El Martes Santo estrena la procesión de las Siete Palabras

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La Semana Santa Burgalesa estrena hoy procesión. Partirá a las 22:15 horas desde la Catedral para recorrer la plaza de Santa María, calle Santa Águeda, Barrantes, plaza Castilla, paseo de la Audiencia, arco de Santa María y plaza del Rey para volver a su punto de partida. En ella saldrán en procesión las cruces-faroles de las siete palabras (obra de Casa Quintana, construidas en 1902) y la réplica del Santísimo Cristo de Burgos.

 

Se trata de una iniciativa puesta en marcha por primera vez este año y organizada desde la cofradía de las Siete Palabras y del Santísimo Cristo de Burgos. En ella participarán también miembros de cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad y la banda de Música «San Fernando Rey».

 

Rosario penitencial obrero

 

Antes, a las 20:15 horas, el barrio de Vega será escenario, como viene siendo habitual en la noche del Martes Santo, del popular rosario penitencial obrero. Partirá del Círculo Católico de la calle Concepción para recorrer la calles Progreso, santa Clara, Las Casillas, Andrés Martínez Zatorre, Santa Clara, Miranda, plaza de Vega y calle San Cosme y San Damián, finalizando delante de la sede del Círculo. En el desfile procesionarán las imágenes de Jesús atado a la Columna y del Santo Sudario. El Rosario está organizado por la Cofradía de la Santa Columna y Círculo Católico de Obreros y contará con la asistencia de miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad.

 

Si el mal tiempo lo impide, los actos se desarrollarán en la catedral y en el salón de actos de la Fundación Caja Círculo de la calle Concepción, respectivamente.

Un ángel, protagonista de la Semana Santa de Aranda

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Fotografía de la última edición, en 2017.

 

Si hay una Semana Santa donde los niños juegan un papel especial es la de Aranda de Duero. Cada domingo de Pascua, su plaza de Santa María se inunda de gente para vivir la tradicional «bajada del ángel». A mediodía la imagen del Resucitado se encuentra con la de su Madre, la Virgen de las Candelas, enlutada por la muerte de su hijo. En ese momento, un globo que atraviesa la plaza por las alturas se abre para descolgar un angelito que soltando al aire dos palomas, quita el velo a la Virgen ante la admiración de los presentes y una lluvia de confeti.

 

Este año, el encargado de cumplir con la tradición es Manuel Martín López. Tiene cinco años y cursa tercero de infantil en el colegio Claret. Apasionado del fútbol y forofo del Atleti, lleva varios sábados ensayando el acto colgado por los aires, aunque asegura no sentir miedo a las alturas. «Me ponen los arneses y la corona; me suben arriba y abajo mientras muevo los brazos y las piernas. Y cuando llego abajo, quito el velo que lleva una amiga mía» que hace de María.

 

Manuel pertenece a la cofradía de la Virgen de las Candelas, organizadora del acto y la hermandad más antigua de Aranda (los primeros documentos datan de 1532, aunque la leyenda remonta su origen hasta el mismo Cid Campeador). Fue el primero en apuntarse a la lista de espera para interpretar el papel de angelito, así que su elección no fue complicada. «Solo hace falta ser un niño pequeño», relata con sencillez. «Cuando se abra el globo, tengo que soltar las palomas, patalear y quitarle el velo negro a la Virgen».

 

Asegura que sus papás, José Félix y Orealis, «están muy contentos y orgullosos», sus abuelos, «muy felices» y sus amigos del colegio le miran «con un poco de envidia». Y no es para menos. Manuel se convertirá en uno más de la innumerable lista de niños que han protagonizado esta tradición –en algunas ocasiones han participado solamente niñas gitanas–, de origen desconocido y que se celebra desde tiempo inmemorial. A él mismo le ha tocado en suerte revivir aquella mañana de resurrección, cuando el ángel «dice a María que su hijo ha resucitado y que ya no tiene que estar triste». Aunque revela estar un tanto «nervioso», seguro que cumplirá a la perfección la misión encomendada.

