Comienza el curso escolar en el Seminario diocesano de San José

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El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido esta mañana en la capilla del Seminario diocesano de San José la eucaristía con la que ha quedado oficialmente inaugurado el nuevo curso en la institución académica. En la misa han concelebrado el director espiritual y formadores, y han asistido profesores y algunos familiares de los seminaristas menores.

 

El pastor de la diócesis ha invitado a los residentes en el centro a vivir el nuevo curso como una oportunidad para seguir creciendo en su amistad con Dios y con los demás y a descubrir la posible llamada de Dios a la vida sacerdotal.

 

Este año, en el Seminario Menor estudiarán diez adolescentes de 12 a 18 años. A ellos habría que sumar la veintena de preseminaristas que están en vinculación con el centro vocacional y que participan de sus actividades un fin de semana al mes. Este año, el lema del curso será «ser descubridores de la bondad».

 

Seminario Mayor

 

En cuanto a las cifras en el Seminario Mayor, este curso contará ocho seminaristas mayores de Burgos, dos de los cuales ya se encuentran en destino pastoral en las parroquias de La Inmaculada de la capital y en Salas de los Infantes. Entre los ocho seminaristas mayores, se encuentra un nuevo ingreso, un joven que pasa del Seminario Menor tras acabar el año pasado 2º curso de Bachillerato.

 

En el edificio del Paseo del Seminario se formarán este curso, además, dos seminaristas mayores más de La Rioja y otros dos de la diócesis de Guitega, Burundi, gracias a la renovación del acuerdo que mantienen desde hace años la diócesis africana y la burgalesa para la formación de algunos candidatos al sacerdocio en la Facultad de Teología.

El Papa recibe a Jesús Ruiz Molina, el obispo al que echó «al foso de los leones»

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El papa Francisco recibió el pasado jueves en audiencia a los 130 sacerdotes que, en el último año, han recibido la ordenación episcopal y que pasan unos días en Roma para «aprender» su nuevo oficio, algo así como un seminario express para los obispos del mundo. Entre ellos se encontraba el burgalés Jesús Ruiz Molina, natural de La Cueva de Roa y obispo auxiliar de Bangassou, en la República Centroafricana, desde el pasado mes de noviembre.

 

En su alocución, el Santo Padre invitó a los nuevos obispos a ir por el mundo alegres, sin amarguras, serenos, sin angustias, consolados y nunca desolados, conservando el corazón de cordero a pesar de estár rodeados de lobos y que saben que vencerán porque cuentan con la ayuda del Pastor. El sucesor de Pedro les aseguró que la tarea propia de un obispo es la de «buscar la santidad», a la par que les detalló que han de ser hombres de oración «día y noche» poniendo a Dios en el centro de su ministerio y que han de velar por la comunión en sus respectivas diócesis, prestando gran atención al clero y la formación de los futuros sacerdotes en los seminarios.

 

«Al foso de los leones»

 

Jesús Ruiz Molina es misionero en África desde hace 35 años. Misionero comboniano, ha trabajado primero en el Chad y, más tarde en la República Centroafricana, en una zona selvática fronteriza con los dos Congos. El papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Bangassou, acompañando al obispo, también español, Juan José Aguirre. Allí, anuncia el evangelio y hace frente a los problemas ocasionados por la cruenta guerra civil que sufre la población desde 2013 y que ha enemistado a musulmanes y no musulmanes, con los cristianos en medio del drama. Es más, Ruiz Molina tuvo que recibir su ordenación episcopal lejos de su diócesis al estar ocupada la catedral como refugio de decenas de musulmanes que huyen de la guerra.

 

No es de extrañar que, en su estancia en Roma, el propio papa Francisco dijera al burgalés que, con su nombramiento, le haya «echado al foso de los leones». Algo a lo que Ruiz Molina respondió con un sencillo: «Gracias por enseñarnos a vivir la alegría del evangelio».

Pastoral penitenciaria se vuelca con los internos de la prisión de Burgos para celebrar La Merced

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Los peregrinos partieron hacia Santiago el pasado lunes.

Varios internos que realizaron el pasado mes de mayo una etapa del Camino de Santiago, acompañados de voluntarios de pastoral penitenciaria, Cáritas y el programa de voluntarios de La Caixa.

 

Al trabajo que realiza a lo largo de todo el año la delegación de pastoral penitenciaria de la diócesis con los internos del centro penitenciario de Burgos, hay que destacar las numerosas actividades que ha puesto en marcha este mes de septiembre enfocadas a celebrar la fiesta de La Merced. De este modo, hoy los chicos de la prisión pueden asistir a la representación de «El Lazarillo de Tormes» que ofrecerá la compañía teatral El Duende de Lerma, mientras que el 18 de septiembre se ofrecerá la mesa redonda sobre prisión permanente y revisable en la Sala Polisón (19:30 horas). La asistencia está abierta a todo aquel que esté interesado en el tema, y en este evento participarán Luis Carlos Antón Herrera, director del centro penitenciario de Burgos; Puerto Solar Calvo, jurista de la prisión cántabra de El Dueso, la abogada Ana García Borné y Emiliano Tapia Pérez, capellán de Topas (Salamanca).

