Una semana arciprestal de encuentro personal con Jesús

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Las parroquias del arciprestazgo de Gamonal continúan caminando para lograr una «Iglesia más misionera y servidora»…; pero, como subraya el papa Francisco, el encuentro personal con Jesucristo tiene una importancia decisiva para esta tarea: «Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús». Y tal y como manifiestan desde el arciprestazgo, «todo encuentro con Jesús transforma nuestra vida y nos lleva a comunicar aquel rostro con que nos hemos encontrado y que hace arder nuestros corazones de gozo y plenitud; y ahí radica la esencia de nuestra fe; no somos cristianos por nuestras creencias, sino por el encuentro con una Persona que puede dar sentido pleno a nuestra vida: Jesús de Nazaret». «Estas dos ideas están en el origen de esta nueva Semana: fortalecer el encuentro personal con Jesucristo y seguir creciendo en conciencia arciprestal, que nos conduzca a la misión». A la vez, en este año tan importante para la diócesis burgalesa, se busca que la XX Semana arciprestal favorezca la participación y la reflexión en la Asamblea. Por ello, estos tres días se reflexionará a partir de tres encuentros que cambiaron una vida. «Como por las calles y pueblos de Palestina, Jesús sigue buscando encontrarse con la gente, para que todo el que quiera pueda acercarse a Él». Esto lo que sugiere el lema de la Semana: «Jesús sale a tu encuentro».

 

La XX Semana Arciprestal de Gamonal tendrá lugar del 17 al 19 de febrero en la parroquia de San Pablo, que celebra sus 50 años, a las 20:00 horas. El lunes 17 de febrero, Ana del Val, franciscana misionera, ayudará a los presentes a adentrarse en la vida de aquella mujer que padecía flujos de sangre y su vida cambió al contacto con Jesús. Después, Laura Terradillos ofrecerá su personal testimonio de encuentro con Jesús en la enfermedad. El martes 18 de febrero será Ignacio Ruiz, secretario de Cáritas diocesana, quien abordará el relato del camino de los discípulos de Emaús que se encuentran con el Resucitado. Luego, Álvaro Cuesta compartirá cómo ha descubierto él a Jesús en el caminar de su grupo de formación.

 

Finalmente, el miércoles 19 de febrero, Agustín Melguizo, pastor de la iglesia evangélica menonita, ayudará a descubrir la transformación vivida por Zaqueo en aquel intercambio de miradas con Jesús. Posteriormente, Magdalena Santamaría dará cuenta de cómo el servicio de los pobres le ha llevado a Jesús. Son tres encuentros, plagados de intensidad, preparados con mucho entusiasmo por la comisión, y que prometen mucha densidad evangélica y vital. Y el clima de los mismos será de oración, escucha y silencio.

Comienzan las catequesis de confirmación para adultos

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La diócesis convocaba hace unos meses sus catequesis para todas aquellas personas que, por distintos motivos, no completaron en su infancia y adolescencia la iniciación cristiana y ahora desean acceder al sacramento de la confirmación. Días atrás, algunos de los grupos surgidos para esta finalidad comenzaban sus sesiones formativas.

 

El pasado fin de semana, siete personas participaron en la última edición de Cursillos de Cristiandad con las miras puestas a recibir la confirmación. También en Miranda han comenzado días atrás estas catequesis, que en Aranda de Duero y Burgos comenzarán esta misma semana: el jueves día 13 en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima y el sábado 15 de febrero en la de San Martín de Porres.

 

Quienes deseen participar en estas sesiones formativas, aún pueden inscribirse, bien contactando con Diego Mingo en el teléfono 947 24 43 18 para las catequesis de San Martín de Porres o a través del Lucinio Ramos (650 09 29 66) y Julián Gumiel (689 97 70 94) en el caso de las catequesis en la parroquia de Fátima. Además, para los días 8, 9 y 10 de mayo hay convocada una nueva edición de Cursillos de Cristiandad. Quienes deseen participar en esta modalidad deberán ponerse en contacto con Ángel Olalla en el teléfono 689 57 61 05.

