Diaconado: vivir en actitud de servicio entregando la propia vida

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El clero diocesano cuenta desde hoy con dos nuevos miembros, Stefano Malerba y José Ángel Zamorano, que han sido ordenados diáconos esta mañana con la imposición de manos del arzobispo, don Mario Iceta, en la iglesia parroquial de San José Obrero y ante la presencia de familiares, amigos y un nutrido grupo de sacerdotes. Los nuevos diáconos han recibido también el libro de los evangelios y han sido revestidos con sus vestiduras propias: la estola cruzada sobre el pecho y la dalmática, momentos antes de servir al altar, tal como indica su ministerio, con el que también podrán administrar el bautismo, presidir los matrimonios y las exequias y ejercer acciones encaminadas al servicio y cuidado de los más pobres y necesitados.

 

«Tendréis que ayudar en Cáritas, a la gente que no llega a fin de mes, a los enfermos, claro que sí. Pero el ministerio de la caridad no consiste en dar cosas, consiste en darse a sí mismo, como hizo Jesús, el servidor absoluto», ha recordado a los dos jóvenes, pertenecientes a los seminarios de San José y Redemptoris Mater. «Ofreceréis el cuerpo santo y el cáliz que vivifica y lo tenéis que hacer en actitud de servicio, siendo servidores de todos, incluso de vuestros enemigos. Ofreceros sin descanso a quienes no pueden pagaros, entregad vuestra vida a ejemplo del Buen Pastor», les ha exhortado.

 

Según ha recordado el pastor de la archidiócesis, el ministerio del diácono consiste también en «guiar en la fe a través del testimonio personal», «ayudar a los demás a entender el misterio de Cristo y de la propia vida» y llevar «la Palabra de la salvación a las personas desamparadas y que piensan que no tienen acceso al Cielo».

 

«El Señor no elige a los perfectos para realizar su obra, sino lo débil y pequeño». «Él cuenta con nuestras debilidades y limitaciones», ha recordado, subrayando que «es el Espíritu quien nos levanta y nos pone en camino y nos da la fuerza y nos acompaña en nuestro recorrido, llenándonos de confianza».

La Junta rehabilita el crucero de la iglesia de Santa María la Real de Sasamón

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El viceconsejero de Cultura, Raúl Fernández Sobrino, presentó ayer junto al delegado diocesano de Patrimonio, Juan Álvarez Quevedo y al alcalde de Sasamón, Luis Fernando Sadornil, las obras de restauración de las cubiertas y bóvedas del crucero de la iglesia de Santa María la Real. También estuvieron presentes el arquitecto encargado de la obra, Jorge Silva, y el párroco de la localidad, Rafael Casado.

 

El claustro ya fue objeto de una extensiva restauración por parte de la Consejería de Cultura y en la zona del crucero se han llevado a cabo numerosas reparaciones, presentándose como un cuerpo casi independiente en el conjunto monumental y de grandes dimensiones. Buena parte de sus problemas se han derivado, históricamente, de sus defectuosas uniones constructivas con el volumen de la torre.

 

La intervención

 

El objetivo de la intervención ha sido devolver al crucero del edificio la estanqueidad de sus cubiertas y la integridad material de sus elementos constructivos, así como la seguridad estructural de sus armaduras de madera, sin sustituir éstas. Las obras acometidas han consistido en el desmontaje de los tejados del crucero; sustitución de las partes del entablado de soporte que se hallaban en mal estado, y reparaciones y refuerzos locales de la armadura de madera del crucero; reposición de la cubierta, incluyendo la implantación de impermeabilización, línea de vida y demás elementos accesorios; protección de vanos del bajo cubierta; limpieza de fábricas interiores del bajo cubierta; rejuntado del interior del bajo cubierta y reparaciones locales en el trasdós de las bóvedas del crucero, así como la reintegración de impostas arruinadas en la base de la torre y en la fachada del ábside sur.

 

El viceconsejero resaltó ayer que esta intervención, que ha supuesto una inversión de casi 260.000 euros, ejemplifica las líneas de actuación de la Consejería de Cultura y Turismo, promoviendo un modelo de gestión sostenible del patrimonio cultural que plantea la consideración de los bienes del patrimonio cultural como recurso para el desarrollo territorial y social, y la actuación en la gestión y restauración como acciones al servicio de las personas.

