El arciprestazgo de Miranda de Ebro recibió en la jornada de ayer la visita de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima, que desde el pasado sábado recorre la provincia burgalesa en la que es su cuarta visita a nuestras tierras. Ha sido en la parroquia de El Buen Pastor, por estar celebrando este año su quincuagésimo aniversario. De hecho, han coincidido en el mismo templo la imagen de Fátima y la Virgen de Altamira, patrona de la ciudad del Ebro, que durante este mes de mayo se encuentra en la citada parroquia.
La jornada arrancó con el rezo del Rosario, con meditaciones en cada misterio e intercalando las estrofas del himno del «Trece de Mayo». Al finalizar, se dio a besar la reliquia de los santos pastores Jacinta y Francisco, que acompañan siempre a la imagen peregrina. Tras el Rosario tuvo lugar una meditación dirigida y varios turnos de oración, para que la Virgen estuviera acompañada en todo momento. Mayores, jóvenes y niños pasaron a depositar sus ruegos ante la imagen, bendecida en 1947 por el entonces arzobispo de Évora y cuando comenzó su periplo por todo el planeta.
Ya por la tarde se celebró una eucaristía votiva de la Virgen de Fátima, con una concurrida asistencia de fieles. Y para la despedida, se contó con la especial participación de los niños de catequesis, que despidieron la imagen entre aplausos y vivas, además de con sus oraciones.
Como subrayaba el delegado diocesano de Religiosidad Popular, Lucinio Ramos, una jornada histórica, que no se repetía en Miranda de Ebro desde 1973, cuando la imagen visitó la ciudad por última vez.
Tras su estancia en Miranda, la imagen peregrina se trasladó hasta Briviesca y, ya por la noche, hasta la parroquia de San José Obrero de la capital, donde se podrá venerar esta mañana. Por la tarde, estará en la parroquia San Martín de Porres.
Hoy se celebra San Isidro Labrador, y no solo Madrid está de fiesta. Agricultores y campesinos celebran el día de aquel santo que desde la sencillez de su trabajo encontró la manera de agradar a Dios y ser caritativo con el prójimo.
San Isidro también es el patrono de León, Zaragoza, y Sevilla; igualmente de los agricultores, campesinos, jornaleros, las comunidades rurales y protector de los animales. Antiguamente era frecuente sacar al santo, no sólo en su festividad, sino también en épocas de sequía para pedir que lloviera.
En muchos pueblos de Burgos, se conmemora con especial afecto este día; y en la capital, la parroquia de San Pedro y San Felices se caracteriza por su devoción al santo madrileño. Óscar Moriana López de Silanes, su párroco, explica que esta fiesta se remonta a una tradición de muchos años, cuando en el barrio vivían agricultores y no era zona urbana, sino campos: «En aquella época, con las cámaras agrarias, se puso en marcha la celebración de los agricultores y desde entonces se ha mantenido con nosotros en la comunidad parroquial».
Actualmente, la peña San Felices anima y toma como fiesta esta fecha. Con música, ofrendas del campo y vítores hacen honor al santo. Se hace una procesión por las calles aledañas a la parroquia, seguida de la bendición de los campos y se finaliza con la eucaristía.
El párroco recuerda que con el símbolo de la bendición de los campos se pide a Dios «que bendiga nuestra vida cotidiana, nuestras familias y el esfuerzo de cada día».
El Seminario diocesano de San José ha acogido en la tarde de hoy una solemne eucaristía en la que ocho seminaristas han dado un nuevo paso hacia la meta de su cada vez más próxima ordenación sacerdotal. Cuatro de ellos –Pablo Dorado, Víctor López, Romeo M’bo y Pablo Recio– han sido instituidos lectores, mientras queFulgence Ndayikeje, Innocent Nkunzimana, Fernando Puigdomenech y Álvaro Zamora han recibido el ministerio del acolitado. Son jóvenes que «no han salido de la nada ni han caído del cielo» –tal como ha dicho el arzobispo–, sino que proceden «de nuestras familias y comunidades parroquiales», han sentido la llamada de Dios al sacerdocio y se están formando para ser un día «mediación humana de su amor».
Don Fidel Herráez Vegas –que ha presidido la celebración– ha asegurado que estos seminaristas «son para nosotros una llamada», un aviso para «dar a luz nuevas vocaciones» al sacerdocio. En este sentido, ha exhortado a los presentes no sólo pedir a Dios jóvenes capaces de responder a su llamada, sino a comprometerse en fomentarlas: «Sois las familias y las comunidades parroquiales las que tenéis que iniciar la tarea de la vocación». «Necesitamos sacerdotes, pues cada año fallece una media de 20 sacerdotes y sólo reciben la ordenación uno o dos jóvenes», ha lamentado.
En compañía de numerosos familiares, amigos y conocidos, los ocho jóvenes se han comprometido a cultivar su vida espiritual a través de la meditación asidua de la Palabra de Dios y la celebración de la eucaristía. Para el arzobispo, ha sido significativo que la celebración coincidiera con la solemnidad de la Ascensión. «Jesús es constituido Señor y fundamento de nuestra existencia», comprometiendo a la Iglesia a proseguir «el anuncio de la Buena Noticia al mundo entero y no solo a nuestro ámbito cercano», tal como desean estos seminaristas, que se preparan para que «el Señor los unja con su Espíritu para ser mediadores de su salvación».
