Ermita de Santa Cecilia, en Santibáñez del Val

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En un asentamiento romano, con huellas inequívocas de esa época (puente y lugar de paso de una calzada), se sitúa la ermita de Santa Cecilia al pie de la peña Cervera y en la ribera del río Mataviejas. Equidistante de Santibáñez del Val y Barriosuso, en pleno valle de Tabladillo, hallamos esta reliquia de numerosas transformaciones arquitectónicas. La iglesia es de una sola nave, de planta basilical con muros de piedra de sillería y sillarejo. Hay huellas indudables del siglo IX siguiendo modelos hispanovisigodos. Sin embargo, no se han parado ahí las manos constructoras y este templo ha recibido diferentes transformaciones a lo largo de los siglos… Hay documentación que asegura la existencia de un antiguo monasterio situado en el lugar que hoy ocupa la iglesia parroquial de Santibáñez del Val, el cual «desde el siglo XI (año 1041) dependió primero de Arlanza y más tarde de Silos».

 

Desde el exterior llama la atención la austera y a la vez solemne galería porticada. Consta de cuatro arcadas de medio punto bastante peraltadas, que escoltan a uno y otro lado el arco principal de entrada en el recinto. El muro es de piedra de sillería. El tejado descarga sobre una cornisa que se apea en diecisiete canecillos de estructura de caveto y sin otra decoración. Con todo, esta construcción ya es muy reciente.

 

De mayor interés es la portada románica incrustada en el muro sur y sin duda de la época románica. Consta de una arquivolta, guardapolvo y el arco de medio punto de sección modelada.

El arzobispo celebra el 50 aniversario de la parroquia de El Buen Pastor

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Después de participar por la mañana en la última reunión ordinaria del curso del Consejo diocesano de Pastoral, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado sábado hasta la localidad de Miranda de Ebro para participar en los actos conmemorativos del cincuenta aniversario del templo parroquial de El Buen Pastor.

 

El pastor de la Iglesia burgalesa presidió una solemne eucaristía y compartió gustosamente un posterior aperitivo y celebración en los salones de la parroquia.

El arciprestazgo de Amaya peregrina en romería a la Virgen del Castillo

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En la tarde de ayer domingo, un nutrido grupo de feligreses pertenecientes al arciprestazgo de Amaya se congregaron en torno a la ermita de la Virgen del Castillo, en Las Hormazas. Fue la forma escogida para celebrar, por cuarto año consecutivo, su encuentro arciprestal, desarrollado en anteriores ediciones en Melgar de Fernamental, Villaveta y Villamorón.

 

Los fieles de la zona oeste de la provincia, acompañados de sus sacerdotes, comenzaron su encuentro con el rezo de Vísperas, al que siguió una procesión por el cerro donde se ubica la ermita. Al sonido de la dulzaina y el tambor, compartieron bailes tradicionales. También hubo momentos para los juegos tradicionales y aperitivo de hermandad para fomentar la amistad. El encuentro culminó con el canto de la Salve popular.

 

Una bonita tarde donde «se ha potenciado el compartir la vida y la fe» tal como aseguró a los presentes el arcipreste de la zona, Vicente Sancibrián.

Aranda de Duero reza unida por los cristianos perseguidos

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Ni el buen tiempo ni el partido de la selección española en el Mundial de Fútbol de Rusia impidieron que un buen número de arandinos de diferentes confesiones cristianas se congregaran el pasado viernes en la plaza de la Constitución para rezar por los cristianos perseguidos. Al igual que hicieran ya el año pasado, en la primera edición de esta iniciativa, católicos, ortodoxos y evangélicos participaron en un acto que conjugó testimonios, música en directo, danza y oración.

 

El acto estuvo organizado en colaboración de las tres confesiones cristianas mayoritarias presentes en la capital de la Ribera. En la oración participó con su música Noemí García, mientras que la danza corrió a cargo de María Elena Grijalvo. Además, el periodista Iván de Vargas compartió su propio testimonio de fe y conversión personal.

 

El evento tenía una triple finalidad. De un lado, y principalmente, se quiso rezar por tantos cristianos y gentes de otras religiones que son perseguidos y torturados a causa de su fe la fe. Igualmente, las tres confesiones quisieron realizar un acto público en defensa de la fe, de la paz y de la libertad, así como rezar por los que persiguen y calumnian a los cristianos.

 

Según datos de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el cristianismo sigue siendo la religión más perseguida en todo el mundo. El último informe sobre libertad religiosa que realiza esta institución denuncia que una de cada tres personas vive en un país sin libertad religiosa. Además, también subraya que en el 20% de los países se sufren graves violaciones contra la libertad religiosa.

