Los colegios diocesanos estrenan curso «comprometidos por el Reino»

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Casi mil alumnos y profesores de los colegios diocesanos (Nuestra Señora de la Visitación-Saldaña, Santa María la Nueva y San José Artesano, María Madre-Politecnos, San Pablo Apóstol y San Pedro y San Felices) y del Círculo Católico se han reunido esta mañana ante la Catedral para celebrar un acto con el que, por tercer año consecutivo, inauguran el curso de forma conjunta. El vicario general Fernando García Cadiñanos, en representación del arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se ha sumado a esta convocatoria que pretende visibilizar la unidad de los colegios de titularidad diocesana en torno a un objetivo común, que este curso se concreta en el lema «Comprometidos por el Reino».

 

Toda la comunidad educativa ha tenido protagonismo en este sencillo acto, en el que han pedido a Jesús «que nos acompañe durante estos meses, en nuestros pequeños gestos de compromiso, en el día a día de nuestros centros, haciendo de nuestros colegios y del mundo un lugar mejor para todos al estilo del Evangelio». Un profesor de San Pedro y San Felices, un padre y una madre del colegio Saldaña, una alumna del Apóstol Santiago y otro del Círculo han sido los encargados de leer un pequeño manifiesto en torno a ese objetivo común. «El amor que les profesamos es el mejor punto de partida a la hora de afrontar su educación. Sin embargo, reconocemos que necesitamos de la escuela cristiana para hacer frente a los cambios vertiginosos y vaivenes sociales que dificultan nuestra tarea», ha manifestado el representante de las familias.

 

«Queremos ayudar a nuestros alumnos a interiorizar los valores evangélicos, viviendo el Reino como regalo, don y gracia. Acercarles al Dios de la vida, ese que es capaz de tocar el corazón humano, produciendo cambios que a su vez hagan cambiar el mundo que nos rodea», han sido las palabras del portavoz de los profesores. «Queremos que valores como la generosidad y el compromiso con los demás empapen nuestros pasillos; queremos hacer realidad la auténtica revolución que es el Reino de Dios, para que todos los niños y las personas de nuestra comunidad educativa seamos realmente felices», han concluido los escolares.

 

Este curso son alrededor de 5.000 los alumnos que reciben formación en los colegios diocesanos y el Círculo Católico en sus distintos niveles, desde jardín de infancia a Formación Profesional, pasando por Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato. Desde hace varios años trabajan conjuntamente tanto en el plano pastoral como en la formación del profesorado, y son pioneros en la aplicación de los avances de la neurociencia en las aulas, a través del proyecto EducaInnova.

 

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El arzobispo realiza la visita canónica a los pueblos del entorno de Cogollos

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El pasado domingo, 22 de septiembre, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó hasta algunos de los pueblos que componen la unidad pastoral de Cogollos para realizar su visita canónica a las parroquias de la diócesis.

 

La jornada comenzó en Tornadijo, con una visita al templo parroquial y saludo a casi todos los habitantes de la localidad, que no quisieron perderse la cita. El prelado agradeció su asistencia y les explicó el sentido pastoral de su visita.

 

Más tarde, el arzobispo, acompañado en todo momento por el párroco de la zona, Tomás Pérez Poza, se desplazó hasta Madrigal del Monte, donde visitó la ermita de la Virgen de la Hiedra y donde también saludo a las personas allí congregadas y entonaron el himno a la patrona de la localidad.

 

Ya en Valdorros, el pastor de la diócesis pudo conocer la nueva ermita, construida hace ocho años sobre la antigua y donde los vecinos del municipio celebran la eucaristía la mayor parte del año. Desde allí se desplazó hasta la iglesia, donde celebró la eucaristía, en la que solemnizó el acto el coro parroquial.

 

La visita canónica concluyó en Cogollos, donde el arzobispo también presidió la santa misa. Tras saludar a todos los presentes, el arzobispo concluyó su visita agradecido por las muestras de cariño recibidas.

Amplia representación burgalesa en el Congreso Nacional de Misiones

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El pasado fin de semana se celebró en Madrid el Congreso Nacional de Misiones bajo el título Bautizados y enviados: La Iglesia de Cristo en Misión en el Mundo. Tres días intensos de conferencias, encuentros y testimonios. El evento fue organizado por Obras Misionales Pontificias en colaboración con las Facultades de Teología de España. El burgalés Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona-Tudela y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, fue el encargado de abrir el Congreso, enmarcándolo en el octubre misionero convocado por el papa Francisco. El presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, celebró la eucaristía de clausura, retransmitida por Televisión Española.