Ministerios laicales
Con la recepción de estos ministerios, estos seminaristas están cada vez más cerca de su futura ordenación sacerdotal. El acólito ayuda al sacerdote y al diácono en tareas litúrgicas como la preparación de los vasos sagrados en la celebración de la eucaristía. En determinadas circunstancias de necesidad, puede administrar la comunión como ministro extraordinario.
Entre las funciones del lector destacan la de proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura –pero no el evangelio– en la misa y en las demás celebraciones sagradas; recitar el Salmo en ausencia del salmista y proclamar las intenciones de la oración de los fieles cuando no hay diácono. También se le encomienda dirigir el canto y la participación del pueblo fiel; instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramentos y encargarse de la preparación de otros fieles a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos.
A pesar de ser domingo, un día propicio para el merecido descanso tras una semana de trabajo, miles de burgaleses se han desplazado hasta el centro de la ciudad para participar en el tradicional Rosario de la Aurora. Tampoco el intenso frío –más propio del invierno que de estas fechas– ha sido obstáculo para que el fervor por la Madre de Dios inundara un año más las calles aledañas a la catedral. A decir de los presentes, parece que en esta ocasión han sido más los burgaleses que se han sumado a la cita, entre ellos varios jóvenes, quizás con la intención de venerar la imagen peregrina de la Virgen de Fátima que desde ayer y hasta el próximo sábado recorre la provincia de Burgos.
Como cada 13 de mayo, día en que la Virgen se apareció a tres pastorcillos en Fátima, las calles del centro de la ciudad han sido testigo de la devoción que los burgaleses profesan por María. Eran las 6:30 de la mañana cuando la talla de la Virgen llegaba a la plaza del Rey San Fernando procedente del Seminario, donde ha pasado la noche. Tras un saludo inicial del arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, los cantos del Avemaría se han repetido por las calles de La Paloma, Laín Calvo, plaza Alonso Martínez, calle Santander y paseo del Espolón, hasta llegar a su punto de partida. En cada misterio, se ha rezado por distintas necesidades del mundo.
A la finalización del Rosario, la catedral ha acogido una eucaristía presidida por el arzobispo. Para el pastor de la diócesis, la conjunción de la fiesta de la Virgen de Fátima y la solemnidad de la Ascensión parece algo providencial: «No son dos realidades distintas: con la Ascensión, Jesús culmina su obra salvadora y nos deja la ayuda del Espíritu Santo y su Madre para que nosotros prosigamos su misión como discípulos misioneros», «una bellísima responsabilidad que todos debemos asumir».
María es, en palabras del arzobispo, «el testamento de Jesús», que él mismo nos deja para que «contemos a los demás su obra salvadora». En este sentido, ha invitado a los presentes a no llevar una doble vida, sino que lo que se celebra en los sacramentos y se «recuerda» en la oración es necesario ponerlo en práctica «en el día a día».
Imagen peregrina
La imagen peregrina de la Virgen de Fátima fue realizada en 1947 siguiendo indicaciones de la hermana Lucía, una de los pastores a los que se apareció la Virgen. A partir de esta fecha, la imagen recorrió varias veces el mundo entero, visitando ahora nuestra diócesis en la que es su cuarta venida. Desde el mediodía, la imagen estará en la parroquia de Santa María de Aranda de Duero. A las 13:00 horas tendrá lugar la celebración de una eucaristía; a las 19:30, un acto de consagración a la Virgen y, finalmente, a las 22:00 horas, un Rosario de antorchas.
A mediodía de hoy, la imagen de la Virgen de Fátima ha comenzado su peregrinación por la provincia de Burgos. Lo ha hecho en Medina de Pomar, donde numerosas personas han recibido la talla que desde 1947 recorre el mundo entero por deseo expreso del entonces obispo de Cova de Iría. El santuario de Nuestra Señora la Virgen del Rosario ha sido el lugar escogido para dar la bienvenida a la talla, que recorrerá la diócesis hasta el próximo sábado 19 de mayo en la que es su cuarta visita a nuestras tierras [pulsar aquí para ver el programa completo de actos].
El acto de recibimiento ha consistido en el rezo del santo Rosario. Por causas meteorológicas, la procesión que estaba planificada ha tenido que suspenderse. Tras una sencilla explicación sobre el mensaje de Fátima, los medineses han podido realizar un acto de consagración a la Madre de Dios y acercarse al sacramento de la reconciliación.
Por la tarde, la imagen peregrina de la Virgen de Fátima ha viajado hasta Burgos, donde ha sido recibida en la parroquia de la que es titular, en el barrio de Gamonal. Allí se ha celebrado una eucaristía y ha tenido lugar una ofrenda de flores. Entrada la noche, ha tenido lugar un Rosario de antorchas.
Mañana domingo, festividad de la Virgen de Fátima, la talla participará desde las 6:30 de la mañana en el tradicional Rosario de la Aurora por las calles adyacentes a la Catedral. Tras el rezo de los misterios, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, presidirá una eucaristía en el interior del templo. Desde el mediodía, la imagen estará en la parroquia de Santa María de Aranda de Duero. A las 13:00 horas tendrá lugar la celebración de una eucaristía; a las 19:30, un acto de consagración a la Virgen y, finalmente, a las 22:00 horas, un Rosario de antorchas.