La diócesis repara la mitad de su patrimonio en los últimos doce años

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Desde que se pusiera en marcha hace ahora doce años la Campaña Pro Templos, la diócesis burgalesa ha podido intervenir en un total de 494 iglesias de la provincia, casi la mitad de las parroquias de su extenso patrimonio, en las que se ha realizado una inversión económica que supera los 17 millones de euros. Un gran dato para los responsables patrimoniales del Arzobispado, que se han felicitado de las intervenciones realizadas, aunque lamentan que aún hay muchas iglesias que necesitan reparaciones urgentes para evitar ruinas mayores en el futuro. De hecho, constatan que cerca de 80 iglesias están en riesgo de «ruina inminente» y es necesario, más que nunca, colaborar económicamente para evitar su hundimiento.

 

Las obras de rehabilitación llevadas a cabo son fruto de la colaboración económica de parroquias, Diputación Provincial, Junta de Castilla y León y la propia diócesis, que busca a través de esta campaña ayudar a las iglesias que no pueden acogerse a otras subvenciones con las administraciones públicas, como el conocido «Convenio de las Goteras». El próximo domingo, 12 de agosto, la colecta de las eucaristías de la provincia irá destinada a este objetivo, esperando superar los 35.223 euros de la última edición. El dinero de esta «colecta de la urgencia» se destinará a sufragar pequeñas «obras de mantenimiento en los templos que no llegan a reparaciones» y que puedan evitar desastres mayores en el futuro, como retejados, cosido de muros y bóvedas, arreglo de grietas y filtraciones e incluso reparación de pavimentos, tal como señala Miguel Ángel Ortega, arquitecto técnico del Arzobispado. Con el dinero recaudado en la última campaña Pro Templos se ha podido intervenir en nueve edificios.

 

A pesar de lo reducido de la pasada colecta, el año pasado se logró la intervención de 47 templos con un gasto total de 1.563.430 euros –la cifra más alta de los últimos diez años– gracias a la implicación de las parroquias, que han aportado 786.303,21 euros a sus obras de rehabilitación, a los que hay que añadir 377.127,40 del propio Arzobispado y los 400.000 euros de la Diputación. A ellos habría que sumar los 670.660,78 euros que ha invertido la Junta de Castilla y León en la rehabilitación de ocho edificios BIC de la provincia [ver infográfico más abajo]. Para Vicente Ruiz de Mencía, del consejo de asuntos económicos de la diócesis, «no conviene relajarse en este empeño; hemos salido de la crisis y las administraciones públicas están haciendo un gran esfuerzo», ha revelado. «Sin embargo, el patrimonio no espera y es necesario que todos colaboremos con nuestra ayuda material».

 

El valor social del templo

 

Con el lema «Grietas, heridas de nuestros pueblos», la diócesis quiere destacar en esta campaña el factor de socialización que mantienen los templos en la zona rural de la provincia. Para el vicario para los asuntos económicos, Vicente Rebollo, «es la iglesia la que todavía sigue dando cohesión social en lugares donde ya no hay escuela ni médico ni bar o tele-club; el lugar donde se siguen reuniendo los vecinos, al menos una vez a la semana, para verse y compartir su vida y su fe».

 

Por ello, les gustaría que fueran más los templos que se pudieran reparar, si bien es necesario establecer unos criterios para determinar qué iglesias necesitan de una actuación urgente. A la hora de intervenir en unos templos u otros se tienen en cuenta factores como la urgencia de la obra, la colaboración, interés y participación de los vecinos, el valor artístico y patrimonial del inmueble, así como razones pastorales, entre las que destaca el culto.

 

Infográfico de la actuación en el patrimonio diocesano desde 2006. Entre paréntesis, los templos intervenidos cada año.

Infográfico de la actuación en el patrimonio diocesano desde 2006. Entre paréntesis, los templos intervenidos cada año.

El arzobispo marca el comienzo de la Vuelta Ciclista a Burgos

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El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado este mediodía de dar el pistoletazo de salida a la Vuelta Ciclista a Burgos, que este año alcanza su cuadragésima edición. La razón de tal responsabilidad se debe al guiño que la competición deportiva quiere hacer al octavo centenario de la Catedral en un apoyo expreso de la Diputación Provincial –organizadora de la carrera– a la efemérides.

