Los animales y los titos, protagonistas de la fiesta de San Antón

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Gamonal fue ayer testigo de una de sus celebraciones más populares, la de san Antón. La iglesia de la Real y Antigua acogió la tradicional eucaristía, con presencia de representantes del Ayuntamiento, a la que siguió la bendición de animales. Entre estos, los dos cerdos procedentes de Villafuertes que se sortearon entrada la tarde y cuyos beneficios se destinarán a Cáritas del arciprestazgo de Gamonal.

 

Junto a los animales, los otros protagonistas indiscutibles de la jornada fueron los titos, presentes en esta popular fiesta desde hace medio milenio. Miembros de la cofradía de San Antón se afanaron por cocinarlos a fuego lento. Estas legumbres, procedentes de Villasidro, fueron repartidas entre los numerosos burgaleses (unos 12.000 según la cofradía) que, desde primera hora de la mañana, hacían cola para recoger alguna de las 20.000 raciones repartidas.

 

La tradición del reparto de titos se remonta al año 1502, la primera vez que aparece documentada, aunque, con toda probabilidad, sea una celebración aún anterior. La Cofradía de San Antón cocía, igual que ahora, los titos y se los daba a los peregrinos del Camino de Santiago que pasaban por el antiguo pueblo de Gamonal.

 

En Huelgas

 

La fiesta de San Antón también tiene su importancia en el barrio de Huelgas. La parroquia en honor del santo acogió una eucaristía, presidida en esta ocasión por el salesiano Ángel Rodero Lucas. Tras la misa tuvo lugar la bendición de animales y panecillos, la tradicional rifa de cerdos y degustación de pinchos de morcilla y chorizo. La programación continúa hoy jueves, con el rezo del rosario y misa a las 19:00 horas, y el domingo, con una eucaristía a las 13:15 horas dedicada a la tercera edad y un homenaje a los mayores en el salón del Padre Aramburu a partir de las 18:30 horas.

Los colegios diocesanos ponen en marcha un proyecto pionero de neuroeducación

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Los cinco centros educativos diocesanos (La Visitación de Nuestra Señora-Saldaña, María Madre, San José Artesano y Santa María la Nueva, San Pablo Apóstol y San Pedro y San Felices) y el colegio del Círculo Católico han presentado hoy un novedoso proyecto para llevar a las aulas los últimos hallazgos de la neurociencia, es decir, del estudio del cerebro y sus funcionamiento. En los últimos años el estudio del cerebro ha dado pistas para llevar a cabo una serie importante de estrategias y técnicas didácticas que pueden contribuir a que el aprendizaje de los alumnos sea más participativo y exitoso, y ese es el objetivo de Educa Innova, que así se llama el proyecto en el que se van a ver involucrados alrededor de 400 docentes, casi 5.000 alumnos y sus familias. En el acto de presentación a los medios de comunicación han participado el arzobispo de Burgos, don Fidel Hérraez Vegas, el director pedagógico del Colegio Círculo Católico, Pablo de Andrés Zabaleta, y la directora del centro María Madre-Politecnos, Ana Boadas.

 

«Entender cómo funciona el cerebro nos va a ayudar a saber cómo funciona el aprendizaje en nuestros alumnos», ha explicado el director pedagógico del Colegio Círculo Católico, qué papel juegan en este proceso las emociones, «el adhesivo del aprendizaje», y los aspectos genéticos y medioambientales para poder actuar a partir de ellos. Las nuevas pedagogías basadas en los hallazgos de la neurociencia «enlazan con la enseñanza inclusiva, donde adquiere protagonismo cada alumno, que tiene un papel decisivo en el proceso de aprendizaje, lo que le va a llevar a estar más motivado». En definitiva, se trata de apostar por una enseñanza individualizada y de calidad, basada en los últimos avances científicos pero sin perder los signos de identidad de los centros diocesanos, y conseguir «que los chavales sean mucho más felices con sus aprendizajes y ello revierta en la sociedad».

