Música y testimonios acompañan la inauguración de la exposición «Encontrar para encontrarnos»

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La parroquia El Buen Pastor, de Miranda de Ebro, acogió el pasado martes la inauguración de la exposición itinerante «Encontrarse para encontrarnos». De la mano de Cáritas Española, dicha muestra está recorriendo distintos puntos de la geografía de nuestro país. Y ahora le toca el turno a Miranda.

 

Hasta allí se desplazó el vicario de pastoral, José Luis Lastra, quien moderó la presentación del evento. El recorrido de la exposición gira en torno a los cuatro verbos que en su día propuso el papa Francisco (acoger, proteger, promover e integrar) en su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado en 2018.

 

Se conjugó dicho recorrido por la exposición con varios testimonios de personas que han emigrado desde sus lugares de origen hasta Miranda de Ebro (Daniela, de Guatemala y Bety y Armando, de Ecuador) y con algunas intervenciones musicales.

 

La exposición abierta hasta el viernes 8 de noviembre, de 12 a 14 h. y de 16 a 18 h. Aunque es lo suficientemente didáctica como para poder visitarla sin más explicación, si se prefiere una visita guiada para grupos (de inmigrantes, asociaciones, catequesis, parroquias, colegios…), se puede solicitar previamente concertando día y hora.

El arzobispo realiza la visita pastoral a pueblos del entorno del Esgueva

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Varios pueblos del antiguo arciprestazgo de Roa, en el entorno del río Esgueva, recibieron el domingo al arzobispo, don Fidel Hérraez Vegas, que continúa su visita pastoral. La jornada comenzó en la parroquia de San Miguel (Villovela de Esgueva), donde, tras un caluroso saludo y después de que don Fidel conociera la iglesia, los vecinos tuvieron ocasión de entablar un breve dialogo con él. También pudo ver el comienzo de los trabajos de montaje del monumental Belén que durante las navidades se disfruta en la parroquia. La visita terminó con una oración y un recuerdo por los difuntos del pueblo.

 

Seguidamente llegó el turno de la parroquia de la Asunción de nuestra Señora, en Olmedillo de Roa. Los vecinos esperaron al arzobispo en la entrada del templo y, después de saludar a todos personalmente y conocer la iglesia, tras un breve diálogo, continuó el encuentro con una oración por vivos y difuntos, para concluir con el himno a la Virgen de la Basardilla.

 

Tras un breve descanso se reanudó la visita para llegar a la histórica Villa de Tórtoles de Esgueva (parroquia de San Esteban). En la memoria estaba el antiguo monasterio benedictino que durante tantos años –hasta los 70– acompañó a esta comunidad. Hubo tiempo para el saludo a cada uno de los asistentes, y después se celebró la la eucaristía preparada con cariño por los vecinos. Al final se dedicó un tiempo al diálogo, una oración por los vivos y un recuerdo por los difuntos, especialmente por una vecina que acababa de fallecer.

 

Era tiempo de recuperar fuerzas y una familia acogió en su casa al arzobispo y al párroco, Santiago Orcajo, y tras una sencilla comida y una breve sobremesa, don Fidel firmó los libros parroquiales y emprendió camino a Villatuelda. La parroquia de esta localidad, dedicada a San Mamés, es la más pequeña de las visitadas este día, pero aun así, un pequeño de vecinos (algunos residentes fuera) se dieron cita para acoger a don Fidel. Tras los saludos y visita a la iglesia, se produjo un breve dialogo y se oró por la parroquia, con un recuerdo por los difuntos.

 

La última etapa del día llevó al pastor diocesano a Torresandino, la parroquia más grande, donde también aguardaban los vecinos para conocer personalmente al arzobispo. Después de celebrar una eucaristía animada por el coro parroquial y con la colaboración de niños y mayores, tras un breve diálogo, se dio por finalizada la visita.

 

 

 

Cerca de 500 personas participan en la marcha misionera de Miranda

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Casi quinientas personas, entre niños, padres y catequistas, participaron durante la jornada del pasado domingo en la marcha misionera arciprestal, organizada en Miranda de Ebro con motivo del Mes Misionero Extraordinario convocado por el papa Francisco.

