El Centro Juvenil Safa, premio «Buero» de Teatro Joven de Castilla y León

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Precisamente con el musical «Hoy no me puedo levantar», el Centro Juvenil de la parroquia de la Sagrada Familia acaba de celebrar su décimo aniversario, y ha sido este espectáculo basado en las canciones del grupo Mecano el que les ha llevado lejos: son los flamantes ganadores de la fase autonómica del Premio «Buero» de Teatro Joven, un concurso promovido por la Fundación Coca-Cola, en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y por el que han pasado en sus 15 años de existencia más de 78.000 jóvenes de toda España.

 

Los chicos del Centro Juvenil Safa, que han obtenido el galardón en la categoría «no escolar» de Castilla y León, recibirán el premio mañana sábado, a las 12,30 h., en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos. Los finalistas de la Fase Autonómica pasan a la valoración del Jurado Nacional, que dará a conocer su fallo en las próximas semanas. Los más de 100 jóvenes que llegan a la Fase Final del concurso disfrutan de un premio muy especial: actuar en un gran teatro (María Guerrero o Valle‐Inclán), encuentros con grandes nombres de la escena, talleres y espectáculos teatrales.

 

El Centro Juvenil de la Parroquia Sagrada Familia ha representado anteriormente el musical «Grease», en 2009, «Hoy no me puedo levantar», en 2010, «Notre Dame de Paris» en 2011 , «Mamma mia!» en 2012, «Jesucristo Superstar» en 2013 y «Fama» en 2014, «40 El musical» en 2015, «We will rock you» en 2016 y «High School Musical» en 2017.

Los obispos de la provincia eclesiástica de Burgos visitan Mons Dei

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La localidad palentina de Aguilar de Campoo fue el lugar escogido para que los obispos de la provincia eclesiástica de Burgos celebraran su reunión de fin de curso. Asistieron los obispos de las diócesis de Vitoria, don Juan Carlos Elizalde, Bilbao, don Mario Iceta, Palencia, don Manuel Herrero, Osma-Soria, don Abilio Fernández, y el arzobispo metropolitano de Burgos, don Fidel Herráez Vegas. Además de tratar los asuntos pastorales propios de estos encuentros, los obispos de la provincia eclesiástica aprovecharon la ocasión para visitar la exposición Mons Dei de las Edades del Hombre.

 

El Código de Derecho Canónico establece que «para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente». Así, en el caso de Burgos, son varias las diócesis que conforman una única provincia, siendo la burgalesa su diócesis metropolitana. De ahí que posea el título de «archidiócesis» y que el pastor que la preside sea «arzobispo». Burgos fue elevada a la categoría de archidiócesis el año 1574.

 

Rectores y misioneros de la Región

 

Asimismo, también en la jornada de ayer, los rectores de los Seminarios de la Región del Duero decidieron mantener su reunión en la localidad palentina y visitar, igualmente, la muestra. Lo hicieron acompañados del obispo encargado de la materia en la comunidad, el obispo auxiliar de Valladolid, don Luis Argüello. Además, el día anterior fueron los delegados y responsables de misiones de Castilla y León los que hicieron lo propio.

La caída de las donaciones pone en peligro la sostenibilidad de la actividad de Cáritas

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La percepción de una mejora económica ha hecho que que hayan bajado el número de donativos y de donaciones a Cáritas Burgos hasta el punto de poner en riesgo la sostenibilidad de algunos de sus programas. Así lo han expuesto esta mañana tanto el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, como el director de la entidad, Jorge Simón, en la presentación de la memoria 2017 [descargar pulsando aquí].