 

Este nuevo enfoque supone «un reto importante para los docentes y supone un cambio fundamental, ya que no podemos ser solo transmisores sino investigadores», ha explicado este miembro del equipo Educa Innova, que lleva ya tres años trabajando en el proyecto que comienza a implementarse este mes de enero. Durante estas primeras fases de recogida de información, sensibilización y planificación inicial, se ha analizado abundante documentación educativa y se ha contactado, desde los equipos de titularidad de los centros, con las instituciones que se consideran son más adecuadas para acompañarles en la implantación y desarrollo del proyecto, tales como universidades (Universidad Pontificia de Salamanca, Universidad a Distancia de la Rioja) editoriales (Santillana, SM), el Centro de Formación del Profesorado e Innovación Educativa (CFIE) y otras instituciones vinculadas con la formación e investigación en el campo de la neuroeducación. Además, se han mantenido los primeros contactos con los claustros, las AMPAS y los Departamentos de Orientación, todos ellos piezas claves para la elaboración e implantación de propuestas, y se ha elaborado simultáneamente un cronograma de actuaciones para su implantación que comienza en enero de 2018 y finaliza en septiembre 2025, con una primera reflexión y evaluación en profundidad en junio de 2021.

 

Esta nueva fase arrancará mañana con la presentación del proyecto a las familias, en una mesa redonda titulada «Colaboración familia/centro educativo: ¿En qué podemos mejorar?» que tendrá lugar a las 19 horas en el Salón del Círculo Católico de la Calle Concepción nº 17, a las 19 horas. En ella participarán Javier Urra Portillo, psicólogo forense del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y ex defensor del menor del Comunidad de Madrid, Blanca Subiñas, jueza decana de Menores de Burgos, Juan Carlos Rodríguez Santillana, director provincial de Educación, René Jesús Payo, vicerrector de Cultura, Deporte y Relaciones Institucionales de la Universidad, una madre y un padre de familia (Mª José Abajo Izquierdo y Juan Diego Ortiz Izquierdo).

 

Entre los meses de febrero y abril se mantendrán encuentros informativos y formativos de los equipos directivos y claustros con personas de reconocido prestigio en los diferentes campos que abarca el proyecto y se crearán los grupos de investigación y trabajo formados por profesores universitarios externos y docentes de los claustros de los centros diocesanos que analicen las últimas propuestas formuladas por la Iglesia a nivel educativo, las recientes investigaciones sobre neuroeducación o el II Plan de Atención a la Diversidad de Castilla y León.

 

Un largo recorrido en educación

 

El arzobispo, don Fidel Herráez, ha destacado la dilatada trayectoria de la Iglesia de Burgos en el ámbito de la educación, y concretamente «en los barrios más sencillos, donde nadie estaba». Así, ha citado el caso del colegio Saldaña, fundado en el siglo XVII, la primera escuela de Formación Profesional en 1950 y los centros que surgieron a partir de la década de los 50 con la creación del polígono de desarrollo. «Pensar que la Iglesia ha estado en el ámbito educativo por poseer una parcela de poder es no haber entendido nada. La Iglesia está en el ámbito educativo para servir a la sociedad, para que los niños lleguen a ser personas lo más integras posibles y colaboradores de un mundo mejor». El arzobispo ha insisto en que este proyecto es una apuesta por la calidad, una ayuda para que los alumnos vayan desplegando sus capacidad y un apoyo a la sociedad y a la familia.

«Son un regalo que hay que cuidar»

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Los animales han estado siempre presentes en la iconografía cristiana y en la vida de santos y religiosos. A todos les suena «el perro de san Roque», un perrillo que asistió al santo llevándole rosquillas para alimentarle cuándo este enfermó de lepra. A san martín de Porres se le representa con frecuencia rodeado de animales como perros, gatos y ratones, a los que cuidaba, y qué decir de san Francisco de Asís, que directamente los trataba como «hermanos». Son solo unos pocos ejemplos que demuestran que en ocasiones, los animales pueden ser muy buenos embajadores de su Creador y una expresión de su bondad. Y por ello cuentan con su propio patrón, san Antón, cuya onomástica se celebra hoy y que muchos católicos celebrarán llevando a sus animales a bendecir. Con esta bendición cuentan también las mascotas de Eduardo Dorado y Alejandro Ruiz, dos sacerdotes diocesanos que además de disfrutar de la compañía de sus familias y feligreses, también cuentan con la de los animales con los que conviven.

 

A Eduardo, su gata Tinina le aporta tranquilidad y compañía, sobre todo teniendo en cuenta que vive solo. «A su manera sabe dar cariño y entretenimiento, ya que juego con ella de vez en cuando y transmite paz». Por su parte, a Alejandro Ruiz, párroco de la iglesia de Santa Cecilia de Espinosa de los Monteros, se le suele ver acompañado por Norbert, su perro. La presencia del animal supone «compañía» y también salud, ya que según Alejandro, «le obliga a salir a la calle y hacer ejercicio». También es un buen medio de socialización, ya que se ha convertido en «el perro del pueblo», pero sobre todo, Norbert es un «maestro» del que también hay que aprender: «ya me gustaría estar tan pendiente de Dios como el perro lo está de mí». Juan Velasco es otro cura diocesano que también está acostumbrado a la presencia de animales, ya que cuida de una granja en la que se encuentran conejos, gallinas, ovejas, cabras y cerdo, algo que siempre ha hecho «desde pequeño» en el pueblo. Explica que no se encariña mucho de ellos «porque son para lo que son, para comerlos», pero eso no quita que «haya que cuidarlos bien» y que les procure «una vida tranquila».