«Necesitamos que la Iglesia se ponga en los pies de un joven»

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Se llaman Judit, Esther y Juanjo. Tienen 20, 22 y 24 años, respectivamente, y son jóvenes y católicos, una combinación que parece no estar de moda en los tiempos que corren. Sin duda, la ausencia de jóvenes en la vida de las parroquias es un tema que preocupa, y mucho, en amplios sectores de Iglesia. Tanto, que el propio papa Francisco ha querido dedicar el próximo sínodo de los obispos sobre este tema, convencido de que hay que escucharlos y darles el protagonismo que se merecen. Con el lema Jóvenes, fe y discernimiento vocacional, los obispos del mundo, reunidos en Roma el próximo mes de octubre, intentarán atender las propuestas que jóvenes de todos los países del globo han hecho llegar a la Santa Sede sobre su papel en la comunidad cristiana.

 

También la Iglesia burgalesa quiere escucharlos. Y Judit, Esther y Juanjo han expresado ante el consejo diocesano de pastoral, reunido esta mañana en el Seminario de San José, cómo ven y qué piden a la Iglesia. Con procesos de fe diferentes y vinculaciones eclesiales diversas, estos tres universitarios coinciden en solicitar una Iglesia acogedora, abierta al diálogo, con capacidad de escuchar y que no diluya el rostro de Jesús.

 

Para Esther, es urgente que la Iglesia «se ponga en los pies de un joven»; que les comprenda «en movimiento» y conozca sus ambientes para ofrecerles lo que ellos buscan: la música, conciertos, espacios para disfrutar de la amistad y poder compartir experiencias a través de las redes sociales… También pide «hablar de los temas que nos preocupan», entre los que destaca «el amor, porque los jóvenes de hoy en día no saben amar y necesitamos que se nos eduque en el noviazgo, en la castidad y el valor de la virginidad…» Y es que para esta joven vinculada a la Renovación Carismática, lo que no debe hacer la Iglesia es desvirtuar el mensaje: «No queremos que diluyáis a Jesús, queremos tener un encuentro con Cristo, es lo que nos hace movernos. Y si nos encontramos con Cristo, eso nos unirá a la Iglesia», ha sentenciado.

 

Parecida opinión es la que tiene Juan José. Para este ingeniero mecánico, muy vinculado a las actividades juveniles que promueve la diócesis y quien ha redescubierto la fe en la JMJ de Madrid, «la Iglesia no nos tiene que hacer la pelota con actividades que nos gusten». «A veces corremos el riesgo de hacer solo actividades divertidas, pero no vemos a Cristo en ningún sitio, y lo necesitamos», ha revelado. Juanjo, que participa en actividades de primer anuncio a otros jóvenes, pide también que la Iglesia sea realmente «una gran familia», donde «no haya grupos aislados y todos vayamos a una» y donde la coherencia de vida y el servicio a los necesitados pueda palparse. A la vez, solicita a los sacerdotes «comprometerse más» e invitar en sus parroquias a participar en actividades que promueve la delegación de Juventud.

 

Por su parte Judit, estudiante de Magisterio de Educación Primaria, pide a la Iglesia «acogida, apertura y diálogo». Algo que ella misma ha experimentado en su vida, cuando al quererse confirmar pasada la adolescencia y sin poder esperar a tener 25 años para entrar en un proceso de confirmación de adultos «se hizo oír», aunque considera que nunca se ha sentido desatendida.

 

«Con paso de elefante»

 

Junto al tema de los jóvenes, el consejo diocesano de pastoral ha tratado otros asuntos. El más importante, el que hacía referencia a la revisión del plan de pastoral «Discípulos Misioneros». Y es que, pasados dos años desde su puesta en marcha, la diócesis ha visto conveniente «evaluarnos con sencillez, verdad y humildad», tal como ha señalado el arzobispo, que ha presidido la asamblea. Para don Fidel Herráez, «evaluar sirve para proponer y seguir avanzando y que el Señor nos mantenga en el mismo ánimo».

 

En la reunión, se han recogido las aportaciones que arciprestazgos, delegaciones diocesanas y cristianos de base han realizado acerca del plan. Según el vicario de pastoral, «la diócesis camina con paso de elefante», es decir, «se trabaja mucho y se avanza poco, pero se avanza». José Luis Lastra ve que «se está realizado un esfuerzo especial» y que el plan se está teniendo en cuenta a la hora de realizar programaciones pastorales, pero aún percibe que hay que seguir caminando para «lograr realmente una conversión pastoral».

 

El orden del día ha contado también con la presentación de los objetivos que la diócesis pretende conseguir con la celebración del octavo centenario de la Catedral y la presentación de propuestas para el comienzo del próximo curso pastoral.