«La cruz es el trono del Rey universal: así reina mi Dios, amando hasta el final»

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La Capilla de Santa Tecla ha acogido esta tarde la celebración de los Santos Oficios de la Pasión del Señor, presididos por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, acompañado por el Cabildo de la Catedral y el canto de la coral Santa María la Mayor. A pesar de la climatología adversa, numerosos fieles han querido sumarse a la austera liturgia con la que se conmemora la muerte de Jesús mediante la proclamación de la Palabra, la adoración de la Cruz y la comunión.

 

En la homilía pronunciada tras la lectura de la Pasión según San Juan, el arzobispo ha subrayado las características específicas del relato del único apóstol que estuvo a los pies de la Cruz y a quien encomendó a su madre. «La narración de la Pasión según san Juan tiene un tono y un ritmo de serenidad y de gloria, curiosamente, comparándola con la de los otros tres evangelistas. Es una mirada desde arriba, hay una cierta ausencia de afectividad y de compasión, que sería propio de un testigo, pero él está más arriba a la hora de contarnos desde dentro lo que ese hecho salvador sin igual conllevó. El dolor para Juan se ha transformado en contemplación».

 

Un grito de victoria

 

El arzobispo ha ido desgranando las peculiaridades de este relato: «Jesús aparece entregando voluntariamente su vida por nosotros, la entrega porque quiere, por amor. Jesús aparece en esta narración como rey. Juan no cuenta la agonía del huerto, ni el prendimiento, ni el beso traidor de Judas. Subraya también la soledad en que los discípulos dejan a Jesús y la negación de Pedro. Presenta a Jesús totalmente libre ante las intrigas, orgullos, intereses políticos, temores y estrategias que existían entre las autoridades judías y Pilatos. Está por encima de todo eso. Presenta a Jesús como el Señor: más que reo, es el juez».

 

«El camino del calvario es la marcha para tomar posesión del trono. Es colocado entre los dos ladrones, el cuerpo de enmedio se suele tomar como sitio de honor. La cruz es el trono. Y desde su trono, Jesús aparece como un rey espléndidamente dadivoso: nos da ni más ni menos que a su madre, e incluso cuando ya ha expirado nos da la sangre y el agua que brotan de su costado, símbolos de la eucaristía y del bautismo. Inclinando la cabeza, por último, nos entrega su espíritu».

 

Juan omite la cita del salmo 22 «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado» y «prefiere insistir en la continua comunión de Jesús con el Padre y la continua conciencia de lucidez en su entrega», ha continuado el pastor. «Omite también el grito desgarrado de Jesús. Jesús muere plácidamente en un gesto de plena confianza. Su único grito es un grito de victoria: «Todo se ha cumplido». El «Todo se ha cumplido» puede interpretarse así: el amor ha llegado hasta al final».

 

«Puede afirmarse que la cruz es el trono del Rey universal», ha concluido don Fidel. «Digamos sobrecogidos: ese crucificado es mi rey y mi Dios. Así reina mi Dios, amando hasta el final».

Lágrimas y aplausos en la emotiva procesión del Encuentro

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La amenaza de lluvia se ha esfumado e, incluso, el frío. Al menos, si no en el termómetro, sí en el corazón de los miles de burgaleses y foráneos que, un Jueves Santo más, han sido testigos de uno de los actos más populares y emotivos de la Semana Santa: la procesión del Encuentro. Pasadas las 21:00 horas, las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y Jesús con la Cruz a Cuestas han entrado en la plaza del Rey San Fernando en un emotivo desfile en el que las tallas parecían cobrar vida mecidas con maestría por las decenas de costaleros que las portaban sobre sus hombros. Lágrimas, aplausos y algún que otro «viva» han completado la escena, en la que Jesús y su Madre dolorosa parecían, al mismo tiempo, no querer encontrarse ni despedirse.

