Don Fidel Herráez: «Conozco el pasado, amo el hoy y no tengo miedo al futuro»

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La catedral ha acogido hoy una solemne celebración eucarística con la que don Fidel Herráez Vegas, arzobispo de la diócesis, ha querido dar gracias a Dios por sus cincuenta años de vida sacerdotal. El mismo día «y a la misma hora» en que recibió hace medio siglo su ordenación presbiteral de manos del entonces arzobispo de Madrid, don Casimiro Morcillo, el pastor de la Iglesia burgalesa ha querido mirar al pasado, al presente y al futuro con un «profundo agradecimiento a Dios y a vosotros, que me habéis ayudado a ser lo que soy».

 

Numerosos familiares, feligreses de la diócesis, autoridades civiles y religiosas, amigos del presbiterio madrileño y burgalés han querido acompañar al arzobispo en su celebración jubilar. En ella, el pastor de la diócesis ha ido desgranando el transcurso de su vida, en el que «percibe clarísimamente que el Señor me ha ido acompañando y sosteniendo». Algo que, en sus propias palabras, le «estremece» y le hace sentir su «grandísima pequeñez» ante la obra que Dios ha ido realizando a través de su mediación sacerdotal.

 

En su homilía, ha recordado a las «miles de personas» que lo han acompañando a lo largo de su vida, muchos de ellos presentes en la celebración de hoy: «Sacerdotes, maestros, formadores del Seminario, tantas personas que han hecho que me encuentre cada día más con el Señor». Especial agradecimiento ha mostrado a los obispos a los que ha estado «vinculado». Al cardenal don Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid y quien le enseñó, «sin él saberlo, cómo es ser obispo». También a su predecesores en Burgos, don Santiago Martínez Acebes y don Francisco Gil Hellín, con quien mantiene «una amistad que es regalo del Señor» y que le ha «dejado una herencia preciosa». También ha manifestado su agradecimiento a los obispos de Roma con los que ha estado «sacramentalmente unido»: a san Juan Pablo II, quien lo nombró obispo auxiliar de Madrid, a Benedicto XVI y al papa Francisco, quien también le ha mandado una carta de felicitación.

 

En cuanto a su paso por Burgos, don Fidel ha asegurado estar «muy, muy, muy contento; sí, así, tres veces» y «hondísimamente afortunado de caminar con vosotros». «Lo veo –ha revelado– como un regalo precioso de Dios y de la Iglesia y me siento muy unido a todos, también a los servidores públicos» presentes en la celebración: el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el alcalde, Javier Lacalle, y el delegado de la Junta en Burgos, Baudilio Fernández Mardomingo, entre otras autoridades.

 

Por último, don Fidel ha querido también mirar al futuro. Según ha indicado, «Dios me urge a seguir contándoos lo bueno que es con todos, entregándome a todos vosotros como un don del Señor, que es como percibo mi vida, y sin reservarme nada para mí», ha dicho. Así las cosas, ha afirmado: «No me da miedo el futuro; conozco el pasado y amo el hoy».

 

El papa Francisco «elogia vivamente» el trabajo apostólico del arzobispo

 

Al comenzar la eucaristía, «como si estuviera ahí presente», el papa Francisco se ha sumado también al homenaje al arzobispo a través de una carta [leer aquí] en la que ha elogiado «vivamente» el trabajo realizado por el arzobispo. Con su misiva, el Santo Padre ha querido expresar «gustosa y entrañablemente» su felicitación al pastor de la Iglesia burgalesa. Según sus palabras, el ministerio episcopal de don Fidel se ha convertido «en espejo de apostolado ferviente a favor del Pueblo de Dios, en consonancia con la estima que te profesan los fieles cristianos y el clero».

 

Asimismo, el Papa eleva oraciones a Dios para que le «confirme como heraldo del evangelio en el mundo y como dispensador del Pan Vivo y de la Palabra de Vida a los fieles cristianos« y para que, con su pastoreo «sean conducidos siempre a una caridad activa con los necesitados».

 

Por último, Francisco ha concedido su bendición apostólica al arzobispo, haciéndola extensible «a esos amados hijos e hijas de la archidiócesis de Burgos» y a todos cuantos participaban en la celebración del jubileo, «así como a cuantos llevas más adentro en tu corazón».

