Contagiar vida: la respuesta de la diócesis al coronavirus

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«Muchas gracias, sigamos siendo Iglesia que nunca cierra; contagiemos vida». Son las palabras con las que el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, agradece la labor que numerosos cristianos en la provincia están llevando a cabo ante la crisis provocada por el coronavirus, algunas de las cuales han sido reflejadas en un pequeño vídeo que la diócesis difunde estos días por las redes sociales.

 

En efecto, son muchas las acciones puestas en marcha desde que estalló la pandemia en la provincia y de las que el vídeo pretende dar muestra, respaldado por el testimonio de algunas personas que se benefician de la acción de agente sociales, voluntarios y sacerdotes: el Seminario diocesano convertido en albergue para personas sin hogar, religiosas de clausura confeccionando mascarillas, acompañamiento espiritual y psicológico, catequesis y eucaristías online, reparto de necesidades básicas a las puertas de las casas, consuelo en el dolor de la despedida a los difuntos o en la enfermedad, como los capellanes de hospitales. Una pequeña muestra de toda la acción realizada, pues otras muchas acciones, como la renuncia de los sacerdotes a parte de su sueldo, y otras actividades promovidas por algunas delegaciones de pastoral no quedan reflejadas en el vídeo. Ni tantas otras iniciativas, muchas de ellas escondidas, que la Iglesia en Burgos sigue realizando en su día a día. Una diócesis que lo único que desea es «contagiar vida».

 

El arzobispo: «Necesitaría toda la eternidad para asumir lo que significa el misterio pascual»

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En el Domingo de Pascua, el arzobispo, don Fidel Herráez, ha afirmado la importancia del papel de la mujer «en la percepción, acogida, mediación y anuncio del Señor resucitado y de la vida nueva y definitiva que con él se anuncia». Lo ha dicho en la solemne eucaristía del día de Pascua que ha presidido a puerta cerrada en la Catedral: «Desde el comienzo ha sido así, comenzando por María, y se ha prolongado de forma importantísima a lo largo de estos más de veinte siglos» de historia de la Iglesia. «Es un don del Señor», ha enfatizado.

 

Para el pastor de la diócesis, la revelación de Jesús resucitado en primer lugar a María Magdalena es una «manifestación del amor». Así, cada uno de los testigos de la resurrección manifiesta su grado de amor y relación con Jesús: «Cuanto más amor, más se ve la presencia del Señor en sus vidas; cada uno se encuentra con él en distintas circunstancias y según su propia relación personal».

 

«Alegría mitigada»

 

Don Fidel ha revelado vivir en este domingo de Pascua «una sensación gozosa» y al mismo tiempo «de dolor»; una «alegría mitigada»: «Se lo digo sinceramente, consciente de tantas personas que están sufriendo, bien vosotros mismos o en seres queridos, con muertes, enfermedades u otras limitaciones», ha dicho. Por ello, ha puesto sus distintas «situaciones» ante «este Cristo resucitado, pidiéndole que os acompañe tal como él puede hacerlo».

 

En efecto, «vencida la muerte, Jesús nos ha abierto las puertas de la eternidad y esto es una realidad para nosotros, que entramos ya en camino de vida y resurrección». Una realidad –la del «misterio pascual»– «de tanta densidad y alcance» que, ha compartido, «necesitaría toda esta jornada para seguir asumiéndola un poco más» e, incluso, «todo el tiempo pascual y todos los años que Dios me quiera conceder y, después, toda la eternidad».

 

En su homilía, el arzobispo ha hecho un repaso a las lecturas de la liturgia del día, una invitación a reconocer cómo «Jesús pasó haciendo el bien y librándonos del mal y del maligno» y a «buscar los bienes de allá arriba»: «No estemos entretenidos ni perdiendo el tiempo: esto es de aquí abajo», ha exhortado a la par que ha animado a recorrer un «camino de vida y resurrección».

 

Concluido el Triduo Pascual, el arzobispo retransmitirá cada tarde, a las 19:00 horas desde su capilla en la Casa de la Iglesia, por el canal de YouTube de la diócesis de Burgos, tal como viene haciendo desde el pasado 19 de marzo.

 

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«Cristo sufre en los enfermos de coronavirus»

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Este año, la ausencia de los redobles de los tambores ha hecho más elocuente, si cabe, el silencio del Viernes Santo. Un silencio que, a pesar de ser dramático, «en contemplación y oración» se descubre cargado de esperanza, «la de del alba del Domingo del amor de Dios, del triunfo de su amor, de la luz que permite ver de modo nuevo la vida, las dificultades, el sufrimiento».

 

La homilía pronunciada por el arzobispo, don Fidel Herráez, en la celebración de la Pasión del Señor –desarrollada esta tarde a puerta cerrada en la Catedral– ha sido una invitación a «contemplar al Crucificado» con una «mirada profunda» para descubrir en él «el signo luminoso del amor, de la inmensidad del amor de Dios, lo que jamás hubiéramos podido imaginar, pedir o esperar». Para el pastor de la diócesis, la cruz «parece señalar la derrota definitiva de aquel que había traído la luz y hablado de la fuerza del perdón y la misericordia». Sin embargo, en ella se descubre un Dios que «se ha inclinado sobre nosotros hasta llegar al rincón más oscuro de nuestra vida para tendernos la mano, alzarnos y llevarnos hasta él».

