La favorable evolución de la pandemia en la Región llevará a la Junta de Castilla y León, a partir de mañana martes, a flexibilizar las restricciones para evitar la propagación del virus al pasar de la «fase 1» y entrar en la denominada zona de «riesgo controlado». Ello implicará, entre otras medidas, la eliminación de las restricciones de aforo en las iglesias y otros lugares de culto, con la obligación de mantener el uso de la mascarilla y la distancia social, así como la posibilidad de realizar procesiones y romerías con normalidad.
A la espera de que los grandes desfiles procesionales vuelvan a las calles, el pasado sábado cerca de 220 cofrades se dieron cita en la Catedral para celebrar su XXI encuentro diocesano, suspendido desde hace un par de años a causa de la crisis sanitaria. Portando algunas cruces y estandartes de sus respectivas hermandades, atravesaron la puerta Santa del Perdón de la Seo con la imagen de Santa María la Mayor. Allí fueron recibidos por el arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, para celebrar acto seguido la eucaristía en la nave central en la que se convirtió en la fiesta jubilar de los cofrades de la archidiócesis. En su homilía, el arzobispo insistió a los cofrades en la necesidad de formación y en profundizar en su identidad y colaboración con las parroquias donde están asentadas sus respectivas sedes.
La jornada también conjugó momentos de convivencia con una comida de hermandad y la visita a la exposición ‘Lux’ de las Edades del Hombre. Para el delegado diocesano de Religiosidad Popular y Cofradías, Lucinio Ramos, la jornada ha servido para recuperar «el espíritu de familia» que ha de imperar entre los cofrades, que desde la irrupción de la pandemia han visto disminuidos sus actos públicos de piedad popular. «También hemos querido alcanzar la gracia jubilar para poder seguir testimoniando nuestra fe en la plaza pública».
Intenta ser «una herramienta eficaz en manos de los trabajadores para lograr sus fines de promoción social y económica mediante la solidaridad entre compañeros y teniendo la mirada puesta en la Doctrina Social de la Iglesia». Con este objetivo nace «SOI», un Sindicato Obrero Independiente heredero de los primitivos sindicatos católicos nacidos hace más de un siglo y que ahora pretende adaptarse a los tiempos y necesidades sindicales de los trabajadores actuales.
La Confederación Local de los Sindicatos profesionales católicos «Gremios Obreros» de Burgos nació a principios del siglo XX como una obra complementaria del Círculo Católico, teniendo su domicilio social en la calle de la Concepción y compartiendo el mismo consiliario. Tras la Guerra Civil de 1936, los sindicatos son absorbidos en una Central Sindical Unitaria y dejaron de funcionar en 1977, año en que se aprueba la Ley 19 de Asociación Sindical y se crea la Federación de Sindicatos Obreros Católicos de Burgos. Ahora, con el mismo ideario, pero adaptado a las actuales circunstancias socio laborables, nace este nuevo sindicato, integrado en esta última federación, y cuyas instalaciones, ubicadas en la calle Federico Olmeda, fueron bendecidas ayer por el arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, que no dudó en respaldar esta iniciativa social nacida a la sombra del Círculo Católico.
Por ahora, el sindicato –que presume de su independencia política– tiene sus propias secciones en varias empresas locales, como Campofrío, Lear Ardasa o Ubisa Burgos y ofrece varios servicios a sus socios, como charlas formativas, asesoría laboral, consulta y asistencia jurídico-laboral. Además, oferta la posibilidad de solicitar viviendas en régimen de alquiler, actividades culturales, deportivas y recreativas, servicios sociales y de guardería y acceso a colegios de primaria, secundaria y formación profesional.
Sinodalidad es una de las palabras más en boga en el actual léxico eclesiástico. Si en Burgos la Asamblea Diocesana estaba empujando a los cristianos a remar en esta dirección, el próximo sínodo de los obispos sobre «comunión, participación y misión» dará un nuevo impulso a esta tarea. Estos dos acontecimientos eclesiales y la presentación de diversas experiencias de comunión puestas en marcha en la archidiócesis han dado cuerpo a la VI jornada diocesana de formación [ver aquí en vídeo], celebrada esta tarde en el salón de actos del colegio de los Salesianos. El arzobispo, don Mario Iceta, ha invitado a los presentes a vivir el nuevo curso con ilusión y renovada entrega.
El encuentro ha servido para conocer «el suelo que pisamos», un vistazo a la sociedad burgalesa en que la archidiócesis cumple su misión. Respaldado por la reciente encuesta realizada por la consultora Ikerfel, el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, ha expuesto la percepción social hacia la Iglesia católica en la provincia, en la que un 67% de los burgaleses se declara católico (practicantes un 46%) y cuya labor es respaldada por un 59% de la población, sobre todo en lo referente a su acción social, mientras que un 33% aún reclama mayor cercanía, modernidad, transparencia e información.