 

Desde 2013, los ingresos por donativos han caído un 42%, un dato ciertamente preocupante, ya que estas aportaciones son la principal fuente de financiación de sus actividades (un 35,9% de los ingresos totales en 2017 procedieron de donativos y herencias). Cáritas Burgos invirtió el año pasado en sus programas 4.406.230,73€ e ingresó 4.256.650,77€, de modo que cerró el ejercicio con un déficit de 149.579,96€, a pesar de haberse producido un ligero aumento del número de socios que en ningún modo compensa la disminución sostenida de las donaciones. Simón ha expresado su preocupación por la excesiva dependencia de una fuente de financiación tan imprevisible como las herencias y legados, «que nos hacen vulnerables», y ha invitado a los ciudadanos a sumarse al legado solidario incluyendo a Cáritas en sus últimas voluntades (no es necesario hacerlo con grandes cantidades o con bienes íntegros).

 

La institución diocesana atendió el pasado año desde sus distintos programas a 7.663 personas, y 12.973 se beneficiaron de sus intervenciones (se realizaron en total 80.177). Los datos son muy similares a los del pasado año (solo un aumento del 3%) e igualmente se mantiene el perfil de las personas atendidas: más españoles (el 54,17%) que extranjeros y más mujeres (62%) que hombres. En cuanto al tipo de hogares, el 60% son familias con hijos.

 

Cronificación y trabajadores pobres

 

Este año se ha analizado una nueva variable, que es el tiempo de atención a los participantes en los programas de Cáritas. En 2017 se atendió a 2.014 personas que nunca habían acudido antes a la institución, lo que supone un 27% de los usuarios, «un efecto más de la crisis y la precariedad, que hace mucha gente viva al borde de la exclusión», ha asegurado la coordinadora de acción social de la entidad, María Gutiérrez. Por otra parte, un 51% de las personas atendidas llevan más de cuatro años en alguno de los programas, lo que demuestra que «hay grupos y colectivos a los que no llega la recuperación y para los que no hay alternativas ahora mismo».

 

Junto la cronificación de la pobreza, hay otro fenómeno que preocupa especialmente a los responsables de la institución: el fenómeno de los trabajadores pobres y de la precarización del trabajo. Un 22,5% de las personas con las que ha trabajado Cáritas viven en hogares donde alguno de sus miembros trabaja. «Nuestros participantes tienen dos realidades: o el desempleo o el empleo precario, que es más una cuestión de supervivencia y no de desarrollo. El trabajo ya no sirve para integrarse socialmente, solo para sobrevivir», ha observado la coordinadora. Igualmente ha expresado su inquietud por el incremento de los precios de los alquileres, uno de los obstáculos que con más frecuencia impiden a los participantes salir de su situación de pobreza.

 

Como dato positivo, han señalado el aumento significativo de personas que han participado en el programa de empleo (en el que se atendieron a un 17,4% más que el pasado año) donde se lograron 1.266 inserciones laborales, cuando en 2016 fueron 928, es decir, un 36,4% más. En su apuesta por la empleabiliddad y la profesionalización, Cáritas puso en marcha más de 30 cursos, cinco de ellos homologados con certificados de profesionalidad.

 

«Una economía que mata»

 

Por su parte, el arzobispo ha expresado el agradecimiento a cuantos «agentes de la caridad» hacen posible esta labor (voluntarios, socios, donantes, técnicos…) y ha hecho un llamamiento al compromiso con la entidad, «un pequeño grano de arena que trata de generar esperanza y procesos de transformación». «Yo estoy convencido de que sin Cáritas nuestra sociedad sería mucho más desgraciada», ha asegurado.

 

El pastor ha invitado, asimismo, a hacer «una reflexión seria y serena sobre la marcha de nuestra economía»: «La economía no pude buscar únicamente el crecimiento de los bienes materiales sino que las necesidades vitales de todos los seres humanos puedan ser cubiertas satisfactoriamente. Una economía que solo se basa en la idolatría del dinero y que no se fija en las personas es una economía que mata y genera sufrimiento».

Eucaristía para sanar la «esquizofrenia religiosa»

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Según la medicina, la esquizofrenia es un conjunto de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad y pérdida del contacto con la realidad. Para el arzobispo, además, «es una enfermedad que abunda entre los cristianos más de lo que desearía» y que es reflejo de la disociación que hacen «entre su vida diaria y lo que celebran en la misa». Y es que, para don Fidel Herráez, eucaristía y vida no se pueden desligar, «pues la vida ordinaria ha de estar abierta siempre a Dios». De hecho, «nuestras misas son sumamente aburridas» a causa de esta «esquizofrenia religiosa», que evita que el cristiano «ponga de su parte, ponga su vida en la misma celebración».