 

La encíclica «Laudato si» del papa Francisco expone algunas directrices en torno al trato que los cristianos han de procurar a los seres vivos, básicamente centrado en el respeto, y esto es algo que respaldan tanto Eduardo como Alejandro. «También son parte de la Creación. Son seres vivos, y Dios está en ellos. Hemos de crear una sensibilidad hacia ellos -especialmente los animales domésticos- y quererles; hacen mucho por nosotros, y merecen ese respeto», afirma Eduardo, mientras que Alejandro considera que, como «criaturas de Dios», «son un regalo y un tesoro que tenemos y que hay que cuidar».

La belleza: camino hacia la trascendencia

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Cerca de veinte profesores de los Seminarios Menores de Ciudad Rodrigo, Zamora, Burgos y Valladolid se dieron cita durante el pasado fin de semana para mantener una jornada de formación y convivencia. Si hace unos meses fueron los seminaristas de la región los que participaron en una jornada conjunta, en esta ocasión los citados han sido sus profesores, que han reflexionado acerca de la belleza como cauce de aprendizaje y crecimiento personal.

 

El Seminario de Valladolid fue el lugar escogido para la reunión. En ella participaron el rector del Seminario, algunos profesores del centro de San José y el seminaristas mayor Diego Luis Díez, encargado de impartir la sesión formativa. Para Luis, maestro de lengua extranjera, la belleza es una vía para educar los sentidos a la trascendencia, un tema al que están acostumbrados en el Seminario burgalés.

 

De hecho, según Javier Valdivieso, rector del San José, la belleza está dando armonía al año académico en el centro de estudios del paseo del Empecinado. «Nos hemos propuesto como lema «Ser descubridores de la belleza», y en este sentido están siendo numerosas las charlas formativas a los profesores y las visitas culturales que estamos realizando con los seminaristas como un cauce adecuado para educar hacia la trascendencia».

 

Fotos: Delegación de Medios Archidiócesis de Valladolid

Burgaleses de otras tierras

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Alrededor de 250 personas de muy diversa procedencia participaron el pasado sábado en el III Encuentro de Naciones organizado por la Delegación diocesana de Pastoral de Migraciones, en la que están representadas las distintas instituciones que desde la Iglesia en Burgos trabajan en este campo: Atalaya Intercultural, Casa de Acogida de San Vicente de Paúl, Cáritas Diocesana, Hermandad Obrera de Acción Católica, parroquias…

 

El evento se celebró en el salón de actos de Jesuitas y congregó a burgaleses procedentes de África (Marruecos, Argelia y Ghana), América (Colombia, Ecuador, Honduras, República Dominicana, Perú, Venezuela y Nicaragua) y Europa (Rumanía, Bulgaria, Ucrania y España), que compartieron momentos de oración, convivencia, intercambio y diversión. Los representantes de cada una de las nacionalidades tuvieron oportunidad de exponer y dar a conocer sus productos típicos (gastronomía, artesanía, folclore) y sus distintas realidades en un clima festivo que culminó con la degustación de los platos característicos de cada tierra y bailes propios de los distintos países.

 

Y es que la provincia de Burgos acoge a algo más de 20.000 personas extranjeras, a las que habría que sumar otras 9.000 que ya tienen nacionalidad española, tal como recordó la delegada diocesana de Pastoral de Migraciones, Hilda Vizarro. «Somos muchos los burgaleses que hemos venido de otras tierras. Uno de cada diez burgaleses hemos llegado de otro país y vivimos actualmente en esta tierra que nos acoge. Y nuestro origen es muy variado, de unos 115 países distintos». En cabeza figuran los inmigrantes europeos, en concreto los rumanos, más de 7.000, seguidos por búlgaros y portugueses. Del continente americano, los primeros puestos los ocupan, por este orden, colombianos, ecuatorianos, brasileños, hondureños, dominicanos, bolivianos, paraguayos, venezolanos, peruanos, argentinos y cubanos. De África destaca la importante presencia de marroquíes, seguidos por argelinos, senegaleses, ghaneses y nigerianos, y procedentes de Asia, chinos y paquistaníes.