El arzobispo visita la unidad pastoral de Tardajos

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tardajos burgos

 

El pasado fin de semana, 9 y 10 de junio, el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, se desplazó hasta la unidad pastoral de Tardajos –en el arciprestazgo de San Juan de Ortega– para conocer la realidad de sus cinco parroquias.

 

A lo largo de dos días, se reunió con los fieles de las parroquias de Nuestra Señora de la Asunción de Tardajos; Santa Marina de Rabé de las Calzadas; San Sebastián de Villarmentero; San Facundo y San Primitivo y la ermita de la Virgen de la «O», en las Quintanillas, y la parroquia de la Inmaculada Concepción de Santa María Tajadura.

 

El pastor de la diócesis mantuvo reuniones con los fieles de estas parroquias y sus consejos pastoral y económico; visitó los templos y charló con algunos vecinos, a los que visitó incluso en sus propias casas.

«Gitanos y cristianos», lema de las próximas jornadas de pastoral gitana

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Encuentro de pastoral gitana en 2016.

 

Los próximos días 18 y 21 de junio se celebrarán en la Facultad de Teología de Burgos las jornadas de pastoral gitana. El lema de este año será «Gitanos y cristianos», haciendo referencia la realidad de los diferentes cultos que los gitanos celebran, pero todos ellos enraizados en el evangelio de Jesús de Nazaret.

 

La jornada del lunes 18 de junio comenzará a las 19:00 horas con una mesa redonda en la que intervendrán representantes de las diferentes asociaciones y entidades del colectivo gitano en Burgos representantes de la Unión Gitana, del Secretariado Fundación Gitana, de Promoción Gitana, del grupo de vendedores, de Pastoral Gitana, etc. Todos ellos tratarán de responder a la realidad que ha planteado este colectivo, y que se centran en cuáles son las dificultades y problemas a los que hacer frente, los retos que cada grupo ha identificado y poder realizar sus propias aportaciones a la sociedad, con el compromiso de mantener la identidad en la integración en la sociedad.

 

Además de tratarse estos temas, en esta mesa también se darán a conocer los resultados y los premios del concurso literario que la delegación de pastoral gitana convocó hace unos meses y que se centraba en la realidad del pueblo gitano a través de diversos géneros. La tarde finalizará con un aperitivo en que los participantes seguirán compartiendo sus experiencias y testimonios, y es que, tal y como señalan desde la delegación de pastoral gitana, «hay que aprovechar cada encuentro debido a la dispersión de las familias».

 

Por otra parte, en la jornada del 21 de julio, la capilla de la Facultad de Teología acogerá una eucaristía a las 20:00 horas en la cual se recordará y se celebrará a dos beatos gitanos: Ceferino Jiménez Maya y Emilia Fernández Rodríguez.

Descenso de bodas: «Falta tomarnos en serio las relaciones interpersonales»

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El miedo al compromiso se refleja en el descenso de matrimonios en la provincia.

El miedo al compromiso se refleja en el descenso de matrimonios en la provincia.

 

La contundencia de las estadísticas no deja fuera a una provincia tan tradicional como la nuestra: la cifra de matrimonios ha caído en picado en las últimas décadas, y ello afecta tanto a las uniones civiles como canónicas. En este último caso, los datos son especialmente preocupantes: hoy día, en la diócesis de Burgos, de entre todas las parejas que deciden casarse, no llegan al 40% las que optan por pasar por el altar [ver estadística más abajo]. ¿Qué se esconde detrás de las cifras? ¿La secularización de la sociedad o el miedo al compromiso?

 

Jorge Lara y Laura Pérez son los delegados diocesanos de Familia y Vida. En su opinión, el descenso tanto del número de matrimonios civiles como religiosos responde a lo que el papa Francisco ha llamado «crisis del compromiso comunitario», que tiene su principal exponente en la crisis del compromiso matrimonial. Aumentan los hogares unipersonales, y en Inglaterra crean un «ministerio de la soledad». En la misma línea se manifiesta el vicario judicial adjunto, Donato Miguel Gómez Arce: «Yo creo que nos falta tomarnos en serio las relaciones interpersonales y a eso se le añade una progresiva inmadurez de la sociedad. La sociedad está desestructurada. Y si tú tienes una sociedad desestructurada, una de sus instituciones básicas y elementales, que es la familia, la tienes desestructurada. Es una pescadilla que se muerde la cola.