 

La edición de la Vuelta a la provincia, que se extenderá desde hoy y hasta el próximo sábado, ha planificado un recorrido que dará protagonismo a las diferentes realidades que proyecta la Fundación Octavo Centenario como son, además de la Catedral, el Camino de Santiago, el Camino del Cid y el Geoparque de Las Loras, entre otros.

 

El templo gótico ha sido protagonista de la etapa de hoy, desde donde ha salido el pelotón para realizar un recorrido en el que no faltarán la tradicional subida al castillo (considerado como un puerto de tercera categoría) al que se ha añadido una subida al Altotero, también puerto de tercera, ubicado en las proximidades de la localidad de Poza de la Sal, y que será el punto más alejado de la capital burgalesa por donde han transitado los corredores en esta primera etapa. Las sucesivas carreras darán realce al Camino de Santiago (mañana miércoles), el Geoparque de las Loras (el jueves) y el Camino del Cid (el viernes). El sábado concluirá la competición con la tradicional subida a las Lagunas de Neila.

 

Además de ser el encargado de abrir la cinta que ha dado comienzo a la carrera, el pastor de la Iglesia burgalesa –que ha revelado ser un amante del ciclismo y haber recorrido «miles de kilómetros» a lomos de su bicicleta– participará también en la entrega de premios a los vencedores de la etapa de hoy en el castillo.

 

Más: galería fotográfica

Nuestra Señora del Torreón: una bella ermita del tardío románico

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A tenor de una inscripción colocada en el muro de la epístola, junto a la pila bautismal, toda ella en latín, podemos datar esta iglesia en la era MCCCXXXVI (año 1298), obra tardía del románico y ejecutada en su mayor parte en el siglo XIII aunque son posteriores transformaciones. Pudo ser, según parece, la iglesia parroquial de algún poblado vecino cuyos vestigios aparecen de vez en cuando en las fincas de labrantío cercanas.

 

La imagen que presenta esta iglesia ermita de Nuestra Señora del Torreón es magnífica, tanto en su fachada principal como en el ábside y la elegante espadaña que luce su tejado. Tiene nave única y cabecera semicircular con admirable aparejo de sillería de arenisca y con puntuales decorados de interés: ventana del ábside, canecillos a lo largo de la iglesia, portada y algunos capiteles.

 

La fachada meridional se organiza con una portada en el centro y dos óculos en la parte superior. El ábside por su parte se organiza en dos cuerpos separados por una imposta abocelada y tres paños. En cada paño se abre una ventana formada por un arco de medio punto soportado por columnas rematadas en hermosos capiteles. Mención muy especial y digna de contemplarse merece la portada del templo.

 

La ermita de Nuestra Señora del Torreón se sitúa a 500 metros al noroeste del pueblo de Padilla de Abajo, junto a la carretera que conduce a Padilla de Arriba.

Intenso verano de pastoral vocacional

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El verano es un tiempo propicio para el desarrollo de experiencias vitales en niños y adolescentes. Bien lo saben en el Seminario de San José y en la delegación de Pastoral Vocacional, que aprovechan los meses estivales para planificar diversas actividades que ayuden a plantear la cuestión vocacional de entrega a Dios y a los demás. En las últimas semanas, han sido varias las iniciativas desarrolladas con esta finalidad.

 

Campamento Europa

 

Del 2 al 8 de julio, 18 chicos han compartido la ruta jacobea desde Muxía hasta Santiago. La participación y el testimonio de varios seminaristas, las catequesis, los momentos de oración, de celebración de los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, además de las experiencias vitales del camino, de encuentro, cansancio, solidaridad… han hecho mella en estos jóvenes, que vuelven muy contentos y con criterios de entrega para su vida.

 

Encuentro nacional de seminaristas de Bachillerato

 

Del 16 al 19 de julio, en Cuenca, seminaristas menores de toda España en la etapa de Bachillerato, dos de ellos de Burgos, acompañados por sus formadores, vivieron jornadas de convivencia, oración y testimonio. Fue muy intensa la vigilia de oración en la que dieron testimonio los seminaristas menores que este año pasan a formar parte del Seminario Mayor, uno de ellos de Burgos. Han venido muy contentos, y esperan con impaciencia el próximo encuentro, que será en Canarias en julio de 2019.

