El Papa nombra arzobispo de Burgos a don Mario Iceta Gavicagogeascoa

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Así se ha dado a conocer el nombramiento

Esta mañana, el papa Francisco ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Burgos presentada por Fidel Herráez Vegas el 28 de julio de 2019 por razones de edad según indica el Código de Derecho Canónico. A su vez, ha nombrado como su sucesor a quien hasta ahora ha sido obispo de Bilbao, don Mario Iceta Gavicagogeascoa. Concluyen así cinco años de trabajo al servicio pastoral de la diócesis de Burgos. Fue el 30 de octubre de 2015 cuando el papa Francisco lo nombró arzobispo electo de Burgos, diócesis de la que tomó posesión en la Catedral el 28 de noviembre de ese mismo año.

 

A lo largo de estos años, don Fidel ha puesto en marcha varias iniciativas en el campo de la evangelización, ha realizado su visita pastoral a todas las parroquias de la diócesis (concluirá el recorrido el próximo 18 de octubre), escrito tres cartas pastorales y 232 mensajes semanales hasta la fecha. En el campo pastoral, ha ordenado doce sacerdotes y puesto en marcha el plan de pastoral «Discípulos Misioneros», que ha marcado el trabajo de la diócesis durante los últimos años. En 2019 convocó a toda la Iglesia que camina en Burgos a un proceso de «Asamblea Diocesana», que involucra en la actualidad a más de 3.000 personas en 300 grupos de trabajo.

 

A nivel institucional, designó un nuevo equipo de gobierno, realizó una reforma de la Curia con la creación de nuevos secretariados y colocando a varias mujeres en puestos de responsabilidad y promovió un protocolo de actuación para posibles casos de abusos sexuales en la Iglesia, siendo la segunda diócesis española en llevarlo a cabo. También ha promovido la ampliación del Museo del Retablo y la remodelación del museo de la Colegiata de Covarrubias.

 

En el ámbito del servicio a la sociedad, ha impulsado la creación de la «Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021», implicando a numerosas personalidades e instituciones en un proyecto común que aúna dimensiones religiosas, culturales, sociales, económicas y políticas. Solicitó al Papa la celebración de un Año Jubilar. Durante los últimos meses, ha respaldado el trabajo pastoral, social y asistencial realizado por la Iglesia en Burgos como respuesta a la crisis sanitaria. 

 

¿Y ahora, qué?

 

Don Fidel Herráez se convierte desde hoy en administrador apostólico de la diócesis. Por su parte, don Mario Iceta Gavicagogeascoa es arzobispo electo de Burgos hasta su toma de posesión de la diócesis, que tendrá lugar el 5 de diciembre. Desde aquel día, don Fidel será arzobispo emérito de la diócesis y don Mario, el pastor de la Iglesia en Burgos. Don Fidel, por su parte, se despedirá de forma oficial de la diócesis en la eucaristía de apertura del Año Jubilar de la Catedral, el 7 de noviembre.

 

Mons. Fidel Herráez Vegas

 

Nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid de 1956 a 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma.

 

Consiliario de las Hermandades del Trabajo de Madrid desde 1968. Formador, secretario y profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid entre 1968-1972. Consiliario de jóvenes de las Hermandades del Trabajo y Humanidades de Madrid entre 1977-1980. Profesor de Teología Moral en el Isntituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas (1977-1995).

 

Ejerció también de capellán de las Religiosas Irlandesas entre 1977-1996 y como delegado de Enseñanza de Madrid (1979-1996). Fue secretario técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Autonomía en la Enseñanza de 1983 a 1995. Ha sido vicepresidente del Consejo Diocesano y representante de los delegados diocesanos de enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica de 1986 a 1995. Ha presidido el Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa (1993-1998).

 

En 1995 fue nombrado vicario general de Madrid y el 29 de junio de 1996 fue consagrado como obispo auxiliar de Madrid. El 30 de octubre de 2015 se hizo público su nombramiento como arzobispo de Burgos, sede de la que tomó posesión el 28 de noviembre de 2015.