 

La Iglesia de Sasamón, sin embargo, sigue teniendo necesidades, pues toda la zona de la nave, donde se ubica el centro de interpretación es de uralita y teja, de difícil reparación. Además, varios tejados de dependencias pequeñas, como la sacristía, están muy deteriorados. Con todo, el párroco espera poder acometer progresivas reformas que devuelvan esplendor al templo, uno de los más grandes de la archidiócesis.

Burgos, capital internacional de las Catedrales

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Un total de 20 ponencias y más de 300 comunicaciones darán cuerpo al congreso internacional sobre Catedrales que se celebrará en el Forum Evolución del 13 al 17 de junio de 2022 en el marco del VIII Centenario del templo burgalés y al que se espera acudan más de mil expertos venidos de todo el mundo. La propuesta congresual está organizada por el Cabildo Catedralicio, la Universidad de Burgos y la Facultad de Teología de Burgos y cuenta con el respaldo de la Fundación VIII Centenario de la Catedral como una de las iniciativas culturales «más importantes desarrolladas hasta la fecha» y que permitirán prolongar la efeméride más allá del tiempo, como se ha destacado esta mañana en rueda de prensa.

 

Según ha detallado René Jesús Payo, uno de los presidentes científicos del congreso, el evento pretende analizar el significado de las catedrales en la cultura occidental desde la Edad Media hasta la actualidad. Para ello contará con seis mesas temáticas organizadas en ponencias-marco que abordarán asuntos como los orígenes de las catedrales, la edad de oro de las mismas, las catedrales fuera de Europa, el influjo protestante en la reforma y creación de nuevos templos, las catedrales en los últimos siglos y algunos de los patrimonios que albergan, como sus fondos documentales y litúrgicos y otras cuestiones relacionadas con la gestión y la restauración, así como la simbiosis entre culto y cultura y turismo. «Queremos de esta manera que el VIII Centenario se prolongue más allá del tiempo con nuevas aportaciones científicas que expliquen qué suponen las catedrales para el desarrollo social y cultural de Europa», ha insistido el catedrático de Historia del Arte.

 

El evento pretende convertirse así en un «gran balcón» con el que Burgos desea asomarse al mundo y situar a la ciudad en el epicentro de las catedrales de Europa, tal como ha indicado José Luis Barriocanal, decano de la Facultad de Teología y también presidente científico del congreso. Para ello se ha invitado a participara a alumnos de la Universidad de Burgos y la Facultad de Teología, así como a universidades y centros académicos de todo el mundo. También se ha abierto un plazo para presentar comunicaciones hasta el 17 de enero de 2022 y se ha habilitado una página web con toda la información de este congreso internacional.

 

Como ya acordó, el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, abrirá el congreso con una ponencia sobre «las catedrales como foco de cultura ayer y hoy», mientras que el arquitecto suizo Mario Botta clausurará las jornadas disertando sobre «las catedrales como espacios sagrados ayer y hoy». Las distintas mesas de trabajo estarán presididas por Santiago del Cura (Facultad de Teología del Norte de España), Isidro Bango (Universidad Autónoma de Madrid), María Victoria Herráez (Universidad de León), Gloria Espinosa (Universidad de Almería), Matías Vicario (Cabildo Metropolitano de Burgos) y María José Zaparaín (Universidad de Burgos).

La eucaristía, fuerza para ofrecer la vida en servicio a los pobres

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Fue en 1898 cuando, tras la construcción de un nuevo Seminario para la formación de los sacerdotes por mandato del cardenal fray Gregorio María Aguirre, se celebró por primera vez la eucaristía en su capilla. Aquella magna celebración y la primera reserva del Santísimo Sacramento en su sagrario son recordadas desde entonces cada noviembre por los moradores del Seminario de San José y todos los sacerdotes que por allí han corrido, han rezado y se han formado en el transcurso de los últimos 123 años. Después de la última cita, limitada a causa de la pandemia, la fiesta del Reservado ha vuelto a adquirir hoy –salvando las distancias– los tonos habituales de otras ediciones, con sus alfombras de serrín, las voces afinadas de los seminaristas y el gran monumento que preparan con mimo y dedicación. Y, en esta ocasión, con un nuevo protagonista, don Mario Iceta, que ha presidido por primera vez la celebración desde que pastorea la archidiócesis burgalesa.