 

El recorrido cubrió la distancia entre las Parroquias de El Buen Pastor y Nuestra Señora de los Ángeles. Una vez allí, después de una acogida en el templo parroquial, tuvo lugar una yincana, que acercó a los niños a la realidad que se vive en cada continente. Luego se celebró la eucaristía, con participación de los propios niños. Y, por último, se realizó un gesto misionero para que los niños y sus familias pudiesen colaborar económicamente con las misiones.

 

Además, y tal y como era el deseo del papa Francisco, durante la última semana se rezó el rosario misionero en parroquias de la ciudad (El Buen Pastor, San Nicolás y Santa Casilda), así como en alguno de los pueblos del arciprestazgo (Santa Gadea del Cid). El rosario de El Buen Pastor contó con la presencia de las misioneras mirandesas Charo Corcuera y Magdalena Caubilla.

 

Rosario misionero

 

Además, también tuvo lugar un rosario peregrino por las calles de Miranda; una treintena de personas rezaron el rosario atravesando la ciudad (desde la parroquia El Buen Pastor hasta el colegio de los Sagrados Corazones), dando gracias a María e intercediendo por las intenciones misioneras del papa Francisco para toda la Iglesia.

De visita pastoral: Un obispo en camino

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Fue el 9 de abril de 2016 cuando el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, comenzó su visita pastoral. Sus primeros destinos fueron las parroquias de Buniel, Frandovínez y, en Burgos, Nuestra Señora del Pilar. Dos meses antes ya había expresado mediante una carta a los sacerdotes su deseo de visitar todas las comunidades parroquiales. Y, con la ayuda del vicesecretario canciller, Félix Castro, se puso en marcha para materializar «una tarea que la Iglesia indica sabiamente que los obispos debemos hacer, o sea, que no es un capricho personal, aunque ciertamente yo lo hago con alma, vida y corazón y me estoy empleando muy a fondo, todos los fines de semana, siempre que no haya algún acontecimiento diocesano que requiera mi presencia», asegura don Fidel.

 

«Y es que la visita pastoral», recalca Castro, «es una de las acciones fundamentales que tiene que realizar el obispo en su ministerio de servicio a la diócesis. Hay una exhortación postsinodal de san Juan Pablo II muy bonita, Pastores gregis, que nos habla precisamente de cómo la visita pastoral tiene que ser un tiempo de gracia. El obispo ejercita en este tiempo de gracia la misión de santificar (en todas las comunidades parroquiales a las que va o bien celebra la Eucaristía, o administra la Confirmación o la Unción de Enfermos o incluso confiesa), un tiempo de gracia también porque en cada parroquia puede llevar a cabo la misión de regir y de pastorear, escuchando a los feligreses, compartiendo con ellos sus vivencias, el discurrir de la vida parroquial de cada pueblo, aunque sea muy pequeñito, o de cada parroquia grande, y también tiempo de gracia porque el obispo se acerca como testigo y como maestro de la fe».

 

De norte a sur, de este a oeste

 

La diversidad de nuestra diócesis llevó a don Fidel a organizar la visita de un modo determinado: él personalmente decidió no diseñar un recorrido por zonas geográficas, ya que «no quería tener una visión parcial, sino de conjunto», explica. «Por eso he querido moverme por toda la geografía e ir visitando parroquias muy diferentes; junto a las pequeñitas, todas las de mayor o mediana población».

 

La visita pastoral es «una tarea que la Iglesia indica sabiamente que los obispos debemos hacer, o sea, que no es un capricho personal, aunque ciertamente yo lo hago con alma, vida y corazón», señala el arzobispo.

