Cuenta la tradición que santo Domingo de Guzmán abandonó a los siete años de edad su Caleruega natal para desplazarse a Gumiel de Izán y estudiar allí con su tío, que era sacerdote. El itinerario que siguió entonces se ha convertido desde hace unos años en una atractiva ruta que recorre la Ribera y por la que comienzan a transitar peregrinos, entre los que se encuentran algunos adolescentes de la archidiócesis. Como es habitual al comienzo del curso pastoral, la delegación de Infancia Juventud convocó para ellos del 8 al 10 de septiembre una marcha con la que dar inicio a sus actividades. Habiendo concluido su periplo el pasado verano por el Camino de Santiago para participar en la Peregrinación Europea de Jóvenes, la ruta elegida para esta ocasión ha sido la de «Santo Domingo de Guzmán», coincidiendo con el octavo centenario de su fallecimiento.
Cuarenta adolescentes de las parroquias del Buen Pastor de Miranda de Ebro y San Cosme y San Damián, San Gil Abad, San Lorenzo, San Juan Bautista, El Salvador y el Hermano San Rafael de Burgos secundaron la invitación y recorrieron a pie los 37 kilómetros de esta ruta, que siguieron en sentido opuesto al realizado por el patrón de la provincia.
Iniciaron la expedición con un encuentro con las religiosas de Iesu Communio en La Aguilera para atravesar después Gumiel de Izán (donde hicieron noche), Villalbilla de Gumiel, Tubilla del Lago (donde también pernoctaron) y Caleruega, donde visitaron el torreón de los Guzmán y el pozo que, según la tradición, indica el lugar donde nació el santo.
152 personas, entre enfermos, acompañantes y voluntarios, participó del 25 al 28 de agosto en una nueva peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Es la XL expedición que realiza la Hospitalidad Diocesana de Nuestra Señora de Lourdes y la primera con enfermos después del parón de los dos últimos años a causa de la pandemia por coronavirus, que restringió los viajes internacionales (el año pasado solo viajaron voluntarios y camilleros). El tema pastoral propuesto para esta peregrinación fueron las palabras que la Virgen confió a Bernardita Soubirus el 2 de marzo de 1858: «Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y se venga en procesión». Este mensaje será presentado en tres tiempos en los próximos años: «Vaya a decir a los sacerdotes…» (año 2022), «…que se construya aquí una capilla…» (2023), «…que se venga en procesión…» (2024).
La peregrinación ha contado con momentos especiales, como la eucaristía y paso por la gruta de las apariciones, una celebración penitencial, el ejercicio del tradicional viacrucis, la procesión eucarística, la popular procesión de antorchas y la asistencia al espectáculo «Bernardette», sobre la vida de la santa a la que se le apareció la Virgen María.
La Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes es una asociación privada de fieles que ofrece un servicio a favor de personas desfavorecidas o con enfermedades que dificultan o impiden su integración laboral o social. Pone atención en ayudar y asistir adecuadamente a Lourdes a enfermos, ancianos y personas con discapacidad y en riesgo de exclusión. El día 11 de septiembre, en la iglesia de San Gil, celebrarán a las 13:00 horas una eucaristía de acción de gracias por esta última peregrinación, mientras que programan en Burgos una asamblea de las Hospitalidad de Lourdes de Castilla y León el próximo 24 de septiembre.
Junto a la patrona, la Virgen del Quinche, la del Cisne es una de las advocaciones marianas más populares de Ecuador. La tradición cuenta que en 1595 la Virgen María se apareció a un grupo de indígenas en una región del país conocida popularmente así, «el Cisne». Su fiesta, que se celebra con especial fervor el 15 de agosto, tuvo también su eco el pasado sábado, día 13, en Aranda de Duero y Miranda de Ebro, donde las comunidades ecuatorianas allí presentes quisieron rendir un especial homenaje a su Virgen.
En la capital de la Ribera la celebración en honor de la Virgen del Cisne tuvo lugar en la parroquia de Santa Catalina, con eucaristía y procesión por las calles cercanas a la iglesia. También hubo tiempo para una fiesta compartida con sobremesa, juegos y danzas. Además, con la colaboración de unas cuantas familias, se ha inaugurado un armario donde se expondrán los diversos trajes con que visten la talla de la Virgen.
En Miranda, la fiesta de la Virgen del Cisne se desarrolló en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Tras una popular ofrenda de flores tuvo lugar la procesión por los alrededores de la iglesia y a continuación la comida de hermandad, con más de 200 personas sentadas a la mesa. La fiesta continuó por la tarde con un festival en la Fábrica de Tornillos.
La Catedral de la Almudena de Madrid acogerá el próximo 22 de octubre la beatificación de doce mártires redentoristas. Encabeza la lista el burgalés Vicente Renuncio Toribio y en ella se encuentran otros tres religiosos de la provincia. Todos ellos son mártires de la persecución religiosa contra la Iglesia española entre 1931 y 1939 y su decreto de martirio fue aprobado por el papa Francisco el 24 de abril de 2021.