 

«En sentido positivo, ahora nos encontramos con que el que se quiere casar por la Iglesia, lo hace, y el que no, no tiene que salvar el obstáculo de la presión social o familiar»

 

Como contrapartida, el vicario judicial de la diócesis apunta que se ha producido «una depuración». «Antes, mucha gente se casaba por la Iglesia porque era un acto social o porque en su familia no se concebía el no casarse por la Iglesia. Vestido de novia, alfombra roja, retablo bonito… y es curioso, en las iglesias modernas, salvo que existiese un vínculo muy profundo con esa parroquia, no había bodas, todo el mundo se iba a una Catedral, a un San Nicolás, a una iglesia espectacular. En el sentido positivo, ahora nos encontramos con que el que se quiere casar por la Iglesia, lo hace, y el que no, no tiene que salvar el obstáculo de la presión social o familiar. De hecho, en las nulidades matrimoniales hemos contemplado casos de muchas personas se habían visto abocadas al matrimonio por una falta de libertad, cosa que ahora mismo no se da, salvo en unos sectores o en unas familias de tradición fuerte católica».

 

¿Se sabe lo que hace?

 

Todas las parejas que van a contraer matrimonio eclesiástico pasan por un cursillo, lo que podemos llamar una preparación inmediata para cubrir un expediente cuando ya se ha fijado fecha de boda. Pero tanto el vicario como los delegados de Familia consideran que no es suficiente.

 

«Aunque la gran mayoría acaban muy contentos de los cursillos, muchos llevaban años alejados de la vida eclesial. La fe había dejado de significar algo en sus vidas. Desde distintas delegaciones se está profundizando en esa preparación remota, Catequesis, Juventud, Pastoral Vocacional, Familia… pero queda mucho por hacer. Hay alguna experiencia en marcha de grupos de novios sin horizonte inmediato de boda, pero hay que extenderlas más. También se sigue trabajando en la educación afectivo sexual tanto en colegios como en parroquias, y para ello estamos formando monitores», explican Jorge y Laura.

 

Una vez que la pareja ha pasado por el altar, queda aún una importante tarea: el acompañamiento. «A todos se les invita a incorporarse a sus comunidades parroquiales, se les presentan distintas realidades de movimientos… No es suficiente, porque la llama que se prende en los cursillos es fácil que se vuelva a apagar. Se están haciendo experiencias de matrimonios jóvenes, que son gérmenes o ensayos que esperamos que se consoliden. También hemos iniciado las experiencias de las ITV matrimoniales, y hay que animar más a tener experiencias como los fines de semana de Encuentro Matrimonial, los encuentros conyugales del Movimiento Familiar Cristiano, Cursillos de Cristiandad y otras, como retiros o grupos de oración para matrimonios y familias».

 

Cuando llega la crisis

 

El Centro de Orientación Familiar (COF) es el recurso diocesano donde desembocan algunas de las situaciones de crisis conyugal y al que se pretende dar una mayor difusión para que se pueda intervenir antes de que las rupturas sean irreversibles. También en este punto desempeña un papel fundamental el propio tribunal eclesiástico, cuya dimensión pastoral es, según Donato Gómez, obligada. Todas las parejas que presentan demanda de nulidad pasan un filtro (el pasado año mantuvo 72 entrevistas y solo 24 terminaron en demanda). «Hay un porcentaje al que he enviado a hacer terapia porque los problemas no eran esenciales, porque esas personas necesitaban darse la oportunidad de reconducir su situación. Incluso dentro de las que sí que se ve que hay realmente nulidad, en algunos casos hemos ido a una sanación y se ha podido reconducir ese matrimonio».

