tenido lugar la rueda de prensa de presentación de la campaña.

 

En general, los templos intervenidos gracias a los beneficios de esta «colecta de urgencia» presentaban problemáticas similares. Las obras de mantenimiento en estos templos se han basado en retejados, cosidos de muros y bóvedas, arreglo de grietas y filtraciones o reparación de pavimentos. Desde que se pusiera en marcha la colecta «Protemplos» en el año 2006 se han intervenido en un total de 569 inmuebles de la diócesis, más de la mitad de las parroquias del territorio. Este año, el número de municipios que ha solicitado ayuda al convenio de las Goteras asciende a 140. De ellas, entre 50 y 60 requieren intervención urgente.

Laicos de toda España se reúnen en Ávila para «hacer realidad el sueño de Dios»

por redaccion,

Participantes burgaleses en el encuentro.

Participantes burgaleses en el encuentro.

 

Ávila ha acogido durante el último fin de semana el encuentro nacional de laicos organizado por Acción Católica General y en el que han participado cerca de 700 personas de 46 diócesis españolas. Entre ellas, se encontraba un grupo de la diócesis de Burgos encabezado por la presidenta diocesana de Acción Católica General en Burgos, María Ángeles Mantecón, así como dos sacerdotes. Del total de participantes en el encuentro, poco más de la mitad han sido adultos, ya que han acudido, además, unos 200 jóvenes y un centenar de niños.

 

Este encuentro (que supone el décimo aniversario para la celebración de esta iniciativa de la Acción Católica) tenía como objetivo responder a la llamada que el papa Francisco pide a todos los bautizados de ser discípulos misioneros y de que las parroquias se conviertan en Iglesia en salida. Tal como señala la presidenta nacional de Acción Católica, Eva Fernández, con este encuentro «queremos plantearnos cuál es, en este momento de la Historia, lo que nos pide Dios, la Iglesia y qué nos pide la sociedad para que podamos aportarle. Y así, juntos, construyamos un mundo donde, como dice nuestro lema, hagamos realidad el sueño de Dios».

 

A lo largo del encuentro, que se ha prolongado del 1 al 4 de agosto, ha habido momentos de celebración, con una eucaristía diaria. Destacan la que se celebró en la plaza de La Santa, o la que clausuró ayer el encuentro en la catedral abulense.

 

También ha habido momentos donde se ha profundizado en las cuatro grandes áreas «donde creemos que debemos de estar más presentes para transformar el mundo y la sociedad: la cultura, el trabajo, la política y la familia». Para ello se ha contado con el testimonio de distintas personas y la presentación de varios proyectos realizados en diversos rincones del país y que han dado pistas sobre «cómo poder dar respuesta a lo que la sociedad nos está reclamando como Iglesia». El mismo itinerario de los adultos ha sido trabajado también por jóvenes, adolescentes y niños, con dinámicas adaptadas para cada uno de ellos.

 

Entre las ponencias, mesas de trabajo y las distintas reuniones realizadas ha destacado la conferencia de Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida del Vaticano, y que versó sobre un laicado que debe ser transformado y transformador.

 

También ha habido tiempo de conocer la ciudad, con visitas guiadas, así como momentos de fiesta y ocio, como la cena de productos típicos de cada una de las diócesis participantes o la gran velada cultural que se desarrolló en la Plaza del Mercado Chico y que contó con un recital de poesía sobre Santa Teresa y San Juan de la Cruz, así como un concierto.

«No estamos aquí para cuidar piedras, las piedras no dan la felicidad»

por redaccion,

La madre Juana es la abadesa de la comunidad.

La madre Juana es la abadesa de la comunidad.

 

Resulta cuando menos sorprendente pensar que un moderno edificio de ladrillo blanco situado en un humilde barrio burgalés pueda albergar siglos de historia. Pero es así. En el monasterio de San Felices reside la pequeña comunidad de Madres Cistercienses Calatravas, que en 2019 están celebrando los 800 años de su fundación. Es decir, que son «más antiguas que la Catedral de Burgos». «Cuando tú naciste, yo ya andaba», bromea la actual abadesa, Juana Tajadura, en alusión a la seo.

