24 horas de «un relato de amor»

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Para el arzobispo, «todo el relato de la Sagrada Escritura es una historia de amor y misericordia». Según ha explicado, las páginas del texto sagrado comienzan con un «relato esponsal», el de la creación dual del hombre y la mujer, y concluyen en el Apocalipsis con el «amor esponsal de la Iglesia que clama al esposo que viene y sella para siempre esta historia de amor».

 

Con estas palabras, don Mario Iceta ha inaugurado la segunda edición de las 24 horas de lectura continuada de la Biblia, momentos antes de declamar los primeros capítulos del libro del Génesis. Tras él, y hasta mañana sábado, 144 voluntarios de parroquias e instituciones eclesiales de la ciudad desfilarán por la capilla del Santo Cristo de la Catedral para proclamar diversos pasajes seleccionados del Antiguo y Nuevo Testamentos.

 

El Cabildo de la Catedral, la Facultad de Teología y la delegación diocesana de Pastoral Universitaria ponen en marcha por segundo año esta iniciativa, que busca «difundir y dar a conocer la Biblia, la gran desconocida entre los creyentes». Para Jesús María Álvarez, uno de los coordinadores del proyecto, la lectura de la Biblia sirve para comprender la historia y el arte que atesora la Catedral, sin olvidar que la Sagrada Escritura es el libro base que sustenta la vida de los creyentes y de la propia Revelación.

 

Al igual que ocurriera el año pasado, la lectura bíblica durante 24 horas se enmarca en torno a la fiesta de San Jerónimo, a quien se debe la traducción de la Biblia al latín y cuyo texto fue el que la Iglesia asumió como canónico en el concilio de Trento.

 

Encuentro «cordial y entrañable» entre el papa Francisco y el arzobispo de Burgos

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Foto: Vatican Media. Foto: Vatican Media. Foto: Vatican Media.
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Foto: Vatican Media.

Fotos de la audiencia general: Vatican Media

 

Se cumplen 30 años desde que Jorge Mario Bergoglio fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires. El papa san Juan Pablo II, al elevarlo a tal categoría, lo nombró obispo titular de Auca, germen de la sede eclesiástica burgalesa. Es quizás esa vinculación con Burgos o las historias que escuchó cuando era pequeño acerca del «legendario caballero», el Cid Campeador, las que hacen que el papa Francisco sea un «profundo conocedor» de la ciudad.

 

Al menos esa es la impresión que ha sacado don Mario Iceta tras el saludo realizado al Santo Padre esta mañana, al término de su audiencia general de este miércoles. El arzobispo ha encabezado la comitiva de representantes de la fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 que se ha desplazado hasta la Ciudad Eterna para presentar al Papa el trabajo realizado «y poderle agradecer su magisterio». «Pensamos que era algo que todos los burgaleses querían hacer y hemos venido a traerle el saludo de toda la ciudad», ha declarado el arzobispo, quien ha obsequiado al Santo Padre con un facsímil del decreto con el que el rey Alfonso VI trasladó a Burgos la sede episcopal de Oca.

 

Encuentro «cordial y entrañable»

 

Don Mario Iceta ha calificado el breve encuentro con el sucesor de Pedro como «cordial y entrañable». «Nos decía que cada vez que pasaba por Burgos se acordaba del Cantar del Mio Cid, nos ha cantado algunos versos y se acordaba de algunas anécdotas con personas de la ciudad que él conoce», ha explicado a los medios tras la audiencia.

 

El arzobispo ha calificado la celebración del VIII Centenario de la Catedral como «una conmemoración digna de esta Catedral» y ha presentado al Santo Padre a los componentes de la Fundación –«una labor coral»– que se han desplazado hasta Roma. Entre ellos se encontraban el arzobispo emérito, mons. Fidel Herráez, el obispo emérito de Jaén, el burgalés Ramón del Hoyo, el nuevo obispo de Tarazona, mons. Vicente Rebollo, y el obispo de Mondoñedo-Ferrol, mons Fernando García Cadiñanos. También han participado en la audiencia el vicepresidente de la Fundación, Antonio Miguel Méndez Pozo, y representantes de las tres instituciones que participan en la Fundación: el presidente de la Diputación, César Rico, el alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, y el consejero de Cultura de la Junta, Gonzalo Santonja, así como representantes del Cabildo Metropolitano.

