Miranda de Ebro se suma al encuentro «Venid, adoremos», de la parroquia de Santa Casilda

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El pasado fin de semana, la iglesia parroquial de Santa María de Altamira, en Miranda de Ebro, acogió el encuentro «Venid, adoremos», organizado por el grupo de adoración de la parroquia de Santa Casilda. Dicho grupo se reúne mensualmente para adorar al Señor y, cada dos meses aproximadamente, abre su experiencia a todo el arciprestazgo. Con un mínimo de diez personas, de distintas parroquias y comunidades religiosas, cubren las casi diez horas de adoración, en las que permanece expuesto el Santísimo. Y son muchas las personas que, a lo largo del día, se acercan a adorar.

 

Como comentaba Inma, una de las organizadoras, «sentimos la llamada de Jesús a contemplarle. Esta iniciativa nace del profundo convencimiento de que nuestros esfuerzos son inútiles si no escuchamos y dejamos actuar al Señor. Abrimos a nuestros hermanos de Miranda esta posibilidad de dejar que Jesús toque nuestro corazón y nos convierta».

 

Cada encuentro gira en torno a un tema concreto. En esta ocasión se invitaba a los asistentes a rezar por la Iglesia, intercediendo por peticiones concretas que se iban tomando de una cesta, en la cual los propios asistentes eran invitados, a su vez, a dejar sus peticiones para que otros intercediesen por ellas. Una iniciativa singular, que seguro será el germen de la adoración perpetua en la ciudad del Ebro.

Éxito de asistencia en el taller de tango para matrimonios

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Las expectativas no quedaron defraudadas en absoluto para los organizadores del taller de tango organizado por la delegación de Familia y Vida, y las catorce parejas que se apuntaron a esta actividad de escucha en el matrimonio a través del baile manifestaron las ganas de repetir la experiencia.

 

Los participantes descubrieron el tango como baile popular, del pueblo, lejos del tango de exhibición que quizás sea más conocido. Este baile – explicaron Chusa Pérez y Ezequiel Merlo, quienes impartieron el taller- tiene dos elementos fundamentales: el abrazo y la improvisación. El abrazo como signo del compromiso, de responsabilidad, y la improvisación como manifestación de la libertad. Y a partir de estas básicas nociones, según explican desde la delegación de Familia y Vida, «empezamos a practicarlas, a utilizar nuestro cuerpo como lenguaje, a tomar conciencia de él, de sus tensiones, de cómo moverse, con nuestro ritmo, para luego aprender a reconocer el cuerpo de la pareja, el acercamiento, el abrazo. Ahí empezamos a aplicar el tango como metáfora del matrimonio». Continúan explicando que «el tango requiere un consentimiento libre de los dos y fiel: una vez empezado el baile hay compromiso de acabarlo. El abrazo entre los bailarines marca el espacio de intimidad y respeto entre ellos, sin rigideces, con firmeza y con flexibilidad. Ese consentimiento mutuo se renueva a cada instante, y exige el escuchar y escucharse, para no pisar y no empujar ni tirar del otro. Uno puede llevar el rol de guiar, pero se avanza juntos, no a remolque, se propone y se acepta el siguiente paso, en una compenetración sin palabras, ni gestos, pero íntima y profunda, fluida y confiada. Si hay algún error, no tiene uno sólo la culpa, ha faltado escucha por parte de los dos, se para y se empieza de nuevo, sin aspavientos, aprendiendo del error, buscando ahondar en esa comunión».

 

Para las parejas participantes, fue una experiencia con una metodología que, sin necesidad de muchas explicaciones, les ayudó a desarrollar una capacidad fundamental en el matrimonio, aplicable luego a tantas dimensiones del mismo: «El diálogo, la sexualidad, la relación con los demás, con los hijos, con la sociedad. La escucha es sin duda un eje a profundizar, así que si hay demanda se organizarán más talleres como éste, además de otras actividades o cursos como, las ITVs, el curso de Relación de Ayuda que empieza en breve, o la jornada de comunicación de la belleza del matrimonio».

