El Arciprestazgo de Gamonal inicia el curso con el lema «Un laicado en acción»
«Es cierto que muchas, millones de personas» en todo el planeta, viven o han vivido «con absoluta normalidad» no tener acceso a la eucaristía los domingos. Una realidad que comienza a afectar también a la diócesis de Burgos que, hasta hace relativamente poco y «por una forma de hacer las cosas quizás un tanto clericalizada», ha visto cómo la práctica totalidad de los pueblos de la provincia gozaban de asistencia pastoral y de eucaristía dominical. Ahora, en palabras del arzobispo, es «inevitable» que la diócesis haga un esfuerzo por «pensar el cómo» dar solución a esta situación de una manera «realista, prudente, con compromiso y con paciencia».
A ello ha dedicado parte de la reunión mantenida esta mañana en el Seminario de San José el Consejo Diocesano de Pastoral, que ha estudiado cómo ofrecer al conjunto de la Iglesia en Burgos «orientaciones pastorales en torno a la celebración comunitaria del domingo». Don Fidel Herráez ha asegurado que este es un tema «de vital importancia que hay que abordar sí o sí» y que él mismo «va a favorecer». Para ello, ha precisado, se requiere «una profunda conversión pastoral» y «prepararlo seriamente» para no realizar «chapuzas» y lograr que la eucaristía siga siendo «el centro y el culmen de la vida cristiana».
Junto a ello, el otro gran punto abordado en la reunión ha sido los pasos a dar de cara al inicio de la Asamblea Diocesana que ya se ha puesto en marcha. El vicario de pastoral y algunos miembros de la comisión teológico-pastoral y de la secretaría de la Asamblea han expuesto el recorrido seguido hasta ahora y se ha abierto un diálogo en torno a los temas a tratar y el método de trabajo a seguir durante el proceso sinodal. Para el pastor de la diócesis, es una «tarea imprescindible» por la que «merece la pena realizar el esfuerzo para escuchar lo que el Señor quiere que acojamos y anunciemos aquí y ahora».
Igualmente, el Consejo ha designado a Juan José Ángel Madrid, director de Voluntared – Escuela Diocesana, como miembro de su comisión permanente, que se encarga de preparar los temas a tratar en las distintas reuniones de este organismo que asesora al arzobispo en la marcha pastoral de la diócesis. Sustituye en la responsabilidad a Emilio Maestro, hasta ahora arcipreste de San Juan de Ortega y que abandona el cargo por nuevas responsabilidades pastorales.
Nos acercamos ya al núcleo de la celebración del VIII Centenario de la Catedral, el Año Jubilar concedido por el papa Francisco, y la diócesis ya se ha puesto manos a la obra para preparar un acontecimiento eclesial de envergadura con el que se espera que, del 20 de julio de 2020 al 7 de noviembre de 2021, acudan hasta el templo gótico miles de personas a ganar las gracias jubilares. La diócesis pretende que los peregrinos que se acerquen a Burgos se sientan reforzados en sus convicciones pero también «que los turistas se conviertan en peregrinos». Para ello, se ha diseñado un itinerario pedagógico por el templo con tres momentos: uno, en el claustro bajo, en el que se acoja a los peregrinos y descubran en Burgos una tierra en la que ha crecido la semilla del evangelio; otro, en la puerta del Sarmental, en el que el peregrino descubra el sentido de la Iglesia y la presencia de Cristo en ella, y, por último, un tercer momento en el que se atraviese la Puerta Santa para celebrar, ya en el interior del templo, la eucaristía y la confesión sacramental.