 

Son algunas de las advertencias que el pastor de la diócesis ha trasladado a los cientos de fieles que se han congregado en una abarrotada catedral para celebrar la solemnidad del Corpus Christi, una de las fiestas «más entrañables» del calendario y «más enraizadas en el corazón de los fieles y la cultura». En su homilía, ha subrayado que participar en la misa debe mover el corazón de los cristianos a la acción caritativa, pues «quien se resiste a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y los sufrientes recibe indignamente la eucaristía», ha sentenciado con palabras del papa Francisco.

 

No obstante, en la fiesta del Corpus Christi, la Iglesia celebra también el día de la Caridad, pues «quienes se alimentan de la eucaristía refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados». En este sentido, el arzobispo ha alabado la dedicación de Cáritas, «que no es una ONG ni una organización más», sino «la mano visible de la Iglesia que se acerca a los hermanos necesitados»; «la misma Iglesia hecha concreción de amor y de ayuda». «Seamos coherentes al celebrar la eucaristía», ha concluido. «Vivamos nuestro compromiso de amor con Dios y entre nosotros».

 

«Procesión de las procesiones»

 

Tras la solemne celebración, en la que han cobrado especial protagonismo los niños de primera comunión, las asociaciones caritativas y eucarísticas, ha dado comienzo la «procesión de las procesiones», en palabras del arzobispo. El Santísimo Sacramento ha sido portado en la carroza del maestro platero Suárez por las calles del centro de la ciudad «para bendecir a quienes se dejen bendecir por él».

 

Las obras de remodelación en la plaza Mayor han modificado ligeramente la procesión de este año, que ha llegado al Ayuntamiento de la ciudad a través de la calle Sombrerería. Desde el balcón de la Casa Consistorial, como es tradición, el arzobispo ha bendecido la ciudad de Burgos con el Santísimo Sacramento.

 

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Acción Católica: caminando al servicio de las parroquias y la diócesis

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La Acción Católica General (ACG) de la diócesis se reunió ayer en Miranda de Ebro para celebrar su encuentro anual de militantes y asamblea diocesana final de curso. Durante la mañana, los participantes en el encuentro trabajaron desde el material «Laicos de parroquia caminando juntos» y reflexionaron sobre el modo en que progresan en sus equipos de vida, en sus respectivas parroquias y en la diócesis. Lo hicieron siguiendo la metodología «ver, juzgar, actuar».

 

En este sentido, pusieron en común qué papel juega su pertenencia a la ACG en la vida de sus comunidades y la entera diócesis. Mediante la formación integral, y en un proceso continuo de vivir-celebrar-conocer, los militantes de ACG viven el protagonismo laical, la corresponsabilidad, la disponibilidad, la sinodalidad y la comunión eclesial y asumen tareas en las parroquias, en los arciprestazgos y a nivel diocesano.

 

En el «Juzgar» descubrieron la importancia de permanecer unidos a Cristo y caminar juntos con alegría, como repite el papa Francisco en sus exhortaciones. Y en el «Actuar» vislumbraron cómo se abren caminos para potenciar la comunión en las parroquias, la presencia pública en el mundo y otras cuestiones que a nivel de actitudes y compromisos personales los militantes y la ACG asumen para seguir «caminando juntos».

 

Tras una comida de hermandad, realizaron una pequeña visita guiada a la Parroquia de Santa María en el casco viejo de Miranda.

 

Ya por la tarde tuvo lugar la asamblea diocesana, con la presentación de la memoria del curso 2017-2018, que tras su trabajo en los grupos de vida dará las pistas para seguir trabajando al servicio de las parroquias y de la diócesis, y asumir los retos que como laicos en salida presenta el mundo actual en los distintos campos de presencia pública.