 

Lo cierto es que las demandas de nulidad están creciendo porque hay más información, sobre todo a a raíz del documento motu proprio del papa Francico «Mitis Iudex Dominus Iesus» para la reforma del proceso canónico de nulidad del matrimonio. «Hasta entonces todas las personas que venían lo hacían desde una situación ya bastante rota, en su mayoría, o habían ya iniciado o consolidado una relación nueva, no había visos de volver atrás».

 

Otras de las consecuencias del documento pontificio han sido la agilización de los procesos y, sobre todo, «acabar con el mito de que la nulidad cuesta un dineral». «En Burgos, por lo menos, hemos tenido siempre un porcentaje de en torno al 50% de causas de beneficio de justicia gratuita. Hay una serie de criterios: cuando una persona no tiene recursos, se le concede la exención de las tasas. Y también los abogados que están ayudando al tribunal llevan el proceso de manera gratuita. Estamos hablando de unas cifras de 200 euros para quien puede pagarlo».

 

Hay quien piensa que hoy la nulidad del matrimonio canónico es «un café para todos», y frente a ello Gómez Arce subraya que «esto no es un divorcio encubierto». «No, aquí no se trata de dar nulidades, si hay visos, a partir de unas pruebas, de que ese matrimonio no ha sido válido, declaramos que es nulo. Si no hay visos de nulidad, declaramos que es válido. Lo que sí intento es que el proceso no sea sangrante en el sentido personal, sino que sea terapéutico. Ayudamos a que se traten de sanar las heridas que una relación ha provocado, hay que tener en cuenta que detrás de quien viene a solicitar una nulidad hay mucho sufrimiento, muchas heridas, traumas, entonces es muy importante entrar al fondo, no desde el morbo ni desde la curiosidad, sino desde el afán sanador y terapéutico».

 

Hace una década (2007) el total de matrimonios civiles y eclesiásticos contraídos en la provincia de Burgos alcanzaba la cifra de 1.637 uniones, de ellas, 876 religiosas (860 entre católicos y 16 entre un católico y un no católico).

 

En 2016, esas cifras habían descendido ya hasta 1.234, y del total, solo 459 fueron matrimonios entre católicos y 7 entre un católico y un no católico.

 

El pasado año, del que el Instituto Nacional de Estadística solo ha publicado cifras provisionales correspondientes al primer semestre (390 matrimonios en total), en nuestra diócesis pasaron por el altar 433 parejas (422 entre católicos y 11 entre un católico y un no bautizado).

«No bastan las teorías de vida cristiana, hay que amar con hechos concretos»

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curpillos huelgas

 

Un año más, la fiesta religiosa y cívico militar del Curpillos ha congregado a miles de burgaleses en torno al Real Monasterio de las Huelgas para celebrar esta conmemoración, sin parangón en ninguna otra ciudad española. Y es que, tal como ha señalado el arzobispo en su homilía, parece que a los burgaleses «no les bastaba» con homenajear la presencia de Jesús en la eucaristía con las celebraciones del Jueves Santo y el Corpus Christi que han instaurado esta «bellísima fiesta». Hoy, en efecto, el barrio de Huelgas ha festejado su «Corpus Chico» con los elementos del folclore típicos de esta efemérides, como los danzantes y Gigantillos –ausentes esta vez los Gigantones ante la amenaza de lluvia–, autoridades civiles y militares, que han vuelto a portar en la procesión eucarística el pendón de las Navas de Tolosa.

 

Para el pastor de la Iglesia burgalesa, «todo» en esta fiesta «habla de amor»: «El Amor con mayúsculas de Dios hacia nosotros y con letra minúscula –pero no pequeña– de nuestro amor de respuesta a Dios y el amor compartido de los unos para con los otros». Al igual que hiciera el pasado domingo, en la celebración del Corpus Christi, don Fidel Herráez ha pedido a los presentes celebrar la eucaristía «no solo ritualmente, sino vitalmente, uniendo fe y vida». Y eso conlleva que el amor saboreado en la eucaristía deba concretarse en la vida del cristiano no solo desde el punto de vista personal y eclesial, sino también social, en un «compromiso por hacer una sociedad mejor».

