La exposición «Ad Gloriam Dei» de fotografías inéditas de la Catedral de Burgos viajará a partir de primavera a Aranda de Duero y Miranda de Ebro, tras recalar las próximas semanas en un emplazamiento en Burgos ciudad aún por determinar. Durante su estancia en el Salón del Trono del Palacio de Capitanía, que concluyó el pasado miércoles, la muestra, organizada por la Fundación del VIII Centenario de la Catedral, recibió 2.700 visitantes. El autor de las imágenes, Ángel Herraiz, considera que el público ha respondido muy bien y ha calificado de «éxito» el resultado de esta iniciativa.
«Ad Gloriam Dei» permite al espectador contemplar los detalles de la iconografía exterior de la Catedral. La selección no pretende ser exhaustiva, sino simpática, y muestra algunas de las imágenes más curiosas o divertidas que hay repartidas por las distintas fachadas del templo. Las fotografías van acompañadas por textos de Ignacio González de Santiago.
Ángel Herraiz preside la Asociación de Fotógrafos de Burgos y es maestro fotógrafo instructor de la Federación Nacional de Fotógrafos Profesionales. Además, ha recibido premios como el Goya de Fotografía (1997) y sendos galardones de la Generalitat Valenciana en 1994 y 1996, así como una mención en los Kodak Gold Awards, en 1997.
Dentro de las actividades programadas en torno al belén migrante instalado en la plaza de Santo Domingo, el pasado sábado se celebró una convivencia entre el Equipo pastoral de latinoamericanos de Burgos y el Equipo de pastoral con inmigrantes de la parroquia de Salas. Juntos visitaron la colección de los belenes del mundo que se exhibe en la iglesia de San Nicolás, acompañados por su párroco, para después pasar una tarde de villancicos y mucho frío junto al singular belén migrante. La tarde de convivencia concluyó con una merienda compartida en los locales de Cáritas, un encuentro al que también se sumaron sacerdotes y feligreses de las parroquias de San Pablo y de La Inmaculada. Por la mañana, miembros de la Asociación peruana Hijos del Sol en Burgos interpretaron villancicos de su país y repartieron octavillas entre los viandantes.
Desde el pasado 18 de diciembre son numerosas las actividades desarrolladas en torno a este belén, iniciativa de la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones y el movimiento Encuentro y Solidaridad con la colaboración de la Delegación diocesana de Familia y Vida, la Asociación Belenista y el Ayuntamiento de Burgos. Representa el misterio dentro de una gran patera para hacer presente en estas fechas la situación de muchos migrantes y refugiados que se juegan la vida por alcanzar un mundo mejor. Bajo él figura una frase del papa Francisco: «En los pasos de José y María vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse, sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra para sobrevivir a los Herodes de turno».
En las actividades (sensibilización, poesía, villancicos) están participando varios coros y grupos de Cáritas, Casa de Acogida San Vicente de Paúl, Atalaya Intercultural, Encuentro y Solidaridad, Comunidades Neocatecumenales de San Julián, Equipo pastoral de latinoamericanos, parroquia de Salas de los Infantes, Asociación peruana Hijos del Sol y Coro de familias de Cardeñadijo. El belén podrá visitarse hasta el próximo lunes, 7 de enero.
Un año más, las parroquias del Arciprestazgo de Merindades ha cantado a la Navidad y en esta ocasión lo ha hecho en un doble encuentro de villancicos. El primero de ellos se celebró el pasado día 23 en la Iglesia del Monasterio de Clarisas de San Martín de Don, con una docena de coros participantes, además de los sacerdotes y religiosas.
La siguiente cita tuvo lugar el pasado sábado, día 29, en la Iglesia Parroquial de San Cosme y San Damián de Soncillo. Intervinieron también una docena de coros parroquiales. Al finalizar, los coros participantes recibieron sus correspondientes diplomas y se rifó un belén entre los asistentes. Ambos encuentros concluyeron con una chocolatada.
Con el lema «Familia y parroquia, respuesta a la soledad», ayer se celebró la festividad de la Sagrada Familia, con una eucaristía en la Catedral presidida por el arzobispo, don Fidel Herraéz Vegas, quien ante la abarrotada capilla de Santa Tecla prometió que el próximo año podría celebrarse en la nave central con algún tipo de calefacción.
Animados por el Coro de Familias de Cardeñadijo, a lo largo de la celebración se fueron poniendo sobre las mesas de la Palabra y de la Eucaristía los gozos y esperanzas, las tristezas y amenazas a la familia. Miembros de distintos grupos, movimientos y realidades de nuestra Iglesia burgalesa participaron en moniciones, lecturas, peticiones, ofrendas. Matrimonios y personas de parroquias, del Movimiento Familiar Cristiano, de Encuentro Matrimonial, de la Frater, de Pastoral Penitenciaria, de Pastoral de Migraciones manifestaron esa comunión de realidades en torno a la familia.
Don Fidel, en su homilía, destacó que nadie podrá enterrar la familia, y que debemos elevar «nuestra talla», o dicho de otro modo, nuestra coherencia, testimonio y compromiso. Con ello no habrá dificultad social, cultural, económica ni política que apague la llama del amor matrimonial, y seremos faro para otros que dudan, o viven la fragilidad y las dificultades. Dios ha querido elevar a sacramento ese amor entre los esposos, por eso es tan grande y bello.
Se había invitado a los matrimonios que a lo largo de 2018 hubieran celebrado sus bodas de plata, de oro o diamante, y también a los que se han iniciado este año en este camino de amor compartido. Don Fidel les agradeció a todos y cada uno su ejemplo y perseverancia, y animó a los nuevos matrimonios. Antes de las peticiones se hizo un gesto de renovación de las promesas matrimoniales de los asistentes y, al finalizar, el arzobispo saludó personalmente a los que habían celebrado esos señalados aniversarios.
A la salida, el coro de familias de Cardeñadijo ofreció un miniconcierto navideño.
Además de contar con las tradicionales fiestas y cantos de villancicos o la asistencia a la felicitación navideña del arzobispo, los residentes de la Casa Sacerdotal aprovechan estos días para realizar alguna que otra salida a contemplar algunos de los belenes de la ciudad.
La pasad semana, un grupo de 25 personas visitaron el belén monumental que instala cada año en el claustro bajo de la catedral el Regimiento de Transmisiones número 22, con sede en Castrillo del Val.
Juventud
Por otro lado, algunos de los sacerdotes más jóvenes de la diócesis –los que cuentan con menos de 10 años de ministerio– realizaron una excursión el pasado 26 de diciembre visitando algunos pueblos de la provincia, como Santibáñez Zarzaguda y Montorio. Una jornada de convivencia que repiten cada año en torno a las fiestas de Navidad coordinada desde la Vicaría del Clero.