 

Además de la audiencia, la visita a Roma ha contado también con otros actos a lo largo de la semana. El lunes, la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá, recibió a la comitiva burgalesa. Tras la misa en la cripta vaticana y la participación en la audiencia con el Papa, hoy también han visitado la Academia de España en Roma, donde han sido recibidos por la directora de esta institución, María Ángeles Albert de León, y el embajador de España en Italia, Alfonso Dastis. El arzobispo ha visitado también el dicasterio para la Cultura y la Educación Católica, donde ha saludado al cardenal Gianfranco Ravasi, y la congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los sacramentos, organismo vaticano del que forma parte desde el pasado mes de junio.

«Ahora vivo. Burgos es mi segundo pulmón»

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Mohamed Souahib Conde salió de Guinea Conakry en agosto de 2017. Llegó a Italia y de ahí se desplazó a España porque era el país donde había soñado residir. En Barcelona vivió por algunas semanas en la estación de tren, hasta que encontró a una africana con la que pudo compartir alojamiento tres meses. Poco a poco fue conociendo la vida de otros migrantes que le pusieron bajo la pista de Lepe. Allí se presentó pensando encontrar un trabajo que nunca llegó. Malvivió en la ciudad onubense durante dos años y ocho meses, durmiendo bajo unas tablas y unos plásticos. Hasta que un día conoció en la mezquita a un marroquí que le habló de Burgos, el lugar donde él trabajaba y donde vivían otros muchos guineanos. Y aquí se plantó.

 

Una vez en la ciudad conoció la ayuda Cáritas, donde después de dos semanas viviendo en su albergue, fue derivado a los programas de Atalaya Intercultural. La casa que posee esta entidad en el barrio de Fuentecillas –donde en la actualidad residen doce personas– le ha permitido a Mohamed emprender por fin una «vida buena». Mejoró su español a través de clases de formación; ha obtenido el carné de conducir y ha encontrado trabajo en una conocida empresa de reformas. «Burgos es mi segundo pulmón, ahora tengo una vida mejor. Tengo trabajo y cada mes puedo ayudar a mi familia», revela agradecido a Atalaya y a cuantos «se sacrifican por ayudar a los demás».

 

Romper barreras

 

Su testimonio es el claro ejemplo de que «junto a migrantes y refugiados podemos construir un futuro mejor». «Es verdad que Burgos es una ciudad acogedora, pero aún queda mucho por hacer», ha denunciado la delegada de pastoral de Migraciones, Hilda Vizarro. A su entender, «somos acogedores al 80% pero aún hay que mejorar. Porque aunque nos veamos en la calle, en el supermercado o el autobús nos falta quitar estereotipos» para que los migrantes puedan acceder al trabajo o a una vivienda, principalmente: «Te piden tres pagos anticipados para un alquiler y eso no se puede pagar. Y si te ven que eres negro o llevas velo, peor todavía».

 

Así lo vivió Carolina Ludueña, una argentina que ha constatado que «si te detectan por tu acento», las puertas se cierran. Por fortuna, ha tenido suerte para entrar en el país y encontrar trabajo –su abuelo era español–, pero constata que las mayores dificultades residen en encontrar vivienda. «Hoy por hoy ya me vuelto a mi vida de Argentina, soy catequista en la parroquia de Capiscol y vivo una vida estable. No venimos por placer, sino a buscar trabajo y ayudar a nuestra familia y entre todos tenemos que eliminar la barrera del idioma, el color o la vestimenta», ha animado.

 

Todo porque «el trabajo de los migrantes, su juventud, su entusiasmo, su capacidad de sacrificio enriquecen a las ciudades y a las sociedades que los acogen», ha indicado Manuel Martínez, responsable de comunicación de Atalaya Intercultural. Ante la celebración de la 108 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que celebra la Iglesia este domingo, ha insistido en que «podemos vivir juntos». «Se trata de un potencial que se manifiesta pronto si se les ofrecen oportunidades». «Algunos ven en lo diverso una amenaza y buscan como soluciones reforzar identidades nacionales o fronteras. Otros vemos la diversidad como una oportunidad para nuestras sociedades plurales en las que el acento se centra en la acogida y la integración sentando las bases de una auténtica cohesión social».