 

Ha conocido ya todas las de mayor densidad, las urbanas, que concentran casi al 85% de los fieles, y a partir del mes de enero se centrará en las de mínima población». Porque, aunque parezca un contrasentido, don Fidel se acerca, si tiene posibilidad, incluso a pueblos completamente deshabitados, donde los únicos signos de vida son un gato paseando por la tapia de una iglesia derruida o semiderruida o el ladrido de algún perro. ¿Y por qué lo hace? «Porque en esos núcleos despoblados hay un cementerio y un templo, un cementerio donde están los restos mortales de las personas que dieron vida a esas poblaciones, los que construyeron ese templo, los que vivieron allí los sacramentos –nunca en sus visitas falta la oración por los difuntos–. Y hay pueblos deshabitados donde aún existe un patrimonio valiosísimo (que no fue fruto de la estética, sino de la fe, y esas raíces de fe siguen permaneciendo de algún modo, palpitando y latiendo)». Es un patrimonio que hay que seguir protegiendo, y en este sentido, el arzobispo califica como «un gran acierto» el Museo del Retablo, una solución que poco a poco los vecinos de los núcleos rurales desprotegidos van aceptando, hasta el punto de que ya apenas existen reticencias para que algunos de sus retablos o piezas artísticas se conserven en este centro único, «conscientes de que en el pueblo no las iba a admirar casi nadie y en cambio aquí reciben la visita de miles de personas».

 

Planificación

 

En cuanto a la dinámica de la visita, varía en función de las características de cada comunidad (cuando se trata de una parroquia mediana, con grupos de acción pastoral estructurados, suele destinarse un día completo, en las grandes más de un día, y cuando son núcleos pequeños, puede llegar a recorrer en un fin de semana hasta diez parroquias). Previamente es Félix Castro, junto con los párrocos correspondientes, quien se ocupa de organizarla. Les envía una ficha que deben cumplimentar para que cuando acuda don Fidel disponga no solo de un conocimiento de los aspectos litúrgicos o sacramentales sino también de una referencia social y geográfica.

 

«Aunque visite muchos pueblos, para mí cada uno tiene su entidad propia, no son parroquias en serie, y cada una ha recibido su propio tratamiento por mi parte». No es de extrañar, porque la visita le permite un contacto muy directo con los miembros de la Iglesia que forman parte de esas comunidades, empezando por los propios sacerdotes. «A pesar de que cuando llegué a Burgos una de las primeras cosas que hice fue entrevistarme con cada uno de los sacerdotes (entonces unos 400) durante una hora, ahora voy teniendo un contacto mucho más pausado con la mayoría», explica don Fidel. «Si me recogen y viajo en sus coches no es porque no pueda llevar el mío, sino porque me gusta recorrer las parroquias con ellos,  y los trayectos son momentos de conversación que además me sitúan mejor en los lugares que voy a visitar».

 

«Aunque visite muchos pueblos, para mí cada uno tiene su entidad propia, no son parroquias en serie, y cada una ha recibido su propio tratamiento por mi parte».

 

El arzobispo, que siempre procura el encuentro personal y cercano con los feligreses, valora mucho la acogida que se le brinda en sus visitas, que en algunas comunidades se viven como un verdadero acontecimiento. «Los mismos sacerdotes se sorprenden. Igual en un pueblo hay censadas 20 personas y se encuentran con que en la visita hay 60 o 70 personas que acuden». Y es que don Fidel trata de encontrar tiempo para todo y para todos: visita las residencias de ancianos, saluda uno por uno a cada residente y les hace alguna carantoña, se acerca también a visitar a enfermos en sus domicilios, mantiene conversaciones desenfadadas con los vecinos e incluso se lanza a jugar una partida de futbolín o de ping-pong.

 

Hacia el futuro

 

Tantos miles de kilómetros recorridos y de horas compartidas con sacerdotes, laicos y religiosos (don Fidel ha visitado uno por uno dos veces todos los monasterios de vida consagrada contemplativa, 31 en total, aunque ahora quedan 29, y también las 75 casas de congregaciones religiosas de vida activa) han posibilitado que disponga de una radiografía bastante clara de la Iglesia en Burgos, que ha dejado plasmada en su última carta pastoral y que le ha llevado a convocar una Asamblea Diocesana. «Estas visitas pastorales, a la vez que me hacen estar constatando el presente de cada una de ellas, me llevan un poco también a su pasado y me hacen ir vislumbrando por dónde tiene que ir el futuro», explica. «No tenemos que limitarnos a contemplar el futuro desde fuera, porque quien no crea futuro tiene que tragarse el que otros le den hecho, que puede ir en consonancia o en disonancia con él».

