Durante estos meses, el programa de Cáritas «Volver a empezar», financiado con el IRPF de «fines sociales», no ha cesado en su acompañamiento a las personas privadas de libertad.
Se desinfectan frecuentemente los locales y las superficies, así como las prendas, que también son higienizadas en una nave industrial antes de la venta al público.
Desde la diócesis de Burgos y Cáritas se recuerda que al no marcar las casillas ni de fines sociales ni de sostenimiento de la Iglesia, se pierden más de 800.000 € para la provincia.
Ante las dificultades económicas que empiezan a sufrir un gran número de personas, la institución se prepara para afrontar un auge en las necesidades sociales.