Con el fin de acoger y acompañar a los peregrinos en este itinerario, participar en la celebración diaria del Jubileo y colaborar en cuantas actividades se organicen con motivo del acontecimiento, la diócesis ha lanzado hoy una llamada a los burgaleses para que se sumen a un proyecto de voluntariado para «visibilizar un rostro acogedor y humano de de la Iglesia y de la ciudad», «ese rostro amable de una Iglesia que está cerca de la gente». Así se ha expresado el vicario general, Fernando García Cadiñanos, en la presentación del proyecto, en la que ha participado el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, quien ha recordado que, «la celebración del VIII Centenario es ante todo un acontecimiento preeminentemente religioso, de manera que deber ser la dimensión pastoral la dé alma, sentido y contenido a la conmemoración del aniversario del templo».
«Es un año de gracia donde especialmente nos animamos a abrirnos a Dios y a seguir lo que Dios quiere de nosotros; se trata de acogernos al amor y la misericordia de Dios para ser mejores. Si el Jubileo nos anima a ser mejores y que colaboremos para que esta sociedad nuestra sea mejor, entonces está cumpliendo su utilidad, porque esta fue la finalidad que tuvo la Catedral desde el principio: acoger a todos aquellos que quieran abrirse a Dios y ser mejores».
Para poder desarrollar este proyecto y dotar a los voluntarios de conocimientos, herramientas y habilidades para acoger y acompañar a los peregrinos en su paso por Burgos, se ha organizado un curso de formación que se desarrollará en la Facultad de Teología a partir del 4 de noviembre. En él se sentarán las bases sobre la dimensión cultural y teológica del Año Jubilar, sin olvidar cuestiones históricas y artísticas relacionadas con el templo.
Formar parte del voluntariado del Año Jubilar no exige cumplir numerosos requisitos, pero sí contar con las competencias para poder estar alineados con el proyecto y con los valores que se quieren transmitir (identidad), mostrar capacidad de comunicación y de verbalización de los mensajes a transmitir; tener unos conocimientos mínimos culturales y eclesiales; poseer capacidad de acogida y empatía, así como de iniciativa personal para resolver situaciones diferentes. Idioa Larrea, miembro del comité coordinador del voluntariado, ha puesto el énfasis en que «las personas voluntarias no son únicamente personas que realizan unas tareas concretas y que resuelven unos problemas prácticos. Son, ante todo, personas que prestan sus servicios de modo generoso y altruista para construir una sociedad nueva, que genera unos valores humanizadores que posibilitan también la fe».
Para poder participar en el proyecto, con el que se espera alcanzar el centenar de voluntarios, basta con inscribirse a través de la página web del arzobispado o cumplimentar en las parroquias una hoja de inscripción.
El pasado sábado, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó hasta la unidad pastoral de Riocerezo, cercana a la capital, para proseguir allí su visita pastoral a la diócesis, un requerimiento que exige el Código de Derecho Canónico para todos los obispos y con la que el prelado burgalés ha podido conocer, si no la totalidad del territorio, sí al menos el 80-85% de la población de la provincia.
Acompañado en todo momento por el párroco, Jesús María Villaverde, el arzobispo visitó las localidades de Hurones, Riocerezo, Robredo y Rublacedo de Arriba. En cada pueblo, y en el marco de una paraliturgia, saludó a los numerosos vecinos que se congregaron en la iglesia para trasmitir al pastor diocesano sus preocupaciones y anhelos. Don Fidel, por su parte, no se cansó de escuchar y responder a sus peticiones y de rezar por todos los difuntos que dieron vida a esos pueblos. En la iglesia de Riocerezo presidió la eucaristía, donde animó a los presentes a cumplir con el «testamento espiritual de María»: «hacer lo que Jesús nos diga».
En palabras del párroco, «las gentes de estos pueblos esperaban con ilusión», e incluso «con entusiasmo, la llegada de su obispo». «Y esa ilusión no quedó defraudada en momento alguno», revela. Fue, según relata, «un día de alegrías y entusiasmos que para muchos será inolvidable».