 

Desde esa experiencia, don Fidel destaca algunas realidades, algunas que le llenan de alegría, como la elocuente y viva devoción a la Virgen en cada pueblo y en cada parroquia, la implicación de los vecinos de pequeños núcleos en la conservación y recuperación del patrimonio, la acción social que se lleva a cabo «a través de Cáritas, de las parroquias mismas, hermandades, cofradías…», la valía del clero («en Burgos tenemos unos sacerdotes muy buenos, pienso que ellos no se valoran todo lo que valen»), la riqueza que supone para la diócesis la vida consagrada… Destaca también la presencia de la mujer en la vida de las parroquias («no hago de menos la presencia de los hombres», aclara, «pero es llamativa la diferencia, la de los hombres es más bien escasita; en la mayor parte de las parroquias son mujeres las que están viviendo y llevando, atendidas en lo que les es posible por sus respectivos sacerdotes, el vivir nuclear de esa parroquia, las que están manteniendo el rescoldo de la fe».

 

Junto a estas luces que ha podido detectar recorriendo la provincia de norte a sur y de este a oeste, son varias las sombras que le preocupan, como la despoblación, «una de las realidades más fuertes, dolorosamente honda» y «la clamorosa ausencia de jóvenes y niños en las parroquias». Y, por supuesto, es plenamente consciente del reto que supone prestar atención pastoral en cada uno de los rincones de la diócesis. En muchas de las localidades que ha visitado, es la cuestión recurrente que los feligreses le plantean: «Algunos me plantean lo que yo llamo preguntas de lujo. “¿No podría celebrarse la Eucaristía a la una en lugar de a las once?» A eso llamo preguntas de lujo, en el sentido de que mientras pueda ir un sacerdote… En muchos pueblos donde los domingos no hay Eucaristía y me piden que les envíe un sacerdote, pienso: ¡Qué más quisiera que poder hacerlo! Luego, en broma, me miro la manga de la sotana y les digo: «No veo que de la manga me salgan sacerdotes, pero os invito a pensar en la importancia de las familias para que haya nuevas vocaciones. Vamos todos a pedirlas a Dios con confianza»».

Un libro recoge los 15 años de experiencia del proyecto UBU-Bangalore

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La Universidad de Burgos, a través de su Servicio de Publicaciones, ha editado la obra “Lo que no se da, se pierde. UBU-Bangalore: Un Proyecto Educativo y de Cooperación Internacional al Desarrollo en la Universidad de Burgos (España). 2004-2019” de los profesores Jesús María Álvarez Martínez y Rafael Calvo de León. El pasado jueves, la Sala Polisón del Teatro Principal acogió la presentación del libro en un acto en el que, además de los autores, participaron Elena Vicente Domingo, vicerrectora de Internacionalización, Movilidad y Cooperación de la Universidad de Burgos; Carlos Izquierdo Yusta, delegado de Pastoral Universitaria, y José Miguel Varona Mena y Belén Zamanillo Mateo, del Proyecto UBU-Bangalore.

 

El libro recoge el origen y desarrollo del Proyecto Educativo y de Cooperación Internacional al Desarrollo UBU-Bangalore (2004-2019) que comenzó su andadura en la ciudad de Puyo (Ecuador) en el año 2004 y que continuó en la ciudad de Bangalore (India) en el año 2007, hasta la actualidad.

 

El sacerdote burgalés Jesús María Álvarez asegura que el libro «recoge y fundamenta lo realizado estos últimos 15 años, en relación con los fines de la universidad y de las competencias que deben alcanzar los universitarios». Además, la obra narra las experiencias de 36 de los 114 estudiantes que han participado en el proyecto a lo largo de estos cinco lustros, además de tres testimonios de personas de Ecuador y doce de la India, «para dar una visión amplia de esta experiencia”. La obra, además, incluye todas las acciones relacionadas con la sensibilización y difusión de este proyecto en Burgos y provincia, como conferencias en colegios, centros, parroquias, la tradicional marcha solidaria por el Camino de Santiago… También aparecen los testimonios de seis personas de instituciones, centros educativos o medios de comunicación que ha colaborado y realizado un seguimiento de UBU-Bangalore.