 

El congreso contó con la asistencia de 400 matriculados y tuvo su sede en las instalaciones de la parroquia de San Francisco Javier, en el madrileño barrio de Salamanca. Muchos de los asistentes recordaban el Congreso celebrado en Burgos en 2003, en las mismas fechas, titulado Es hora de la Misión.

 

El congreso tuvo sabor a Burgos, pues la delegación burgalesa fue una de las más notables. Al equipo de la delegación de Misiones, encabezado por su delegado Ramón Delgado y Maite Domínguez, se unieron tres profesores de la Facultad de Teología: Eloy Bueno, presentado como ‘El misionólogo de España’, que pronunció una conferencia sobre la Iglesia local y la misión; Roberto Calvo, director del Instituto de Misionología de la facultad y Carlos Izquierdo, coordinador de la Semana Española de Misionología. Entre los asistentes también estaban el director nacional del IEME, Luis Angel Plaza, el encargado de animación misionera, Gabriel Domingo o el obispo auxiliar de Bangassou, Mons. Ruiz Molina o Marcos Delgado, provincial de Sociedad de Misiones Africanas (SMA).

 

Más allá de las personalidades, el ambiente recordaba una y otra vez a Burgos. Bastaba evocar una anécdota en un país de misión (ej. Marruecos) para que se escuchara la coletilla ‘estaba con una misionera burgalesa’. Lo mismo en los pasillos, entre religiosos de diferentes congregaciones o entre laicos de MISEVI, se escuchaba una y otra vez ‘de Burgos’. Es evidente que el aprecio a la diócesis lo avalan los datos actuales (casi 700 misioneros) y la historia. Así lo atestigua la carta del papa Benedicto XV al obispo de Burgos, en 1919, punto de referencia para la encíclica Maximum Illud y para la creación del futuro Seminario de Misiones de Burgos. Momento oportuno para recordar al canónigo Gerardo Villota, que sigue enterrado en Burgos, en la parroquia de San José Obrero.

La Iglesia da respuesta a gran parte de los solicitantes de protección internacional

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En lo que vamos de año, de las 8.210 personas que acudieron a los Servicios de Cáritas, 346 eran solicitantes de protección internacional. Esta institución, junto con otras de la Iglesia, como la Casa de Acogida San Vicente de Paúl, Atalaya Intercultural y los Salesianos da respuesta a las primeras necesidades de las personas que llegan a nuestra provincia en busca de un futuro mejor, la mayoría huyendo de situaciones dramáticas en sus países de origen (guerras declaradas o no declaradas, violencia, amenazas, extorsiones…). A pesar de ello, entre un 75 y un 80% de los demandantes de esa protección internacional verán su solicitud denegada, «quedarán como inmigrantes irregulares que van a necesitar nuestra ayuda», ha alertado esta mañana Hilda Vizarro Taipe, delegada diocesana de Pastoral de Migraciones, en la presentación de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, que se celebra el próximo domingo.

 

En el mismo sentido se ha pronunciado Eulalia Tejido Ortega, Hija de la Caridad y trabajadora social de la Casa de Acogida San Vicente de Paúl. «Hay un aumento considerable de solicitantes de protección internacional, y hay que darles ese derecho porque así está reconocido en la Convención de Ginebra y en la Declaración de los Derechos Humanos. Lo que está ocurriendo es que hay una demora importante en el estudio y la concesión de este estatus. Hay una lista importante y pocos recursos humanos, con lo cual la Policía tiene un montón de solicitudes que no puede ir resolviendo con agilidad. Hay un porcentaje muy alto que, habiendo solicitado entrar en este sistema de acogida, queda luego excluido, con lo cual ¿qué va a pasar después?».

 

La delegada diocesana de Pastoral de Migraciones ha apuntado que algunas personas ven denegada su solicitud de protección internacional porque las pruebas que aportan suelen ser mínimas; a otras, aunque traigan todas las pruebas para que les den esa condición de asilado, no se les reconoce para evitar conflictos diplomáticos con los países de origen (es el caso de Colombia, El Salvador u Honduras, por ejemplo). Sí hay un porcentaje alto, en el caso de los venezolanos, que conseguirán permiso de residencia y de trabajo pero por razones humanitarias.