La iglesia de Santa Marina de Villarcayo celebra sus bodas de oro

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Numerosos vecinos de Villarcayo rindieron ayer homenaje a la iglesia parroquial de Santa Marina, que cumple 50 años de existencia. Más de una veintena de sacerdotes que han estado al frente de la parroquia en estos años concelebraron una eucaristía presidida por quien fue vicario parroquial durante la primera etapa del templo, Pedro Sáez Vesga.  El acto contó con la asistencia de autoridades y las actuaciones de la Banda de Música y del grupo de danzas de Villarcayo.

 

Tras la eucaristía se ofreció en el Centro Joven de Villarcayo un vino español para concluir un homenaje «sencillo pero muy emotivo que nos demostró que tenemos una parroquia llena de vitalidad, que es una comunidad muy viva y un regalo y don de Dios», según el actual párroco, Juan Miguel Gutiérrez.

 

Situada en el centro de la localidad, la iglesia de Santa Marina se edificó en 1967, tras ser derribado el antiguo templo que ocupaba el mismo lugar, para dar respuesta al incremento de población. De línea moderna y atrevida, el templo llama la atención por su fachada triangular y sus originales vidrieras, que remiten al estilo de Gaudí. Su forma de tienda de campaña no es casual, sino que hacer referencia al versículo de San Juan «Y acampó entre nosotros».

El Centenario de la Catedral une a Burgos y Toledo

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Este sábado 27 de noviembre ha tenido lugar en Toledo la firma de tres convenios de colaboración entre esta ciudad y la de Burgos para el desarrollo de actividades comunes entre Castilla-La Mancha y Castilla y León. De este modo, se ha suscrito un convenio entre la Fundación Impulsa y la Fundación VIII Centenario de la Catedral de Burgos 2021, con el fin de establecer un marco de actuación para la colaboración en actividades culturales entre ambas comunidades.

 

Este acuerdo, que ha sido firmado entre el presidente del Patronato de la Fundación Impulsa de Castilla-La Mancha, Rafael Perezagua, y el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez, en presencia del presidente de Castilla-La Mancha, permitirá la organización y ejecución de actividades comunes relacionadas con la promoción y difusión de la cultura, y el asesoramiento mutuo entre ambas entidades, las cuales tienen fines comunes. Para la consecución de estos objetivos, se constituirá una comisión de seguimiento que especifique las actividades a desarrollar.

 

Por otro lado, se ha firmado un acuerdo de colaboración entre la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Burgos, suscrito por el rector de la UCLM, Miguel Ángel Collado, y el rector de la Universidad burgalesa, Manuel Pérez, que permitirá el intercambio de personal docente e investigador, así como de estudiantes, el desarrollo de actividades científicas conjuntas a través de los distintos grupos de investigación de las dos universidades, y el diseño y de desarrollo de actividades académicas conjuntas, entre otros aspectos. Del mismo modo, la Real Fundación de Toledo y la Fundación VIII Centenario de la Catedral de Burgos 2021 han suscrito otro convenio más para la realización conjunta de acciones de promoción en el ámbito cultural. Este último documento ha sido firmado entre el presidente de Honor de la Real Fundación de Toledo, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, y el arzobispo de Burgos.

 

Todos los intervinientes destacaron los vínculos históricos y culturales que unen a las ciudades de Toledo y de Burgos y han expresado su esperanza en que la conmemoración del octavo centenario de la catedral burgalesa tenga el éxito que tuvo Toledo, en su momento, con el cuarto centenario del Greco. En este sentido, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha afirmado: «Lo que estamos pactando es un apoyo mutuo de Castilla-La Mancha y Castilla y León», y valoró los actos del Centenario de la Catedral de Burgos, porque según dijo, «en España se celebran muchos eventos pero pocos que son capaces de cambiar el metabolismo del lugar de dónde se realizan». Al acto asistieron, entre otros, la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, y el alcalde de Burgos, Francisco Javier Lacalle, que por la mañana firmaron un protocolo de hermanamiento cultural entre ambas ciudades.

