Prepararse para servir: voluntarios de Cáritas en la Ribera vuelven tras la pandemia

por redaccion,

<
>

El arciprestazgo de Santo Domingo en la Ribera del Duero apuesta por la formación del voluntariado de Cáritas para prestar mejor su servicio a la comunidad eclesial y a la sociedad. Tras casi cinco años sin poder llevarlo a cabo, fundamentalmente por las restricciones que impuso la pandemia en los últimos años, una veintena de persona ha podido recibir el Curso Básico de Voluntariado. Se trata mayoritariamente de voluntariado de nueva incorporación, además de algunos colaboradores veteranos que no pudieron hacerlo en su momento o han querido repetirlo. Son voluntarios y voluntarias que participan en programas de infancia, empleo, acogida parroquial, atención a la persona drogodependiente y acogida-recepción. También se han sumado a esta acción formativa tres alumnas en prácticas de Educación Social e Integración social, gracias a los convenios que Cáritas mantiene con el ámbito universitario.

 

El curso se centra en tres ejes: la espiritualidad en Cáritas, su modelo de acción social y sus programas y presencia en el arciprestazgo. Al frente del mismo están el delegado y la coordinadora de Cáritas en el arciprestazgo de Santo Domingo, Antonio Mosso y Guadalupe Cuadrado.

 

Además del curso básico Cáritas ofrece a su voluntariado en la Ribera formación permanente en los grupos parroquiales y varios temas específicos a nivel arciprestal a lo largo del curso.

Hablar del suicidio, tan delicado como necesario

por redaccion,

<
>

Con un incremento creciente en nuestro país de los intentos de suicidio y de las muertes autoinfligidas, el Centro de Escucha Diocesano San Camilo ha abordado esta cuestión en la segunda parte del curso de ayuda en crisis existenciales. De nuevo con la ayuda de los psicólogos Alfonso Salgado, Almudena Duque y Gloria Salgado, profesores e investigadores de la Universidad Pontificia de Salamanca y de la Universidad Complutense de Madrid, las personas participantes se adentraron en una realidad silenciada hasta hace muy poco, bajo la falsa premisa de que hablar de suicidio ejercía un efecto contagio. Precisamente romper con este y otros mitos fue uno de los puntos de partida de una sesión en la que el objetivo fue preparar y aportar herramientas a las personas que tienen como servicio escuchar a quienes se encuentran en momentos vitales complicados.

 

Ni hablar del suicidio lo provoca ni tampoco es un indicio de que quien lo expresa no lo va a cometer. De la misma manera no todas las personas que se encuentran en ese riesgo tienen una enfermedad mental o se encuentran en situaciones objetivamente graves. Entender que nadie quiere morir, sino dejar de sufrir y que este anhelo también es parte del instinto de supervivencia fue presentado como punto de partida para trabajar herramientas y claves para entender a quien puede encontrarse en una situación de riesgo y ayudarle a través de la escucha activa. Y aunque no siempre hay señales claras, el equipo de profesionales que impartió la jornada aportó algunas pistas y la consiguiente forma de la actuar para acompañar a la persona, incluso intervenir de forma más directa en caso de riesgo extremo, bajo la premisa fundamental que la defensa de la vida es la mayor prioridad.

 

A lo largo de la sesión los ponentes también propusieron un protocolo básico a modo de pacto con la persona escuchada para solicitar su compromiso con su propio proceso de curación durante un plazo determinado en incluso para permitir la intervención de terceras personas allegadas a ella en caso de situaciones de riesgo. De hecho fueron numerosas las referencias al impacto que un suicidio causa en las personas allegadas de quien se quita la vida, afectadas por un duelo complejo, en el que la ira y la culpa se acentúan.

 

Al igual que en la primera sesión del curso en el que se abordó de forma más genérica la forma de mejorar la ayuda a personas en distintas crisis existenciales una de las recomendaciones más importantes es no solo abordar y poner el acento en mejorar los aspectos más dolorosos de la situación por la que atraviesa quien requiere ayuda, sino también impulsar y potenciar sus recursos personales, sociales y vitales, como palanca de curación y recuperación.

Círculo de Silencio: esperanza ante un camino lleno de dificultades

por redaccion,

<
>

 

El pasado lunes 13 de marzo tuvo lugar un nuevo Círculo del Silencio en el Paseo Sierra de Atapuerca organizado por la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones. En esta ocasión, se unieron los seminaristas de Burgos, en vísperas de la celebración del día del Seminario bajo el lema «Levántate y ponte en camino». Un camino que, en ocasiones, lleva a millones de personas a otras tierras.

 

En el círculo de este mes de marzo se recordó la vida de tantas personas migrantes que comienzan un camino cargado de esperanzas, pero también de dificultades. «Queremos mostrar esperanza y continuar luchando por un mundo más justo; especialmente queremos mostrar nuestra disposición a estar junto a aquellos que más nos necesitan». Y en la lucha por un mundo más justo está también la necesidad de denunciar las situaciones que no respetan la vida y la dignidad de las personas migrantes. Como la tragedia ocurrida el 26 de febrero, una más, frente a las costas de Calabria (en el sur de Italia) donde al menos 76 migrantes perdieron la vida y otros 25 están desaparecidos. O cómo en las últimas semanas han llegado a España refugiados que estaban acogidos en los lugares donde se produjo el terremoto del mes de febrero. La ONU estima que, de los 9 millones de siniestrados que dejó el terremoto en Turquía, más de 1,7 millones son refugiados. Y también la situación que se está viviendo en Nicaragua, con el destierro y encarcelamiento de opositores, entre ellos, el obispo Rolando Álvarez. «Apelamos a la conciencia de quienes hacen las leyes y deciden políticamente a diferentes niveles, para que respeten los derechos de las personas y su dignidad», reclamaron desde la delegación.