 

Fiesta de La Merced

 

Por otra parte, el 22 de septiembre está programada una salida a Silos en autobús con 20 internos para pasar el día conociendo esta localidad y acompañados de voluntarios de pastoral penitenciaria. No es la única salida en este mes, ya que el pasado 3 de septiembre 15 internos, junto con los usuarios del albergue y comedor de Cáritas y San Vicente, realizaron una etapa del camino de Santiago y cenaron juntos. Ya el 24 de septiembre, fiesta de La Merced, tendrá lugar una eucaristía en la cárcel a las 10:00 horas para todos los internos de los diferentes módulos y grupos que habitualmente participan en esta celebración. La fiesta también se trasladará a la catedral, donde a las 12:00 horas el arzobispo don Fidel Herráez Vegas presidirá la eucaristía. Al ser la fiesta de las instituciones penitenciarias, posteriormente habrá un acto institucional en el Salón Rojo del Teatro Principal y un vino.

 

Además, en este mes de septiembre han salido siete internos repartidos a lo largo de las cuatro semanas del mes para disfrutar de sus permisos en un piso de acogida. Y finalmente hay que destacar los seis talleres que durante todo el mes se han realizado en este centro en los diferentes módulos, junto con las eucaristías y visitas a los internos.

El arzobispo reanuda las visitas pastorales por la diócesis

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Visita pastoral a la parroquia de Briviesca el pasado mes de febrero

 

Tras el descanso estival, el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, retoma las visitas pastorales en las que recorrerá los diferentes arciprestazgos y sus correspondientes parroquias. Así, la primera visita que ha realizado ha sido a las clarisas de Belorado, y durante este fin de semana se trasladará a los pueblos de Villatoro, Melgosa de Burgos, Tobes y Rahedo y Rioseras.  Allí podrá conocer de primera mano tanto las tareas pastorales que se llevan a cabo en estos enclaves como a los propios feligreses, que podrán tener un trato cercano con el pastor de la diócesis.

 

Además, también continuará con las visitas a las diversas congregaciones y casas de religiosos y religiosas de vida activa de la diócesis.

«Los Cruzados de Santa María me han dado un modelo de santidad realizable»

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José María Ausín Martínez nació en Burgos en 1993. Pertenece a la parroquia Sagrada Familia de la capital y ha cursado estudios de Historia y Patrimonio en la Universidad de Burgos. Actualmente realiza un master de Formación del Profesorado en Madrid. Fue catequista de Confirmación en la parroquia del Rosario, en Fuentecillas y ha sido además ha participado como monitor de campamentos con la Milicia de Santa María. Ahora su objetivo es continuar con su formación en los Cruzados de Santa María para llegar a realizar los votos.

 

Sobre su vinculación con los Cruzados de Santa María, José María explica que desde pequeño participaba en el grupo semanal de la Milicia de Santa María, en campamentos y actividades, recibiendo formación con un carisma concreto, «y en un momento posterior sentí la llamada a pertenecer al Instituto Secular de Laicos Consagrados». Ello implica seguir «un camino de consagración a Dios, pero sin abandonar las realidades temporales. El objetivo es la santificación en la profesión, en los estudios, o en cada estado de vida».

 

José María reconoce que el tiempo de formación para ser laico consagrado es intenso y largo, con un periodo de discriminación inicial hasta que se realizan los primeros votos temporales que se renuevan dos veces antes de los votos definitivos. El proceso puede alargarse hasta 15 años, «dependiendo de cada persona y su circunstancia», y lo que más le atrajo de todo esto es que se propone un ideal de santidad realizable, «que se puede vivir perfectamente y he encontrado modelos de personas que viven esta santidad que es para todos, no solo para los sacerdotes y religiosos, sino una santidad al alcance de cualquiera que desee seguir este camino». En este proceso, además, ha contado con el respaldo de su familia y la comunidad parroquial a la que pertenece, lo que ha facilitado dar este paso por el que ha optado y del que deja claro que le hace «feliz» vivir así.

 

Confiar en la acción de Dios

 

Por supuesto, ha habido renuncias, aunque José María aclara que no tanto «por mi vocación específica sino por la vida cristiana por la que optas. Es cierto que renuncias a muchas cosas, pero una vez que estás en esta situación, cualquier decisión supone renuncias. Pero no las vivo como tales, sino como la elección de un proyecto de vida que me ilusiona». Una vez que llegue el momento de los votos, supondrá concretar el futuro de su vida «con un compromiso más cercano a lo que fue la vida de Jesús. En definitiva, los votos son herramientas para no estar atado a otras cosas, sino vivir la consagración en plenitud. Los votos son de pobreza, castidad y obediencia, es la consagración de la vida de la persona a través de ese compromiso».

 

Sobre el movimiento de los Cruzados de Santa María, José María comenta que está presente en España, Italia y Perú; y que en España cuenta con un buen número de jóvenes, «aunque como esta vocación abarca toda la vida, también hay personas mayores y familias». Añade también que el Instituto de laicos consagrados fue fundado en Madrid por el jesuita venezolano Tomás Morales.Por último, José María expone que para evangelizar a los jóvenes, hay que empezar por creer «que lo que a nosotros nos llena de alegría también sirve para los demás. No pensar que los demás no son capaces de escuchar la voz del Señor en sus vidas. Tenemos que confiar mucho más en la acción de Dios que llama a cada persona y es capaz de transformar la vida de quien busca ser feliz y estar lleno de alegría por haber dado sentido a su vida».