 

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa

 

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa nace en Gernika (Vizcaya) el 21 de marzo de 1965. Cursó Teología en la Universidad de Navarra y en el Seminario de Córdoba. El 16 de julio de 1994 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Córdoba, diócesis donde se incardinó y ejerció los primeros años de ministerio sacerdotal.

 

Es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Etica Médica. Es también doctor en Teología por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral Fundamental. También es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias Morales, Políticas y Sociales. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética y de la revista especializada bioética y Ciencias de la Salud (1993). El 24 de agosto de 2010 fue nombrado obispo de Bilbao.

 

Ha desempeñado diversos cargos pastorales como párroco, vicario episcopal y canónigo penitenciario. Ha sido profesor de Religión de secundaria y profesor de Teología en el Seminario de Córdoba; profesor asociado de Teología Moral Fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra; profesor de Moral Fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario.

 

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Pastoral Penitenciaria solicita un trato digno para las personas privadas de libertad

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«Aislar en la prisión y añadir más años de condena no soluciona los problemas. Los problemas que tenemos entre nosotros los tenemos que afrontar entre nosotros. No sirve apartar o arrinconar». Es la denuncia que el equipo de la delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria hace pública ante la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias y cuya fiesta celebra la Iglesia mañana jueves 24 de septiembre.

 

Este año, y dada la crisis sanitaria, la fiesta de este año carecerá de las habituales celebraciones. Por ello, el capellán y los voluntarios de la prisión han elaborado un comunicado y difundido un vídeo a través de las redes sociales donde denuncian algunos modos «violentos, humillantes, inhumanos y paralizantes» por los que atraviesan las personas privadas de libertad: «Una persona presa no pierde su dignidad, ni parte de sus derechos, ni su condición humana» por estar en la prisión, aseguran en su escrito. Por ello, abogan por buscar «otros modos de tratar a las personas que, por diversas circunstancias, no han respetado las leyes que juntos nos hemos dado para la convivencia» y a tratar de «encontrar otros ritmos, espacios y tiempos para que se reconozcan ciudadanos con todos los derechos y deberes que todos valoramos».

 

A pesar de no olvidar el dolor, «a veces irremediable», causado a las víctimas, la delegación de Pastoral Penitenciaria manifiesta su «cercanía y cariño a quienes, por las razones que sean, cumplen condenas en la cárcel de Burgos», conscientes de las limitaciones que tienen todas las personas, si bien «comprenderlo nunca es justificarlo».

 

Finalmente, animan a encontrar nuevos «modos de poner distancia, proteger, dar tiempo para revisar, reflexionar, corregir, pedir perdón, cambiar o reaccionar». Será la única forma, aseguran, de lograr «una sociedad adulta, democrática, responsable de cada uno de sus miembros», donde poder afrontar «los problemas que generamos o no sabemos descubrir a tiempo y ponerles límite o remedio».

Los sacerdotes de la «generación Covid»

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Son diáconos desde noviembre de 2019; la pandemia obligó a posponer su ordenación el pasado mes de junio, pero hoy, por fin, Romeo Prisca M’Bo, Eugenio Castejón, Álvaro Zamora y Fernando Puigdomenech son ya sacerdotes. Dada sus grandes dimensiones, la iglesia del Carmen de Burgos ha acogido esta mañana una peculiar celebración que, sin perder solemnidad, ha tenido que convivir con especiales medidas sanitarias. A pesar de las mascarillas, el hidrogel y la distancia social estos cuatro jóvenes han sido «ungidos y empapados por el Espíritu del Señor» y han sido constituidos para siempre «sacerdotes de Jesucristo».