«La Semana Santa nos plantea una reflexión sobre el sentido de nuestra vida»

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MOGUEL ANGEL 1

 

Miguel Ángel Ramón López nació en Madrid en 1959, aunque desde el año 1986 vive en Burgos capital donde trabaja como farmacéutico militar. Pertenece desde 2001 a la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y de Jesús con la Cruz a Cuestas, de la parroquia de San Cosme y San Damián, en la que su función es costalero. Cuenta que se unió a esta cofradía a través de Felipe Nebreda, el prior de la misma, «a quien expuse que el día en que sacaran las imágenes en procesión, a hombros, en vez de hacerlo sobre ruedas, me haría miembro de la hermandad. Puso en marcha un proyecto de costaleros y desde entonces aquí estoy».

 

Casado y con tres hijos, todos ellos pertenecen también a la cofradía. El incremento de costaleros en los últimos años en esta cofradía burgalesa, ha sido notable, pasando de 30 costaleros a 66. Para Miguel Ángel, participar activamente en la Semana Santa burgalesa «ha supuesto vivir un compromiso y una cercanía mayor a Cristo. Además me ha permitido reflexionar más profundamente sobre mi vida en su día a día y conocer gente de todo tipo, tanto en edades como actividades, todos con un mismo compromiso aunque para cada uno resulte diferente y se viva de maneras distintas». También destaca que esta vinculación le ha permitido inculcar en sus hijos una serie de valores fundamentales. Y es que para él, pertenecer a una cofradía va más allá de la Semana Santa: «Yo pretendo mantener viva mi fe día a día y eso debe traducirse en el comportamiento con los demás, en compartir con ellos sus sufrimientos y sus alegrías. Ser cristiano se demuestra en el día a día, en todo momento y circunstancia y la cofradía supone un refuerzo más en el compromiso como cristiano». Añade que además, «vivir la Semana Santa desde dentro es muy gratificante, para hacer oración y para aprender a ofrecer nuestro esfuerzo».

 

Tiempo de recogimiento

 

Cuando sale a las calles portando el paso, son muchas las cosas que le vienen a Miguel Ángel a la cabeza. «Es como si estuviésemos ofreciendo ese esfuerzo a los demás y es un esfuerzo que te llena plenamente, un sacrificio que es verdad que se ofrece a otros, pero que también sirve a uno mismo. Cuando veo a la gente emocionarse al paso del Cristo que portamos, esa emoción también me llega a mi. Y cuando intento compartir con el Señor su sacrificio, me doy cuenta de que no es comparable, que lo que sufrió Jesús al dar la vida por los demás, no admite comparación con nada que yo pueda hacer y solo me queda ofrecerle lo que hago como un homenaje a su entrega por nosotros».

 

Miguel Ángel quiere recordar que por encima de todo, la Semana Santa es un tiempo de recogimiento y de reflexión personal, «que nos debe hacer pensar sobre nuestra vida, nuestro día a día. A veces se nos olvida que estamos aquí de forma temporal, que tenemos un sentido trascendente y que nuestra misión es hacer felices a los demás. El ejemplo de vida es Jesús, que nos muestra el camino y lo que debe ser nuestra escala de valores. Muchas veces perdemos el tiempo y el sentido de nuestra vida, porque equivocamos nuestra escala de valores. La Semana Santa nos muestra un Dios que da la vida por nosotros y lo hace por amor, con un sentido de trascendencia, porque el destino final es la resurrección».

 

Además también participa en la procesión del Cristo de la Salud, recuperada recientemente y que se desarrolla con un gran recogimiento. Sobre la Semana Santa Burgalesa, Miguel Ángel señala que «tenemos un número de procesiones óptimo y no debemos saturar con muchas más porque lo importante no es intentar ponernos a la altura de otras ciudades, ya que cada una tenemos nuestra Semana Santa propia, sino mantener el verdadero sentido cristiano más allá del aspecto turístico y económico, que está muy bien, pero que no es la base ni debe ser la finalidad».