 

Amar con hechos, no con teorías

 

«Nuestra fe debe impregnarlo todo nuestra vida real», ha dicho el arzobispo. Y eso pasa, también, por aspectos concretos tales como la fiscalidad, el ahorro, el mundo empresarial, los mercados, la bolsa, los productos financieros… «El comportamiento cristiano, la ética cristiana, debe acompañar también la vida social y económica». Hay que evitar los criterios «especulativos y depredadores» y «orientar el mundo económico hacia su propia verdad», que no es otra que «el desarrollo integral de cada persona». No se trata, por tanto «de aumentar los bienes materiales, sino «tener una visión completa del ser humano».

 

«No nos quedemos en teorías de vida cristiana no encarnadas, vivamos los valores evangélicos en todos los aspectos de la vida, también en la economía. Vivamos el amor al que nos invita el Curpillos con todo su despliegue personal, eclesial y social», ha concluido.

 

Tras la eucaristía ha tenido lugar la procesión eucarística por el barrio de Huelgas. La jornada se ha completado con la recepción de autoridades por parte de la Madre Abadesa del monasterio y la posterior jira al parque del Parral.

«’Centinelas de la mañana’ es una magnífica forma de evangelizar a los jóvenes»

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Los jóvenes tienen una importante tarea de evangelización que desarrollar dentro de la Iglesia, y esta es la misión en la que chicos y chicas de la diócesis se implican mediante la iniciativa «Centinelas de la mañana». Para ellos, la noche no es momento de oscuridad, sino de luz, la misma que llevan a los paseantes que caminan por la ciudad de Burgos.

 

Marina Peñacoba Rogel es una de esta jóvenes Centinelas. Esta burgalesa de 26 años, estudiante de Administración y dirección de Empresas, forma parte del grupo que organiza y lleva a cabo dicha iniciativa, que se celebra desde hace ya cuatro años en la diócesis. En esta ocasión, los Centinelas celebrarán «Una luz en la noche» (nombre que recibe la actividad de los Centinelas) esta misma tarde en la parroquia de San Lesmes, a partir de las 18:30 horas. Están invitados a asistir jóvenes de entre 20 y 30 años que deseen llevar el primer anuncio del evangelio a otros jóvenes que encontrarán por las calles. Pero antes de esta salida, los Centinelas han de formarse, tal y como explica Marina: «El lema de hoy es «Déjate guiar por él», y en torno a este mensaje centraremos la formación: cómo Dios nos guía, los caminos que podemos tomar en la vida, etc. Contamos con dos formaciones, una dirigida a un tema concreto, y otra que centramos en los ministerios, que son las tareas que cada uno va a desarrollar y son cuatro: La salida a la calle, la acogida en la iglesia, el canto y la palabra y la intercesión. Los organizadores nos encargamos de esta última formación, explicando a los últimos centinelas que se unen a nosotros en qué consiste cada ministerio y cómo se lleva a cabo, además de resolver dudas».

 

Una misión adaptada a cada participante

 

Una sesión de «una luz en la noche» comienza por la tarde con una presentación de todos los participantes que se han inscrito. Después tiene lugar una oración dirigida especialmente al Espíritu Santo, para a continuación pasar a una pequeña lectura sobre el tema que se va a abordar en la formación. La formación dura en torno a una hora, y tras ella tiene lugar un descanso en el que los Centinelas comen algo, charlan entre ellos y se conocen mejor. Posteriormente se explican los ministerios y la importancia que tienen. Tras una cena conjunta, se prepara la iglesia: unos se encargan de las velas, otros colocan los bancos, hay jóvenes que adornan el altar… «Cuidamos todo para que resulte acogedor y que la gente se sienta bien cuando entre en la iglesia». Después de un rato de adoración al Santísimo, los coordinadores adjudican un ministerio a cada participante, «según los dones y el talento de cada persona». «Si, por ejemplo, uno es simpático y muy sociable, le pedimos que salga a la calle, o si a otro se le da bien cantar, le pedimos que forme parte del grupo de canto. Intentamos que todos se sientan cómodos con su función». Una vez que todos conocen la tarea que van a desarrollar, se abren las puertas de la iglesia. Los que salen a la calle buscan a otros jóvenes para invitarles a visitar la Iglesia, donde les espera Dios, mientras que los demás se quedan cantando u orando». Cuando «Una luz en la noche» finaliza, se cierran las puertas de la iglesia y los centinelas realizan una puesta en común, evaluando cómo ha ido todo.

