El arzobispo visita las parroquias de Villafría y Cótar

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El pasado 27 de mayo el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, llevó a cabo la visita pastoral a las parroquias de Nuestra Señora de la Asunción, del barrio de Cótar, y San Esteban Protomártir, del barrio de Villafría.

 

El barrio de Cótar es el más pequeño de la ciudad de Burgos, aunque su templo parroquial es obra de Juan de Vallejo. A las el arzobispo se encontró con los feligreses y después de los saludos, explicó en el interior del templo el significado de las visitas pastorales y compartió un rato de oración, en la que se recordó a los difuntos, a los bautizados en la parroquia y que ahora viven en otros lugares y a los sacerdotes que han atendido a esta pequeña comunidad.

 

Posteriormente se trasladó al centro parroquial de Villafría, informando en una sala a un pequeño grupo sobre la necesidad de los consejos pastorales y animándoles a su composición. Después, animó a los que se habían confirmado este año, a los niños que acaban de celebrar la primera comunión, y sobre todo a sus padres, a perseverar, a entender que la catequesis no es solo para celebrar uno u otro sacramento y ahí acabar, sino para animar el  conocimiento y seguimiento continuo de Jesús. A mediodía celebró la eucaristía, concelebrada con el vicario del Clero y el párroco, manteniendo posteriormente en el salón parroquial un diálogo y saludo individual con todos los asistentes. Antes de la comida visitó a la familia de un sacerdote, natural  de Villafría, y en la actualidad párroco de Quintanar de la Sierra.

La Fundación VIII Centenario de la Catedral suscribe un convenio con doce empresas de comunicación

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La Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 ha suscrito esta mañana un convenio de colaboración con doce empresas de comunicación nacionales y regionales para la difusión de las actividades que se celebren hasta 2021 para conmemorar esta efeméride.

 

El presidente de la Fundación y arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado de rubricar los acuerdos con José Antonio Vera, presidente de la Agencia Efe, Óscar Campillo, dircom del Grupo Vocento, Ramón Osorio, director general de Uniprex Atresmedia Radio, Santiago Barreno, director general de La Razón, Luis Miguel Torres, director de la Agencia de Noticias Ical, Eduardo Álvarez, director general de Radio Televisión Castilla y León, Roberto Cámara, director general de Navarra Televisión, Tomás Valiente, director general del Grupo Joly, Fernando Jiménez, presidente de Cope, Julián Velasco, presidente de 13 TV, Albert Gimeno, director de Comunicación de La Vanguardia – Grupo Godó y Gregorio Méndez, consejero delegado del Grupo Promecal.

 

El acto se ha celebrado esta mañana en la capilla de los Condestables y ha contado, además, con la asistencia del alcalde de Burgos, Javier Lacalle Lacalle, el presidente del Cabildo, Pablo González Cámara; el vicepresidente de la Fundación y presidente de la Cámara de Comercio, Antonio MIguel Méndez Pozo, el presidente de la Diputación Provincial, César Rico Ruiz, y el delegado de la Junta, Baudilio Fernández Mardomingo. 

 

Mediante el convenio suscrito, las empresas y medios de comunicación se comprometen a prestar especial difusión y promoción de las informaciones relacionadas con el VIII Centenario de la Catedral y al seguimiento de otras celebraciones, como el VIII Centenario de la boda de Fernando III con Beatriz de Suavia, o el VIII Centenario de la muerte de Santo Domingo de Guzmán. La Fundación, por su parte, se compromete a facilitar toda la información necesaria para favorecer la tarea divulgativa de los medios colaboradores. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2021, año en el que se cumplirán efectivamente los 800 años de la colocación de la primera piedra de la Catedral.

 

Agradecimiento, compromiso, creatividad

 

Tras la firma del convenio, el presidente de la Fundación, don Fidel Herraéz, ha apelado a todos a cumplir un triple cometido: «ante el pasado, recibir agradecidamente todo lo que tenemos y no hemos creado nosotros, acogerlo con ilusión y agradecimiento a sus autores, a la sociedad de ese tiempo y a las personas concretas» que lo hicieron posible; en el presente, vivir esa herencia «comprometidamente, sabiendo adentrarnos en todo el mensaje que encierra»; y, de cara al futuro, «ir transmitiendo constructivamente esas realidades. Las personas que vivan dentro de cien años tendrán lo que otros les hayamos preparado trabajando creativamente, cada uno desde su ámbito».