Más de doscientos miembros de delegaciones sectoriales, de movimientos y asociaciones, religiosos, sacerdotes y agentes de pastoral en parroquias y arciprestazgos han participado hoy en la primera gran cita del curso, la Jornada Diocesana de Formación, que ha alcanzado su cuarta edición y ha tenido su epicentro en la inminente Asamblea, que se iniciará oficialmente el próximo 9 de noviembre con el XII Encuentro Pastoral Diocesano.
En la Jornada, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha presentado su Carta Pastoral «Se puso a caminar con ellos. Somos Iglesia que camina con Jesús», en la que explica las circunstancias y motivaciones que, después de más de tres años de visita pastoral en la que visto «palpitar» la vida de 550 parroquias (el 85% de la población), le han llevado a convocar esta reunión extraordinaria de todo el Pueblo de Dios. Durante su visita canónica, don Fidel ha tenido la oportunidad de conocer distintas realidades y constatar algunos desafíos que debe enfrentar la Iglesia en Burgos, tales como la atención pastoral en el mundo rural, la ausencia de jóvenes en el ámbito eclesial, la implicación de los cristianos en la esfera pública, la necesidad de una acción social percibida como obra de toda la diócesis y en equilibrio con las otras dimensiones de la vida eclesial, promover una pastoral vocacional que salga al paso de la disminución del número de sacerdotes y religiosos, un laicado adulto y un patrimonio que siga cumpliendo con su aportación a la evangelización.
«Los datos que aparecen en esta carta pastoral no me los he inventado. El Señor también nos habla a través de los signos de los tiempos, en los que tenemos que leer presencia o ausencia de Dios», ha argumentado. Es este contacto con la realidad cotidiana la que le ha llevado a convocar la Asamblea, hasta el punto de que ha manifestado que «sois vosotros quienes me habéis llevado a la necesidad de plantearla, sois vosotros la que la estáis convocando». Don Fidel ha invitado a vivir con ilusión este acontecimiento apelando al presente y al futuro: «La Iglesia en Burgos tiene un pasado que agradecer, pero tenemos que vivir creativamente el presente, vivirlo comprometidamente para seguir abriendo surcos de futuro».
Tras la intervención del arzobispo, se ha hecho un repaso del proceso desarrollado hasta el momento para preparar la Asamblea (consulta a los distintos organismos diocesanos, constitución de la Secretaría y la Comisión Teológico-Pastoral, elaboración del reglamento por el que se regirá) y se ha informado de cuáles serán los próximos pasos.
La jornada ha concluido con una una ponencia del sociólogo Juan María González-Anleo Sánchez, quien ha presentado las luces y sombras de la sociedad española actual y ha esbozado hacia dónde caminamos. Como dato poco halagüeño, ha aludido a un estudio que rebela que España es el segundo país más infeliz del mundo y el más infeliz de toda Europa. El sociólogo ha expuesto una serie de razones que lo explicarían: trabajos temporales con sueldos miserables, que no permiten llegar a fin de mes; una juventud que no puede ni tener hijos (en un futuro no muy lejano la gente tendrá que pedir una hipoteca no para comprar una vivienda sino incluso para tener un hijo). No todo es negativo: el ponente ha apuntado algunos valores persistentes y emergentes: la solidaridad como un valor destacable español; el feminismo, «un valor emergente muy potente», la tolerancia y la inclusión, muy relacionada con la anterior.
González-Anleo se ha referido también a la «deserción social» (existe muy poco tejido social en España, tanto entre adultos como entre jóvenes) y «la miseria política». Y, por último, ha hablado de religión. España es uno de los países que menos importancia le concede a la religión y están descendiendo, sobre todo, los católicos practicantes (la asistencia a misa es una de las más bajas de toda Europa). El sociólogo ha señalado, además, que se está produciendo un pequeño cisma entre la Iglesia de base y la jerarquía, de modo que aquella «tiene que pasar un poco de lo que dice la jerarquía eclesial si lo que quiere es realmente vivir como cristianos de verdad».