 

Campamento en Gallejones de Zamanzas

 

26 niños y adolescentes, entre monaguillos, preseminaristas y seminaristas menores, acompañados de monitores, seminaristas mayores y formadores del Seminario, han vivido del 23 al 29 de julio una edición más del campamento que desde hace más de treinta y cinco años se viene desarrollando en el paraje del Valle de Zamanzas.

 

Marchas por el desfiladero de los Tornos, baños en la playa de Laredo, descensos en canoa por el Ebro, además de ferias, juegos, olimpiadas… todo un conjunto de actividades en torno a la temática de vivir un campamento de cine, en el que, como en la vida, todos estamos llamados a desempeñar un papel protagonista, cuidando los detalles, valorando el precioso decorado de la naturaleza, escuchando en silencio la banda sonora que ponemos en cada momento, porque somos llamados por el director, el Señor Jesús. El domingo, día de las familias, fue el colofón de estos días, en los que ha habido momentos de oración, de testimonio y de fiesta, de contacto con la naturaleza, que hicieron que todos vivieran, a pesar de eventuales virus pasajeros, una experiencia gozosa que están deseando repetir.

 

Además, los seminaristas mayores participan en diversas actividades. Así por ejemplo, los campamentos de las parroquias en las que colaboran durante el curso, colaboración en el albergue parroquial de peregrinos de San José Obrero, en la Casa Sacerdotal, la Catedral, o atendiendo a los diversos grupos que pasan por el Seminario (Amigos de Orar, semana de misionología, Grupo Emmanuel Mounier…) Algunos incluso aprovechan a aprender inglés en el Bosco Camp, en Essex. Todos culminarán el verano en la peregrinación a Tierra Santa, en colaboración con el Secretariado diocesano de peregrinaciones.

La familia misionera celebra el Día del Misionero Burgalés

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El pasado domingo Briviesca vivió el Día del Misionero Burgalés, una jornada diocesana que reúne a los misioneros de la diócesis y sus familias, y en la que se homenajea su labor en otros países. En esta ocasión se juntaron unos 25 misioneros que actualmente se encuentran en Burgos por diversos motivos, y es que como cabe esperar, casi todos los misioneros burgaleses están dispersos por el mundo. Entre ellos se encontraban obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, y además contaron con la asistencia tanto de sus propias familias como de familiares de otros misioneros que no estaban presentes. En total, se reunieron cerca de 250 personas.

 

Entre los participantes estaba Isidro Barrio, obispo de Huancavelica (Perú), quien celebra sus 50 años de sacerdocio. En la Iglesia de Santa María ofreció una charla en la que dio a conocer su andadura como sacerdote, centrándose especialmente en los últimos 32 años, en los cuales ha vivido en el país andino. Se centró especialmente explicar su tarea como obispo y los diversos frentes que tiene que abordar, como la atención sanitaria, educativa, la cuestión económica que ha de gestionar y las diversas dificultades que ha de solucionar.

 

Una vez que finalizó este testimonio, el grupo se desplazó hasta la iglesia de San Martín, donde se celebró la eucaristía, que estuvo animada por el coro de Briviesca, a quien Ramón Delgado, delegado diocesano de misiones, agradeció su atención e interés por participar en la liturgia. Tras la eucaristía, los presentes se trasladaron al polideportivo de la localidad, donde el Ayuntamiento había dispuesto todo para poder celebrar una comida compartida donde todos llevaron algo para los demás.

 

Involucrar a la infancia misionera

 

Ramón explica que la jornada salió tal y como se esperaba, por lo que fue un éxito, «pero he echado de menos más participación de niños y jóvenes. Tenemos el reto desde la delegación de que se involucre la infancia misionera, que son los niños de los colegios que se sienten misioneros con su trabajo de cada día. Podrían estar presentes el Día del Misionero Burgalés, ya sean los que viven en la localidad en que se celebra esta jornada o los que participan activamente en iniciativas propuestas desde Misiones. Otro detalle a tener en cuenta es la fecha, de cara a futuras ediciones, nos gustaría pensar en una fecha mejor, ya que siendo temporada de vacaciones, hay gente que está de viaje y otros tienen que hacerse cargo de los niños, que no tienen colegio, por lo que mucha gente a la que le hubiera gustado participar no pudo hacerlo. Así que estas dos cuestiones las tendremos en cuenta a la hora de preparar siguientes ediciones».