 

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Celebrado un nuevo Cursillo de Cristiandad

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El pasado fin de semana se ha celebrado el Cursillo de Cristiandad nº 239 de la Diócesis de Burgos en el Seminario de San José. Once personas, entre los que se encontraban varios jóvenes que recibirán próximamente el sacramento de la confirmación, han participado de esta experiencia que pretende «despertar el hambre de Dios a través de la proclamación y la vivencia de lo fundamental de la fe cristiana», tal como detallan los organizadores del Cursillo. «Una fe que más adelante puede ser acompañada de manera comunitaria» –continúan– si al concluir el Cursillo, algunos de los participantes desean formar parte activa del movimiento.

 

Cursillos de Cristiandad, nacido en los años 40 en Mallorca, es un Movimiento eclesial de difusión mundial, presente en los cinco continentes, que actúa en el interior de la Iglesia Católica, sintiéndose vocacionado a participar activamente en la gran misión del anuncio del evangelio a través de un método propio y kerygmático. Aquí en Burgos, más de 7.000 personas han pasado por el Cursillo en sus más de sesenta años de presencia en la diócesis. El próximo Cursillo está previsto para los días 8, 9 y 10 de mayo.

Una representación burgalesa participará en el Congreso de Laicos

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Algunos de los burgaleses que asistirán al Congreso, en una de sus últimas reuniones de trabajo.

 

Del 14 al 16 de febrero se va a celebrar en Madrid el Congreso Nacional de Laicos. Organizado por la Conferencia Episcopal Española y bajo el título «Pueblo de Dios en salida», el Congreso contará con  la participación de dieciséis representantes de la diócesis burgalesa. Ha sido la delegación de Apostolado Seglar la encargada de impulsar este trabajo, que comenzó su andadura en marzo del pasado año con el lanzamiento del material titulado «Un laicado en Acción». El documento se trabajó en distintos grupos de parroquias y movimientos o asociaciones, culminando esta primera etapa diocesana con el Encuentro de Laicos del 8 de junio en el Seminario de San José. Allí se presentó el documento síntesis con las aportaciones que la Iglesia burgalesa presentaría al Congreso.

 

Según detalla Lucía Ferreras, delegada diocesana de Apostolado Seglar, a través del trabajo realizado la última primavera se han descubierto «inquietudes, experiencias, dificultades, retos y desafíos para el laicado de nuestra diócesis». Esas conclusiones diocesanas forman ahora parte del «Instrumento de trabajo» del Congreso nacional, donde se han aunado las reflexiones de diócesis, movimientos y asociaciones laicales de todo el país.

 

Experiencia eclesial y sinodal

 

Los 16 representantes de Burgos participarán en el Congreso junto con otros 2.000 bautizados de todo el país, convocados, según detalla Ferreras, «a participar de una experiencia eclesial, de renovación, discernimiento y sinodalidad». Los representantes de Burgos se sienten «enviados por nuestra diócesis» desde los distintos ámbitos a los que pertenecen: arciprestazgos de la ciudad y de la zona rural, miembros de la Pastoral Universitaria, Pastoral Obrera, delegación de Familia y Vida y del propio equipo de la delegación de Apostolado Seglar. Todos ellos estarán acompañados, además, por el vicario diocesano de Pastoral, José Luis Lastra.

 

Después de la experiencia del Congreso, el proceso entrará en una tercera etapa, que será «el inicio de nuevos caminos que permitan concretar lo reflexionado en la fase diocesana y lo vivido con motivo del Congreso». «En el caso concreto de nuestra diócesis entroncaremos con nuestra Asamblea Diocesana, a la que aportemos nuevas iniciativas y caminos para que nuestro laicado siga creciendo en madurez, en formación, en corresponsabilidad y protagonismo» para «suscitar espacios donde descubrir y vivir la vocación laical que nace del bautismo y nos hace miembros de la Iglesia y responsables de su misión: la evangelización».

