La Catedral acogerá este sábado la primera edición de la NAO, «Noche de Arte y Oración», un evento que conjugará distintas expresiones artísticas en clave de oración y comunión. Esta iniciativa nació hace más de veinte años en Barcelona y se ha extendido en otras ciudades del país, hasta que recalará en la Catedral este fin de semana con motivo de su VIII Centenario y de la mano de varios laicos que se han encargado de preparar y coordinar las diferentes actuaciones. «La Catedral es la casa común, la casa de todos. Un templo muy bonito pero que es reflejo de 800 años de ilusiones, de fe compartida, y eso es lo que queremos celebrar en Burgos», señala Jesús Segura, el codirector del evento.
Desde las 21:00 horas del sábado hasta pasadas las 03:30 del domingo, por los dos escenarios que se instalarán en la capilla de Santa Tecla desfilarán más de 40 grupos con diferentes actuaciones que combinarán disciplinas tan variadas como pintura, teatro, música, danza, creaciones audiovisuales o testimonios. Entre los asistentes figuran coros parroquiales e incluso artistas cristianos de reconocido prestigio, como Grilex, Chito Morales –quien conducirá la velada–, Moisés Mato o el grupo juvenil dirigido por Faustino Díez. Se contará también con la participación de grupos de parroquias, familias, órdenes religiosas, seminaristas, colectivos en exclusión y asociaciones de Burgos capital y provincia.
En palabras de María Amor Barros, codirectora de la NAO, se trata de un evento «inclusivo y expansivo», pues contará con personas de todas las edades y de toda la provincia, consiguiendo así «que la Catedral sea una casa abierta no solo para la ciudad sino para toda la archidiócesis». Para favorecer el ambiente de oración, en la misma capilla de Santa Tecla se habilitará una zona con moquetas y estará abierta de forma ininterrumpida la capilla del Santo Cristo.
«Es un evento novedoso en Burgos que pretende unir oración y arte» y que nace «con vocación de continuidad» y el deseo de que pueda repetirse en el futuro en otros emplazamientos de la archidiócesis. El acto contará con todas las medidas sanitarias en vigor y espera acoger a más de 2.000 personas en el transcurso de toda la noche.
Las parroquia de San Juan de Ortega de Burgos capital, los grupos de catequesis de la parroquia de San Josemaria, la parroquia de San Pablo de la Cruz de Madrid y las aulas de formación de adultos del Círculo Católico han sido los últimos grupos de peregrinos en ser acogidos en la Catedral con motivo del Año Jubilar.
Acogidos en la puerta Santa y tras hacer las etapas del itinerario jubilar, los feligreses del barrio de San Cristóbal llegaron desde su parroquia con una flor en sus manos que ofrecieron a Santa María la Mayor. Dentro de la Catedral vieron los grandes cuadros del siglo XIII referidos al titular de la parroquia y a quien da nombre al barrio donde se asienta. Acompañados de su párroco, celebraron con el Cabildo la misa del peregrino y el rezo de las Vísperas.
Por su parte, las aulas de adultos del Círculo Católico realizaron el itinerario jubilar caminado al son de la dulzaina, que sonó por las plazas aledañas a la Catedral y en el interior de la Seo al terminar el canto de la Salve.
Los niños de catequesis de San Josemaria también visitaron en templo. Tras ser acogidos en la entrada hicieron una pequeña oración en la capilla del Santo Cristo. Descubrieron que ellos han de ser las piedras vivas de su parroquia.
Por otra parte, desde Madrid llegaban con su párroco un numeroso grupo de feligreses de la parroquia de San Pablo de la Cruz, que celebraron la eucaristía en la capilla de Santa Tecla para vivir, dentro de su visita a Burgos, este jubileo especial.
Casi un centenar de personas, entre agentes de pastoral y participantes en grupos de Asamblea, se dieron cita el pasado sábado en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán para conocer y situarse ante el Sínodo de los obispos sobre «Comunión, participación y misión», fortalecer la espiritualidad sinodal y cuidar la comunión arciprestal.
La jornada contó con un momento formativo a cargo del profesor de la Facultad de Teología Roberto Calvo, quien invitó a los presentes a descubrir la riqueza de «caminar juntos en parroquias y arciprestazgo». «La sinodalidad no es una moda, sino el camino que el Papa quiere para la Iglesia», señaló, indicando que lo importante no son las conclusiones a las que se llegue, sino la propia experiencia de caminar juntos. «Es necesario desechar la idea de una Iglesia cerrada y estática para entender que la Iglesia somos todos y que cada uno está llamado a edificarla».
Tras la ponencia llegó el turno del trabajo en grupos, en los que se reflexionó sobre las experiencias que permiten «caminar juntos» en parroquias, arciprestazgos y otros organismos eclesiales y los pasos a seguir para avanzar en la apuesta sinodal.