 

El acto ha concluido con un breve concierto de órgano y una visita guiada de los directivos a la seo. Este jueves suscribirán el convenio varias empresas de comunicación más: Grupo Prisa, Europa Press, Prensa Ibérica, Grupo Zeta, Grupo Edigrup y Grupo Henneo (anterior Heraldo).

Don Fidel Herráez concluye la visita pastoral a las parroquias de la ciudad

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La pasada semana, el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, concluía su visita pastoral a las parroquias de la ciudad de Burgos. Lo hizo en la de San Pedro y San Felices en dos jornadas de visita. El domingo 20 de mayo, el pastor de la diócesis celebró una solemne misa estacional en la que impartió el sacramento de la confirmación a un grupo de adolescentes. Antes de la eucaristía, mantuvo una reunión con los confirmandos y sus familias, con quienes también mantuvo un pequeño aperitivo.

 

La visita pastoral concluyó el pasado jueves 24 de mayo, en una jornada que contó con varios actos. Entrada la tarde, mantuvo un encuentro coloquio con los miembros de Promoción Solidaria, en su sede de la calle Calleja y Zurita. Más tarde, visitó el monasterio de las Doroteas, donde tuvo lugar un breve encuentro de oración preparado por miembros del movimiento de los Focolares, colaboradores en la pastoral de la parroquia. Además, se desplazó hasta algunas casas para saludar a algunos enfermos de la comunidad parroquial. El punto final de la visita fue una asamblea general, donde los distintos grupos de la parroquia expusieron al pastor de la diócesis el trabajo que realizan en bien de la comunidad.

 

Final de la visita pastoral a la ciudad

 

Como viene siendo habitual, y al igual que hiciera en Aranda de Duero y Miranda de Ebro, así como en Gamonal, el arzobispo mantendrá unos encuentros arciprestales para concluir su visita pastoral a la ciudad. El 13 de junio será en el arciprestazgo de Burgos Vega, mientras que las parroquias del Vena cerrarán la visita pastoral el próximo 15 de junio. La parroquia de San Martín de Porres acogerá una solemne misa estacional a las 19:30 horas con participación de los feligreses de todas las parroquias del arciprestazgo.

El Seminario celebró la Noche Blanca con música, arte y poesía

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El Seminario abrirá sus puertas durante la próxima Noche Blanca.
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El Seminario abrirá sus puertas durante la próxima Noche Blanca.

 

El Seminario de San José hizo su aportación al éxito de la Noche Blanca, que se celebró el pasado sábado, con una concurrida velada cultural. En dos sesiones, el seminarista de 1º de Bach Eduardo María Feijóo interpretó magistralmente al órgano piezas de Sebastián Aguilera de Heredia, Domenico Zipoli, John Stanley, Eduardo Torres, Gaston Bélier y J.S. Bach.

 

En las cuatro sesiones del exporecital «Teresa Peña: Los colores de la noche», el color, la poesía y la música acompañaron a los cuadros de esta artista tan vinculada a la provincia burgalesa: fusión contemporánea de arte y espiritualidad cristiana. Los seminaristas mayores pusieron voz a los cantos y versos de poetas contemporáneos, muchos de ellos burgaleses, haciendo especial mención a Tino Barriuso, fallecido hace un año.

 

Aprovechando la cesión de algunos cuadros y la instalación efímera que se ha realizado para esta ocasión, y para que pudiera disfrutarlo el mayor número posible de personas, ayer se celebró una edición especial, tanto del concierto de órgano como del exporecital.

«La experiencia que nos hizo sentir Iglesia diocesana»

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Era 31 de mayo de 1998, el estadio municipal de El Plantío a rebosar: casi 13.000 personas se congregaron en el campo de fútbol y no para presenciar un encuentro deportivo, ni para asistir a un concierto de una superestrella de la música, sino para participar en la clausura del XXIII Sínodo Diocesano, un proceso de tres años que involucró a sacerdotes, religiosos y laicos y que, como recuerdan 20 años después algunos de sus artífices, nos hizo crecer en conciencia diocesana y sentirnos corresponsables y protagonistas de la vida de la Iglesia en Burgos.