 

En este contexto, el arzobispo ha indicado que los brazos de Jesús, clavados en la cruz, «se abren a cada ser humano y nos invitan a acercarnos a él con la seguridad de que nos va a acoger con un abrazo de infinita ternura». «Jesús sabe que su muerte se convierte en fuente de vida», ha asegurado.

 

Cristo sufre en los enfermos de coronavirus

 

Un mensaje de esperanza que se hace extensivo, y de modo particular, a los crucificados de hoy en día, pues «el rostro del crucificado se refleja en cada persona que sufre o enferma». «Cristo sigue sufriendo en los enfermos de coronavirus, en las personas solas, abandonadas, despreciadas», ha insistido.

 

En efecto, los que sufren de primera mano las consecuencias de la pandemia han estado muy presentes en la sobria celebración, en la que han acompañado al arzobispo tres sacerdotes del cabildo y dos técnicos que han hecho posible la retransmisión de la Pasión del Señor desde la Catedral a través del canal de YouTube de la diócesis. Don Fidel ha querido trasladar un saludo especial a «los enfermos, familiares, seres queridos, personal sanitario, entidades y responsables civiles que colaboran para que la sociedad continúe su marcha». También ha querido rezar de forma especial por las «602 personas, hijos de Dios y hermanos nuestros fallecidos en la última jornada» a causa de la pandemia por Covid-19.

 

Por último, el arzobispo ha animado a la adoración y contemplación ante la cruz y pedir en la oración: «Ilumina, Señor, nuestro corazón para que podamos seguirte por el camino de la cruz. Haz morir en nosotros el hombre viejo atado al egoísmo, al mal, al pecado y haznos hombres y mujeres nuevos, santos, transformados y animados por tu amor».

 

La Pasión de Lerma: declamada con poesías y desde casa

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El coronavirus hizo que anoche la tradicional Pasión Viviente de Lerma mudara de escenario y de guión. Cerca de cuarenta personas, de las casi 500 que cada año hacen posible esta representación, se han unido para revivir esta cita ineludible de la provincia, eso sí, adaptándola «al caso y a las posibilidades», tal como comenta Pedro Angulo, párroco de la localidad y uno de los artífices del proyecto.

 

«La idea nace de la imposibilidad de hacer la Pasión viviente en la calle. Así que lanzamos la idea de hacerla en nuestras casas. Seleccioné unas poesías de autores clásicos y modernos y la gente que participa en la Pasión se animó a recitar los versos», que han grabado con sus móviles para dar cuerpo a un vídeo difundido anoche en las redes sociales.

 

Organizados por la Asociación «El Arco», varios actores se ha apresurado a poner voz, sin adornos ni músicas, a poesías de escritores como Pedro Casaldáliga, Carlos Murciano, Lope de Vega o Gabriela Mistral, entre otros. «Cada uno desde su pasión particular», como prosigue el párroco de la Villa Ducal: «Pasión por Jesucristo, o por la poesía, o por colaborar siempre… y este año quizás es más Pasión, porque estamos con Jesús desarmados y desnudos. Tan desnudos que hemos querido prescindir de música para vivir el silencio de las calles estos días, tan desnudos que nos presentamos sin vestuario, tal y como somos y somos capaces de hacerlo».

 

Sin duda, una Pasión diferente, pero cargada, si cabe, de más contenido que nunca. «Por eso disculpad nuestros aciertos y aplaudid nuestros fallos», ruega el párroco lermeño.

Un amor que se hace entrega en eucaristía, sacerdocio, y fraternidad

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Una Catedral vacía, sin lavatorio de pies ni procesión y reserva del Santísimo Sacramento en el monumento de la Escalera Dorada. La liturgia de este Jueves Santo en la Catedral ha sido, ciertamente, especial. Presidida por el arzobispo, acompañado por tres canónigos concelebrantes y un organista. Máxima sobriedad que ha permitido, no obstante, que la misa de la Cena del Señor haya entrado en los hogares de los burgaleses a través de una retransmisión online que se ha podido visualizar en el canal de YouTube de la diócesis y que ha sumado cerca de 150 visualizaciones en directo.

 

En su homilía, don Fidel Herráez Vegas ha señalado que el núcleo del Triduo Pascual hoy estrenado es la «actualización real del hecho más central y definitivo de la historia humana». La muerte y resurrección de Cristo no es algo del pasado, sino que se va a «hacer real». «Los hechos salvadores, aunque hayan tenido lugar en el pasado, son actuales» y «nosotros, a través de la Iglesia y la liturgia, no recordamos, sino que actualizamos aquellos hechos de forma real, sacramental».

 

Para el pastor de la diócesis, la situación provocada por el coronavirus está posibilitando poder llegar a lo «nuclear de la Semana Santa», que no son solo ni las procesiones ni otros actos de piedad, sino «la manifestación plena del amor de Dios, que nos amó hasta el final». Un amor que, en este Jueves Santo, se hace entrega en eucaristía, en los sacerdotes y en la caridad hacia los demás. «Damos gracias a Dios por la entrega de nuestros sacerdotes, recemos por ellos, para que el Señor siempre los acompañe».

 

En la misa se ha tenido un especial recuerdo por los fallecidos por coronavirus, los enfermos y todos los profesionales sanitarios y demás servidores públicos que se esfuerzan en mejorar esta situación.

 

Mañana, Viernes Santo, el arzobispo presidirá la celebración de la Pasión del Señor, también desde la Catedral a puerta cerrada, a las 17:00 horas y podrá seguirse, igualmente, por el canal de YouTube del arzobispado.