 

«Desde hoy participáis vitalmente en todo vuestro ser en el sacramento del orden», les ha recordado el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, quien ha presidio la celebración. «No seréis sacerdotes para un ratito, sino para siempre, hasta que el Señor os llame a su presencia definitiva». Y será en el transcurso de su vida como presbíteros donde deberán «ser mediadores y servidores de miles de personas» evitando buscar cualquier tipo de «prestigio o poder humano»: «El Señor os llama a perderos, no deberéis buscaros egoístamente ni anunciaros a vosotros mismos; sois sacerdotes para servir, desde la Iglesia, a todos, especialmente a quienes más lo necesiten en cualquiera de las dimensiones de su ser», ha insistido el prelado.

 

Hacía años que la diócesis no incorporaba a su presbiterio, en la misma celebración, a cuatro sacerdotes, cuya entrega generosa supone una «lluvia copiosa» para la Iglesia en Burgos. «Ojalá sea un presagio de nuevas y abundantes vocaciones», ha deseado el arzobispo, quien ha invitado a los matrimonios jóvenes y a los sacerdotes presentes a la celebración a ser responsables en la promoción de nuevas vocaciones.

 

«Solo sacerdotes, siempre sacerdotes, en todo sacerdotes»

 

Ha sido Álvaro Zamora el encargado de pronunciar unas palabras de agradecimiento al finalizar la celebración. «Somos la generación del Covid y esto es un sello que debe marcarnos», ha dicho. Por ello, han pedido ayuda a sus familiares, amigos y sacerdotes para ser «un rayo de luz y de esperanza en medio de este mar de tempestad en el que estamos actualmente sumergidos» y en el que deberán «mantenerse a flote para poder ayudar a los más necesitados material y espiritualmente y andar con fidelidad en el camino del sacerdocio». Y ha recordado a sus compañeros de ordenación: «Solo sacerdotes, siempre sacerdotes, en todo sacerdotes».

 

 

La diócesis inicia el curso pastoral con esperanza ante el reto de la pandemia

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El colegio de Salesianos ha acogido hoy la V Jornada Diocesana de Formación, que tradicionalmente marca el inicio del curso pastoral y que, en esta ocasión, inmersos aún en la pandemia de covid-19, ha supuesto una llamada a la esperanza y una invitación a no tener miedo a pesar de que las amenazas sean objetivas.

 

En ello ha insistido el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, en su intervención, en la que se ha remitido a la Carta al Pueblo de Dios publicada ante el inicio del curso. «Al iniciar esta etapa pastoral, he pretendido, partiendo de esta realidad que estamos viviendo (interrogantes, temores, miedos) invitar a ser conscientes de que tenemos que leer en ello los signos de los tiempos y no ser meros espectadores. La cercanía de Dios se nos hace presente de muchas maneras, y una de ellas son los signos de los tiempos. Tenemos que vivir este momento que Dios nos habla en lo que pasa y en lo que no pasa. Estos signos de los tiempos tienen que hacer que nuestro día a día, sin dejar de ser historia humana, sea historia de salvación. Tenemos que vivir esto con una esperanza activa, que nace de la fe y se concreta en el amor».

 

También en clave de esperanza se han expresado dos catequistas que han contado su experiencia durante los momentos más duros de la pandemia. Puri Gallardo, de la parroquia de La Ventilla y miembro del Consejo Pastoral Diocesano, ha reconocido que ha sentido mucho miedo, pero que no quiere volver a su vida habitual porque ahora tiene esperanza. «Hay mucho que hacer, mucho que cuidar, mucho que curar. Así que os digo: no tengáis miedo». Especialmente emotivo ha sido el testimonio de Marta Allende, también catequista, directora del Coro de Familias de Cardeñadijo, miembro del Consejo Pastoral Diocesano y enfermera. Si alguien ha visto el dolor de cerca y ha sentido miedo ha sido ella, hasta que descubrió que un EPI (equipo de protección individual) «podía dejar de ser un elemento de tortura y convertirse en una oportunidad para acercarse a la persona que estaba sufriendo en soledad». Encontró la fuerza en el silencio y la oración, con la certeza de que «no estamos solos, caminamos como una familia».