 

Un trabajo más que necesario en una sociedad, la burgalesa, que crece en número de residentes procedentes de otras latitudes y que vienen huyendo, principalmente, de las guerras y las sequías provocadas por el cambio climático. El 8,2% de la población burgalesa es de origen extranjero, unas cifras que representan el 6,1% en el conjunto de Castilla y León y el 11,6% en España.

 

Actos

 

Para vivir con intensidad la jornada del domingo, la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones ha organizado diferentes actividades en distintos puntos de la geografía burgalesa. Además de la celebración de un círculo de silencio la pasada semana, el jueves 22, la parroquia de San Fernando acogerá a las 18:00 horas una vigilia de oración, mientras que el salón de Jesuitas de la calle Molinillo será sede, el sábado 24 a las 17:00 horas, de la VI edición del Encuentro de las Naciones. 

 

También se han organizado varios actos en Miranda de Ebro: Habrá un cineforum en el Cine Novedades el jueves 22 de septiembre a las 20:00 horas y un círculo de silencio en el parque Antonio Machado a las 14:00 horas del 2 de octubre. Aranda de Duero, por su parte, acogerá el XIII Encuentro de las Naciones el 1 de octubre a las 17:00 horas en las Dominicas.

Nuevo obispo en Tarazona: «Espero ser el pastor que merecéis y necesitáis»

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Fotos: Iglesia en Aragón

 

Vicente Rebollo Mozos ya es obispo de Tarazona. Es el segundo obispo que da la archidiócesis de Burgos a la Iglesia en apenas un año, después de la ordenación de mons. Fernando García Cadiñanos como obispo de Mondoñedo-Ferrol. El arzobispo de Zaragoza, mons. Carlos Escribano, ha actuado como consagrante principal, junto con el arzobispo de Burgos, mons. Mario Iceta, y el nuncio de Su Santidad en España, mons. Bernardito Auza, quien ha pedido al nuevo obispo ser «custodio de la fe, el servicio y la caridad» viviendo en «cercanía a Dios, a los obispos, a los sacerdotes y al pueblo». La solemne ceremonia, a la que han acudido una veintena de obispos y numerosos fieles –también de Burgos-, ha tenido lugar en la recientemente recuperada catedral de Santa María de la Huerta.

 

Quien ha sido hasta la fecha ecónomo y vicario para los asuntos económicos deberá pastorear «una diócesis rural, pequeña de habitantes, escasa de recursos económicos y limitaciones por su poca población, pero rica de humanidad, fraternidad y sencillez» y con un «gran patrimonio cultural y artístico» y una entrega generosa a los pobres, como ha explicado quien ha sido hasta ahora su obispo, mons. Eusebio Herández Sola, a quien sustituye por motivos de edad.

 

El papa Francisco ha encomendado a Rebollo pastorear la diócesis de Tarazona después de ejercer su sacerdocio «con sabiduría, inteligencia y constancia en la archidiócesis de Burgos y en las demás tareas encomendadas por la Conferencia Episcopal», como ha subrayado en su homilía el arzobispo metropolitano de Zaragoza. «Es mucha la responsabilidad que se pone en tus manos, porque vivimos en tiempos recios y difíciles» que pueden provocar incluso «vértigo»; «pero confía, la gracia de Dios no te fallará, ni la ayuda del presbiterio, religiosos, laicos y gente de buena voluntad de la diócesis de Tarazona». «Deberás dar la vida, amar incondicionalmente hasta el extremo, consagrarte hasta la muerte para el ministerio que hemos heredado de los apóstoles». Un ministerio que consiste en «anunciar el evangelio, conservar el depósito de la fe, colaborar y servir a tus sacerdotes, religiosos y religiosas en el cuidado del pueblo de Dios, trabajar con los laicos y colaborar constructivamente con las autoridades, ayudar a pobres e inmigrantes, buscar a los que han abandonado la iglesia o a los que no conocen a Dios y rezar por tu gente, a quienes debes amar con gran intensidad», ha recordado Escribano.

 

Tras orar postrado, Vicente Rebollo ha recibido la plenitud del sacramento del orden a través de la imposición de manos y la oración consecratoria con el libro de los evangelios sobre la cabeza -«ningún hombre puede hacer a otro sacerdote u obispo, sino la oración»- y ha recibido las insignias propias de los obispos: el anillo, la mitra y el báculo. Después, se ha sentado en la sede, tomando así posesión de la sede turiasonense bajo el aplauso de las numerosas personas que abarrotaban la catedral mientras recibía el abrazo de otros obispos y representantes del presbiterio, de la vida consagrada y los laicos de su nueva diócesis.

