El pasado miércoles, y ante una treintena de agentes de liturgia, el delegado diocesano de liturgia, Agustín Burgos, se desplazó hasta su Miranda de Ebro natal para dirigir un encuentro de formación. El tema giraba en torno a la importancia de la liturgia y de sus equipos parroquiales y se desarrolló en los salones de la parroquia del Espíritu Santo.
En su opinión, el equipo de liturgia debe estar formado por personas que quieran vivir la fe auténticamente. Deben ser colaboradores parroquiales con el deseo de servir, de ayudar a la comunidad. El objetivo principal de este equipo es el servicio a la comunidad. Por lo tanto, debe observar, estudiar, reflexionar, organizar y evaluar para que la comunidad pueda vivir mejor la eucaristía y demás celebraciones litúrgicas alcanzando el fin de las mismas: la glorificación de Dios y la santificación de los hombres.
El ponente hizo hincapié en el hecho de que debe ser un equipo capaz de sentir, pensar y actuar. Su labor se inserta en una pastoral de conjunto: pastoral profética – pastoral litúrgica – pastoral social, son dimensiones de la misma y única dimensión de la caridad, que nace de Dios, especialmente de la eucaristía, dando así vida a la Iglesia y al mundo.
Respecto a las cualidades que deben tener los miembros del equipo de liturgia, Agustín Burgos destacó el espíritu del servicio, el espíritu de comunión y de fe, conocer la comunidad cristiana, y el deseo de querer mejorar las celebraciones.
El pasado miércoles quedó constituido el nuevo Consejo Pastoral del Arciprestazgo de Vega, integrado por 31 miembros, respondiendo a la reciente renovación de los Estatutos del Consejo, donde cada una de las 7 parroquias está representada por dos laicos y un sacerdote. Aparte de las parroquias, son tres los religiosos que participan: el P. Ángel Corcero, superior de los Salesianos del P. Aramburu, la Hna. María Rosa Martín, de la comunidad del Niño Jesús Pobre, y Mª Carmen Urbano, de las Franciscanas Misioneras. En el Consejo también están representados Cáritas, Jóvenes, Familia y Catequesis.
En la sesión de constitución, en la que se designó nuevo secretario a Martín Gutiérrez Ortega y se eligieron también los miembros del Consejo Permanente, se aprobó el borrador de la programación, donde destaca el impulso a la pastoral familiar con dos cursos prematrimoniales y los de ITV Familiar. Igualmente, la pastoral juvenil ocupará un espacio importante.
Los próximos eventos arciprestales serán la jornada de formación de catequistas, sobre la oración de los niños en la catequesis, que se celebrará en los salones de la parroquia de San Julián el 30 de noviembre, y el ya tradicional festival de villancicos, que tendrá lugar el 20 de diciembre en la parroquia de San Cosme y San Damián.
En una conferencia dictada ayer en el salón de actos de la Fundación Cajacírculo ante medio centenar de asistentes, el responsable de estudios de Cáritas y de la Fundación Foessa, vinculada a esta entidad, Raúl Flores, señaló cuáles son los condicionantes de partida que dificultan la integración social y laboral de los menores nacidos en entornos de exclusión. «Desde la experiencia de nuestra acción cotidiana de Cáritas, pero también desde la investigación de la movilidad social, observamos la gran dificultad que tienen las personas que se han criado en un hogar en situación de pobreza para superar esa situación cuando son adultos. A estas dificultades a las que se enfrentan las personas que vivieron su infancia y adolescencia en un hogar en pobreza, para prosperar económica y socialmente, es a lo que llamamos transmisión intergeneracional de la pobreza».
Este concepto, que se utiliza habitualmente en la investigación sociológica para aludir a «las distintas posiciones de salida en la carrera de la vida», en palabras de Flores, es el que explica por qué muchas de las medidas que deberían paliar las desigualdades no funcionan. «El ascensor de la movilidad social ya no tiene parada en las plantas sociales más bajas y por tanto no da la oportunidad de recoger y mover a aquellas personas que habitan en las situaciones de pobreza».