 

Hasta recalar en el barrio de San Cristóbal muchos han sido los avatares de las Calatravas, cuyo primitivo convento, el primero de la orden en la diócesis de Burgos, se ubicó en Barrio de San Felices. Trescientos cincuenta años después, Felipe II decidió que las religiosas se trasladasen a la capital, a la Plaza de Vega, donde ocuparon un espacio tan extenso que su huerta casi lindaba con la de las Clarisas. Llegada la II República, se las obligó a abandonar el monasterio para propiciar el desarrollo urbanístico de la ciudad, de manera que casi «se fueron con lo puesto» e incluso tuvieron que compartir convento con las Doroteas. Paradójicamente, fue la mejor época para la comunidad, reflexiona Madre Juana. «En plena Guerra Civil y conviviendo las dos comunidades, cada una con su carisma, unas viviendo como agustinas y otras como cistercienses. Pero había gente muy preparada, intelectual y espiritualmente, serían unas 25». En aquel convento de la calle Fernán González fue precisamente en el que ingresó ella a los 14 años, sin ningún motivo concreto que la llevase a entrar en ese y no en otro. Tenía muy claro que quería ser monja, como lo eran muchas mujeres de su familia y solo sabía que en Las Huelgas no quería ingresar. Así que su padre le pidió a un sacerdote que buscase a su hija un convento «donde no pasase hambre», relata divertida la religiosa. Hoy está convencida de que este era su sitio.

 

A madre Juana no le pesa la nostalgia al hablar de otros tiempos de la Orden, cuando sus posesiones eran muchas, y al mirar a su alrededor en el discreto convento que ahora ocupan dice: «No estamos aquí para cuidar piedras. Las piedras no dan la felicidad, aunque exteriormente parece que es así. Este, por una parte, es un lugar muy tranquilo, no hay ruido, vemos hasta la Sierra de la Demanda y los amaneceres son preciosos. Y los atardeceres, ese cielo rojo, que parece que hay un incendio detrás de los árboles… Está una feliz aquí».

 

Tampoco le arredran las estrecheces económicas. La comunidad, hoy formada por siete religiosas, la más joven con 50 años y el resto de bastante edad, vive prácticamente de las pensiones de las mayores («entre todas nos arreglamos porque vivimos austeramente, ya ves, un hábito nos dura 25 o 30 años, no pasa de moda…», comenta divertida. A sus ajustados ingresos se suma la ayuda que supone su pequeño obrador, en el que elaboran pastas, pero no todos los días. «A nuestras edades ya es muy trabajoso. Nos han propuesto comercializarlas fuera, incluso nos lo ofreció El Corte Inglés, pero eran muy exigentes, estaba cronometrado y si nos dedicáramos a eso no podríamos hacer la oración, que es lo más importante para nosotras», recuerda.

 

En ningún momento pierde Madre Juana el norte: «Queremos ser las que ponen a los hombres de hoy en presencia de Dios para que reciban su misericordia. Estamos cumpliendo una misión dentro de la Iglesia, porque otros no pueden, no tienen tiempo, no saben o no quieren, pero hay que alabar a Dios, que al final es lo único que importa en este mundo». En sus oraciones nunca faltan las necesidades de los vecinos de San Cristóbal, en el que se sienten plenamente integradas: «Queremos mucho a la gente del barrio y ellos a nosotras. Nos exponen sus necesidades, o te cuentan sus calamidades. A quienes más conocemos es a los que tienen más problemas. Cuando nos levantamos a las 5:20 para los maitines, si nos cuesta, pensamos en tantas mujeres que se tienen que levantar a trabajar, a preparar el bocadillo a los niños, al marido… Y todo eso lo ponemos ahí, en las manos del Señor… Eso lo valoran y lo agradecen mucho los vecinos».