La procesión de la Borriquilla rememora un año más la entrada de Cristo en Jerusalén

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El paso de Jesús en la borriquilla, una talla de mediados de siglo obra de los talleres de arte sacro de Olot, saldrá de nuevo hoy a las calles del centro de la ciudad para evocar la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén aclamado por la muchedumbre. Esta procesión, que se celebra en nuestra ciudad desde 1949, es una más concurridas de la Semana Santa burgalesa y la favorita de los niños, y supone el comienzo de los actos centrales de la conmemoración de la Pasión y Resurrección del Señor.

 

El paso será llevado a hombros por miembros de la Banda de cornetas y tambores de la Cofradía de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey hasta la catedral. El acto, organizado por la Junta de Semana Santa, comenzará a las 11:45 horas en la Plaza Mayor, donde se congregarán todas las cofradías y hermandades de la ciudad y el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, procederá a la bendición de las palmas y ramos. Tras recorrer las calles de Carnicerías, Paseo del Espolón, Arco de Santa María, Plaza del Rey San Fernando, Cadena y Eleta y Plaza de Santa María, concluirá en la Catedral con la celebración de la solemne eucaristía de la Pasión del Señor, que será presidida por el pastor de la Diócesis y contará con la intervención de la Escolanía Pueri Cantores.

 

En el acto participarán representantes eclesiásticos y civiles, miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad, acompañados de sus Bandas de cornetas y tambores o agrupaciones musicales, así como la agrupación «Círculo Musical de Burgos» y la banda «Ciudad de Burgos». Si el mal tiempo lo impide, el acto se desarrollará en la catedral a partir de las 12:00 horas.

 

Procesión del Santísimo Cristo de Burgos

 

Por la tarde, la imagen del Santísimo Cristo de Burgos, conocido también como el «Cristo de las Santas Gotas» (réplica de la imagen del siglo XIV, de autor anónimo), será portada a hombros por miembros de la Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores desde la iglesia de San Gil Abad. La procesión saldrá a las 20 horas y recorrerá las calles de San Gil, Arco del Pilar, Laín Calvo, Cardenal Segura, Plaza Mayor, Almirante Bonifaz, San Carlos, San Lorenzo, Arco del Pilar, Laín Calvo, Avellanos y San Gil, con espectacular llegada y subida por la escalinata de acceso a la iglesia. Si el mal tiempo lo impide, el acto se desarrollará en la iglesia de San Gil Abad.

La primera procesión infantil de Burgos abre el Sábado de Pasión

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La procesión infantil del Amor y la Esperanza será una de las primeras de la Semana Santa burgalesa, siendo esta, además, una de las principales novedades de este año. El desfile saldrá hoy, Sábado de Pasión, a las 12:30 horas de la aparroquia de San Gil Abad, a la cual pertenece la  Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores, y desde donde ha partido esta iniciativa. En ella participarán niños y niñas, y también jóvenes de hasta 18 años, realizando un recorrido que comenzará en San Gil y continuará por Avellanos, Laín Calvo, Arco de San Gil y finalizará regresando a la parroquia.

 

Los niños participantes portarán la imagen de la Virgen del Socorro, restaurada hace poco y que será llevada a hombros por los pequeños costaleros. La Virgen del Socorro es la protectora de los niños, y la talla que saldrá a las calles es una talla de medio cuerpo y cuyos orígenes se remontan al siglo XV. En sus días estuvo expuesta en la iglesia de San Gil, concretamente en la capilla del Socorro, pero se retiró. Ahora, años después, se quiere valoriza esta imagen, y si restaurarla ha sido el primer paso, sacarla en procesión acompañada por los niños es el siguiente y más importante.

 

En la procesión participarán niños de diferentes cofradías, y todos ellos vestidos con sus hábitos, pero con la cara descubierta. También ofrecerán dulces a los que asistan a contemplar el desfile religioso. Con esta iniciativa se quiera dar más protagonismo a los niños en Semana Santa, ya que la cofradía que organiza esta procesión es también la única que cuenta con una banda infantil compuesta por niños y niñas que tocan el tambor.