 

En su homilía vespertina, el arzobispo ha asegurado que Cristo «se ofrece para que nosotros podamos a su vez ofrecer su cuerpo y su Palabra y desgastemos nuestra vida al servicio de los hermanos». Una entrega que ha de hacerse especialmente patente en los pobres de este mundo, no solo en quienes «viven en la miseria o buscan qué comer en la basura», sino también a aquellos que sufren «las profundas pobrezas personales de la existencia, los que no encuentran sentido a su vida, los que viven en la amargura y la desesperanza, los que piensan que no pueden ser perdonados». En este sentido, y en el marco de la Jornada Mundial de los Pobres celebrada este domingo, ha señalado que «todos somos pobres de amor y misericordia, con una imagen deformada de hijos de Dios».

 

Por eso, ha proseguido, «el Señor se ha hecho pobre con nosotros, él adquirió la pobreza de nuestra carne pecadora» para «devolver la luz a nuestras oscuridades» y «llenar de plenitud nuestra sed de eternidad que el mundo desea apagar». «Hemos de pedir al Señor por esos pobres que no se atreven a gritar: «Quédate con nosotros porque la oscuridad se cierne sobre nuestras vidas»». «El Señor nos envía a sanar las múltiples pobrezas de nuestro mundo», ha concluido.

 

Este año, se forman en los muros del Seminario de San José cinco seminaristas menores (que estudian secundaria y bachillerato) y otros catorce seminaristas mayores (siete de Burgos, otros dos de Burundi, tres seminaristas de la diócesis de Osma-Soria más otros dos de La Rioja).

Catequistas: llamados a ser testigos y enviados a la misión

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El del catequista es uno de los ministerios eclesiales más antiguos, venerables y apreciables. Decenas de ellos se han dado cita hoy en la Catedral para celebrar su Jubileo, atravesar la Puerta Santa del Perdón y participar en una eucaristía presidida por el arzobispo. Don Mario Iceta ha agradecido su trabajo y disponibilidad, muchas veces realizado «con fatiga y dificultades», pero «esencial» en la vida de la Iglesia.

 

«El mundo, aunque no lo sepa, aspira a encontrarse con Jesús. Y las personas más heridas y las más sensibles, las que sienten rechazo o tienen la percepción de no ser amadas son las preferidas por el Señor». «Vuestra tarea es llevarles hasta él, ayudarles a esperar la invitación de Jesús que desea habitar su vida y su corazón», ha recordado el arzobispo a los catequistas.

 

Para el pastor de la archidiócesis, los catequistas han sido llamados por el Señor a ser testigos y ser enviados a la misión. «El campo no es nuestro, es del Señor», ha insistido a la par que señalaba la triple tarea que han de cumplir en el ejercicio de su vocación: «Tenemos que ayudar a los niños a construir sobre un sólido fundamento, que es Cristo»; «ayudarles a seguir las referencias que puedan iluminar su vida» y «provocar el encuentro con el Señor».

 

«Ven, sígueme»

 

Además de la eucaristía jubilar, la jornada ha contado también con una sesión de formación sobre nuevas metodologías de la catequesis a cargo de José Aurelio Jiménez, uno de los promotores nacionales del proyecto «Ven, sígueme», nacido en Francia. Este estilo catequético pretende poner a los niños en comunión con Jesucristo. A través de unas siluetas de cartón que representan las escenas bíblicas, esta metodología favorece la actitud interior orante de los niños y adapta las sesiones de formación en siete momentos sucesivos, según los periodos de desarrollo de los catequizandos y que los conducen progresivamente a un encuentro con Cristo vivo, que les habla al corazón y no lo olvidan. «Son las confidencias de Dios, alguien que los quiere y ama mucho, su amigo Jesús, el Hijo de Dios que ha venido para salvarlos», ha indicado este sacerdote guipuzcoano.