 

¿Era necesario un sínodo en la diócesis de Burgos para asomarse al siglo XXI con nuevos aires? ¿Qué lo propició? Quienes se ocuparon de la secretaría del Sínodo, Eloy Bueno, José Luis Lastra y Roberto Calvo, coinciden en señalar que confluyeron dos factores: la llegada del nuevo arzobispo, don Santiago Martínez Acebes, que lo sugirió y propició un clima de participación, y la sensación de que era necesaria una actualización, una renovación en el seno de la diócesis. De hecho, la propuesta se sometió a consulta en los arciprestazgos (primero a los sacerdotes y después también a los consejos diocesanos) y, según cuenta Eloy Bueno, quien considera que el sínodo sí era necesario, el 90% de las opiniones fueron favorables.

 

Lo cierto es que este acontecimiento movilizó a miles de personas y en todos los rincones de la diócesis se crearon grupos empeñados en trabajar y caminar juntos («que es lo que en realidad significa sínodo», recalca Lastra, «caminar juntos»). Laicos, que fueron mayoría tanto en los grupos sinodales como en las asambleas arciprestales e incluso en las sesiones finales, religiosos, «que tuvieron una implicación modélica» y sacerdotes unieron sus esfuerzos «en un clima sereno de participación, de alegría, de conciencia diocesana». Lo cierto es que los tres aseguran que fue «una de las experiencias eclesiales más bonitas» que han vivido.

 

Coinciden en que fue la creación de ese clima el principal fruto: «Creo que todos valoramos en aquel momento, y sobre todo al acabar el Sínodo, que lo más importante había sido el propio proceso, es decir, sentirnos pueblo de Dios en camino, ese hecho de haber crecido en conciencia diocesana», apunta Lastra. Según Eloy Bueno, «la gente se sintió realmente Iglesia diocesana, al ver que lo que estaba en juego era cosa de ellos, y fue aprendiendo la experiencia de comunión; el esfuerzo de encontrarse todos en un camino común fue una experiencia palpable, y eso ya es un logro insuperable». Otro de los frutos patentes es que algunos de los grupos sinodales que participaron en la primera etapa continuaron después como grupos de reflexión y de formación y dieron lugar a diversas actividades en las parroquias.

 

«La gente se sintió realmente Iglesia diocesana, al ver que lo que estaba en juego era cosa de ellos, y fue aprendiendo la experiencia de comunión; el esfuerzo de encontrarse todos en un camino común fue una experiencia palpable, y eso ya es un logro insuperable»

 

Roberto Calvo opina que «ese proceso generó lo que hoy algunos llaman estilo sinodal». «Ese estilo –considera– marcó y creo que sigue marcando a la Iglesia diocesana». «Creo que nuestra Iglesia de Burgos no estaba tan desencaminada porque ahora el Papa actual continuamente insiste en que el camino sinodal es el que Dios quiere para la Iglesia del siglo XXI», añade.

 

Caminar como Iglesia local

 

La aplicación de las propuestas concretas [leer aquí los documentos], sin embargo, fue un poco más complicada y desigual. Algunas se llevaron a la práctica muy pronto, como la creación de un departamento de Formación Sociopolítica, otras tardaron hasta 15 años en hacerse realidad, como la institución del diaconado permanente, y otras iniciativas no han llegado nunca a ponerse en marcha. Lastra pone como ejemplo «las cuestiones de evangelización directa, de primer anuncio, que eran bastante incisivas, pero el peso de la rutina y de lo que siempre se ha hecho en la Iglesia así pesa demasiado».

 

«El Sínodo de Burgos en el fondo fue, como en tantas Iglesias, la recepción concreta del Vaticano II», argumenta Calvo. «Entonces todos los que participábamos, todas las instituciones y organismos querían que se hablase de lo suyo. El gran riesgo era que eran multitud de cosas y en el fondo se trataba de recuperar la juventud de la Iglesia burgalesa. Algunos pensamos que sería bueno que, a partir de esos macrosínodos, después ese estilo se fuese llevando adelante en los organismos y en las actitudes y que se pudieran celebrar microsínodos sobre temas más concretos, más puntuales».

 

Eloy Bueno va más allá: si por él fuera, apostaría por que se celebrara en este momento otro sínodo. «Tal vez lo más grave hoy a nivel general es que no se ve la necesidad y precisamente por eso creo que haría falta. Hoy sería mucho más difícil vender el producto, y sin embargo por eso creo que sería necesario. ¿Que en vez de 11.000 personas somos 3.000? Bueno, pues somos 3.000, pero que sepamos los que somos, cómo somos y qué tenemos que hacer».