Además, la comisión arciprestal para la Promoción del Laicado presentó los resultados de una encuesta realizada entorno al bautismo y la experiencia de la llamada. Mientras se constata el deseo de muchos cristianos de participar y ser protagonistas en la vida eclesial, esta comisión también destaca el envejecimiento progresivo de los cristianos, la dificultad de trabajo conjunto entre parroquias, la falta de procesos de formación y el ambiente social y cultural que dificulta la evangelización.
La jornada concluyó con un espacio de oración y un gesto simbólico, en el que representantes de cada parroquia encendieron una vela del cirio pascual y la repartieron entre los asistentes como signo de comunión.
El clero diocesano cuenta desde hoy con dos nuevos miembros, Stefano Malerba y José Ángel Zamorano, que han sido ordenados diáconos esta mañana con la imposición de manos del arzobispo, don Mario Iceta, en la iglesia parroquial de San José Obrero y ante la presencia de familiares, amigos y un nutrido grupo de sacerdotes. Los nuevos diáconos han recibido también el libro de los evangelios y han sido revestidos con sus vestiduras propias: la estola cruzada sobre el pecho y la dalmática, momentos antes de servir al altar, tal como indica su ministerio, con el que también podrán administrar el bautismo, presidir los matrimonios y las exequias y ejercer acciones encaminadas al servicio y cuidado de los más pobres y necesitados.
«Tendréis que ayudar en Cáritas, a la gente que no llega a fin de mes, a los enfermos, claro que sí. Pero el ministerio de la caridad no consiste en dar cosas, consiste en darse a sí mismo, como hizo Jesús, el servidor absoluto», ha recordado a los dos jóvenes, pertenecientes a los seminarios de San José y Redemptoris Mater. «Ofreceréis el cuerpo santo y el cáliz que vivifica y lo tenéis que hacer en actitud de servicio, siendo servidores de todos, incluso de vuestros enemigos. Ofreceros sin descanso a quienes no pueden pagaros, entregad vuestra vida a ejemplo del Buen Pastor», les ha exhortado.
Según ha recordado el pastor de la archidiócesis, el ministerio del diácono consiste también en «guiar en la fe a través del testimonio personal», «ayudar a los demás a entender el misterio de Cristo y de la propia vida» y llevar «la Palabra de la salvación a las personas desamparadas y que piensan que no tienen acceso al Cielo».
«El Señor no elige a los perfectos para realizar su obra, sino lo débil y pequeño». «Él cuenta con nuestras debilidades y limitaciones», ha recordado, subrayando que «es el Espíritu quien nos levanta y nos pone en camino y nos da la fuerza y nos acompaña en nuestro recorrido, llenándonos de confianza».
El viceconsejero de Cultura, Raúl Fernández Sobrino, presentó ayer junto al delegado diocesano de Patrimonio, Juan Álvarez Quevedo y al alcalde de Sasamón, Luis Fernando Sadornil, las obras de restauración de las cubiertas y bóvedas del crucero de la iglesia de Santa María la Real. También estuvieron presentes el arquitecto encargado de la obra, Jorge Silva, y el párroco de la localidad, Rafael Casado.
El claustro ya fue objeto de una extensiva restauración por parte de la Consejería de Cultura y en la zona del crucero se han llevado a cabo numerosas reparaciones, presentándose como un cuerpo casi independiente en el conjunto monumental y de grandes dimensiones. Buena parte de sus problemas se han derivado, históricamente, de sus defectuosas uniones constructivas con el volumen de la torre.
La intervención
El objetivo de la intervención ha sido devolver al crucero del edificio la estanqueidad de sus cubiertas y la integridad material de sus elementos constructivos, así como la seguridad estructural de sus armaduras de madera, sin sustituir éstas. Las obras acometidas han consistido en el desmontaje de los tejados del crucero; sustitución de las partes del entablado de soporte que se hallaban en mal estado, y reparaciones y refuerzos locales de la armadura de madera del crucero; reposición de la cubierta, incluyendo la implantación de impermeabilización, línea de vida y demás elementos accesorios; protección de vanos del bajo cubierta; limpieza de fábricas interiores del bajo cubierta; rejuntado del interior del bajo cubierta y reparaciones locales en el trasdós de las bóvedas del crucero, así como la reintegración de impostas arruinadas en la base de la torre y en la fachada del ábside sur.
El viceconsejero resaltó ayer que esta intervención, que ha supuesto una inversión de casi 260.000 euros, ejemplifica las líneas de actuación de la Consejería de Cultura y Turismo, promoviendo un modelo de gestión sostenible del patrimonio cultural que plantea la consideración de los bienes del patrimonio cultural como recurso para el desarrollo territorial y social, y la actuación en la gestión y restauración como acciones al servicio de las personas.
La Iglesia de Sasamón, sin embargo, sigue teniendo necesidades, pues toda la zona de la nave, donde se ubica el centro de interpretación es de uralita y teja, de difícil reparación. Además, varios tejados de dependencias pequeñas, como la sacristía, están muy deteriorados. Con todo, el párroco espera poder acometer progresivas reformas que devuelvan esplendor al templo, uno de los más grandes de la archidiócesis.