 

Ya en la plaza, la liturgia se ha completado con un breve rito de la Palabra y el intercambio de flores entre los cofrades de las dos hermandades organizadoras del acto, la del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, con sede en San Cosme y San Damián, y la de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores, de la parroquia de San Gil. Dos cofrades –madre e hijo– han realizado una emotiva alocución en un idealizado diálogo entre la Virgen y Jesús en el duro trance de su muerte en la cruz.

 

Tradición

 

La del Encuentro es una de las procesiones más antiguas de la moderna Semana Santa burgalesa, realizada por primera vez en 1947. Ambas tallas, saliendo de sus respectivas parroquias, atraviesan sus barrios para encontrarse a los pies de la catedral. Sus imágenes han salido a las 19:45 horas de las parroquias San Cosme y San Damián y San Gil Abad portadas a hombros por costaleros. La imagen de Jesús con la Cruz a Cuestas ha desfilado por San Cosme, plaza Vega, puente y Arco de Santa María. La imagen de Nuestra Señora de los Dolores ha hecho lo propio por las calles San Gil, Avellanos, Laín Calvo y Virgen de la Paloma.

 

Tras el encuentro, la imagen de la Dolorosa –una talla barroca del siglo XVIII–, ha vuelto a su parroquia. Por su parte, la talla de Jesús con la Cruz a Cuestas, obra del escultor Ildefonso Serra, se ha dirigido al interior de la catedral para realizar una estación penitencial frente al Santísimo Sacramento reservado en la Escalera Dorada, tal como hicieran el año pasado. Después, ha vuelto de nuevo a su parroquia.

 

Ha sido, sin duda, el punto culminante de este Jueves Santo, en la que también el arzobispo, don Fidel Herráez, ha presidido la solemne eucaristía de la Cena del Señor. En ella, ha pedido a los burgaleses vivir con intensidad estos días de Pasión y las verdades que en ellas celebramos, «de las cuales brota todo el ser cristiano: La muerte y la Resurrección de Jesucristo. La Resurrección da sentido a todo el año litúrgico y sobre todo, a nuestro vivir cristiano», ha dicho en su homilía.

 

Más: galería fotográfica de la procesión

El arzobispo llama a los sacerdotes a vivir una «fidelidad creativa» para servir mejor

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El arzobispo, don Fidel Hérraez Vegas, ha invitado hoy a los presbíteros de la diócesis a vivir una fidelidad creativa en su tarea y a permanecer «abiertos a ir reconfigurando las estructuras pastorales que lo requieran para ir abriendo surcos de futuro. No se trata de cambiar por cambiar, sino de hacerlo para servir mejor», ha señalado en la homilía de la Misa Crismal que ha presidido esta mañana en la capilla de Santa Tecla.

 

Igualmente, el pastor de la diócesis ha animado al clero a vivir su tarea «con el estilo del sacerdote de Nazaret, al que acompañan la sencillez y el ocultamiento», y a «no caer en la tentación de contabilizar el quehacer sacerdotal por los frutos visibles obtenidos: Podemos caer en ese error de contabilizar, de establecer una correlación entre lo que nosotros hacemos como mediadores y rápidamente tratar de medir, de contabilizar los resultados. No es el que siembra ni el que riega, sino que es Dios el que da el incremento».

 

Don Fidel ha insistido, además, en la importancia de llevar a cabo una «pastoral del acompañamiento» a todas las personas, edades y en todas las situaciones, y a seguir viviendo «una comunión afectiva y efectiva entre todos los sacerdotes, ungidos por puro amor, por pura llamada, para perpetuar la acción salvífica de Cristo». «No somos para nosotros mismos, sino para Dios y para los demás», ha recordado.

 

Tras la homilía, los sacerdotes han renovado su compromiso de entrega a Dios y a los hombres en esta solemne eucaristía concelebrada que se celebra cada año en días cercanos al Jueves Santo y que constituye la expresión del presbiterio diocesano. Además de renovar la promesa de fidelidad ante Dios por parte de los sacerdotes, se ha consagrado el Santo Crisma, con el cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados quienes reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, y se han bendecido los santos óleos que reciben los catecúmenos y los enfermos.