 

Más: galería fotográfica de la celebración

Últimos pasos de la Virgen peregrina de Fátima en la diócesis

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La talla peregrina de Nuestra Señora la Virgen de Fátima se ha despedido hoy de la diócesis tras una semana recorriendo diversos rincones de la provincia. A su presencia en Medina de Pomar, el Rosario de la Aurora de Burgos o Miranda de Ebro, hay que sumar la de otras parroquias de la capital, Briviesca, Peñaranda, La Vid, Caleruega, Aranda de Duero y Roa, por donde hoy la Virgen ha abandonado la diócesis con una solemne eucaristía.

 

Ayer viernes, la imagen estuvo custodiada en la parroquia de San Juan de la Vera Cruz de la capital ribereña. Desde las 9:30 hasta las 14:15 horas, escolares de los colegios cercanos y numerosos fieles de la ciudad del Duero se desplazaron hasta el templo para depositar su oración a los pies de la Virgen. Las visitas se vieron interrumpidas a mediodía para la celebración de una solemne eucaristía y rezo del santo Rosario, actos en los que también participó el delegado diocesano de Religiosidad Popular, Lucinio Ramos. Tras la misa, se renovó la consagración que la villa de Aranda hizo a la Virgen de Fátima hace ahora un año, coincidiendo con el centenario de las apariciones de la Virgen a tres pastorcillos en la localidad portuguesa.

 

El día anterior, la imagen fue venerada por numerosos fieles en Burgos capital, primero en la parroquia de San José Obrero y, más tarde, en San Julián Obispo y, ya por la noche, en San Martín de Porres. En esta última parroquia, tuvo lugar un recital de cantos a la Madre de Dios, rezo del Rosario y celebración de la eucaristía. Concluye así la cuarta visita de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima que recorre el mundo entero desde 1947 por deseo expreso de sor Lucía, una de las videntes, y secundada por el entonces obispo de Cova de Iría.

«La renovación de los estudios eclesiásticos abre un camino esperanzador para nuestra Facultad»

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La Facultad de Teología puso ayer broche final a la conmemoración de los 50 años de su fundación con un acto al que asistieron numerosos alumnos y profesores que han pasado por sus aulas a lo largo de la dilatada existencia de la institución académica, entre ellos, los obispos de León (Julián Martín) Ciudad Rodrigo (Raúl Berzosa) y Osma Soria (Abilio Martínez) así como el abad de Silos, Lorenzo Maté.

 

La constitución apostólica «Veritatis Gaudium» (La alegría de la verdad), fue el argumento sobre el que el se apoyó en su intervención el decano, José Luis Cabria, para asegurar que «la renovación de los estudios eclesiásticos abre un camino esperanzador para nuestra Facultad» y que dicha renovación «está llamada a jugar un papel estratégico. De hecho, estos estudios no deben sólo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una especie de laboratorio cultural providencial», añadió parafraseando al papa Francisco. «El buen teólogo y filósofo tiene un pensamiento abierto, es decir, incompleto, siempre abierto al maius de Dios y de la verdad, siempre en desarrollo».

 

Las conferencias de los obispos de León y Ciudad Rodrigo fueron el plato fuerte del acto académico. La intervención de Julián Martín giró en torno a la liturgia hoy, y en ella analizó, entre otras cuestiones la relación entre fe, liturgia y teología, el sentido teológico de la liturgia, la teología litúrgica y el papel que ha jugado el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 1997, en la recuperación de la liturgia como «lugar teológico e insustituible de la fe de la Iglesia»«La clave de la restauración de la liturgia ha consistido en la recuperación del binomio liturgia-teología», y ha venido de la mano de realidades como la evangelización, la catequesis y la piedad popular.

 

Por su parte, Raúl Berzosa ofreció algunas claves para entender la teología del papa Francisco a partir del análisis de sus raíces (la teología del pueblo y de la cultura argentina), cómo hacer teología hoy según el pontífice (una teología encarnada, en la que se unan doctrina y vida, «rezar pensando y pensar rezando») y sobre el futuro. En este punto, el obispo de Ciudad Rodrigo señaló algunas coincidencias entre la visión del papa Francisco y Zygmunt Bauman el sociólogo y filósofo de la modernidad líquida y la posverdad. «Ambos han sido profetas para despertarnos de la somnolencia en que estábamos sumidos».