 

«Hacer vida en vosotros»

 

Concluida la celebración, y tras recorrer la catedral impartiendo la bendición, el nuevo obispo se ha dirigido a los diocesanos de Tarazona prometiéndoles «hacer vida en vosotros, amaros y entregarme con vosotros» y esperando «ser el pastor que merecéis y necesitáis», consciente de su «pequeñez y debilidad».

 

Visiblemente emocionado, ha agradecido la acogida brindada por la diócesis de Tarazona y al Papa Francisco, así como las personas que le han acompañado en la jornada de hoy y a las que ha tenido relación a lo largo de sus 34 años de ministerio sacerdotal, «con la certeza de que estaba anunciando el evangelio y de que tenía que ser buena noticia para ellos», entre las que estaban parroquias e instituciones eclesiales y económicas. «Rezad por mí a Santa María de la Huerta», ha pedido a los presentes.

Comienza el curso pastoral con el reto de aplicar la Asamblea Diocesana

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En 2019, la archidiócesis de Burgos emprendió un camino sinodal que concluyó el pasado mes de junio con la firma del documento final de la Asamblea Diocesana. A lo largo de tres años y con una pandemia de por medio, más de 3.000 personas divididas en unos 300 grupos de trabajo reflexionaron sobre cuestiones que atañen a la vivencia personal de la fe, a las estructuras y modos de organización eclesial y a la presencia de la Iglesia en medio del mundo. Tras haber pensado las acciones a realizar, debatidas y consensuadas en la fase final del proceso, toca ahora el turno de ponerlas en práctica [ver vídeo promocional]. Una tarea a la que se prestará especial atención en el nuevo curso pastoral, iniciado hoy de forma ‘oficiosa’ en la jornada diocesana de formación, celebrada en la Facultad de Teología.

 

El camino no será sencillo ni cómodo. Bien lo sabe Alfonso Salgado, profesor de la facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca, y que formó parte de la comisión organizadora y de seguimiento de la Asamblea Diocesana de Salamanca, celebrada hace tres años.

 

Desde su experiencia, constata que la Asamblea Diocesana de Burgos ha sido un proceso «serio», con «mucha participación» y con un «fuerte sentido comunitario». Ha resaltado que «conviene volver con frecuencia al marco teológico y pastoral» antes que las propuestas concretas y lograr que «la Iglesia enriquezca la sociedad burgalesa, la haga más llena de verdad y belleza». También ha alertado que en el documento hay propuestas «poco operativas» y otras que «echa en falta» (como la atención a la diversidad y a cuestiones ecológicas), pero que ahora es cuando comienza el «tiempo real de discernimiento» para saber aplicar las indicaciones más urgentes y necesarias. También ha animado a no permitir que la Asamblea caiga en el olvido y que sus conclusiones se hagan realidad en la vida de la archidiócesis.

 

En la hoja de ruta propuesta, y desde su experiencia en Salamanca, ha animado a formar delegaciones a tres –con laicos, religiosos y sacerdotes–, organizar un calendario general conjunto para no pisar actividades entre distintas entidades de Iglesia y no olvidar a los sectores descartados de la sociedad. También ha animado a organizar planes concretos que pongan en marcha las propuestas de la Asamblea y dejar constancia del proceso con la construcción de un relato, la presencia de la marca, una obra y un equipo o comisión que siga el proceso de implantación de las conclusiones de la Asamblea, con criterios de evaluación.

 

Don Mario Iceta, que ha presidido la jornada, ha animado por su parte a una nueva etapa evangelizadora en la Iglesia burgalesa. Siguiendo las indicaciones de su carta pastoral «Iglesia en estado de misión», ha pedido un nuevo ardor evangelizador para una sociedad «desértica» donde el hecho religioso es cada vez más irrelevante.

 

La jornada también ha contado con un trabajo en grupos en los que se ha reflexionado sobre el modo de poner en práctica algunos de los puntos más esenciales de la Asamblea Diocesana: primer anuncio, formación, iniciación cristiana, sinodalidad, reorganización territorial, juventud, familia, comunicación, presencia pública y transformadora y cuidado y acompañamiento de los débiles.