 

Propuesta pastoral, Asamblea y Jubileo

 

Durante el encuentro se ha presentado la «Propuesta pastoral en tiempos de pandemia», que se vertebra en torno a los tres verbos que el Papa Francisco propone en su Carta a los movimientos populares: Curar, cuidar, compartir. Para ello se están diseñando diversas estrategias y recursos desde distintos ámbitos, con el foco en los colectivos más vulnerables.

 

Además, se ha dado cuenta de la marcha actual de la Asamblea diocesana, que a causa de la pandemia ha tenido que reprogramar su calendario a pesar de haber seguido su curso dentro de lo posible. Trescientos grupos han llevado el trabajo adelante y de ellos 133 ya han enviado sus propuestas sobre el primer cuadernillo. Además, casi 90 han hecho aportaciones al documento sobre la lectura creyente de la crisis sanitaria.

 

La información sobre la preparación del Jubileo con motivo del VIII Centenario de la Catedral también ha tenido su espacio en el encuentro. El vicario general, Fernando García Cadiñanos, ha recordado que «el sujeto del Jubileo no es un edificio, el sujeto es el mismo que el de la Asamblea, esta comunidad cristiana que camina en Burgos y que celebra el gozo que une a una comunidad». Según ha señalado el vicario, el Jubileo «tiene que ver mucho con la sanación, con el cuidado y con el compartir».

 

En la segunda parte del encuentro, Agustín Domingo Moratalla, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Valencia y uno de los ponentes del Congreso Nacional de Laicos celebrado en Madrid en el mes de febrero, ha ofrecido la ponencia «Profetas 3.0: Sanar personas, cuidar vínculos, tender puentes». En ella ha realizado una reflexión ética sobre la pandemia para incidir en el tema de la vulnerabilidad y la necesidad de trabajar conjuntamente desde distintas tradiciones religiosas, desde la sociedad civil y de todas las instituciones para fortalecer una ética común, una ética compartida que trabaje en la perspectiva de una «humana comunidad».

 

Domingo ha destacado la importancia de la era digital, la cultura de la conexión, como una oportunidad para establecer estrategias de comunicación, de evangelización, de participación y de encarnación en el mundo actual. También ha subrayado que los laicos están llamados a participar en una oferta de salud, de sanar sufrimientos y de trabajar en esa clave de sanación de personas, a cuidar vínculos familiares, vecinales, cívicos, políticos, intraeclesiales… y a tender puentes en todos los ámbitos.

 

La Virgen de la Vega y Montorio, paradas de la visita pastoral del arzobispo

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Prosiguiendo su visita pastoral a la diócesis, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó el pasado domingo hasta el santuario de la Virgen de la Vega, en el Valle de Valdelucio. Allí, el pastor de la la Iglesia en Burgos presidió la eucaristía a la que asistieron representantes de las 22 parroquias que atiende el sacerdote José Valdavida y que habitualmente se dan cita en este santuario mariano para vivir la fe como una «comunidad de comunidades» en unas celebraciones que se transmiten a través de internet para los vecinos de estos pequeños pueblos, que han creado una auténtica red de formación, evangelización y celebración de la vida en común.

 

Durante la eucaristía, el arzobispo bendijo una diadema con la que fue coronada la imagen del niño Jesús que la Virgen de la Vega lleva en sus brazos. A su vez, agradeció el trabajo de comunión que estos pueblos llevan realizando de forma conjunta desde hace ya más de tres décadas. [Ver vídeo de la celebración más abajo].

 

En Montorio

 

Ya por la tarde, don Fidel se desplazó hasta la ermita de la Virgen de la Merced, en Montorio, para tener allí una reunión con algunos de sus vecinos y de otros pueblos cercanos que atiende el sacerdote Miguel Ángel Moral (La Piedra, Urbel del Castillo, Quintana del Pino, La Nuez de Arriba y Montorio). En un sencillo encuentro al aire libre, los vecinos trasladaron al arzobispo sus preocupaciones y este, a su vez, les animó a seguir viviendo su vida de comunidad y a participar en la Asamblea Diocesana.