En concreto, «en nuestra sociedad, las familias con hijos menores son el tipo de familia con mayores dificultades económicas, y por tanto donde más se sufren las situaciones de pobreza. Estas familias en etapa de crianza y estos niños son el grupo social más débil e insuficientemente protegido. La pobreza es mucho mayor entre los hogares con menores y especialmente en las familias numerosas». Esta misma situación es la que se ha querido denunciar desde el programa de Infancia y Adolescencia de Cáritas Diocesana de Burgos, que atendió en 2017 en nuestra provincia a 1.148 personas. En sus cinco centros, situados en la capital y en Aranda, Miranda, Lerma y Villarcayo, y en diversas parroquias, la entidad de la Iglesia presta apoyo escolar a los menores y jóvenes de entre 6 y 21 años, con los que también realiza actividades de tiempo libre, a través de las cuales se educa en valores y se pretende romper esa transmisión intergeneracional de la pobreza.
Entre las medidas propuestas tanto por Cáritas en Burgos como por esta institución a nivel nacional, se incluye la acción de los poderes públicos, pero también, como concluyó Flores, «una intervención social que debe abordar las situaciones familiares en su globalidad y de manera integral, poniendo el foco en la familia y no solo en los menores».
Además de la conferencia, la jornada incluyó una sesión de trabajo, por la tarde, con cerca de 40 técnicos y voluntarios del programa de Infancia de Cáritas, en la que se abordaron distintas perspectivas para atajar esta situación.
Como cada año por estas fechas, la parroquia El Buen Pastor de Miranda de Ebro fue el lugar elegido para el acto central de la «semana de mayores» del arciprestazgo. En cada parroquia se realizaron, a lo largo de la semana, distintas actividades. Y el colofón fue un encuentro, en torno a una merienda, que contó con diversas actuaciones.
Un mago, que hizo las delicias de los asistentes con sus trucos. La agrupación coral «Armonía», que interpretó canciones de ayer y de hoy. Una animada pareja de instrumentistas, al acordeón y al saxofón, que animaron al público a cantar con ellos. Y un organista, que enlazaba musicalmente todas las actuaciones, presentadas cada una de ellas por el decano de los sacerdotes del arciprestazgo, Diodoro Merino.
«Iniciativas como estas son las que nos ayudan a comprender el valor que las personas mayores aportan a nuestra Iglesia y a nuestra sociedad», apuntan desde el arciprestazgo. Un homenaje «bien merecido», para quienes «siempre lo han dado todo».
La sede de la Conferencia Episcopal, en Madrid, acoge desde ayer y hasta el próximo viernes 23 de noviembre la asamblea plenaria de los obispos del país en la que es su 112ª reunión. En ella participa también el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas.
A lo largo de la semana, los prelados abordarán distintas cuestiones relacionadas con el organismo colegiado de los obispos españoles –como la elección de un nuevo secretario general tras la designación del último, don José María Gil Tamayo, como obispo de Ávila, o la reforma de la propia Conferencia Episcopal– y otros relacionados con la vida de la Iglesia en general. Entre estos últimos asuntos, destacan cómo llevar a cabo la reforma de los monasterios de clausura propuesta por el papa Francisco, la reforma de los estatutos de CONCAPA o la elección de un nuevo director nacional de Obras Misionales Pontificias.
Además, como es habitual en la plenaria de noviembre, se estudiarán y aprobarán los presupuestos de 2019, los balances y liquidación presupuestaria del año 2017, y los criterios de constitución y distribución del fondo común interdiocesano. La plenaria tratará también diversos asuntos de seguimiento, repasará las actividades de las distintas Comisiones Episcopales y procederá a la aprobación de distintas Asociaciones Nacionales.
Erradicar los abusos
En el mensaje de apertura de la reunión, el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal arzobispo de Valladolid, don Ricardo Blázquez, aseguró que «la Iglesia reconoce abiertamente los abusos de diversa índole y tiene la firme decisión de erradicarlos». Además, afirmóque la Iglesia reconoce abiertamente los abusos de «diversa índole» y tiene la «firme decisión de erradicarlos», al tiempo que subrayó que «los pecados, que en ocasiones son también delitos, deben ser reconocidos humildemente ante Dios y sin pretextos ante los hombres». El presidente de la Conferencia, enfatizó que este y todo tipo de pecado, además de poseer una dimensión individual, «hiere a la Iglesia y causa daño a otras personas».
No obstante, el cardenal subrayó que «no es legítimo abrigar sospechas sin fundamento» y agradeció la dedicación «paciente» de tantos cristianos, ministros, consagrados y laicos que ejercen su ministerio en servicio de la Iglesia y de la entera sociedad.