 

La reacción de las personas con las que los Centinelas entran en contacto por la calle es diversa, y es que no es nada fácil acercarse a unos desconocidos y que acepten de buenas a primera la propuesta de acudir sobre la marcha a una iglesia que en esos momentos se encuentra abierta para ellos. «Siempre suele ir una pareja de chico y chica, y tratamos de acercarnos a jóvenes de edad similar, que se lleven bien y haya complicidad. Además, intentamos parar a grupos pequeños, pues el mensaje llega de manera más directa. Les invitamos a acompañarnos a la iglesia, que conozcan a Jesús, y una vez que reciben la invitación, suelen dar una respuesta inmediata: o pasan de todo o saben de qué va el tema y muestran interés. Si no quieren saber nada, les preguntamos porqué toman esa decisión, y dependiendo de lo que cuenten, intentamos que se cuestionen su postura. Y siempre dejamos caro que aunque no quieran saber nada de Dios, nosotros vamos a rezar por ellos».

 

La ilusión de los nuevos Centinelas

 

«Una luz en la noche» no tiene periodicidad fija, y los coordinadores programan la actividad según las fechas en las que consideran que va a haber más jóvenes por la calle durante la noche, aunque sí tratan de que al menos se celebre una vez cada trimestre. En cuanto al número de participantes, es muy cambiante. «Somos cuatro los que de forma permanente estamos al cargo de la organización, pero el número de chicos y chicas que acude en cada sesión varía mucho. Para esta noche, por ejemplo, contamos con 18 personas apuntadas. Más de la mitad son nuevas, nunca antes habían participado, y acuden con mucha ilusión», cuenta Marina.

 

Marina conoció a los «Centinelas de la mañana» a través de la delegación de Juventud de la diócesis, con la que colaboraba de manera habitual y entró a formar parte del grupo coordinador antorcha tras participar en un curso base de evangelización. «El delegado, Agustín Burgos, me animó a participar, y cuando se realizó en la ciudad, la primera vez en la catedral, me encantó. Para mi fue algo inolvidable, me gustó mucho el método de evangelización que proponía esta iniciativa. Esta primera vez contamos con el impulso de Centinelas de Valladolid, que vinieron a enseñarnos, ya que ellos llevaban más tiempo desarrollando la actividad. Vi también que hubo respuesta por parte de muchos de los jóvenes contactados en la calle, que se animaron a entrar en la iglesia y salieron de allí planteándose el tema religioso».

 

Para Marina, participar en «Centinelas de la mañana» y hacerlo como coordinadora es una responsabilidad «que a veces cansa y en alguna ocasión me ha llevado a preguntarme dónde me he ido a meter, pero luego, cuando la actividad se lleva a cabo, todos los esfuerzos se ven recompensados. Es ver la ilusión de los jóvenes que se unen a los Centinelas y sus ganas de salir a las calles a anunciar el evangelio a otros jóvenes, y recibes toda una lección. Y sobre todo te llevas una sorpresa; yo era muy escéptica al principio, pensaba que nadie iba a querer entrar en una iglesia a esas horas de la noche, pero resulta que sí hay gente que lo hace, que se cuestiona sus ideas y cambia de opinión, lo que es muy reconfortante. Pero sobre todo, lo hago convencida porque creo que la misión de todo cristiano es evangelizar, y esta es una manera magnífica de poder llevarla a cabo».