El padre Vicente Renuncio Toribionació en Villayuda el 11 de septiembre de 1876. Ingresó en la congregación redentorista y emitió los votos el 8 de septiembre de 1895. Ordenado sacerdote el 23 de marzo de 1901, se dedicó a la actividad misionera, la formación y la docencia en el seminario menor. Fue consultor provincial y director de la revista Santuario en la comunidad del Perpetuo Socorro de Madrid. Tras una breve ausencia, regresó a Madrid como prefecto del Santuario hasta julio de 1936, cuando, con el inicio de la persecución, se refugió en casa de familias amigas. Detenido el 17 de septiembre, permaneció en prisión hasta el 7 de noviembre, cuando fue asesinado. Al salir de su celda se le oyó exclamar: «Ofrezco mi vida por mis hermanos en España, por toda la Congregación y por la desdichada España».
El hermano Bernardo (Gabriel) Sáiz Gutiérrez nació en Melgosa el 23 de julio de 1896. Vestía el hábito redentorista el 12 de noviembre de 1919 y profesaba al año siguiente el 13 de noviembre. Tras estar en la comunidad de Pamplona, en 1925 fue trasladado a la de San Miguel en Madrid. Religioso ejemplar por su disponibilidad constante y una vida de oración, siempre se dedicó al servicio de las cocinas. Con los padres Crescencio Ortiz y Ángel Martínez sufrió el martirio el 20 de julio de 1936.
El padre José María Urruchi Ortiz nació en Miranda de Ebro el 17 de febrero de 1909. Tras la profesión religiosa, el 24 de agosto de 1926, prosiguió sus estudios en Astorga. Ordenado sacerdote el 20 de octubre de 1932, fue trasladado a Nava del Rey y a Coruña, Cuenca y Vigo. En octubre de 1935 fue trasladado a Madrid en la comunidad del Perpetuo Socorro, donde permaneció hasta el 20 de julio de 1936, cuando por la persecución salió de casa para ser acogido por una familia amiga. Tras un registro, el 22 de agosto de 1936, fue capturado junto a su hermano José Joaquín Erviti Insausti y asesinado durante la noche, cuando contaba 27 años.
El hermano Rafael (Máximo) Perea Pinedo, último de burgalés de la lista de beatos, nació en Villalba de Losa el 24 de octubre de 1903. Su profesión religiosa tuvo lugar el 27 de febrero de 1926 y residió en las comunidades de Astorga, Santander y, por último, en Madrid desde el 28 Junio de 1933. De carácter bueno y alegre, con generoso espíritu de servicio, desempeña las funciones de portero, sacristán, ecónomo y cocinero. Al salir de la casa religiosa el 20 de julio de 1936, encontró refugio primero con familiares y amigos y luego en una pensión, donde, el 2 de noviembre, fue capturado y asesinado.
Fue Pío XII en 1950 quien promulgó el último de los dogmas marianos de la Iglesia: el de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. Lo hizo como constatación de una obviedad que el Pueblo de Dios vivió desde tiempo inmemorial. De hecho, de las 77 catedrales que pueblan la geografía española, 33 de ellas están dedicadas al misterio de la Asunción, tal como ha recordado esta tarde el arzobispo. Entre ellas, la de Burgos, que ya en 1221 se erigió a la María como «la Mayor de Castilla» y que celebra su fiesta coincidiendo con la solemnidad de la Asunción, a la que el arzobispo ha calificado como el «dies natalis» de la Virgen.
Por eso, las catedrales son expresión «de la entrada al cielo». «Son altas para que miremos hacia arriba, hacia Dios», ha dicho don Mario Iceta en su homilía. «Son expresión de la morada eterna que esperamos, que es la máxima belleza, la máxima luz». Para el pastor de la archidiócesis, el misterio de la Asunción anima al Pueblo de Dios a vivir la esperanza: «En el corazón de Dios caben las almas y los cuerpos y María es ejemplo de lo que nosotros esperamos: nuestra carne unida para siempre a Dios; Dios en medio de nosotros. Dios hecho carne de la Virgen María nos llevará a lo que nuestro corazón ansía», ha predicado.
Para ello, es necesario «recorrer el camino de la humildad, de lo pequeño». De estar como María «atentos al susurro de Dios», «escuchar su Palabra y cumplirla». «Dios existe y no eres tú; necesitamos reconocernos como hijos, en humildad y pequeñez», ha insistido.
Procesión
Antes de la misa, numerosos fieles han acompañado la imagen de Santa María la Mayor que, después de dos años a causa de la pandemia, ha vuelto a salir a la calle en procesión portada en una carroza, con el rezo del Rosario y ante la atenta mirada de burgaleses y foráneos.
Coincidiendo con el misterio de la Asunción de la Virgen al Cielo, el primer templo de la archidiócesis conmemora el título que el rey Alfonso X, el Sabio puso como blasón de la catedral en el año 1260: «Es esta la iglesia dedicada a Santa María, la mayor de Castilla». La imagen venerada que recibe este título data del siglo XV y, desde 1596, ocupa el espacio central del retablo mayor, justo debajo de la escultura de la Asunción de la Virgen, de Juan de Anchieta (1578).