La parroquia de San Martín de Porres de Burgos acogió ayer la tradicional vigilia de oración que la Adoración Nocturna burgalesa organiza cada año la víspera de la conmemoración de todos los fieles difuntos.
Tras el rezo del Rosario y la lectura de los que han partido de este mundo en el último año, tuvo lugar la celebración de la eucaristía presidida por el párroco, Jesús Ibáñez, y concelebrada por los directores espirituales de la Asociación y otros sacerdotes.
Orar por los difuntos
Noviembre es un mes especial en el que los cristianos rezan de forma especial por sus seres queridos ya fallecidos. Ayer el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, presidió una eucaristía en la capilla del cementerio municipal de San José. Hoy hará lo propio por los fallecidos en la diócesis en el último año a las 19:30 horas en la catedral.
De otro lado, la capilla de Santa Tecla de la catedral acogerá mañana viernes una eucaristía, también presidida por el arzobispo, en sufragio por los obispos y sacerdotes difuntos de la diócesis. La celebración comenzará a las 13:00 horas.
La fiesta religiosa más popular de Perú y una de las más secundadas en el planeta, la del Señor de los Milagros, se celebra en Burgos desde hace años. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando el cuadro con la venerada imagen también procesión por las calles de la ciudad. Organizada por la asociación «Hijos del Sol» en Burgos, numerosos peruanos residentes en la ciudad, así como un nutrido grupo de burgaleses participaron en la festividad que tuvo como epicentro la parroquia de La Anunciación, lugar que alberga el cuadro con la imagen del Cristo durante todo el año.
Tras la procesión llegó el turno de la eucaristía, que fue presidida por Fermín Baldazo, sacerdocte burgalés recientemente llegado de Perú, donde ha sido misionero. A la celebración siguió un aperitivo que favoreció el diálogo distendido entre todos los asistentes.
El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores es una imagen de Jesús pintada en una pared de adobe ubicada en el altar mayor del santuario peruano de Las Nazarenas de Lima. A mediados del siglo XVII, se creó la cofradía de Pachacamilla y se levantó una edificación en donde se pintó en la pared la preciosa imagen de Cristo.
El 13 de noviembre de 1655 un fuerte terremoto sacudió a Lima derribando edificios y causando miles de muertos. Pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie, lo que fue considerado un verdadero milagro.
Cada año aumentó la fe al que llamaron Señor de los Milagros y en la actualidad su procesión por las calles de Lima en el mes de octubre (llamado también «mes morado») congrega a millones de personas de diferentes partes del mundo.
Siguiendo con el programa de su visita pastoral a la diócesis, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se ha desplazado este fin de semana a la parroquia del Espíritu Santo de la capital. Durante las jornadas del viernes y sábado ha podido conocer la realidad de esta comunidad, perteneciente al arciprestazgo de Gamonal, se ha reunido con los distintos grupos de la parroquia y ha confirmado a un grupo de adolescentes.
Don Fidel ha tenido la oportunidad de hacerse presente a los niños y niñas de iniciación cristiana y sus familias, así como a los grupos de jóvenes, para tener una agradable tertulia con todos los catequistas y animadores de la parroquia. La primera jornada concluía con la celebración de las confirmaciones en la que 29 chicos y chicas recibían la gracia del Espíritu Santo a la vez que la presencia de la comunidad les animaba a continuar en ella su proceso de maduración en la fe.
La jornada del sábado comenzaba con un encuentro con los mayores y con el Centro Comunitario, iniciativa surgida hace ya casi 25 años, para ofrecer un punto de encuentro, de acompañamiento y formación para el barrio. Ya por la tarde, tuvo lugar un encuentro con los Consejos de Pastoral y de Economía y participó en la Asamblea parroquial, donde conoció de mano de los propios agentes de pastoral la realidad de una comunidad rica en carismas y generosa en el compromiso y la solidaridad.
El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha visitado a lo largo de estas jornadas Cáritas Diocesana de Burgos. El pasado jueves se acercó a la nave que la empresa Embico, dependiente de Cáritas, tiene en Villalonquejar para conocer el proceso de selección de ropa. Allí tuvo un encuentro con los trabajadores de la empresa de inserción y con los trabajadores del programa de empleo de Cáritas.
Ayer viernes se acercó a conocer la sede de Cáritas del centro San José, en el arciprestazgo del Vega, donde conoció el economato, el programa Aim Karen de mujeres gestantes y el CENTRO MUNDO de infancia. Allí se encontró con voluntarios y trabajadores, así como participantes de estos programas.
Después se desplazó hasta la sede diocesana, donde tomó un café con participantes del programa de personas sin hogar que le comunicaron sus historias personales. Después, se reunió con voluntarios del programa de administración y de acogida, que le comentaron diferentes aspectos relacionados con su tarea y voluntariado.
Más de doscientas personas, entre voluntarios y trabajadores, han participado en la jornada de hoy en el encuentro de agentes de Cáritas Burgos o, como les ha llamado el arzobispo, «mediadores del amor de Dios». Don Fidel Herráez ha sido el encargado de abrir los actos que se han desarrollado en el Seminario de San José presidiendo una eucaristía donde ha animado a los presentes a seguir siendo «el amor concreto de Dios hecho cercanía y ternura a los hermanos», el «abrazo ejecutor y maravilloso de la ayuda que otros necesitan».
«Estáis en el corazón del evangelio y la Iglesia diocesana», le ha recordado el prelado, a la vez que ha insistido en que tienen que seguir «saliendo al paso de los males causados por nuestros propios pecados, de la riqueza redimensionada, la explotación indebida, del uso inapropiado de los bienes del planeta… que tanto daño están causando a nuestros hermanos».(Ver más: Visita pastoral del arzobispo a Cáritas diocesana)
Formación y reconocimiento
La formación de los voluntarios es una de las claves de actuación de de Cáritas, que cuenta con más de 800 en la provincia para hacer llegar su atención a más de 15.000 personas cada año. De hecho, uno de los puntos fuertes de la jornada de hoy han sido los distintos talleres en los que han participado los asistentes al acto.
Los temas sobre los que han trabajado este año han sido variados y recogían las distintas apuestas de Cáritas en su quehacer: entre los que más interés ha suscitado están el de espiritualidad, el de incidencia política y el de acercamiento a la realidad de los musulmanes que viven en la provincia. También ha habido sesiones dedicadas a la economía social, a la intervención específica con población femenina, a la labor pastoral y social en la cárcel, a la reivindicación del trabajo digno y a los niños y adolescentes en relación con las nuevas tecnologías.
En este encuentro se ha realizado un reconocimiento a varios voluntarios que llevan años desarrollando su labor en Cáritas. La jornada ha finalizado con una comida de hermandad y posterior animación teatral.