 

Y es que, como asegura el papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados aceptar este llamado: salir de la propia comunidad y atreverse a llegar hasta las periferias, que necesitan la luz de Evangelio». De ahí que, tal como recuerda Ferreras, «la misión específica de los laicos está en el mundo». E insiste: «Estamos llamados a estar significativamente presentes en nuestra sociedad como Iglesia que somos. La mejor manera para escuchar a nuestros conciudadanos es estar allí donde se encuentran, compartiendo su existencia cotidiana. Siendo levadura en la masa, siendo discípulos misioneros».

 

Los documentos del Congreso, las distintas experiencias expuestas, los contenidos que se abordarán, el himno, la oración y otros materiales son accesibles en la página web oficial creada para el eventoDesde la delegación de Apostolado Seglar de la diócesis piden, durante estos días en que se desarrolle el Congreso «una oración especial a toda nuestra diócesis por los frutos de este proceso, que sin ninguna duda será presencia del Padre e impulso del Espíritu».

Programa de Personas sin Hogar: Mucho más que un techo

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David Polo es el coordinador del programa de Personas sin Hogar de Cáritas Burgos.

 

El de Personas Sin Hogar es uno de los programas más importantes dentro de la estructura de Cáritas diocesana de Burgos y por el que pasaron, solo en 2018, 1.567 personas con un total de 11.630 intervenciones realizadas A falta de recopilar los datos del último año, que se presentarán en torno a la próxima fiesta del Corpus Christi, hasta noviembre de 2019 habían pasado por el programa 1.258 personas (928 en Burgos, 405 en Miranda de Ebro y 201 en Aranda de Duero). Para algunos, puede parecer una cifra excesiva pues, obviamente, no son tantas las personas que en nuestra provincia estén durmiendo a la intemperie, en plena calle.

 

Y es que, hasta el concepto ha cambiado. Hace unos años se hablaba de gente «sintecho», mientras que hoy en día se aboga por hablar de «personas sin hogar». Para David Polo, coordinador del programa de Personas Sin Hogar de Cáritas Burgos, tener un hogar va mucho más allá de tener un tejado. Es más, subraya, «el Estado podría abrir residencias y crear viviendas sin que por ello exista un verdadero hogar. Hogar es una palabra que proviene del latín y hace referencia a ese lugar en la casa en torno al cual las personas que vivían bajo el mismo techo se juntaban alrededor del fuego. Allí, junto a esa hoguera, se forjaban las relaciones humanas y nosotros aspiramos a eso, a que la gente tenga más que un techo y forme parte de la comunidad». Por eso, la misión del programa de Personas Sin Hogar no solo busca un techo para las personas que carecen de él, sino que pretende contribuir en esta tarea de crear relaciones y lograr la reinserción plena de las personas. En este sentido, su misión es también de sensibilizar a la sociedad convirtiéndose a modo de «denuncia profética» en medio de un mundo fuertemente individualista y excluyente. «O eso, o nos vamos al garete con nuestros propios pobres», matiza Polo, reafirmando que debe ser un trabajo de toda la sociedad y, de forma especial, «de toda la comunidad cristiana».

 

Proyectos

 

El programa de Personas Sin Hogar agrupa, por tanto, varios proyectos que comprenden diversos servicios de alojamiento (como el albergue o la Unidad de Mínima Exigencia), acompañamiento (como el proyecto «Hogares», personas que viven en pisos; «Volver a empezar», para personas que salen de prisión y carecen de una red social, o el centro de día Santa Luisa de Marillac) o encuentro con estas personas en sus propios ambientes, como el proyecto «Café Calor», con el que varios voluntarios salen de noche para encontrar a los transeúntes en los lugares puntuales donde suelen pernoctar. Junto a ello, a lo largo del año se realizan varias acciones de concienciación y sensibilización sobre la realidad de estas personas, como actos a pie de calle o, últimamente, la publicación de un libro que recopila 36 testimonios de algunas de ellas. El objetivo final del programa es acompañar a las personas que viven en situación de sinhogarismo para dotarles de la estructura necesaria que posibilite la salida de su situación y su inserción plena en la sociedad.