Con los datos de este barómetro independiente en la mano, la Asamblea Diocesana entra ahora en su fase intermedia. «La Iglesia en la que caminamos» y la situación actual del proceso sinodal han marcado la segunda parte del encuentro. Roberto Calvo y Julián Palencia, miembros de la comisión teológica y la secretaria de la Asamblea, han dado a conocer la marcha de los grupos, su situación tras la pandemia y algunas de las propuestas presentadas hasta la fecha, que habrán de ser discernidas para ser debatidas en la fase final, que espera desarrollarse a partir del mes de febrero.
La jornada ha concluido con una reflexión acerca de la «Iglesia que Dios sueña», a cargo de Eloy Bueno. El teólogo, llamado a participar de forma directa en el próximo sínodo de los obispos, ha explicado la metodología que seguirá este proceso sinodal mundial, en el que la archidiócesis de Burgos también participará. Junto a su reflexión, se han presentado diversas formas de trabajo en comunión en distintas zonas de la provincia y experiencias eclesiales, como el trabajo común de las parroquias de Capiscol, La Ventilla y Castañares; en la delegación diocesana de Juventud, el grupo de Asamblea de Marmellar de Arriba o la participación de los burgaleses en el último congreso nacional de laicos.
La Catedral de Burgos ha sido epicentro durante esta semana del encuentro anual de Cabildos del país, unas jornadas a las que han asistido 84 canónigos de distintas catedrales y colegiatas de España y que han conjugado momentos celebrativos, sesiones de formación y visitas culturales a varios emplazamientos de la ciudad y la provincia.
Las jornadas se inauguraron el pasado miércoles con la celebración de la fiesta del Santísimo Cristo de Burgos, una solemne eucaristía presidida por el obispo emérito de Jaén, don Ramón del Hoyo, con motivo del 25 aniversario de su ordenación episcopal, que contó, además, con una procesión de la venerada imagen por las naves de la Seo. El arzobispo, don Mario Iceta, por su parte, fue el encargado de presidir ayer la misa de clausura, en la que los canónigos asistentes celebraron su propio jubileo con motivo del VIII Centenario de la Catedral. Las jornadas finalizan hoy con una visita guiada al templo y una comida de hermandad.
Medalla comemorativa
El acto, organizado por la Confederación de Cabildos de España ha contado con su presidente, Manuel Montilla, canónigo en la catedral-mezquita de Córdoba. Él fue el encargado de recoger la medalla conmemorativa que les entregó la fundación VIII Centenario de manos de su presidente, el propio arzobispo, y el vicepresidente, Antonio Miguel Ménez Pozo.
La plaza del Rey San Fernando albergará durante unas semanas 39 siluetas de peregrinos con las que se señalizará el Camino de Santiago a su paso por la ciudad de Burgos, desde los barrios de La Ventilla y Villafría hasta San Amaro. Después de esa fecha, las esculturas se trasladarán a su emplazamiento definitivo para mejorar la señalización de la Ruta Jacobea. Esta iniciativa está promovida por la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 y ha contado con la colaboración de Cajaviva Caja Rural, que aportó 20.000 euros para este proyecto.
En la inauguración han participado una treintena de los 41 artistas burgaleses que han decorado todas las siluetas. No obstante, como algunas esculturas han sido pintadas por varios creadores, delante de la Catedral solo estarán expuestos 39 peregrinos y peregrinas, con una disposición que recuerda a la forma de una concha de vieira. A este conjunto se suma la silueta que ya se puede contemplar enfrente del Centro de recepción de peregrinos desde hace tres meses, lo que eleva a 40 el número de esculturas.
Las figuras son obra de Cristino Díez y son de hierro lacado de dos metros de alto por uno de ancho. Sobre esa superficie, treinta artistas locales y una decena de estudiantes de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos han plasmado su visión del peregrinaje por el primer itinerario cultural europeo. Esto se ha traducido en estilos pictóricos muy variados, diversas técnicas plásticas, incluso con alteraciones estructurales del modelo original, con motivos jacobeos y numerosas referencias a la Catedral de Burgos, sin escatimar en alusiones a la naturaleza, con predominio del arte figurativo.
Al acto han asistido el arzobispo y presidente de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, el vicepresidente de la Fundación, Antonio Miguel Méndez Pozo, elalcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, el presidente de la Diputación Provincial de Burgos, César Rico, el presidente de Cajaviva Caja Rural, Jesús María Hontoria, el artista plástico y creador de las figuras, Cristino Díez, y el director de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos, Alejandro Caballero.