La Iglesia en Burgos abraza a la Catedral y acoge un plan pastoral para celebrar su octavo centenario

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La Catedral ha sido la gran protagonista del XI Encuentro Pastoral Diocesano, que se ha celebrado hoy con el lema «Piedras vivas, Iglesia en camino… ¡Súmate!». Una jornada cuyo principal objetivo ha sido lograr la adhesión de todos los agentes pastorales y fieles en general al proyecto VIII Centenario de la Catedral. Y es que para la Iglesia en Burgos esta efeméride es una oportunidad desde muchos puntos de vista (cultural, económico, social…) pero también para alcanzar una mayor conciencia eclesial y diocesana por parte de cada uno de sus miembros.

 

El encuentro ha arrancado con la presentación del plan pastoral diseñado con motivo de la celebración del aniversario de la seo, a cargo de Felipe Rodríguez, Pilar Alonso Abad y el vicario general, Fernando García Cadiñanos. El itinerario pastoral que se ha marcado la diócesis se concreta en unos objetivos para el tiempo que resta hasta la culminación del aniversario. Este curso se centrará en la participación: conseguir que toda la diócesis vaya asumiendo la celebración como un acontecimiento fundamentalmente eclesial. Durante 2019-2020 la acción pastoral pondrá énfasis en lo cristológico: el que convoca no es el edificio, es Cristo el que llama e invita a celebrar que somos Iglesia y estamos llamados a evangelizar. En 2020-2021 el objetivo es la celebración del Año Jubilar, un estímulo para renovar desde la santidad nuestra vocación cristiana. Finalmente, el curso 2021-2022, que llevará por lema «Fructifica», se centrará en el compromiso.

 

En la elaboración y desarrollo de este plan pastoral trabaja una comisión formada por Vicaría General, Vicaría Pastoral, Cabildo Catedral, delegaciones de Patrimonio, Enseñanza, Cultura y Medios y cuatro laicos representantes de diversos ámbitos, con unos objetivos claros: crecer en comunión diocesana, renovar la vida cristiana a través del año jubilar y fomentar el diálogo entre fe y cultura.

 

El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha insistido en que lo más importante de esta celebración no es la Catedral en sí misma. «Incluso aunque fuese una tienda de campaña, bastaría», ha dicho. «El verdadero patrimonio, lo que da sentido al centenario, es aquello que le ha dado origen: la presencia de Cristo y de los que le siguen; lo más importante es el Pueblo de Dios en camino». «Ojalá el centenario nos sirva de verdad a todos –ha recalcado–, que se fortalezca la Iglesia diocesana y dé frutos de vida para toda la sociedad burgalesa».

 

En un segundo momento se han compartido varias experiencias de Iglesia en Burgos. Los participantes, llegados de muy diversos puntos de la diócesis, han conocido la actividad de la Pastoral del Sordo, del coro parroquial de Cardeñadijo, del grupo Parteluz y de Cáritas Miranda. Para terminar la sesión matinal, los asistentes, divididos en grupos, han visitado distintos espacios de la Catedral y de su entorno.

 

Abrazo y aplauso a la Catedral

 

Tras la comida y posterior sobremesa en el Seminario, que ha contado con la actuación del Teatro de Títeres «El Papamoscas», los participantes se han desplazado a la Catedral, donde se ha vivido un momento de oración que, bajo el título «Piedras luminosas», ha combinado textos con cantos, animados por el coro juvenil «Lumina Vokal Emsemble».

 

El encuentro ha culminado con un gran abrazo y aplauso a la Catedral, al que se han sumado numerosos burgaleses a pesar del frío que ha acompañado toda la jornada.

 

Para ampliar: Galería fotográfica de la jornada