 

Carencias

 

A David Polo no le gusta hablar de «perfiles» entre los usuarios del programa pues, asegura, «cada persona tiene su propia problemática y es muy difícil generalizar». Aún así, a grandes rasgos, señala que las personas que se benefician del programa suelen «estar perdidas, desorientadas y sin una red real y social de personas y amigos». También constata una «falta de habilidades» entre los usuarios, bien porque las han perdido o porque nunca las han adquirido, así como «apatía o falta de interés por muchas cosas, incluso a veces por la propia vida»; y la «anomia» o ausencia de normas que les hacen complicado retomar horarios, rutinas y una cierta disciplina básica diaria.

 

Como aspectos menos generalizados también señala algunos problemas de salud mental o la vinculación con algún tipo de policonsumo de alcohol y drogas y, últimamente, adicción al juego, un factor que está creciendo y «nos comienza a alarmar». En cuanto a las cifras, se constatan algunos aspectos preocupantes, como el aumento de jóvenes menores de 35 años (el 21% del total) y de mujeres (el 9%, un punto más que en 2018). Además, el 59% de los usuarios del programa son de nacionalidad española seguidos de ciudadanos europeos y latinoamericanos. Datos que manifiestan que la vivienda se está convirtiendo en «un derecho inaccesible para muchas familias» y que «la exclusión social se está enquistando también entre los más jóvenes».

 

Algunos creen que si alguien llega a esta situación es «porque algo habrá hecho». Sin embargo, Polo matiza que «no se puede culpar y, si nosotros sostenemos esa afirmación es porque jugamos con ventaja. Ellos, sin embargo, carecen de referencias básicas que nosotros sí hemos tenido desde nuestra infancia. Lógicamente que si hubieran actuado de otro modo no habrían llegado a esa situación, pero carecían de referentes para haber optado por otras alternativas», concluye.

 

Sea como fuere, si las personas llegan al programa de Personas Sin Hogar es «porque algo ha fallado, porque ahí fuera es invierno y se siente frío, no solo físico, sino esos otros fríos y heridas que duelen de verdad». «Porque –argumenta el trabajador social– la persona es creativa por naturaleza, busca la trascendencia, quiere crecer. Si alguien ha llegado a esta situación de sinhogarismo es porque algo ha pasado y puede ser más o menos recuperable. Y para eso estamos nosotros aquí, no para juzgar a nadie, sino para dar a estas personas una segunda oportunidad. Queremos ofrecer respuestas y es ahí donde hay que trabajar y que ellos pongan de su parte, no tenemos una varita mágica para revertir la situación si ellos no quieren». Por eso, revela, «a veces es necesario darles un baño de realidad y decirles que se pongan las pilas, incluso con palabras que a veces no gustan. Somos como Jesús que dice a Lázaro “levántate y anda”».

 

Y es ahí donde el programa de Personas Sin Hogar presta su servicio de acompañamiento a sus usuarios. Un trabajo que es siempre «subsidiario», es decir, de colaboración con las administraciones públicas, los verdaderos agentes de revertir la situación. De ahí que sea un programa conveniado con los ayuntamientos –en concreto con los de Burgos, Aranda y Miranda– que tienen la competencia en esta materia. «Nosotros somos centro de acogida. Si esa persona está empadronada en Burgos, su caso recae directamente en los servicios sociales, con los que trabajamos directamente, de forma coordinada y muy profesional». Mientras las administraciones públicas se encargan de la problemática, «nosotros les prestamos aquí un tiempo más o menos indefinido de alojamiento. Y lo hacemos con flexibilidad, con una atención individualizada y siempre pensando en el beneficio de las personas y el bien de la sociedad».