Los niños de la Sierra celebran su encuentro arciprestal

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El pasado sábado, tuvo lugar en Quintanar de la Sierra su tradicional encuentro arciprestal de niños de la Sierra. Este año, giró en torno a la figura de la Madre Clara Fey, fundadora de las Hermanas del Niño Jesús Pobre, con motivo de su beatificación el próximo 5 de mayo en Aquisgrán, Alemania.

 

Cerca de un centenar de niños y adolescentes acudieron a la cita, que comenzó con una acogida y presentación. A continuación tuvieron lugar diferentes talleres organizados por los catequistas de las distintas parroquias del arciprestazgo serrano. La recta final de la mañana consistió en una oración en la capilla, de nuevo teniendo a la Madre Clara Fey como eje de la sencilla liturgia.

 

Tras la comida, la tarde siguió con una gran yincana en la que los niños conocieron diferentes facetas de la próxima beata. La jornada concluyó con una actuación del mago Patxi.

La lluvia, invitada en la procesión del Santísimo Cristo de Burgos

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El Santísimo Cristo de Burgos, también conocido como «el Cristo de las Santas Gotas», ha vuelto a desfilar como cada Domingo de Ramos. Eso sí, en esta ocasión con una invitada especial, la lluvia, que no ha impedido que la procesión saliera a la calle, aunque sí ha modificado sustancialmente su recorrido.

 

La réplica de la talla del milagroso Cristo ha salido de la iglesia de San Gil Abad pasadas las ocho de la tarde. En ese preciso instante, las primeras gotas han hecho acto de presencia, mientras una saeta recordaba los dolores que sufrió Jesús. La imagen ha recorrido después la calle San Gil, Arco del Pilar, Laín Calvo y Avellanos, para volver de nuevo al punto de partida. Se ha llevado a cabo así una de las primeras procesiones penitenciales de la ciudad. Y es que, con el Domingo de Ramos, la Iglesia da por inaugurada la Semana Santa, recordando ya la Pasión de Cristo, después que esta mañana conmemorara su entrada triunfante en Jerusalén a lomos de una borriquilla en una procesión en la que también la lluvia ha hecho acto de presencia.

 

En el desfile de esta tarde, organizado por la Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y de Nuestra Señora de los Dolores, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, han participado la bandas de cornetas y tambores de esta cofradía, acompañada de la agrupación musical de Jesús Crucificado, y representantes de otras cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad. Numerosos burgaleses, paraguas en ristre, tampoco han querido perderse la cita.

 

Milagrosa y venerada imagen

 

La imagen del Santísimo Cristo de las Gotas está vinculada a san Juan de Mata, fundador de la Orden de los Padres Trinitarios, y al convento de la orden que fundó en 1207 en un solar contiguo al arco de San Gil. Según la tradición, la talla del Cristo fue donada por el papa Inocencio III. Tras la desamortización de Mendizábal, la imagen se venera en la parroquia de San Gil desde febrero de 1836.

 

La imagen destaca por la cantidad de heridas que presenta. Todo el cuerpo está salpicado de pequeñas laceraciones de las que manan gotas de sangre. Cuenta con corona de espinas. El paño de pureza es natural y va sobrepuesto pero, a diferencia de la imagen de la catedral, no es de tipo tonel o faldellín sino de pliegues y anudado a la izquierda. La cruz es un madero tosco y pesado sin adornos.

 

Según cuenta la tradición, en 1366, en plena guerra de sucesión entre Pedro I y Enrique II, el convento que albergaba la imagen se vino abajo, golpeando la cabeza del Cristo. En ese momento, manaron gotas de sangre que se recogieron en un sudario conservado en la parroquia de San Gil. Desde entonces, son varios los milagros atribuidos a la imagen.

 

Más: galería fotográfica de la procesión