 

La Casa de Acogida San Vicente de Paúl, que lleva 19 años en funcionamiento, trabaja en coordinación y colaboración con Cáritas. En Burgos, la asociación Accem, que sí forma parte de la red institucional, junto con organizaciones como Cruz Roja o Burgos Acoge, hace la primera acogida para solicitantes de asilo para entrar en el sistema nacional de acogida, e incluye la cobertura básica de los servicios jurídicos y solicitud de plazas. Pero mientras eso llega y esas personas no cuentan con el estatus de protección internacional, en la Casa de Acogida se les da alojamiento y comida. En lo que va de año se ha acogido a 23 internos, con una media de estancia de seis meses, y el comedor atiende a otras demandas de inmigrantes y personas sin hogar españolas o extranjeras (alrededor de 165 personas al mes).

 

En la rueda de prensa de presentación de la Jornada ha intervenido también José Alexander Villafranco, salvadoreño, solicitante de protección internacional (hasta hace poco residente en la Casa de Acogida). Alex, que salió de su país huyendo de la extorsión, ha agradecido la acogida recibida y ha relatado el proceso que sigue una persona que, como él, llega aquí «con una necesidad y una esperanza».

 

«No se trata solo de migrantes»

 

Este año el lema de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado es «No se trata solo de migrantes». ¿Y de qué, entonces? «Se trata de vencer nuestros miedos, se trata de nuestra humanidad, de no excluir a nadie, se trata de construir una ciudad de todos, una ciudad de Dios, y se trata de los últimos», ha explicado Vizarro. «Y mientras exista y continúe el actual sistema político, económico, social en los países de origen, las personas van a seguir viniendo, van a seguir saliendo para buscar una mejor vida», ha sostenido. «No es tanto salir como huir».

 

Con motivo de esta jornada, que por primera vez se celebra en el mes de septiembre, la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones y algunas comisiones arciprestales han organizado actividades en diversos puntos de la diócesis, como sesiones de cinefórum en Burgos y Aranda, y vigilias de oración en Miranda y Roa. En la capital, el acto principal será el IV Encuentro de Naciones, que se celebrará el sábado 28, en la sede de Jesuitas, a partir de las 17:30 h., y que contará con la participación de personas de al menos quince países.

 

El domingo, día 29, todas las parroquias tendrán en cuenta en sus celebraciones esta Jornada. En la parroquia de La Inmaculada, la misa de 11:30 h. será presidida por el obispo auxiliar de Bangassou, el burgalés Jesús Ruiz Molina, responsable de la Pastoral de Migraciones y Refugiados de la República Centroafricana.

Las parroquias del Vena se abren a una nueva etapa evangelizadora

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Lograr parroquias más vivas y comunitarias, donde todos sus miembros sean conscientes de la misión evangelizadora recibida en su bautismo y lleven a sus ambientes la alegría de haberse encontrado con Jesús, que puede cambiar la vida de las personas. Ese ha sido el objetivo del curso básico de nueva evangelización que han mantenido el último fin de semana algunas parroquias del arciprestazgo de Burgos-Vena. Una propuesta formativa que nació como respuesta al trabajo desarrollado en el último curso pastoral y en el que sacerdotes y laicos han sentado las bases para abrir caminos a una nueva etapa misionera en la Iglesia.

 

«Nuestros esquemas pastorales nos han hecho pensar que tenemos que atraer a los «alejados». Sin embargo, hoy estamos en una nueva encrucijada en la que tenemos que pensar que, incluso entre esos que están cerca, hay también muchos «alejados», muchos practicantes que no se han encontrado aún con Jesús y no lo dan a conocer a los demás», comenta Álvaro Tajadura, coordinador del curso. «El reto que tenemos por delante es despertar la fe en quienes la han perdido y comenzar una nueva etapa misionera que lleve a todos a encontrarse con Jesús y, de ese encuentro, nazca la alegría por anunciarlo a los demás».

 

La parroquia de San Martín de Porres fue el lugar escogido para realizar el curso, en el que han participado miembros de las parroquias de San Lesmes, San Gil, Nuestra Señora de las Nieves, Nuestra Señora del Rosario, el Hermano San Rafael y la propia anfitriona. A través de diferentes charlas, dinámicas y momentos de oración, el curso ha querido producir «un cambio de mentalidad» entre los asistentes al curso, a fin de que puedan suscitar en sus respectivas comunidades un «germen» que transmita esta nueva visión y misión en la Iglesia.

 

Para Diego Mingo, arcipreste del Vena, este curso ha supuesto «un impulso evangelizador en nuestro arciprestazgo; un momento de encuentro entre los miembros de las parroquias para ilusionarnos en esta tarea primordial de la Iglesia. Ha sido el resultado del trabajo de reflexión en común llevado a cabo en el curso pasado».