 

«Hacemos silencio y traemos a la memoria y al corazón tantos sufrimientos y tantas esperanzas. En el silencio se hacen especialmente presentes las heridas de la humanidad, el egoísmo que margina y no deja de oír los gritos de los débiles. En el silencio escuchamos el ruido mortal de tantas guerras y violencias que provocan muertes y migraciones forzosas; más de un año de invasión de Ucrania, por ejemplo. En el silencio percibimos que nada humano nos es ajeno. La voz de las personas más débiles es, para quienes aquí estamos, sonido de esperanza y compromiso de fraternidad y justicia», concluyeron en la lectura de un manifiesto.

El arzobispo prosigue su visita pastoral en la parroquia de San Josemaría Escrivá

por redaccion,

<
>

 

Prosiguiendo con su visita pastoral, la pasada semana, el arzobispo, don Mario Iceta, pudo conocer la vida y grupos apostólicos del entorno de la parroquia de San Josemaría Escrivá, una de las últimas parroquias en erigirse en la ciudad, en la zona de la antigua Cellophane.

 

El lunes, se desplazó hasta el colegio Campolara, de la fundación Aranales, único centro educativo que está en el territorio de la parroquia. Allí el equipo docente le explicó los métodos pedagógicos y cómo la inspiración cristiana impregna su tarea. También mantuvo diversos encuentros con los alumnos del centro, momentos antes de desplazarse a la residencia de mayores Vitalia, de reciente construcción, donde el personal del centro le acompañó por las modernas dependencias y departió con muchos residentes.

 

A lo largo de la semana, y ya en las dependencias de la parroquia, el arzobispo ha mantenido diversos encuentros con los sacerdotes, pertenecientes a la prelatura del Opus Dei, los miembros del equipo económico y del consejo pastoral. También se ha encontrado con un grupo de jóvenes de la parroquia, que se preparan para participar en la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa este verano y que colaboran como voluntarios en un programa que Caritas realiza para chicos inmigrantes en la parroquia. También participó en la actividad de «jóvenes adoradores», un acto eucarístico mensual para fomentar la devoción eucarística en los niños.

 

Don Mario Iceta también conoció la labor que realiza «NES@», una ONG de la parroquia que se dedica al acompañamiento de personas en situación de soledad, y otros grupos de la parroquia, como los monitores de su centro de tiempo libre, los voluntarios que colaboran en tareas de mantenimiento y el equipo de catequistas. Se interesó por el contenido y metodología que siguen en la parroquia y animó a contar con de los padres en la formación cristiana de los hijos.

 

La visita pastoral a la parroquia concluyó con la celebración de la eucaristía. En la ceremonia hizo los escrutinios de un joven que se bautizará próximamente.

La librería diocesana inaugura su nuevo local

por redaccion,

<
>

 

Ayer se inauguró de forma oficial la nueva librería diocesana, aunque llevaba desde finales del mes de enero con sus puertas abiertas a los ciudadanos burgaleses en el nuevo local de la calle Eduardo Martínez del Campo, 10 bis. Después de más de tres décadas con su sede instalada en el interior de la Casa de la Iglesia, este curso decidieron dar el salto y salir del cobijo que les ofrecía el Palacio Arzobispal, «teníamos que salir porque somos un elemento de evangelización. Puede que haya gente que no entre a una iglesia, pero sí a una librería», cuenta Enrique Díez, responsable de la librería junto a María Rosario Vicuña. El acto de inauguración contó con la presencia del arzobispo don Mario Iceta.

 

La acogida de la nueva librería a pie de calle está siendo muy buena. El espacio es muy visual y anima a las personas que pasan por delante a pararse en el escaparate y tratar de descubrir qué hay dentro. Cuentan con un amplio catálogo que va desde biblias y otros documentos teológicos, hasta obras sobre filosofía, ética y moral, pasando por derecho, historia, viajes, pedagogía y formación, bibliografías, una amplia sección infantil y juvenil, o una selección de libros sobre otras creencias.

 

Además, la mudanza les ha permitido ampliar su oferta y ahora no sólo venden libros u objetos litúrgicos como tenían en la sede de la Casa de la Iglesia. «Cuando se planteó la posibilidad de sacar la librería fuera, el arzobispo don Mario Iceta nos planteó la idea de dar cabida a los productos que hacen las órdenes religiosas de nuestra archidiócesis». Una opción que ya habían barajado en algún momento pero que era imposible llevarla a cabo por una cuestión de espacio. De esta forma, ahora en la librería diocesana se pueden encontrar distintos productos, no solo dulces que realizan sobre todo órdenes contemplativas. «Y principalmente pensando más en esas órdenes que no tienen la facilidad de internet porque son gente muy mayor o porque tienen un acceso a internet muy limitado», explica Enrique sobre esta nueva demanda. De esta forma, ahora, se pueden encontrar, por ejemplo, distintos productos que realizan las hermanas Dominicas de Lerma –bisutería, tazas o cojines– o pastas elaboradas por las Clarisas de Vivar del Cid y las Cistercienses de Villamayor de los Montes.

 

Hace un par de años, con el auge de las plataformas de venta por internet, ya dieron otro salto como librería: empezaron a vender de forma online a través de su página web. Ahora, con la inauguración de este nuevo espacio dan un pasito más como agentes evangelizadores, «pedimos a Dios realmente lo que queremos, no ser un negocio simplemente, estar al servicio de la diócesis de Burgos y al servicio de todos los burgaleses», finaliza Enrique.