 

El sentido acertado de la vida

 

Al término del acto académico, y tras descubrirse una placa conmemorativa, obsequio de la Asociación de Amigos de la Facultad, el arzobispo de Burgos, don Fidel Herraéz Vegas, presidió una solemne eucaristía de acción de gracias que acompañó el Orfeón Burgalés. En su homilía, el pastor argumentó que «si hay algo que nos distingue a los seres humanos es que somos los únicos capaces de darnos sentido a nosotros mismos y dárselo a lo que nos rodea; ante esta capacidad, tenemos tres alternativas: dar un sentido acertado, correcto, a las distintas realidades que nos rodean, dar un sentido equivocado y no darle ningún sentido. De las tres opciones, la peor es la tercera». «Sabiduría viene de saborear: en la medida en que vamos saboreando la vida en el sentido correcto, vamos adentrándonos en la sabiduría», añadió.

Miranda de Ebro recibe la imagen peregrina de la Virgen de Fátima

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El arciprestazgo de Miranda de Ebro recibió en la jornada de ayer la visita de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima, que desde el pasado sábado recorre la provincia burgalesa en la que es su cuarta visita a nuestras tierras. Ha sido en la parroquia de El Buen Pastor, por estar celebrando este año su quincuagésimo aniversario. De hecho, han coincidido en el mismo templo la imagen de Fátima y la Virgen de Altamira, patrona de la ciudad del Ebro, que durante este mes de mayo se encuentra en la citada parroquia.

 

La jornada arrancó con el rezo del Rosario, con meditaciones en cada misterio e intercalando las estrofas del himno del «Trece de Mayo». Al finalizar, se dio a besar la reliquia de los santos pastores Jacinta y Francisco, que acompañan siempre a la imagen peregrina. Tras el Rosario tuvo lugar una meditación dirigida y varios turnos de oración, para que la Virgen estuviera acompañada en todo momento. Mayores, jóvenes y niños pasaron a depositar sus ruegos ante la imagen, bendecida en 1947 por el entonces arzobispo de Évora y cuando comenzó su periplo por todo el planeta.

 

Ya por la tarde se celebró una eucaristía votiva de la Virgen de Fátima, con una concurrida asistencia de fieles. Y para la despedida, se contó con la especial participación de los niños de catequesis, que despidieron la imagen entre aplausos y vivas, además de con sus oraciones.

 

Como subrayaba el delegado diocesano de Religiosidad Popular, Lucinio Ramos, una jornada histórica, que no se repetía en Miranda de Ebro desde 1973, cuando la imagen visitó la ciudad por última vez.

 

Tras su estancia en Miranda, la imagen peregrina se trasladó hasta Briviesca y, ya por la noche, hasta la parroquia de San José Obrero de la capital, donde se podrá venerar esta mañana. Por la tarde, estará en la parroquia San Martín de Porres.

El campo está de fiesta

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Hoy se celebra San Isidro Labrador, y no solo Madrid está de fiesta. Agricultores y campesinos celebran el día de aquel santo que desde la sencillez de su trabajo encontró la manera de agradar a Dios y ser caritativo con el prójimo.

 

San Isidro también es el patrono de León, Zaragoza, y Sevilla; igualmente de los agricultores, campesinos, jornaleros, las comunidades rurales y protector de los animales. Antiguamente era frecuente sacar al santo, no sólo en su festividad, sino también en épocas de sequía para pedir que lloviera.

 

En muchos pueblos de Burgos, se conmemora con especial afecto este día; y en la capital, la parroquia de San Pedro y San Felices se caracteriza por su devoción al santo madrileño. Óscar Moriana López de Silanes, su párroco, explica que esta fiesta se remonta a una tradición de muchos años, cuando en el barrio vivían agricultores y no era zona urbana, sino campos: «En aquella época, con las cámaras agrarias, se puso en marcha la celebración de los agricultores y desde entonces se ha mantenido con nosotros en la comunidad parroquial».

 

Actualmente, la peña San Felices anima y toma como fiesta esta fecha. Con música, ofrendas del campo y vítores hacen honor al santo. Se hace una procesión por las calles aledañas a la parroquia, seguida de la bendición de los campos y se finaliza con la eucaristía.

 

El párroco recuerda que con el símbolo de la bendición de los campos se pide a Dios «que bendiga nuestra vida cotidiana, nuestras familias y el esfuerzo de cada día».